La Guerra

El profesor entró en silencio, se acomodó en su escritorio y comenzó la clase con un saludo básico en inglés que fue respondido por todos a una voz, incluso yo dije el "Good Morning Teacher".

— Bueno, chicos, hoy se nos unió una nueva estudiante. Ella viene de _, y se ha mudado a Corea. Por favor — me señaló a mí con una sonrisa— ven y preséntate a tus compañeros.

Suspiré, pero obedecí al profesor y caminé hasta quedar al frente de todos. Yo no era tan sociable, así que quise terminar esto rápido, sin rodeos. Peiné el cabello que caía en mi cara y puse una sonrisa cargada de fastidio.

— Hola — hablé en un coreano informal— Mi nombre es _ _, tengo 18 años. Estaré aquí sólo por un año, por eso evitemos las relaciones que se salgan del ámbito meramente estudiantil. Gracias.

Todos me vieron y yo evité mirarlos a ellos. No quería hacer amistades, eso era innecesario y doloroso. Al sentarme de nuevo uno de los chicos guapos se sentó a mi lado. Su cabello era rubio y sus ojos rasgados me veían con interés.

— Hola, mi nombre es Min Yoon Gi. Pero puedes llamarme Suga.

— ¿Eh? — Quise ignorarlo, lo juro, pero me encontré a mi misma respondiéndole— ¿Y, por qué debería llamarte Suga?

— Pues, mis amigos lo hacen.

— ¿No escuchaste lo que dije hace un rato? — Se lo dije en una suave sonrisa, tampoco quería sonar tan borde— No quiero amigos.

— Sí te escuché, pero no suelo hacer mucho caso, además ¿cómo me impedirás que me haga tu amigo?

Lo observé detenidamente, y él hizo lo propio conmigo. Su belleza era exótica e innegable. A mí nunca me había llamado la atención nada acerca de Asia, excepto su tecnología, pero no podía decir que este "Suga" no era guapo. Aun así me obligué a recordar mi determinación.

— No haré nada. Pero ahora, Yoon Gi-ssi, hay una clase a la que quiero prestar atención.

Él apretó su mandíbula y sonrió de mala gana volviéndose de nuevo hacia el frente. Lo miré una última vez antes de enfocarme en el profesor.

La mañana transcurrió normal después de eso. Como lo había planeado, nadie más me habló. La hora del almuerzo llegó y yo realmente tenía mucha hambre. Me senté en una aislada mesa vacía y me disponía a comer lo que había en mi bandeja, cuando de pronto me vi rodeada de los siete chicos.

— ¿Es ella, no Suga? — El que habló tenía una fresca sonrisa y pómulos elevados— ¡Hola! ¡Soy J-Hope!

— Ahhh… perdónalo —intervino uno de ellos con el cabello de un plateado humo y una sonrisa hermosa con hoyuelos en sus mejillas— Déjame presentarnos a todos nosotros de manera adecuada. Yo soy NamJoon —se sentó frente a mí— Él es HoSeok, Ahm, él es SeokJin, JiMin, TaeHyun, JungKook y YoonGi a quien ya conociste.

— Sí, lo hice. Es un placer conocerlos a todos. Pero no entiendo por qué hacen esto.

— Pues, todos sabemos lo que es entrar nuevo a un grupo —Habló el pelinegro llamado JungKook— Estamos siendo considerados.

— ¿Para qué darle explicaciones? Simplemente es porque somos los dueños del colegio, ¿sabes?

— ¿Y eso qué significa exactamente YoonGi-ssi? —Lo había dicho con tanto ego y antipatía que me cayó mal al instante.

— Que si queremos podemos venir aquí y hablarte y hacer que nos escuches.

— ¿Si? —Mi humor ya se estaba volviendo oscuro— ¿Esa es una amenaza?

— Sí, lo es. — Se paró a mi lado y tiró mi almuerzo al suelo— Y seguiré amenazándote hasta que dejes de hablarme en ese tono informal y lo hagas con respeto.

— ¡Suga! —NamJoon se levantó mientras que los demás tenían cara de no saber qué hacer, pero yo sí sabía.

— Yo… te hablaré con respeto cuando realmente lo inspires, YoonGi — esta vez no agregué el "Ssi"— Justo ahora no lo mereces.

— ¡Ja! —Sonrió malévolamente— ¿Crees que porque te vistes como chico dejas de ser chica? ¿Y crees que por ser chica yo te dejaré tranquila? Sólo eres una lesbiana recién llegada.

— ¡Suga! — SeokJin fue hasta él y lo tomó por el hombro mientras yo me levantaba de mi silla y le plantaba cara. Obvio que era más pequeña que él, pero no me amedrentaría— ¡Te estás pasando de la raya!

— Sí, sólo queríamos venir y saludarte, perdónalo. — TaeHyun miró al suelo luego de sus palabras.

— ¡Suéltame Jin! —Se zafó de su amigo e ignoró de nuevo la voz de NamJoon — ¡Ahhh! — Dijo en un tono de haber entendido la verdad del universo— Me ves así porque te crees muy hombre, ¿no? Yo creo que — se acercó peligrosamente a mí— ningún hombre te ha hecho sentir mujer. Déjamelo a mí, te lo haré de tal manera que no lo olvidarás jamás.

Y… ahí fue donde yo exploté. Todos los demás chicos gritaron "Suga", pero yo los ignoré a todos, me fui derecho hacia él y con mi puño le di un golpe en el rostro con toda la fuerza que tenía. Él se llevó la mano a la cara y me vio con odio, un odio tenaz. JiMin lo había ya detenido y NamJoon hacía lo propio conmigo.

— No necesito que nadie me haga sentir mujer, ya lo soy. — Mi voz no se alteró en ningún momento— Y si quisiera estar con algún hombre, créeme que no serías tú. Y soy heterosexual. Engreído idiota.

— Esto… esto es la guerra _ _ —Dijo mi nombre completo mientras se quitaba un hilillo de sangre que le corría del labio inferior.

— Bien Min YoonGi. Saquemos nuestra artillería pesada entonces. Y que comience la batalla.