02. Regalo
Cuatro días habían pasado desde que Rachel Berry había recibido la emocionante e inesperada noticia de que seria madre.
Aún no se lo creía y le parecía todo demasiado irreal, sobre todo la parte en la que Kurt y Santana no dejaban de preguntarle a cada momento cómo se encontraba o cómo se sentía. Del chico de cabello castaño esperaba ese tipo de reacción, no seria él si no actuara de esa forma, pero lo que más la sorprendía era como se estaba comportando la latina con ella. Sonreía con dulzura cada vez que la descubría mirándola detenidamente como si la estuviera escaneando con rayos X y había establecido la regla de nada de distracciones después de las diez de la noche, regla que Rachel debían cumplir a raja tabla si no quería sufrir la furia de todo Lima Height Adjacent.
Otra cosa que Rachel tenia que cumplir era dormir las ocho horas diarias requeridas para un buen descanso, una buena alimentación y nada de cosas estresantes. Santana le había hecho entender que ahora no estaba ella sola, ahora había un bebe de por medio que la latina se encargo de bautizar como Little Berry. Aún asi, y pesar de todos esos detalles, Santana seguía siendo... Santana. Con su característico sarcasmo, con su adorable, a veces un poco incomoda y brutal honestidad. Pero era en esos momentos en los que Rachel, sentada en el sofá observando a sus amigos discutir sobre algo trivial, se detenía a pensar en que no se imaginaba los siguientes meses de su embarazo estando sola.
-Ustedes son mi familia- Le había dicho la latina la anoche anterior mientras cenaban. -Somos una familia ahora y estaremos unidos a pesar de todo.
Y Santana tenia razón. Eran una familia ahora. Ella, su bebe, el tío Kurt, o Tinkerbell, como había dicho Lopez; la sexy tía Tana, como también se había auto bautizado la latina, y papá Finn o papá Brody, cualquiera de los dos. Así estaba conformada esa disparatada familia que comenzaba a formarse.
Dos días atrás Santana, con ayuda de Kurt, había organizado la dichosa reunión con Weston y con Hudson. Reunión que al principio se torno un poco tensa pero que la latina se encargo de controlar.
*Flashback*
Estaban los cinco jóvenes en la sala del departamento de Rachel, Kurt y Santana. Estos dos últimos de pie y con los brazos cruzados detrás de la diva pero manteniendo cierta distancia, siendo conscientes de que aquello era una conversación entre tres y no cinco personas, pero al mismo tiempo preparados para defender a la pequeña estrella si llegaba a ser necesario.
Rachel estaba sentada en el sofá de tres cuerpos en medio de los dos jóvenes que se encontraban sentados cada uno en un sillón individual. Brody a su derecha y Finn a su izquierda.
-Se preguntaran para que los mande a llamar y el por qué de esta reunión- empezó a decir Rachel con nervios. Suspiró para tranquilizarse y luego continuó: -Surgió algo a los largo de estos días y creo que ambos tienen el derecho de saberlo. Estuve como vómitos los últimos días y también falta de periodo. Por lo que...
-Mmm, Rach...- Empezó Brody intentando acercarse a la morena pero ésta lo interrumpió con una mano en alto.
-Brody, por favor déjame hablar a mi y lo mismo va para ti, Finn- indico Berry mirando al joven que tenia la boca abierta como si no entendiera nada de lo que le estaba diciendo o como si se hubiera perdido en alguna parte de la conversación. -Es un poco complicado esto para mi, pero nos incluye a los tres...
-Berry- advirtió Santana desde un rincón con los brazos cruzados, al ver que Rachel comenzaba a darle vueltas al asunto.
-Estoy embarazada y uno de ustedes dos es el padre- Escupió la actriz a una velocidad asombrosa.
-Rachel, habla un poco más...
-¿QUÉ? ¿EMBARAZADA?- Interrumpieron los gritos de Finn, que se levanto de su asiento y saltó sobre Brody dispuesto a golpearlo como si de repente hubiera entendido la situación. -Mi futura esposa está embarazada y es por tu culpa.
Santana al ver el estado de nervios en el que se encontraba Rachel en ese momento al ver como Hudson golpeaba a Weston, le pidió a Kurt que trajera dos jarras de agua bien fría, con hielo de ser posible, mientras ella tomaba la escoba y golpeaba a Finn alejándolo de Brody.
-Quieto ahí, Frankenteen si no quieres que te pegue otra vez- amenazo la latina aun aun con la escoba en la mano. -Kurt, ¿Quieres darte prisa con lo que te pedí?
-Aquí esta- afirmo el joven castaño entregándole una jarra con agua que fue a parar directamente hacia Finn, luego Santana tomo la otra jarra y le lanzo el todo el liquido frío que contenía a Brody, mientras la boca de éste sangraba.
-Ahora van a escucharme atentamente, idiotas- amenazó la latina con la escoba en una mano y la jarra en la otra. -Rachel ya les dio la noticia, van a escucharla, van a opinar y van a resolver esto de una forma civilizada si no quieren que lo próximo que les arroje sea la jarra en lugar de que sea el agua, ¿Esta claro?
Después de eso ambos jóvenes se quedaron en silencio y Kurt le dio a Weston un pañuelo para que se limpiara la sangre del labio, Rachel había recobrado la compostura pero aun asi seguía con el ataque de nervios que se acentuó tras el conflicto entre los chicos.
Continuaron hablando y la joven diva les expresó sus dudas con respecto a la paternidad del niño. Hubo enojos, reproches, una jarra de vidrio rota, otro escobazo pero al final llegaron a la conclusión de que durante esos meses de embarazo, y hasta que no supieran quién era el padre biológico, ambos se harían cargo de su parte de la responsabilidad, pero Rachel tenía que dejarles muy claro el rol que cumpliría cada uno en su vida:
-Uno de ustedes es el padre de mi hijo y eso nos va a unir para siempre- determinó la morena mirando a ambos jóvenes frente a ella. -Pero no vayan a pensar que, después de que se sepa quien es, yo voy a estar con esa persona. Seremos una familia, por supuesto que lo seremos, pero eso no significa que yo vuelva a enamorarme de alguno de ustedes dos. Uno será el padre de mi hijo y estoy segura de que sea quien sea el que ocupe ese lugar lo hará excelentemente bien pero serán solo eso, el padre de mi hijo. No mi novio ni mi esposo- enfatizó mirando a Finn para que recibiera el mensaje. -Simplemente el padre, ¿Esta claro?
Ambos jóvenes, muy a su pesar, asintieron. Hablaron durante algunas horas más, donde otra jarra de vidrio fue destruida y cuando por fin dejaron cada punto resuelto, abandonaron el departamento de la diva en completo silencio.
*Fin Flashback*
Un mensaje de texto fue lo que la saco de sus pensamientos. Un mensaje de texto que provenía del numero de una persona con la cual ella hacía más de tres semanas que no tenia comunicación, por eso el hecho de ver el nombre de aquella persona reflejado en la pantalla de su teléfono la sorprendió.
-Hola, estrella. Hace tiempo que no sé nada de ti y me gustaría saber cómo estas, cómo van tus cosas. ¿Por fin aprendiste a mantener tu boca cerrada aunque sea por cinco minutos? ¿Santana influencio en eso? :D (Q)- Eso era lo que decía el mensaje enviado desde el móvil de Quinn Fabray. Mensaje que hizo que Rachel sonriera sinceramente.
-Ja ja ja (risa irónica) La Reina Fabray hace gala de su presencia. Dígame su alteza ¿a qué le debo el honor de su visita, perdón de su mensaje? :P (R)
Su sonrisa se acentuó un poco más cuando descubrió a Santana rodando los ojos, lo cual evidencia que Kurt había ganado en la discusión que llevaban a cabo minutos antes.
-jajaja risa irónica? de verdad, Rach? Definitivamente estas loca pero bueno... aun asi te quiero :). Sabes por qué te escribo? Lo hago porque me gustaría que abrieras la puerta de tu casa si puede ser. (Q)
-Ey, Berry ¿Adonde vas?- cuestiono Santana cuando vio pasar a la morena por detrás del sofá rumbo hacia la puerta de entrada sin obtener su respuesta.
Abrió la puerta con lentitud y delicadeza, aun con su móvil en la mano, mientras que su mente comenzaba a imaginarse a la joven rubia de ojos verdes parada del otro lado sonriéndole con su sonrisa marca Fabray, esa que hacía que los chicos, y alguna que otras chicas también, cayeran rendidos a sus pies. Pero lamentablemente no fue eso lo que encontró del otro lado de la puerta.
No había ninguna rubia a la cual saludar, abrazar y luego decirle "Bienvenida a mi humilde hogar". Es su lugar había una caja en el suelo bajo el lema "ábreme". Aquello hizo sonreír a Rachel a pesar de la tristeza que se instalo en su cuerpo al no encontrar a Quinn del otro lado de la puerta como ella deseaba.
-¿Qué es eso, diva?- cuestiono Kurt cuando Rachel volvió al interior de su hogar con la caja entre sus brazos.
La morena estaba tan concentrada en aquel objeto que ni siquiera se dio cuenta de como su amigo tenia todo el pelo revuelto y se frotaba la nuca mientras que un poco más atrás Santana sonreía triunfal con el control remoto en la mano realizando una danza que solo ella entendía.
-No lo sé- respondió Rachel depositando la caja en la mesa. La latina dejo de bailar y se acercó a los dos jóvenes para poder ver ella también de que se trataba aquello. -Acaba de llegar.
Abrió con delicadeza la caja y soltó un grito de asombro al descubrir lo que había dentro. Varios DVDs originales de comedias musicales que eran casi imposibles de conseguir, CDs con sus artistas favoritos y algún que otro libro, era lo que se encontraba dentro de la caja. Y junto a todo eso había una nota que decía:
Sé que no hemos hablado en semanas, la razón realmente no la sé. Supongo que nuestras "apretadas" agendas no nos dejan tiempo ni para conversar aunque sea un par de minutos. No vayas a pensar que olvide tu cumpleaños y por eso te mando este regalo ahora porque no es asi, jamás olvidaría algo respecto a ti, Berry. La verdadera razón es qué me llego el rumor que estos últimos días has estado un poco enferma o con poco ánimo y pensé que a lo mejor esto te ayudaría. Santana me prohibió regalarte todo esto, cuando se entere va a matarme. No vayas a decírselo, guardame el secreto... Somos amigas, ¿No?
Solo quería que sepas, Rachel, que asi como tú estuviste a mi lado todo el tiempo apoyándome en mis peores y mejores momentos yo también quiero estar al lado tuyo apoyándote.
Espero que te haya gustado mi sorpresa.
Nos veremos pronto, lo prometo.
Lucy Quinn Fabray.
Rachel leyó y releyó varias veces aquella nota escrita con la perfecta caligrafía de Quinn. Porque si, Quinn Fabray se había tomado la molestia de enviarle todo aquello por correo, seguramente, y la nota que acababa de leer asi lo evidenciaba.
La tristeza que sintió al no descubrir a la rubia del otro lado de la puerta desapareció al leer lo escrito en ese papel y fue reemplazada por un sentimiento mucho mejor. Tenia ganas de ir hasta New Haven caminando, corriendo, volando, de la forma fuera posible pero ir y abrazar a Quinn. Hacerle sentir todo ese cariño y esa ternura que ella estaba sintiendo en ese momento.
-Déjame leer eso- ordeno la latina intentando quitarle la nota a Rachel que parecía no poder borrar la sonrisa que tenia incrustada en sus labios.
-No- se negó la diva pegando la nota a su pecho mientras negaba con la cabeza. -No lo leerás, esto es privado.
No sabia por que había dicho aquello, pero le gustaba la idea de tener algo que la uniera a Quinn, aunque sea una simple nota de papel que de cierta forma dejaba entrever que le importaba a la rubia de ojos verdes.
-¿Puedes decirnos al menos quién lo envía?- cuestiono Kurt intercambiando una mirada de confusión con Santana que simplemente observaba a Rachel con una ceja en alto.
-No lo haré- volvió a negarse la morena acentuando más su sonrisa, para molestia de Santana, mientras tomaba la caja y se dirigía a su habitación dispuesta a enviarle un mensaje de agradecimiento a la rubia.
-Mataré a Quinn- Afirmo Santana en voz baja, aun con la ceja en alto y los brazos cruzados mientras observaba a la diva yéndose a su habitación sin mirar en ningún momento hacia atrás.
-¿Quinn? ¿Piensas que fue Fabray quién le regalo eso a nuestra estrellita?- inquirió Kurt tomando la misma posición que la latina mientras ésta rodaba los ojos por el sobrenombre que utilizo el chico para referirse a Rachel.
-No lo pienso, estoy segura- aseguro Santana mirando seriamente a Kurt que le devolvió la mirada pero algo confuso. -Qué casualidad que le decimos lo del embarazo de Rachel y a los pocos días recibe este regalo- Ironizo la latina sin darle tiempo a su amigo de rebatir eso. -Le dije que no quería pasar estos nueve meses viendo comedias musicales y escuchando a esos artistas que no los conoce ni la madre y, ¿Qué hace? va y le regala una insufrible colección.
-¿Y si no fue Quinn quién le regalo eso? ¿Y si fue Brody o Finn?
-¿En serio, Kurt?- Cuestiono la latina sin abandonar su pose irónica. -Dime cuando viste al hombre de plástico regalarle algo asi a la enana o a Finnocense hacerlo. A veces dudo mucho que tu hermanastro sepa leer- Aquello ultimo llevo a Kurt a ocultar una sonrisa. -En fin, prepárate porque si asi empezamos, no me quiero imaginar cuando esa rubia malhumorada este aquí.
-Rachel, me agradeces una vez más y me arrepentiré de haberte regalado todo eso- Bromeo una voz familiar para la morena del otro lado del teléfono. -Es más iré yo misma a tu departamento, buscaré la caja y la quemaré. Deja de agradecerme, somos amigas y haría lo que fuera porque estés bien.
-Lo siento- se disculpo la morena con algo de timidez escuchando una pequeña risa por parte de Quinn Fabray.
La rubia había perdido la cuenta de las veces que Rachel le agradeció aquel regalo que le había enviado. Obviamente no había viajado desde New Haven hasta el hogar de la morena, pero si había enviado el paquete por correo. Le costo conseguir todo eso en escasos tres días pero al final valió la pena. Ahora estaba hablando por teléfono con la pequeña diva, después de semanas sin hacerlo. Fue como si esas semanas sin comunicación no hubiesen existido y escuchar la voz de Rachel nuevamente fue lo que le quito el malhumor a Quinn esa noche.
Había tenido una mañana bastante complicada, sobre todo con las clases de ese día. Necesitaba un maldito libro para terminar los ejercicios que le ordenaron hacer y había ido a la biblioteca a buscarlo pero la malhumorada bibliotecaria le dijo que ya estaban todo rentados. Después de eso quiso buscar la información en las computadoras del lugar y estaban todas ocupadas también. Definitivamente ese día no había sido su día de suerte. Para colmo después de haber terminado su horario escolar, y una vez en su dormitorio, discutió con su compañera de cuarto por el desorden que dejaba ésta ultima en la habitación compartida. Legaron al punto de discutir por trivialidades, cosas sin importancia que Quinn hubiese dejado pasar si no hubiese estado con ese horrible malhumor que la invadía.
El sonido de su móvil fue lo que la saco de la siesta prolongada y obligada que estaba tomando. Al principio se molestó porque odiaba que la despertasen cuando estaba soñando con algo tan lindo como lo era... Sacudió la cabeza para alejar el pensamiento que la invadió de golpe cuando la sonrisa de Rachel se adueño de su cabeza. Quería concentrarse, contestar esa llamada e insultar al idiota que se atrevía a despertarla, pero esa molestia desapareció cuando descubrió el nombre de la morena en su pantalla.
Lo primero que escucho por parte de Berry cuando atendió la llamada fue repetidamente la palabra "Gracias". Automáticamente una sonrisa de orgullo se instalo en su rostro mientras se acomodaba mejor en su cama para conversar como quería... Como lo deseaba.
Durante los primero diez minutos hablo solo Rachel después participó Quinn un poco más y le siguieron las típicas charlas de ¿cómo amaneciste hoy?, ¿Como estuvo tu día? o ¿Fuiste a clases?, entre otras cosas. Bromas sobre la convivencia con Kurt y Santana por parte de Rachel, quejas de su compañera de cuarto y su desorden por parte de Quinn, y asi siguieron hablando, pero ningún momento la diva hizo anuncio de su embarazo.
La rubia por un lado lo agradeció porque no quería incomodar a Rachel, tampoco quería que se sintiera en la obligación de contarle. Lo haría cuando quisiera y ella se lo respetaría. Pero por otro lado, y siendo sincera, le hubiese gustado que la morena le dijera: tengo algo importante que decirte, Quinn o Eres mi amiga y deberías saber lo que me esta pasando, pero nada de eso llegó y le dolió. Le dolió porque, a pesar de haberse enterado la noticia por parte de Santana y Kurt, le hubiese encantado que fuera Rachel quien se lo dijera. Le hubiese encantado ser testigo directo de ese momento en que la morena se parase frente a ella, con sus ojos grandes y brillantes, rebosantes de felicidad y le dijera: "Quinn, voy a ser mamá". Ahora sabia que eso era imposible, porque si Rachel no lo mencionó en toda la conversación eso significaba que no lo haría en ningún otro momento más. Berry era de esas personas que no pueden guardarse algo tan maravilloso como eso. Cuando era feliz compartía su felicidad con todo el mundo y Quinn lo sabia.
-Cinco minutos más, Berry- Escucho que decía la voz de Santana del otro lado del móvil. -Luego a dormir.
Miro la hora es su reloj pulsera, que en ese momento marcaban las diez menos cinco de la noche, y se dio cuenta de que había pasado hora y media hora hablando con Rachel y ni cuenta se había dado de eso.
-Si, mamá- bromeo Rachel con burla dirigiéndose a la latina. -A las diez en punto, ni un minuto más ni un minuto menos. Lo tengo bien en claro a eso, señora Lopez.
Escucho cada vez con más nitidez como los pasos de Santana parecían acercarse hacia donde estaba la morena, luego escucho un ruido y, después de eso, la mejor melodía de todas: La risa de Rachel.
-Santana... basta... por favor- suplicaba la morena entre risas y Quinn supuso y dio por hecho que la latina le estaba haciendo cosquillas.
Sintió una punzada de envidia cuando esa imagen vino a su mente. Sin saber por qué, le hubiese gustado ser ella la causante de la risa de Rachel en ese momento, ser ella la que viera en vivo y en directo la rostro de la diva completamente ruborizado mientras sus dedos buscaban el punto exacto donde se detonaba aquella hermosa melodía con la cual, estaba completamente segura, soñaría esa noche.
-Hola Fabray- la saludo Santana con la voz algo entrecortada tomando el móvil de Rachel. -Tú y yo hablaremos luego, ahora deja que mi chica duerma.
Un momento... ¿Su chica? ¡¿SU CHICA?! ¿RACHEL BERRY CHICA DE SANTANA LOPEZ?
-¡SOBRE MI CADÁVER!- Grito la mente de Quinn, que se reprendió por tener ese ataque de... ni siquiera ella sabia de qué por lo que decidió no ponerle un titulo a eso. Suspiro profundamente para aminorar el malhumor que apareció en ella nuevamente y después de eso dijo:
-Claro, Santana. Saluda a Rachel de mi parte. Buenas noches- después de eso corto la llamada y apago su móvil.
No quería que nadie la molestase esa noche. Demasiada molestia ya había tenido con lo que dijo Santana.
