Disclaimer: Ed, Edd 'n Eddy no me pertenece y todo eso. Todo es por y para fans, sin fines de lucro, blah, blah. Ningún personaje de aquí me pertenece y.. well, ya saben.


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Apenas llegar a su casa, Doble D se quitó los zapatos, dejándolos ordenadamente en su lugar. Corrió rápidamente escaleras arriba hacia su habitación y se quitó la corbata y el bolso de la escuela, dejando ambas cosas colgadas, pulcramente ordenado.

Tomó un poco de aire y se miró a sí mismo.

— Ah... estoy lleno de sudor. —Se dijo, asqueado. — Tranquilo, Eddward. Tranquilo. — Intentaba guardar la calma.

Tomó de inmediato una toalla y se desvistió, dejando la ropa doblada dentro del canasto de la ropa sucia y su gorra sobre su cama. Cubrió su cuerpo y se dirigió al baño.

El agua estaba a la temperatura perfecta. Ni muy caliente para quemar su piel, ni muy fría como para enfermarse. Pasaba su mano por su pelo de vez en cuando, sintiéndose muy bien.

"Nada mejor que un baño luego de un día como hoy..." Pensó mientras sentía como el agua caía por su cuerpo, que estaba erguido sin moverse bajo el chorro. A veces era bueno poder tomarse una pausa en algún momento del día para un poco de relajo. Lo necesitaba. Más aún si se ponía a recordar una vez más lo que había sucedido en la escuela. Kevin y Eddy casi se golpean. Suerte que pudo detenerlos. Suerte que no salió nadie herido.

Luego de un rato más en la ducha, cerró el agua y salió de la bañera, volviendo a cubrirse el cuerpo con la toalla. Caminó hasta su habitación tranquilamente y buscó en su armario un pijama nuevo, pensativo.

"Tal vez descansar me haga bien." Pensó. Al menos hasta recordar algo. "Oh, cielos." Se le había olvidado por completo que Kevin le había pedido ir a su casa para que le ayudara a arreglar su motocicleta. No podía ponerse pijama si debía salir. Tenía que vestirse. Quizás algo casual. No muy formal. Decidió escoger lo de siempre. Una playera anaranjada de mangas cortas y unos pantalones cortos de color azul, junto a sus calcetines que llegaban un poco más abajo de sus rodillas. Y por supuesto, no podía olvidar aquella infaltable gorra en su cabeza que había dejado sobre su cama antes de ir a bañarse.

Se miró al espejo, recorriéndose por completo, haciendo un análisis completo a todo su cuerpo. Sentía que algo faltaba... Una corbata no estaría mal... De inmediato se dirigió a su armario y buscó una con la mirada.

En ese proceso, se golpeó mentalmente. No seas tonto, Eddward. Vas a arreglar su motocicleta. No vas a una cita con Kevin... No.

Aquel pensamiento le nubló completamente e hizo que se sonrojara como tomate. ¡Por supuesto que no iba a una cita con nadie! ¡Menos con Kevin! ¿Qué diablos estaba pensando? Cerró el armario de golpe y, un tanto enfadado por sus pensamientos, bajó por las escaleras a la cocina. Vio una nota adhesiva en la puerta de la nevera.

"Llegaremos tarde del trabajo, Eddward. Hay comida en la nevera, solo debes calentar. Te amamos. - Mamá y Papá."

Suspiró ante esa nota. Era de esperarse. Sus padres nunca estaban en casa. Aún no se acostumbraba a aquello, aun cuando éstos llevaban bastante tiempo con lo mismo. Después de todo ¿quién se acostumbra a estar solo todo el día, la mayor parte del tiempo?

Abrió la nevera y sacó una porción de pizza en un plato, observándola un momento. "Muy saludable." Suspiró una vez más y fue hasta el microondas, programando un minuto para calentar mientras veía el reloj de la pared. Aún hay tiempo.

Dejando que el electrodoméstico hiciera lo suyo, fue hasta una pequeña biblioteca dentro de casa, buscando unos cuantos libros de mecánica. Algo podía aprender mientras comía. Porque, y recién lo recordaba, no tenía idea de cómo arreglar una motocicleta.

Cuando los encontró, los dejó en la mesa y volvió a la cocina. El microondas ya había dado un par de pitidos anunciando que la comida estaba lista. La sacó de ahí con cuidado y, con una ligera sonrisa, la llevó hasta donde había dejado, unos segundos atrás, los manuales.

Ni siquiera pudo comenzar a degustar de su alimento, cuando oyó que alguien golpeaba la puerta. Se quedó un momento en su asiento. ¿Podría ser...? No. ¿Por qué sería él? Si fue él mismo quien le dijo que quedarían en la casa del pelirrojo. Nunca mencionó ir a buscarle a su casa ¿para qué hacerlo? quedaban frente a frente, después de todo.

Sin meditarlo mucho más, se levantó y caminó hacia la puerta, sin mucho ánimo de sus conclusiones. Abrió y se encontró con sus dos mejores amigos. El mayor de ellos no resistió a darle un fuerte abrazo de saludo al dueño de casa.

— ¡Doble D! — Exclamó mientras entraba al lugar ya bien conocido por él y por el más bajo, que le siguió con sus manos en los bolsillos.

— Ed... E-Eddy.. Caballeros... —Comenzó el de gorra con una sonrisa nerviosa. No quería ser descortés. — R-resulta que ahora no es el mejor momento...

— ¡Pero Eddy tiene una nueva gran idea! ¡Y me dejará tener una gallina! — Hablaba a gritos Ed, sin soltar el abrazo hacia Doble D, al parecer demasiado emocionado. Eddy le miraba con una sonrisa burlona.

— Seguro, Ed. Tendrás una gallina. — Le aseguró divertido y miró a Edd. — Cabeza de calcetín, te necesito para que hagas unos cuantos planos y ver si esto funciona ¿no?

— ¿Otro plan en el mismo día, Eddy? — Preguntó amablemente Doble D. — No creo que sea buena idea. — Miró a ambos ya dentro de su casa y luego a sus pies. — Por f-favor, los zapatos. Quítenselos. Ya l-lo deberían saber.

Ambos le obedecieron de inmediato, Ed bajando al de gorra para quitarse los zapatos, lanzándolos por ahí (lo que luego ordenó el otro). Eddy hizo algo parecido, pero respetó un tanto más el orden del más inteligente.

— ¡Mira, Eddy! ¡Doble D tenía listo el almuerzo!

— E-ed, por favor.. e-esa es mi co-... —Antes de poder terminar, su amigo se había echado todo el trozo de pizza en la boca, sin escucharle. Éste suspiró audiblemente, repitiendo en su mente "Valor, Eddward, valor." — C-creo que.. ya no importa.

— Oye, tonto. Dime ¿para qué tienes tantos libros de mecánica aquí? — Preguntó el más bajo mientras observaba aburrido y con rapidez las páginas del libro convenientemente ilustrado.

Las mejillas del aludido se sonrojaron.

— ¿Debo tener una razón para ilustrarme? —Intentó no verse tan nervioso... ¿Lo estaría logrando?

— Normalmente sí, pero tienes razón. Tú aprendes cualquier cosa, en cualquier parte, sin importar donde estés.

— Es así, Eddy. — Afirmó con una leve sonrisa, agradeciendo interiormente no tener que explicar mucho más, pues si Kevin no quería que nadie supiera que se iban a reunir ¿por qué debía ser él quien lo contara? ...sería todo mejor así. Si nadie se enteraba que esa tarde debía ir a casa del pelirrojo.

— ¿Nos acompañarás o seguirás haciéndote el tonto toda la tarde? — Preguntó finalmente el "líder" del grupo al de gorra negra, alzando una de sus cejas.

— Lo lamento, caballeros. Hoy mi día está muy ocupado. Debo hacer un par de cosas y no tendré tiempo para ustedes. —Dijo lo más confiado que podía para que su voz no temblara. — Sin embargo, les deseo mucha suerte en aquella nueva odisea que lucharan juntos.

— Ya perdiste la cabeza, idiota. Te está afectando un poco tener esa gorra puesta todo el día ¿No? — Expresó mientras se acercaba a la puerta de entrada, viendo a Ed. — Vamos, Ed. Hoy Doble D no es parte de nuestros juegos. —Ed lo sigue de inmediato, haciendo un gesto con su mano en señal de despedida. El anfitrión del hogar sonríe ante el amable gesto de su amigo y se lo devuelve, cerrando la puerta y corriendo de vuelta a la mesa. Debía estudiar un poco sobre el vehículo de dos ruedas para no llegar como ignorante ante el pelirrojo. Que obviamente sabe más que yo... Entonces ¿por qué...?

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Abrió sus ojos, echado en el sofá de su sala, con el libro abierto en su pecho. Se sentó, mirando a su alrededor un tanto desorientado, notando que estaba aún en su casa... claro ¿por qué estaría en otro lugar? ¿Cuánto había pasado? ¿Se había quedado dormido.. leyendo?

— ...¡Oh, cielos! ¡Cielos, cielos! —Abrió sus ojos en sorpresa al tomar cuenta de la situación en la que se encontraba. Cerró inmediatamente el libro y saltó de su asiento. — ¡Cuanto tiempo me quedé dormido! ¡Kevin se molestará! ¡Cielos! —Con el manual de motocicletas en sus manos, se puso rápidamente los zapatos, saliendo de inmediato de casa, cruzando por el cul-de-sac hacia la casa del pelirrojo.

Se quedó un momento frente a la puerta del garaje, dudando, intentando soportar todo el peso del gran libro de mecánica con sus escuálidos brazos. Vamos, Eddward. Golpea. Kevin está esperándote.. ¿por qué dudas? Se pregunta a sí mismo mientras levanta uno de sus brazos. Sin embargo, antes de poder hacer algo, el libro resbaló hasta dar con el suelo, lo que hizo sobresaltar a Edd, soltando una queja ahogada que al parecer escuchó el dueño de ese lugar, pues la puerta subió y apareció frente a Doble D el mismísimo Kevin.

— A-ah.. Saludos, Ke-Kevin.. Lo siento. Lo s-siento mucho. Llegué tarde. Es ... e-es que .. me quedé dormido y.. yo.. — Intentaba decir a la vez que sus manos intentaban sostener el gran manual.

— Hey, tranquilo, Doble D. — Le respondió el pelirrojo con amabilidad, ayudándole con el libro, lo que el más bajo agradeció con un gesto de su cabeza. — Has llegado justo a tiempo. Pasa.

— Muchas gracias.

Al estar ambos dentro, con la puerta cerrada y habiendo asegurado el perímetro, el de gorra de béisbol ojeó el libro que había traído Eddward, riendo levemente.

— Oye, no era necesario que investigaras si no tenías idea de cómo hacerlo. — dijo en tono divertido, viendo a su invitado, que se sonrojó con fuerza al oírle. Lo había descubierto. No debió haber venido a casa del otro con aquel texto. De inmediato se lo arrancó de sus manos, avergonzado y sacudió la portada de éste.

— Solo era para estar algo más informado, lo que no significa que no sepa nada de esto. — Dijo, sentándose en una caja de herramientas, con sus mejillas infladas y la mirada baja, fija en la portada del manual. Ante éste gesto infantil, Kevin soltó una risa, subiendo las mangas de su sudadera anaranjada para comenzar a trabajar en su "nena". Se arrodilló a su lado, comenzando a revisarla por completo.

Por su parte, Doble D había abierto el texto y se había puesto a leer todo lo que, por haber caído dormido, no logró revisar.

Ésta concentración se mantuvo solo hasta que el más alto, acalorado después de unos minutos de extensas pruebas y movimientos que agotarían a cualquiera, se quitara toda la parte superior de su ropa, quedando su torso bien formado y marcado al descubierto. No le importaba, pues por las prácticas de béisbol o en distintas ocasiones donde el calor le había superado, se había quedado de esa forma frente a muchas personas más. ¿Por qué no poder hacerlo frente a Edd? Ni siquiera pensaba en ello. Era bastante normal y, además, cómodo.

Sin embargo, fue Eddward quien no pudo despegar su mirada de ese cuerpo tan esbelto que se le presentaba en frente. Aunque lo intentaba, le era imposible.

Tranquilízate, Eddward. Estás aquí para arreglar la motocicleta de Kevin, no para ver su tan formado... hermoso... musculoso... atlético... cuerpo ¿Acaso hace pesas? Tal vez es solo por jugar béisbol. No. No solo juega béisbol. Kevin es todo un atleta... tan... ¡No! ¡Eddward! ¡Céntrate!

— ¡Oye, Doble tonto! — Exclamó el pelirrojo como por quinta vez al otro que parecía hipnotizado viéndole, recién despertando de ese 'trance', ahora desconcertado. — Vaya, Doble D. ¿Qué tienes? ¿Seguro no estás cansado? Si es así, puedes irte a casa.

— Para nada, Kevin. — Dijo Eddward, sacudiendo su cabeza, dejando el libro a un lado y levantándose, acercándose con rapidez a la motocicleta. — ¿Pudiste encontrar el problema?

— ¿Qué tal el problema de frenos que están cortados por culpa de tus amigos? — Mencionó en un tono irónico, cruzándose de brazos, aunque con una sonrisa viendo al de cabello azabache, quien le devolvió la mirada con una ceja alzada.

— Pero por supuesto. Sé que también se deben arreglar los frenos, pero dijiste que tenía problemas antes de eso ¿no?

— Problemas antes... — Rió nervioso, encogiéndose de hombros y mirando a otro lado mientras se rascaba la nuca. — ...Seh.. Pero creo que los frenos son el problema más importante ahora. ¿Qué recomiendas? ¿Lograste aprender algo del libro? — Dice medio en broma, aunque sabía que el otro algo habría aprendido. Era tan listo.

— Creo que esto es algo más grave. Dudo que podamos arreglarlo nosotros. Sin embargo... —Doble D rodeaba la motocicleta, examinándola con la mirada, completamente concentrado. Ahora quien se distraía y no escuchaba nada de lo que decía el otro, era Kevin.

Se ve tan lindo así de concentrado. Queriendo ayudarme.. tan amable. Tan adorable. Ojala me estuviese examinando a mi de esa forma. Mh. Ya quisiera que estuviésemos más cerca. Como me gustaría que...

— Disculpa, Kevin ¿oíste todo lo que dije? — Preguntó Edd, notando al otro distraído, en sus propios pensamientos. Incluso se había dado cuenta que el chico se estaba mordiendo.. ¿el labio? ¿En qué diablos estaba pensando el pelirrojo? Sus mejillas se sonrosaron de solo intentar imaginar qué pensaría.

— Por supuesto que sí. No seas tonto. — Dijo lo más normal que pudo, su mirada volteada hacia otro lado. ¡Tonto tú! ¿Cómo te pones a pensar esas mariconadas con Doble D frente a ti? Deja eso para después. Quizás al anochecer. Cuando... ¿Qué? ¡No pienses en eso jamás, idiota! ¡Idiota, idiota!

Se escuchó entonces un gruñido.

— Eso fue... ¿tu estómago? — Preguntó el más alto, volviendo a la realidad, observando a un enrojecido y humeante Eddward.

— Lo lamento. Lamentablemente no tuve en casa la oportunidad de degustar el almuerzo que mis padres dejaron para mi en la nevera.

— Que idiota. Pudiste haberlo dicho. Ven aquí. — Kevin tomó al chico de gorra negra de su muñeca, embobando al mismo por el gesto, llevándole dentro de su casa hasta su cocina. En ésta, sentó a Doble D en una silla y comenzó a prepararle algo de comer, mientras éste veía sus movimientos, sentado tímidamente, viendo su alrededor. Tal vez podría ayudar, pero.. verle tan ágil y de esa forma tan atenta. Rara vez podía verlo así. Tal vez no se volvería a repetir y debía aprovechar.

Pasaron unos diez minutos en silencio hasta que el chico pudo terminar la comida, tendiéndole el plato a su invitado, dejándolo frente a él en la pequeña mesita frente a él. Se sentó del lado contrario, apoyándose en ésta con indiferencia.

— Come rápido. —Dice secamente, sonrojado. No estaba acostumbrado a que alguien viera ese lado tan "tierno" de él. Menos uno de los Ed's.

— Te lo agradezco mucho, Kevin... Pe-pero... ¿tú no comerás?

— Yo comí a la hora que debía hacerlo, no como otros.

— F-fueron razones de fuerza mayor. —Dijo, bajando la mirada hacia su plato, cogiendo el tenedor para comenzar a degustar aquellos tallarines que su anfitrión le había hecho. — Lamento causar tantas molestias. — Se disculpó antes de comenzar a comer.

— Idiota. No te disculpes tanto. No son molestias. Ha sido mi decisión hacerlo, así que no jodas ¿si? Termina rápido eso.

— S-sí, Kevin. — Asintió Edd con la mirada baja y extendió la mano para coger una servilleta, rozando sin querer la mano del atleta, sonrojándose y removiéndola de inmediato, escondiéndola sin saber qué decir. No quería molestar al otro.

Por su parte, éste también se había sonrojado ante ese roce, sintiendo un ligero cosquilleo por todo su cuerpo. Algo casi eléctrico que le quitó su expresión indiferente y le hizo desviar la mirada. Ambos se quedaron en un silencio bastante incómodo. Al menos hasta que Kevin decidió romperlo.

— Oye, bobo. — Comenzó, levantándose (para sorpresa del más bajo) y acercándose a Eddward, mirándole hacia abajo al estar el otro sentado. — Esto e-es difícil de decir... de... asumir... pero.. yo... no solo quería que vinieras a mi casa para arreglar la motocicleta, ¿sabes? — Eddward miraba hacia arriba, estupefacto, sin saber qué responder, qué preguntar, qué hacer. — Bueno... es que yo.. e-eh... —Se inclinó un poco hacia él, haciendo que el otro se encogiera ligeramente en sí mismo. Su corazón latía rápido. Muy rápido. Casi tenía miedo de que el otro lo escuchara... ¿podría? Su rostro estaba rojo como tomate. No podía controlar ponerse de esa forma al tener a Kevin tan cerca de él... Cada vez más cerca... se estaba acercando demasiado... ¿no estaba más lejos hace solo un segundo atrás? Oh, cielos. ¡Por qué está tan cerca! Sus ojos no pueden evitar entrecerrarse ligeramente, sin ya prestar atención a lo que el otro quería decirle, observando su perfecto y hermoso rostro, del que ahora se podía notar cierto sonrojo ¿Acaso estaba alucinando? Sus ojos color verde resaltaban con aquel brillo especial y extraño en él. ¿Qué quería decirle? ¿Por qué se inclinaba cada vez más? Si seguía así, sentía que su corazón iba a explotar. Cielos, cielos.

Un ruido fuerte y molesto se escuchó en toda la casa. El timbre sonaba insistentemente y se escuchaban ruidos fuera de la puerta.

— ¡Kevin! ¡Sal de ahí! ¡Los Ed's construyeron algo nuevo y se ve divertido! — Se escuchó una voz femenina desde afuera. Nazz.

— Maldita sea. — Gruñó entre dientes el pelirrojo, alejándose de inmediato del otro, quien estaba temblando por la reciente cercanía y los nervios, además del sobresalto que había tenido con ese ruido tan fuerte. — ¡Ya voy! —Gritó con molestia cuando sintió como la chica volvía a tocar una vez más el timbre.

Un pésimo momento para que esos idiotas tengan una nueva estafa.


¡Holi! Sha vine sho a traerles la segunda entrega de mi fic to' random y loco y fluffy y todo lo que quieran uvu Les agradezco mucho por sus reviews pasados, que me animaron a continuar! Espero este capi les guste, porque lo hice con esfuerzo, sudor y lágrimas (?) o algo así. ¿Les gustó? ¿Va muy rápido? ¿Está muy aburrido? Espero sus opiniones en otro RR ¿da? Así me cuentan como voy y de paso pueden hacer recomendaciones o lo que quieran. No les doy más lata.

¡Los amo! ¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

¿Review?