¡Hola! :3 Antes de empezar a leer este capítulo, les diré que el capítulo 12 de mi fic "Me enamoré de ti" tardará en aparecer (más de lo que ya está tardando XD), ya que no se me ocurre nada para continuar ese fic, pero no se preocupes, no lo abandonaré. En cuanto se me ocurra algo para continuar con ese fic me pondré a escribir hasta tenerlo listo n.n
Bueno, sin más que decir, les dejo con el capítulo :3
Cuando abrí los ojos, lo primero que vi fue el blanco techo de una habitación. Me senté y me toqué la cabeza, la cual me dolía a horrores. Sentí algo rodeando parte de mi cabeza y mi oreja derecha. Luego miré a mi alrededor para ver con claridad que las paredes eran del mismo blanco que el del techo.
- ¿Dónde estoy?- me pregunté a mi mismo mientras miraba todo lo que me rodeaba. Me volví a tocar la cabeza, justo donde se encontraban las vendas.- ¿Y por qué tengo esto en la cabeza?- me dije a mi mismo bastante confuso, ya que por ese entonces no sabía lo que eran las vendas.
Un rato después, vi como entraba un señor con una bata blanca puesta. Este era un halcón gris oscuro y de ojos negros como la noche.
- Veo que te has despertado.- dijo mirándome serio, demasiado serio para mi gusto. Lo miré y decidí hablarle.
- ¿Dónde estoy?- pregunté.
- En el hospital.- respondió de forma seca.
- ¿Y por qué tengo esto en la cabeza?- dije tocando las vendas en mi cabeza,
- Son vendas.- contestó quitándome la mano de encima de las vendas.- Ahora será mejor que descanses.- dijo para luego marcharse.
Pestañeé varias veces, perplejo. ¿Qué había pasado para que acabase en el hospital? No recordaba que hubiese pasado algo para que yo acabase aquí y el simple hecho de pensar hacía que me doliese la cabeza.
Fue entonces cuando recordé lo que había pasado: el asesinato de mis padres, esa figura negra... Me estremecí al pensar en el hombre que mató a mis padres y lágrimas salieron de mis ojos. No lo aguanté más y lloré.
No sé cuanto tiempo estuve llorando, pero estoy seguro de que lloraba lo suficientemente fuerte como para que alguien me escuchase, ya que no sé en que momento entró en la habitación el mismo doctor que había visto antes.
- Deja de llorar.- dijo enfadado, yo no le hice caso.- ¡Que dejes de llorar!- gritó dándome una fuerte bofetada.
Dejé de llorar al instante y me llevé la mano a la mejilla afectada. Miré a ese halcón, el cual tenía la mano levantada. Comprendí que si le decía algo o volvía a llorar, me pegaría otra bofetada, con lo que me limité a limpiarme con el puño las lágrimas que amenazaban salir de mis ojos.
- ¿Quieres llevar otra bofetada?- me preguntó con la mano todavía levantada. Negué con la cabeza y él bajo su mano lentamente.- Bien, porque no soporto a los niños, sobre todo si lloran. Así que no dudaré en darte un buen azote si te oigo llorar o sollozar, entendido?
Asentí con la cabeza, temblando. Me cuesta reconocerlo, pero no voy a mentirles: ese doctor me daba miedo, mucho miedo.
El de ojos negros sonrió como si estuviera satisfecho de lo que había hecho, para segundos después marcharse y quedarme, de nuevo, solo.
Me tumbé en la cama y me tapé con las sábanas hasta cubrir todo mi cuerpo con ellas.
Mis ojos se llenaron de lágrimas al pensar en mis padres. Quería llorar o, mejor dicho, necesitaba llorar. Pero sabía que si lloraba ese doctor me pegaría... así que me mordí el labio para tratar de no hacer ruido al llorar y, sin pensarlo dos veces, lloré en silencio para desahogarme.
Paré de llorar cuando sentí la mano de alguien frotarme la espalda con suavidad. Asomé un poco la cabeza para ver a una perra (N/A: no en el mal sentido ¬¬) sonriéndome con dulzura. Su pelaje era de un marrón oscuro, con una mancha de color crema en su ojo derecho. Sus ojos eran de color aguamarina.
- Hola.- me saludó con una sonrisa.
- Ho-Hola...- saludé con timidez.
- ¿Cómo te llamas?- preguntó sin dejar de sonreirme.
- As-Astro.- respondí para mirarla a los ojos.
- Tienes un nombre muy bonito.- dijo al mismo tiempo que me acariciaba la cabeza.- Yo me llamo Meinu.- se presentó.- ¿Cuántos años tienes Astro?
- Te-Tengo cuatro años.- contesté alzando cuatro dedos de mi mano derecha y enseñándoselos a aquella mujer.- ¿Y...Y usted?- me atreví a preguntar. Meinu se rió bajito.
- Tengo 35 años.- respondió con una sonrisa.- ¿Es que acaso quieres conocerme mejor?
Asentí con la cabeza lentamente, ya que si ella iba a estar conmigo hablando de cosas, quería saber más sobre ella.
- Bien, te contaré más cosas sobre mi.- dijo llamándome la atención.
Descubría varias cosas de la señora Meinu esa tarde: era profesora de educación primaria y tenía un hijo de diez años con cáncer de pulmón ingresado en el hospital. Esa era la razón por la que estaba aquí.
- Me tengo que ir.- dijo mirando el la hora en un reloj colgado de la pared.- El horario de visitas terminó hace cinco minutos.- me explicó levantándose.
- ¿Va a volver?- pregunté mirándola.
- ¿Es que quieres que vuelva para verte?- yo asentí con la cabeza.- Vendré mañana por la tarde- dijo acariciando mis púas.- Hasta mañana.- se despidió al mismo tiempo que se marchaba.
Me acosté en la cama y me tapé. No quería estar solo en este sitio, y menos si ese doctor estaba trabajando aquí. Cerré los ojos y, minutos después, caí en los brazos de Morfeo.
¡Y aquí acaba el capítulo! :D
Este capítulo no me salió tan largo como esperaba, pero bueeeno, que se le va a hacer, mi imaginación no daba para más :'3 (?
Espero que les haya gustado X3
Atte: SFL
