HOLA Aquí de nuevo, espero comentarios y crusiatus por igual he…. Ah y esto es RATED M Y MUY JUSTIFICADO Y CONTIENE TODO TIPO DE ADVERTENCIAS ASÍ QUE POR FAVOR LÉANLO BAJO SU PROPIA RESPONSABILIDAD
DEDICADO A SONYSNAPE Y ALISSA – 2012 UN BESOTE Y GRACIAS POR EL COMENTARIO
DISCLAIRMER: HP y sus personajes, lugares y demás son propiedad de la señora J.K Rowling yo solo los uso para diversión sin fines de lucro aclarado esto comencemos
Chapter 2: Inevitable
Unos cuantos días mas pasaron en aparente calma, la rutina era la misma. Pero ella sabia que algo estaba por cambiar lo podía oler en el aire, era como cuando encontró a su padre sin vida, había un aura oscura y el aire olía a muerte.
-Bueno el día de hoy van a trabajar el doble, El Señor Tenebroso esta por regresar y el Amo Malfoy quiere hacer una gala en su honor. Lo que significa que quiere que todo este perfecto- Diana la vieja ama de llaves de los Malfoy era una mujer de unos cincuenta años que de vez en cuando se sentía la señora de la casa.
Después de darles sus respectivas instrucciones las dejo solas para que realizaran sus tareas. No era sorpresa que en dicha mansión fueran solo chicas las que sirvieran como esclavas de todo el servicio eran alrededor de quince chicas entre los quince y veinticinco años las que realizaban las tareas domesticas y solo cinco varones a los que se les relegaban las tareas más pesadas.
El día fue muy pesado, tuvieron que limpiar a fondo las habitaciones que mas se ocupaban y también tuvieron que ayudare en las cocinas a los elfos pues al parecer vendrían muchas personas al festejo en honor de Voldemort.
Ya entrada la tarde y con todo listo para la fiesta incluido la exorbitante cantidad de alcohol que se había sacado de la bodega de vinos de los Malfoy, las esclavas (sangre pura, impura o mestizas pues todas sufrían lo mismo) se reunieron en la cocina para recibir de nuevo instrucciones, Sonya sabia de ante mano que ellas debían servir en la fiesta pues Romilda ya se lo había comentado.
-Bien como ya han terminado, deben prepararse para servir a los invitados todas encontraran algo que ponerse en sus habitaciones- al contrario de lo que se pudiera pensar las y los esclavos impuros debían estar limpios y bien presentables para el deleite de sus amos, los golpes o maltratos físicos y psicológicos que estos pudieran sufrir ya era otra historia.
Sonya bajo a su habitación y cuando entro encontró en su cama un vestido blanco de tela elástica que dejaba muy poco a la imaginación. Lo alzo para detallarlo y se sorprendió pues debajo de el se encontraba una pequeña tanga del mismo material y color que el vestido.
El vestidito era corto solo cubría su trasero, tenia unos volantes en la pequeña falda y era asimétrico, de la parte superior solo era dos copas que cubrían a medias sus pechos y al ser de expandex se le notaban los pezones. Al ser sin espalda el vestidito solo se sostenía por cuatro finas tiras. Dos atadas a su espalda y otras dos en la base de la nuca. ¡Dios! Estaba prácticamente desnuda. Se peino y maquillo lo más sencilla que pudo, se coloco los tacones altos de color plateado y unos pendientes de tiras del mismo color.
Salio por la puerta y camino a la cocina donde los demás esclavos se encontraban. Todas las chicas llevaban vestidos similares al suyo con algunas mínimas deferencias. Los chicos llevaban pantalones del mismo color que su vestido y chalecos sin camisa.
Las impuras por el contrario llevaban las mismas túnicas que siempre usaban pero estas eran nuevas he iban descalzas.
-Bueno ya están todos listos, deben servir a los Amos y mostrar respeto. El señor oscuro estará presente así que tengan mucho cuidado con lo que hacen- les dijo la anciana estricta como siempre.
Todos comenzaron a salir hacia el salón principal donde en unos minutos los invitados llegarían.
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Horas después los invitados se encontraban celebrando el regreso de su señor, de las tierras del norte en donde ahora eran ellos los que impondrían su "ley de limpieza de la sangre". Las esclavas se paseaban por el lugar con charolas llenas de deliciosos aperitivos y bebidas de todos los sabores que los mortifagos degustaban.
Sonya caminaba por el lugar intentando no hacerlo con rapidez para evitar que la pequeña falda de su corto vestido rebelara mas de lo que ya hacia. Lucius por su lado no dejaba de observarla mientras degustaba su copa de Whiskey y hacia como que escuchaba la conversación de Edmund Greengrass sobre lo maravillosa que eran sus hijas y no podría importarle menos. Todo lo que el quería era que el señor tenebroso subastara a las muchachas para poder pedirla para el. Después del incidente del despacho se puso a pensar en lo que había pensado en la reacción que la chiquilla tuvo cuando el la toco, y se dio cuenta que no era asco o por que le desagradara su toque. Era tan obvio y se maldijo por no notarlo antes, era simplemente que la chica era virgen y por eso se había asustado cuando el quiso tomarla. Sonrió, es que esa niña lo ponía tan endemoniadamente caliente que lo convertía en un animal que solo pensaba en poder tenerla para el.
Sarah por su parte se sentía menos rara con su vestido la verdad es que ella siempre usaba vestidos frescos y cortos, siempre prefería las faldas a los jeans. Camino un poco por el salón y se acerco a un grupo de hombres que platicaban entre risas inmediatamente notaron su presencia y se quedaron en silencio observando a la joven bruja, deleitándose con su belleza.
La chica se sintió sumadamente expuesta ante tantas miradas lascivas así que les sirvió los tragos y prácticamente corrió lejos de ahí. Sin saber que del otro lado del salón unos ojos oscuros como la noche la observaban con cierto aire triste.
-Bueno mis queridos hermanos es momento de que demos pie a ciertos asuntos que sin duda han tenido a mas de uno en vilo- dijo Voldemort poniéndose de pie mientras los mortifagos ponían atención ante las palabras de su amo - Lucius me ha informado que durante mi ausencia a acontecido algo poco… usual. Al parecer dentro de una de las rondas en el bosque a las afueras de este lugar donde el día de hoy nos hemos congregado a festejar han encontrado a un par de jóvenes desorientadas en mal estado y Lucius se ha encargado de mantenerlas a salvo hasta mi regreso ¿No es maravilloso? - les cuestión el señor tenebroso caminando por el centro del lugar con esa sonrisa falsa y dentuda que a tantos hacia temblar –También se me ha informado que dichas jóvenes son de linaje puro y que muchos de ustedes han dado a conocer sus intenciones de tomarlas para si.- caminaba por el centro del salón mientras los murmullos de todos aquellos que estaban interesados en las jóvenes se hacían cada vez mas audibles.
-Tráelas ante mi, Lucius- le ordeno a su fiel sirviente que ya se había acercado a donde el.
Lucius camino hacia las jóvenes que se encontraban en la mesa donde rellenaban las charolas, las vio abrazadas mientras ambas lloraban, les sonrió y las hizo caminar asía su Amo. Las chicas sentían que con cada paso su fortaleza o la poca que les quedaba se iba de sus cuerpos, Sonya se sentía tentada a hacer alguna estupidez para que les maldijeran y las mataran de una vez, no quería que su hermana pasara por esto. Lucius vio los ojos de la muchacha y supo que algo tramaba por eso le encanto con un imperius para evitar algún contratiempo.
-Valla son mas bellas de los que imaginaba- comento Voldemort mientras en un pase de varita hacia aparecer un par de pequeños podium donde exhibir a las chicas. Lucius hizo que ambas subieran.
-Bueno, sus nombres son Sonya- dijo Voldemort mientras se paseaba por en medio de donde las mujeres estaban paradas y apuntaba con su varita a Sonya quien al estar bajo el Imperius no se movía, parecía muy relajada y algo ida. –Y Sarah Gray. Puras, por lo menos quinientas generaciones antes que ellas o eso es lo que Lucius me ha dicho - todos los hombres que estaban interesados en llevarse a las chicas y cumplir con ellas sus más sucias fantasías se fueron acercando a donde su Amo los llamaba.
Voldemort estaba disfrutando de lo lindo al ver a sus hombres babear por esas chiquillas, observo con atención sus reacciones mientras ordenaba a las chicas que dieran vueltas para exhibirse más.
-¿Ya las ha revisado un Medimago?- le pregunto a Lucius quien hacia guardia a lado de Sonya. A Voldemort francamente no le interesaba si las chicas eran vírgenes mientras fueran sangre pura servirían a su propósito.
-No mi señor, el Medimago de planta sufrió un percance donde falleció- Lucius recordaba muy bien lo que le había pasado al viejo Medimago Jefferson quien era el encargado de esos menesteres. Dolohov lo había asesinado después de que certificara la pureza de la niña Weasley, (Dolohov de casada).
-A si, Dolohov ¿cierto?- se burlo Voldemort – Bueno, entonces les pregunto ¿Quieren esperar a que las lleven a San Mungo a que las revisen o prefieren que decida que hacer con ellas ahora?-
- ¡Subástelas mi señor!, la maldita guerra contra Potter nos ha dejado mellados y estamos escaseando. Además que la mayoría de las Mujeres Sangre Pura están bastante mayorcitas y no han dado producción en mucho tiempo. Sin mujeres, Cómo vamos a reproducirnos sin vientres puros en donde esparcir nuestra semilla- dijo Yaxley quien se encontraba entre los presentes y estaba muy ansioso ante la expectativa de por fin poderse llevar a casa a alguna de esas deliciosas jovencitas para darles un buen uso.
-Yaxley tiene razón mi señor, seria un desperdicio de sangre Pura no darles un buen uso- dijo otro Mortifago. Y así como él la mayoría de los hombres en la habitación comenzaron a hacer comentarios parecidos. Voldemort al verlos tan preocupados por la preservación de los sangre puras sonrió.
- Tienen razón mis queridos hermanos hay que velar por el bien de nuestra clase, debemos prevalecer. Ya hemos ganado la guerra y creo que es hora de que reconstruyamos nuestra sociedad. Y como ya lo han dicho el futuro se encuentra en el vientre de todas las brujas Sangre Puras.- les dijo y Los Mortifagos se regocijaron.
-Mi señor, como su fiel sirviente le pido que me permita quedarme con una- Narcissa que estaba de pie a lado de su hermana abrió mucho los ojos al escuchar de los labios de su esposo la petición a su Señor.
-Lucius- dijo Voldemort fingiendo sorpresa – Veo que las palabras de tus hermanos te han inspirado lo suficiente como para hacer el enorme sacrificio de tomar a una de estas dos brujas bajo tu cuidado.- se burlo el mago oscuro - ¿Tu que opinas Narcissa?- le pregunto a la rubia quien se sentía tan humillada y sobajada por su Marido.
-Creo mi Señor que a Lucius le ha olvidado que ya tiene un vientre donde depositar su semilla y que ese mismo vientre ya le ha dado un heredero.- expreso con rencor pero al mismo tiempo guardando las formas. ¡Por Merlín Santo! ella era una Dama, una Sangre Pura y no iba a demostrar que se estaba muriendo de celos y rabia al escuchar a su Marido pedir abiertamente tomar a una de esas chiquillas como su puta personal.
Todos en la sala se rieron ante el comentario de Narcissa y Lucius se sintió humillado.
-Creo que Narcissa tiene razón mi querido Lucius- le dijo Voldemort
- Pero mi señor, yo siempre he estado con usted, nunca le he pedido nada- suplico el hombre.
Severus solo veía como Lucius se humillaba ante su Señor, se sintió turbado e inmensamente asqueado. Voldemort se dio cuenta del malestar de Severus e ignorando las suplicar de Lucius hablo.
-Oh Severus, por que no te acercas- le dijo con falsa amabilidad- Te ves un poco… incomodo- se burlo de el, Severus sorprendido solo atino a cerrar su mente por si acaso su amo se dedicaba a husmear en ella.
-Para nada mi Señor- respondió Severus con voz sedosa y aburrida – Es simplemente que aun me siento cansado por el productivo viaje que hemos realizado- Voldemort tuvo que reconocer que su sirviente tenia razón el viaje a el norte había sido agotador, esos magos si que habían dado pelea.
-En ese caso Severus, creo que yo podría ayudarte con tu problema de cansancio.- dijo posando su huesuda y pálida mano en su mentó como meditando que hacer- ¿Qué te parecería irte a casa en este momento llevándote contigo una de estas hermosas brujas? – Le dijo sonriendo y tomando a Sonya del brazo haciendo que la chica bajara dócilmente del escaloncillo donde estaba subida.
-Mi Señor, no es necesario- se negó y Voldemort achico sus rojizos ojos en señal de desagrado- Se lo agradezco muchísimo pero…- no pudo terminar pues Voldemort lo interrumpió.
-Dime una cosa Severus ¿no es verdad que nunca me has pedido nada?, Yo creo que mereces un premio, me has acompañado en mi viaje y gracias a ti hemos tenido grandes avances en la purificación que se ha llevado a cabo- dijo mientras se acercaba a Snape jalando a Sonya quien no oponía resistencia, la tomo por la nuca levantándole la cara y acercándose mas para que el Profesor de Pociones la observara mejor.
-¿No te gustaría un premio, Severus?- le cuestiono a Snape que no había abierto la boca y que solo observaba a la joven de cabellos rubios – Es tuya, es mi recompensa para ti por tus servicios- le arrojo a la chica y Severus solo atino a cogerla para que no cayera al suelo. Sonya que seguía atontada por el hechizo de Lucius solo volteo un poco los ojos y vio el perfil del hombre que la sostenía. Era alto, más que ella. De hombros anchos, cabellos lacios negros hasta los hombro y ojos del mismo color. Tenía una expresión seria y fruncía ligeramente el ceño.
-Mi señor- dijo Severus. El no quería tener nada que ver con este disparate y prefería mil veces tener que sufrir una sesión de crusiatus a manos del Lord a tener que llevarse a esa chiquilla. - Yo no necesito de los servicios que esta joven pueda ofrecerme- siguió sin variar su modulación de voz no le convenía cabrear a el señor tenebroso
- Bobadas todo mundo necesita de un cuerpo caliente que le llene la cama Severus, hasta yo que he alcanzado la inmortalidad estoy pensando seriamente en tener descendencia. No te la doy para que la tomes como esclava para eso están los sangre sucias y las mestizas te la doy para que la tomes como tu mujer. – le dijo haciendo que el mago se shockeara. La verdad es que a Voldemort le importaba un puto cuerno si Snape necesitaba o no una mujer, lo único que quería era regocijarse a costa de su súbdito pues era muy conciente de que a Severus Snape le gustaba la soledad en la que vivía desde siempre.
Por su parte todos los demás solo observaban su oportunidad de quedarse con la chica desaparecer, pues al parecer su Amo se la cedería a Snape y nadie se atrevería a cuestionarlo ni siquiera Lucius quien estaba que hervía de coraje. ¿Cómo se atrevía Severus a depreciar a tal hermosura?
- Que pasara con la otra mi señor?- pregunto otro Mortifago quien al ver perdida a la rubia no se desanimo pues creyó poderse quedar con la pelirroja.
Sarah solo lloraba en silencio temblando por ver como ese horrible hombre regalaba a su hermana como si ellas fueran animales.
-A si, Sarah. Bueno creo que para ser justos a ella la subastare así todos tendrán la mismas posibilidades de tenerle- dijo haciendo que todos se pusieran contentos y excitados.- Severus por que no llevas a tu nuevo presente a casa, es tarde debe estar cansada- le dijo al mortifago dándole a entender que su presencia ya no era requerida. Severus solo asintió, no podía negarse o seria castigado y en esos momentos no le convenía.
Sonya al escuchar aquello comenzó a despertar de su letargo e intento forcejear. Severus la sintió moverse y se apresuro a salir del lugar, en cuanto llegaron al jardín la chica ya se encontraba repuesta de la maldición y comenzó a gritar mientras pataleaba.
-NOOOO!, DÉJEME, DÉJEME, AUXILIO, QUE ALGUIEN ME AYUDE! SUÉLTEME!- gritaba a todo pulmón mientras Severus solo seguía avanzando llevándole consigo.
Todo el camino hasta la Hilandera Sonya se la paso llorando en voz baja, mientras Severus la hacia caminar. A ella ni siquiera le había molestado el escuchar a ese hombre refunfuñar sobre que le habían puesto de niñera suya.
Había dejado de forcejear y de gritar cuando entendió que nada podía hacer, que su hermanita sufriría el mismo destino que ella y que sin una varita ella no era mas que una Muggle inútil.
Severus abrió la puerta de su casa con su varita y la hizo entrar. Se quito su capa y su túnica, la rubia solo se quedo parada en la puerta donde la había dejado el Profesor abrazándose a si misma con la mirada perdida y el rostro lleno de lagrimas. Ella no quería estar ahí con ese hombre, quería morirse prefería eso a lo que de seguro ese cerdo le haría.
El profesor camino por el corredor de la entrada y al notar que Sonya no lo seguía volteo a verla y con voz fría le ordeno que caminara. Ella con paso cansado y titubeante lo hizo. La llevo a la pequeña sala de estar de la casa una vez ahí el se sirvió un generoso trago de Whiskey y se sentó en el viejo sillón que tanto le gustaba.
-Como ya sabes te quedaras en esta casa hasta que logre persuadir al Señor Tenebroso de que te… seda a otra persona- Le informo con su característica voz – No estoy interesado en ser niñera de nadie así que mientras estés en esta casa no quiero que des problemas, ¿has entendido?- le pregunto a Sonya que hasta el momento se había mantenido con la cabeza gacha mientras sus ondas rubias cubrían su hinchado rostro por el llanto.
-Si- respondió la rubia con voz nasal.
-Bien, el elfo te llevara a tu habitación y te dará algo de ropa para que te cubras- dijo Severus mientras recorría con sus ojos la sensual anatomía de la joven. Aparto la mirada pobre chica su belleza seria su perdición, pero el tenia cosas mas urgentes que cuidar de esa niña debía convencer al Lord Oscuro de que se la llevara cuanto antes.
Holi hola que tal? Aquí el segundo chap estuvo bueno? Dejen reviews o por cierto tengo una nueva pagina en Facebook es Dragoncita malfoy garcia búsquenme si les interesa ver fotos de este fic.
XOXO
Dragoncita
