Disclaimer applied. Masashi Kishimoto © Naruto.


Aclaraciones:

(土遁) Doton: Elemento tierra.

(岩隠れの里) Iwagakure no sato: Aldea Oculta entre las Rocas.


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Capítulo 2: ¡El Hokage soy yo!

escrito por Isi-san.

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Luego de que la guerra ninja terminara exitosamente con la derrota de Madara; Kiba y Akamaru pasaron casi tres meses internados en el hospital. Un tiempo que fue insoportable porque no podían salir a jugar ni andar libremente por las calles que habían protegido, pero al mismo tiempo asombroso porque no paraban de recibir felicitaciones y regalos por su papel en la guerra. Fueron muy importantes al final, salvaron un grupo de ninjas usuarios del elemento Tierra, que estaban ocupados conteniendo al enmascarado en un muro de roca, de uno de los ataques finales de Madara al usar los dos juntos un ataque de colmillo rugiente que convirtió tanto a Kiba como a Akamaru en un escudo viviente. Por eso habían tenido heridas tan serias, pero habían sido lo suficientemente fuertes como para vivir para contarlo.

Incluso el mismísimo Tsuchikage había entrado una vez a su tienda (cuando todavía no los habían transferido a un hospital) para agradecerles, pues muchos de los usuarios Doton eran de su querida Iwagakure no sato.

Su hermana y su mamá les visitaban todos los días, cualquiera de las dos, y les llevaban buenos almuerzos, pues sabían que a ninguno le gustaba la comida de hospital. Además, un par de chicas lindas que se consideraban sus fans los visitaban seguido, agradecidas porque al parecer habían salvado a su padre en ese mismo ataque. Eran unas gemelas preciosas que a veces les daba por atacarlos a besos en la frente y las mejillas, y acariciaban a Akamaru mimosamente mientras Kiba les hablaba de sus increíbles hazañas.

Sí, todo estaba bien. E iba mejorando con cada día que pasaba.

Cuando finalmente les dieron de alta, Shino, Hinata, Hana y su mamá les acompañaron a celebrar con un banquete en el puesto BBQ de la aldea. Ahí se encontraron a Chouji con Ino y Shikamaru, y se sentaron todos juntos.

—¿Y cómo fue el ataque, Kiba? He escuchado muchas veces que salvaste a un gran grupo de gente sirviendo como escudo con Akamaru con una técnica de nivel muy elevado, pero yo no vi nada, estaba en otra sección. —Preguntó, Ino, comiendo apenas un pedazo de carne cubierto totalmente por ensalada.

—Te perdiste de algo grande, Ino —dijo, Kiba, llamando la atención de todos—. Primero que nada, Akamaru y yo nunca habíamos intentado esa técnica antes, podrás entender lo asombroso que fue que saliera tan exitosamente, y a la primera vez.

—Debieron tener una buena conexión, un buen trabajo en equipo —acotó, Shikamaru.

—Ni que lo digas —respondió, Kiba, dándole un pedazo de carne a Akamaru—, pero no lo dudamos ni un segundo. Era un ataque muy poderoso, bien pudimos haber escapado pero no podíamos dejar a toda esa gente ahí sin intentar si quiera ayudarles. ¿Verdad, Akamaru?

Akamaru ladró en apoyo.

—La verdad es que estoy muy orgullosa de mi Kiba. —Intervino, Tsume— Yo sabía que había criado a un héroe, pero no sabía que lo demostraría siendo tan joven con una técnica que solo los mejores Inuzuka dominan.

Kiba se sonrojó un poco por lo que dijo su madre.

—Aw. ¡Miren al pequeño Kiba! Se sonrojó por lo que dijo mamá. —Hana le jaló una mejilla con cariño— Qué sepas que no es la única, eh, ¡yo también estoy muy orgullosa de mi hermanito!

Kiba le gruñó, apartándose, Akamaru ladró en queja.

—¡Y de ti también, precioso Akamaru! ¡Sin ti Kiba no es nada! —dijo, ella, rascando sus orejas, haciéndole mover enérgicamente la cola.

—¡Oe, Hana! —se quejó, Kiba, lo que hizo que todos los demás en la mesa se rieran (excepto Shino, siempre tan serio, comiendo en silencio). Finalmente él también se rió.

Todos llevaban poco menos de una hora pasando un rato agradable cuando el equipo 7 entró al local, los saludó de lejos y se sentaron en una mesa aparte, lo que hizo que inmediatamente Kiba preguntara, desconfiado: —Oigan, ¿qué pasó con Sasuke? Creo que no escuché nada de él en el hospital. ¿La aldea sí lo aceptó o qué? Porque ahí está, paseándose muy cómodo con Naruto y Sakura.

Shino fue el que respondió: —Parece que Naruto ha sido muy influyente en Tsunade-sama. Han permitido que se quede, pero solo con un periodo de prueba. En todo caso, Naruto no se separa de él.

—Tampoco la frentona —continuó, Ino— personalmente creo que es evidente que Sasuke-kun no se siente cómodo con ella, pero insiste en seguirlos.

—Son equipo después de todo —le replicó, Chouji—. No puedes esperar que sea de otra manera.

Ino solo giró los ojos e hizo un ademán con la mano para seguir comiendo, mirando a Sasuke de reojo de vez en cuando.

—¿Y qué pasó con eso de Sasuke queriendo convertirse en Hokage? ¿Fue un chiste, verdad?— preguntó, Kiba, asando un bistec. Luego de esto todos hicieron silencio, nadie sabía la respuesta a esa pregunta.

—De hecho, mi papá ha estado reuniéndose mucho con los altos mandos y han estado discutiendo sobre la edad de Tsunade-sama. Resulta que utilizó su reserva de chakra muchas veces, e incluso Shizune-san está preocupada porque sabe que Hokage-sama no podrá volver a pelear en una batalla importante por el estado en el que quedó. Están buscando al sexto Hokage. —Dijo, Shino.

—¿H-Habrán pensado en Naruto-kun? —Aventuró, Hinata, un tanto tímida, al aire.

—Sí —le respondió, Tsume, pues como líder del clan Inuzuka también ha sido invitada a esas reuniones— pero nada es definitivo. Naruto será muy fuerte, pero ser Hokage también implica una responsabilidad diplomática y de escritorio.

—¿Están escogiendo Hokage, ahorita? —preguntó, Kiba.

—El grupo ha estado analizando a todos los shinobi. Incluso a ustedes, muchachos, pues todos tuvieron un rol importante en la guerra que demostró su madurez y su entereza a las situaciones extremas. —Miró especialmente a Ino y Shikamaru, quienes habían perdido a sus padres en el campo de batalla y aun así habían peleado dignamente— Pero es obvio que de ser escogidos se hablará primero con ustedes, pues no es solo ser escogido, sino aceptar.

—¿Y quién no aceptaría? ¡Yo quiero ser Hokage! —Exclamó, Kiba, seguido de un aullido emocionado.

—Más les vale tampoco ilusionarse demasiado, hay muchos ninjas buenos en la lista. Comenzando porque la mayoría de ustedes son chunnin y jounnin, y en la lista están leyendas como Hatake Kakashi y otros ninja con más experiencia.

—En el reto está lo divertido, ¿a qué sí, Akamaru?

Akamaru solo ladró en aprobación.

Las semanas siguientes fueron muy intensas para Kiba y Akamaru. Ni bien les habían dado la noticia de que ambos ya estaban completamente curados ya estaban entrenando en el bosque.

La meta de Kiba era clara: sería el próximo Hokage. Bien podría esperar unos años más, cuando estuvieran buscando al séptimo, pero estaba en los mejores años de su vida y ciertamente: ¡Cuánto antes, mejor!

Ya tenía muchos planes de lo que haría cuando tuviera el título. Además, quería mejorar la aldea. No subestimaba el trabajo que había hecho la Quinta cuando fue elegida por la muerte del Tercero, pero sabía que había muchas cosas mejorables justo ahora. Comenzaría con programas para ayudar a los animales callejeros, especialmente a los perros, que no tenían un hogar propio dentro de la aldea, seguiría con mejoras en la academia ninja que puede ser un lugar con mejores recursos para aprender, no había que subestimar la capacidad de los más jóvenes para usar armas que no fueran solo los simples y comunes kunais y shurikens. Entre más oportunidades de probar diferentes métodos tuvieran de niños, más opciones tendrían para escoger su especialidad en el futuro.

Y por supuesto, su idea más especial. Pero esa la reservaría incluso de pensarla mucho hasta que fuera Hokage. Sería como su pequeño premio si lograba llegar hasta ahí.

Kiba no solo había entrenado todos los días exhaustivamente para volverse aún más fuerte, sino que, por consejo de Shino, también había comenzado a entablar más conversaciones con la gente, darse a conocer. Ver de primera mano las preocupaciones de los aldeanos y no solo los de él: porque después de todo ser Kage significaba atender las necesidades de todos sobre la propia.

Y contrario a los que todos pensaran, Kiba sabía que él no era la persona egoísta que se dejaba ver, él de verdad se preocupaba por los otros. Y con otros, también se refería a la gente fuera de su familia.

¿De otra forma por qué se habría sacrificado junto a lo que más aprecia en el mundo: Akamaru, para salvar un puñado de shinobi desconocidos por el bien de la guerra, de la alianza?

Si eso no era lo que se buscaba en un Hokage, no sabía lo que era.

Un día Megumi-san, una de las chicas que se habían proclamado sus fans, llegó a tocar la puerta de su casa. Tenía el cabello castaño, largo y lacio hasta la cintura, y ojos de color claro. Siempre le habían gustado las chicas así. Él abrió la puerta en pijama (unos boxers azules y una camisa blanca) y se sorprendió de verla ahí tan temprano. Eran apenas las siete de la mañana. Del domingo.

—¿Pasó algo? —Fue lo primero que preguntó, alarmado.

Ella estaba muy apenada por haberle hecho levantarse (se notaba en su cabello despeinado, y en la lagaña de su ojo izquierdo, que Kiba notó de inmediato y trató de quitar) e intentaba no apartar su mirada del suelo: —Nada, Kiba-san, lo que su-sucede es que yo —titubeó un segundo— esperaba que quisiera acompañarme el día de hoy a comer.

Kiba parpadeó un par de veces —¿A comer?

—B-Bueno, en realidad a desayunar —la chica comenzó a jugar con sus pies, golpeando el concreto a la entrada de su casa con la punta de sus zapatos, alternando cada pie, y evitando mirarlo —conozco un buen lugar y…

—¡Suena genial! —Dijo, Kiba, tan enérgico como siempre— Solo deja que me aliste —Y le cerró la puerta en la cara.

Apenas había dado dos pasos cuando recapacitó y se devolvió a abrir la puerta —Si quieres, puedes esperar en el sofá de la sala.

A la chica se le iluminó la mirada. No se ofendió por la acción anterior —¡Me encantaría!

Kiba tenía suerte de que Hana y Tsume estuvieran en ese momento de misión, o si no lo habrían acribillado a él y a la chica con millones de preguntas. Tampoco es como si él conociera a Megumi mucho, solo sabía que tenía una gemela, y que había salvado a su padre en la guerra, y que eran de Konoha. En realidad, ni siquiera sabía si ella era una kunoichi o no. Pero siempre había deseado algo así, que una fan algo desconocida lo invitara a comer. Una fan guapa. Era obvio que él pagaría lo de ambos, pues era un caballero y así lo había educado su madre, pero seguía siendo ella la de la iniciativa. Le gustaban las chicas con carácter, pero que no perdieran su feminidad.

Caminaban uno al lado del otro por la amplia calle de Konoha cuando él inició la conversación. Akamaru estaba con ellos, por supuesto.

—¿Y cómo está tu hermana?

—Agaki-chan está bien. Me dijo que te mandara saludos.

—Salúdala también de mi parte. —Apenas hubo un segundo de silencio cuando comenzó otra vez a hablar— Oe, creo que no sé mucho de ustedes dos, de ti. ¿Tú eres kunoichi?

Ella se encogió más de hombros y entrelazó sus dos manos sobre su estómago —No, en realidad el chakra no fluye en mí. No podría hacer ninguna técnica, y mi hermana tampoco. En realidad es común que los gemelos no puedan ser ninjas, y mucho menos los idénticos.

Kiba reflexionó un rato al respecto —Bueno, lo cierto es que yo he peleado con gemelos en el pasado.

—No digo que sea imposible, solo que sí es raro.

Por la forma en la que Akamaru empujó su pierna con la cabeza, Kiba supo que había pensado lo mismo que él: lo cierto es que esos gemelos habían sido seres muy raros. Sakon y Ukon, sino mal recordaba.

—¿Sabes, Megumi-san? Todos tenemos chakra dentro de nosotros, lo que lo bloquea son obstrucciones en el conducto, cosas que ya están desde el nacimiento en tu cuerpo. A lo mejor lo que sucede con los gemelos es que los conductos no se forman del todo, pues con solo uno que esté dañado el sistema de chakra no puede fluir. Lo que ocurre con la técnica de los Hyūga es que ellos ven los conductos de chakra y los bloquean temporalmente. Como lo hacen de una manera "débil", por decirlo de alguna manera, el efecto es momentáneo y solo en la zona en la que golpean… Pero si fuera un daño mayor, como destruir el conducto por completo, lo que es muy difícil solo con introducir chakra (el principio del estilo Hyūga), significaría la muerte de la vida ninja de esa persona. Por supuesto que si destruir es muy complicado, construirlo debe serlo tres veces más. En todo caso yo tengo un amigo que no puede manipular chakra, y le va muy bien como ninja.

Megumi le escuchó embelesada hasta el final —¡Vaya, Kiba-san es tan inteligente! ¡Lo debe saber todo!

Kiba se rascó la nuca, apenado —Nada de eso, son cosillas que uno sabe por tener a una compañera como Hinata.

—Hinata-san es muy afortunada por ser su compañera de equipo. ¡Si yo fuera ninja me encantaría trabajar con usted!

Kiba se rió a carcajada limpia y luego aprovechó para recargar su brazo en los hombros de la chica a su lado, que era un poco más baja que él, "el tamaño perfecto" se decía, Kiba, mentalmente. —No podrás trabajar conmigo en una misión, pero podríamos comer más seguido. Me gusta tu compañía.

Megumi sentía que se desmayaría en cualquier momento.

Cuando finalmente llegaron al local, un ruido les llamó la atención. Eran Naruto y Sasuke, peleando. El Uchiha acababa de golpear a Naruto en la cara, con tal fuerza que lo mandó a caer en la calle, fuera del local, y Naruto comenzó a preparar un Rasengan.

Megumi se aferró a la camisa de Kiba cuando este hizo amago de soltarla para ir a ver qué ocurría con esos dos.

—No vaya, Kiba-san, es peligroso.

Kiba se soltó de su agarre con gentileza y le pasó un dedo cariñosamente sobre su nariz —¿Es acaso que no confías en mi fuerza?

—Pero ellos dos… son Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha —En los ojos de Megumi se podían atisbar unas pequeñas lágrimas de miedo que luchaban por salir pese a que la chica lo evitaba.

—Y yo soy Kiba Inuzuka. Confía en mí.

La chica finalmente asintió con la cabeza y le abrazó un segundo. Lo soltó rápido y le dijo, con seguridad —Yo confío en usted, Kiba-san. Y en Akamaru-kun.

Kiba y Akamaru salieron del local con mucha seguridad en sí mismos, y justo cuando Naruto había golpeado a Sasuke y lo había hecho chocar con una pared, Kiba intervino:

—-¡Ustedes dos!, ¿qué están haciendo? Alteran la paz de la gente que solo quiere venir a desayunar.

—Dile eso al Teme, Kiba. ¡Me ha golpeado sin ninguna razón!

—Eres un idiota, Naruto. ¡Te golpeé por lo que dijiste!

—¡Solo dije que debías ser más sociable! ¡Jamás vas a reconstruir tu tan preciado clan sino eres más amable con las chicas! ¡Solo mira como tratas a Sakura-chan!

—¡Ella es una molestia! ¡Y no me interesa que los futuros Uchiha tengan un cabello de ese color!

Kiba se rió del último comentario de Sasuke. La verdad es que él también había pensado en eso cuando siendo más pequeños había escuchado a Ino pelear con Sakura sobre quién sería la próxima señora Uchiha y quien tendría una familia con Sasuke. Hilarante.

—Ja ja. Ya, chicos, ya. Entiendo el punto de Sasuke, aunque la verdad él no me caiga bien. —Sasuke le gruñó por ese comentario— Y la verdad es que a ti también te harían falta unas clases sobre cómo tratar a las señoritas, Naruto. Que lo despistado roza lo estúpido —Ahí Naruto se quejó en voz alta— ¿Qué dicen de unas lecciones? Yo sé más que ustedes en ese campo, deben admitirlo.

Sasuke y Naruto se miraron, y acto seguido se tomaron las manos en una especie de tregua. El rubio volteó a ver al chico-perro. —¿Desayunamos juntos, Kiba?

—Me encantaría, pero estoy acompañado. —En ese momento Megumi salió del local y se puso al lado de Kiba, con una tímida sonrisa, él la abrazó por los hombros y les guiñó un ojo a los chicos —Otro día será.

Y, como premio aún mayor, después de la comida el local les invitó el pago de la cuenta, como agradecimiento por haber evitado lo que sería una batalla entre Naruto y Sasuke que les destruiría el negocio.

Al día siguiente, y casi como en un sueño, lo llamaron a la oficina de la Hokage y le dijeron las palabras que más había deseado escuchar desde que estaba en la academia: —Inuzuka Kiba, ¿quiere ser el siguiente Hokage, aceptando la gran responsabilidad que ello conlleva? ¿Jurando ante toda la aldea su fidelidad hacia Konoha?

Al parecer había demostrado su valor como shinobi en el campo de batalla, sus deseos de mejorar y su espíritu de fuego al comenzar sus entrenamientos aún recién salido de la recuperación de una de las heridas más grandes que había tenido en pro del bienestar de otros, y además había podido contener a los dos shinobi más fuertes e inestables que residían en la aldea con solo unas cuantas palabras. Él era el muchacho ideal en estos momentos.

Y él, imaginando ya cómo sería la ceremonia oficial y cómo se vería él con el traje y el sombrero puestos, respondió: ¡Qué mi primer mandato sea decidir cuál será el día del perro, y hacerlo festivo!

Finalmente, Sasuke murió de envidia al enterarse de la noticia, Kiba se hizo aún más popular entre las chicas y admirado por los chicos, e incluso Naruto le felicitó honestamente porque reconoció que él era el mejor para el puesto en ese momento (aunque insistió en que no dejaría de luchar por ser el próximo y séptimo Hokage. Konohamaru también peleaba por ese número.)

Y Kiba… él era feliz. Su vida era casi un sueño.

Casi.

—¡Kiba! ¡Es hora de levantarte! —Su madre se escuchaba lejana, seguro estaba en la cocina— ¡No me importa si serás Hokage o nada, los viernes en la mañana te toca alimentar a toda la jauría, así que andando, qué tienen hambre!

Kiba refunfuñó sobre la almohada y se levantó en el acto. Ni todos los títulos del mundo impedirían a su mamá venir a tirarle agua fría en la cara si tenía que repetirle que se levantara.


Y la imagen la pueden observar acá: goo . g l / 7zPaif

(ya saben, borrando los espacios)

¡Hola! Aquí está el prometido de Kiba :3 personalmente no estaba segura de cómo manejar la historia... No escribo mucho de él, siento que no sé manejar bien su carácter... Pero como hay candidatos tan fuertes alrededor de Kiba para el título de Hokage, intenté meterme en su mundo para ver de qué manera hacer que fuera medio coherente para un sueño, y tadán(?) Espero que les haya al menos sacado una sonrisita.

Las descripciones de la chica fueron al estilo de Hanabi a propósito, es que yo les shippeo~ Y el que entendió, entendió.

¡Qué pasen una buena semana :D! ¡El siguiente es Shino!

Muchísimas gracias por leer, ¡y por su voto de confianza con los favoritos y seguidores! Espero no decepcionarlos. Cada vez que llega uno, sepan que me sacan una sonrisa a mí :P

Salu2!~~

Isi-san.