CAPÍTULO 2: OPERACIÓN SALVAR A LA "ESTÚPIDA" MUJER DE LA LLUVIA.
disclaimer: Los personajes son de Hiro Mashima, yo solo soy una persona ociosa sin mucho tiempo libre. LO SÉ, PARA QUÉ DORMIR, ¿VERDAD?
Ahora al final del cap os dejo respuestas a comentarios de anónimos y esas cosas, a parte de contaros mi vida, claro. TSS.
La furgoneta aparcó frente a un club bastante conocido en Magnolia; el local más exclusivo y privado que había en toda la región: El pub Fairy Tail. Gray fue el primero en salir de la furgoneta (pegándole un portazo a esta), agarrando del brazo a la asesina peliazul. Esta miraba al suelo derrotada, agotada y frustrada. Todos los demás les siguieron después, aunque su ánimo no era mucho mejor: Erza todavía tenía la cara roja de haber estado llorando por su inutilidad y la culpabilidad de haber perdido un amigo, Lucy intentaba consolarla sin resultado, cosa que solo frustraba más a la rubia, Natsu salía del vehículo con náuseas y mareo, apunto de vomitar (de nuevo), y Happy les seguía de cerca muy incómodo y triste, ya que se había colado en la misión y tenía algo de culpabilidad por haber empeorado las cosas.
Volvemos al Gray dirigido (totalmente furioso) hacia la puerta, llevando a Juvia tras de sí. Si te fijabas en los alrededores, el pub ocupaba una gran cantidad de terreno. Demasiada, a decir verdad. Estarían en lo que son las afueras de Magnolia, ya que lo único que se veía al horizonte era carretera y llanuras con un par de arbustos. El suelo estaba sucio y las farolas iluminaban el ambiente de forma un tanto novelesca, haciendo parecer al lugar más un tugurio que la base oficial de los agentes anti delincuencia más profesionales de todo Fiore. Se acercaron a la entrada, la cual consistía en una puerta de metal sin pomo ni cerradura. Un enorme peliblanco de lo que serían unos dos metros custodiaba la entrada del pub.
-Elfman, abre rápido, necesitamos hablar con el viejo.- Dijo Gray mirándole a los ojos y dándole a entender que no tenía tiempo para dar explicaciones. El hombre que respondía al nombre de Elfman asintió sin rechistar.
Mientras el gran hombretón asentía a Gray, Juvia se dedicó a inspeccionarlo. Una gran cicatriz adornaba su cara, y los músculos de sus brazos eran más grandes que su propia cabeza. Piel morena y ropa de combate, casi listo para atacar. No podía apreciar nada más llamativo, por lo que decidió volver a centrar su atención en el suelo. No parecía que ese fuera su día en especial, aunque bueno, ella era Juvia, no tenía días buenos en sí y punto.
Con suerte, quizá incluso la mataran.
Realmente Juvia se sentía culpable. Ella había visto a Jellal y, aunque no había estado totalmente segura de que era él, no había avisado a su Gray-samma y ahora su amigo estaba muerto. La peliazul contuvo las lágrimas a duras penas, pero no pudo impedir que una lágrima se escapara, resbalando por su rostro.
-Parece que va a haber tormenta.-Dijo el grandullón mientras miraba al cielo, tras haber tocado el telefonillo que había al lado de la entrada, la cual seguramente solo se abría desde algún botón dentro del lugar.-Es de hombres llevar paraguas.-Dijo sin mirar a nadie en concreto. De pronto, una voz emanó del telefonillo.
-¿Quién es Elfman?-Dijo una voz dulce y femenina, totalmente de chica. Pero no de cualquier tipo de chica, parecía la voz de una de esas chicas despampanantes. Eh, hay veces en las que las voces dicen mucho, y si no es en vuestro caso, en el mío sí.
-Son el equipo de Natsu. Tienen prisa por ver al jefe.-Dijo Elfman.-Darse prisa es de hombres.
De pronto, un sonido emanó de la puerta y esta se abrió, arrastrando Gray a Juvia dentro de esta, para dejar ver un salón enorme lleno de mesas con una barra al fondo, donde estaba una chica peliblanca atendiendo a un par de personas, las únicas que se encontraban en toda la sala.
Gray ni siquiera se molestó en saludar a Mirajaine, Cana y Levy, quienes hacían guardia ese día. Estaba tan sumamente enfadado por todo lo que había ocurrido que no hubiera sido buena idea saludarlas. Se dirigió directamente a una puerta situada al fondo del local que llevaba a un pasillo donde solo se encontraban dos ascensores. Gray soltó el brazo de Juvia para llamar a uno de estos y esperar que viniera, con los brazos cruzados y apoyado en la pared.
Él no paraba de pensar en lo que había ocurrido. Había sido descuidado y por su culpa toda la misión se había complicado, por no mencionar que su mayor contacto, Simmon, había muerto y ni siquiera fueron capaces de recuperar el cuerpo. Miró a Juvia de reojo. Tenía ganas de odiarla, de culparle de todo esto, de decirle que era una asesina y que todo esto era culpa suya... Pero él no pensaba así. Él no se sentía así. No, es más, aquella extraña mujer incluso estaba colaborando con ellos, a pesar de intentar matarse mutuamente apenas hace unas horas. Gray solo rezaba porque no estuviera equivocándose al confiar en ella.
También era cierto que no hay que olvidarse de que ella llevaba gran parte de culpa, pero no debió de haberla intentado noquear desde un primer momento y llevársela consigo. Lo que debía haber hecho era esconderse hasta que esta se marchase, o incluso haber fingido que estaba esperando para ver a Jellal, continuando con su tapadera. Aunque ahora que lo pensaba, la segunda opción tampoco hubiera servido por su tatuaje en el pecho, y la primera no le confirmara que la chica volviera en cualquier momento y lo pillara con las manos en la masa. Ni de que ella se lo hubiese tragado.
-¡Mierda!-Gray golpeó a la puerta del ascensor con su puño. Juvia a su lado pego un saltito de susto, pero este pasó desapercibido por Gray, que seguía absorto en sus pensamientos. Hubiera lo que hubiera hecho, el resultado siempre le salía igual: un absoluto y total fracaso. En esos momentos odiaba pensar lo decepcionada que estaría Ur de él, de cómo Lyon nunca hubiera cometido un error tan absurdo y del daño que le había hecho a Erza. ¿Desde cuándo siempre metía la pata en las misiones? Eran por cosas como aquella por las que no conseguía el rango "S". Parecía que el universo quería que él la cagara siempre, que todo tuviera que salir mal para él. Un "Tsk" salió de su boca, reprochándose a sí mismo por su repentino egoísmo. No, él la había pifiado, pero no era el que peor parado había salido de todo aquello. Solo pensar en Erza y…
El pitido que indicaba la llegada del ascensor hizo reaccionar a Gray, metiéndose con Juvia dentro y pulsando el botón que indicaba la planta menos cinco. Juvia se mordió el labio de inferior mientras miraba a la pared de metal del ascensor. Un silencio cortante, pesado y casi asfixiante inundaba el ascensor, y su corazón.
¿Ahora qué podría hacer Juvia? ¿Confesar todo lo que ha tenido que pasar estos años a Makarov Dreyar, la única persona con suficiente poder como para plantarle cara su jefe? ¿Y luego qué? Gajeel seguía con ellos, si ella confesaba, él estaría en peligro, por no hablar de que tal vez su jefe tenga agentes infiltrados en Fairy Tail y solo mencionar una posible confesión la mate al instante. ¿En qué había pensado cuando hizo este trato? Al instante miró al pelinegro, el cual seguía con el torso desnudo y la mirada gélida posada sobre la puerta gris. Juvia tragó saliva. Acababa de recordar en que no, no había pensado en absoluto. Su maldito instinto le decía que debía estar con él, que así estaría segura. Bueno, su maldito instinto o yo, la escritora, que soy un poco la que fuerza las situaciones, ¿no?
-Gray-samma...-Dijo la peliazulada temerosa, mirando al suelo para evitar su mirada sobre ella, aunque sabía que él seguía mirando a las puertas de metal del ascensor.-Juvia lo siente.
Gray abrió los ojos y la boca sorprendido. ¿El enemigo acababa de pedirle perdón? Él solo preguntó lo primero que le vino a la mente.
-¿A qué narices viene eso?-Dijo frunciendo el ceño. Si lo pensaba bien, tal vez esta chica solo le esté tomando el pelo, riéndose de él. Ese pensamiento le enfureció aún más.
-Juvia vió a Jellal asomarse al fondo del pasillo.-Dijo esta, todavía evitando la mirada de Gray. El rostro del pelinegro pasó de enfurecido a serio.-No sabía que era él exactamente, pero Juvia lo sospechó.
Ahora comprendía que había ocurrido antes en la salida de "la torre del cielo". Juvia se había quedado estática porque creyó haber visto a Jellal. Ahora todo tenía sentido, pero había algo que todavía molestaba a Gray.
-¿Por qué te disculpas?-Dijo Gray bastante ofendido.-Si no hubieras llegado a avisarnos no sería Simmon el que hubiera muerto, sino Erza. Incluso puede que yo mismo si no me hubieras empujado.-Dijo Gray molesto.-Así que para de disculparte por estupideces, ya me has dado bastantes problemas.
Juvia miró a Gray a los ojos, quien se había metido las manos en los bolsillos de los pantalones y todavía miraba a la puerta. Los ojos de Juvia se llenaron de lágrimas, pero una sonrisa adornó su rostro. Abrió la boca para decir algo, pero el sonido de las puertas del ascensor abriéndose impidió que esta pudiera articular palabra.
-¿¡DÓNDE NARICES ESTÁ JUVIA!?-Gritó un hombre alto y grande, con una melena larga negra cuya cara estaba adornada de piercings por todos lados. Éste agarraba a el famoso Element Four de la tierra, conocido como Monsieur Sol.- ¡SOYS UNA PANDA DE INÚTILES! ¡OS MATARÉ A TODOS!
-Qué triste Acero Negro, no le hagas daño a Monsieur Sol, eso es muy triste.-Dijo un hombre enorme y con una venda en los ojos, más conocido como Aria, el más fuerte de los Element Four.-Debemos hablar como personas civilizadas, tu comportamiento me pone triste.-Segundos después Gajeel tiró al suelo a Monsieur Sol, para dirigirse a Aria, quien al estar vendado no veía nada pero notaba como el gran "monstruo" Acero Negro Gajeel se acercaba a él.
-¿Sabes por qué me llaman Acero Negro?-Dijo Gajeel con un tono en el que si fuera posible asesinar una persona hablando, hubiera matado a todos los allí presentes.-Porque en las calles lo único con lo que podía hacer para ganarme el pan eran las peleas callejeras.-La gente de alrededor empezó a echarse para atrás aunque Aria permaneció en su sitio, inmutable.- Después de cada pelea, después de haber dejado a cualquier tipejo con la cara ensangrentada y la nariz rota, lo único con lo que parecía que podían comparar mis golpes era con el dolor que te producen al golpearte con un acero. Les hacía derramar tanta sangre, que el color dejaba de ser rojo y pasaba a ser negro.-Ahora hasta Aria tragó saliva. Gajeel se acercó más a su rostro, amenazante, como si fuera a degollarle en ese mismo momento.- ¿Sabes quién fue la única que me apoyo y me ayudo aunque yo la tratase como una mierda y le dijera que era un estorbo?-Gajeel no espero a que nadie contestara.-Juvia.-Se echó para atrás.-Por eso, pedazo de mierda inútil, me vas a decir que cojones ha pasado con ella y donde narices está. Si no, te juro que os arrancaré los ojos y...
Todo el mundo se quedó en silencio ya que el sonido de una puerta abriéndose interrumpió a Gajeel. Aria se apartó un poco y miró (aunque con la venda no podía ver nada, un poco estúpido pero así lo hizo) hacia la derecha, donde se abrió una puerta de la que salió el jefe de la mafia, el famoso José Porla.
-Basta ya Gajeel. Sabes que no estás en posición de subirte los humos.-Dijo este, con tono autoritario. Gajeel gruñó y miró desafiante a su "jefe". ¿Acaso lo acababa de amenazar sabiendo que el enemigo tenía a Juvia?-Si tanto quieres a tu amiguita, ve tú mismo a por ella sin la ayuda de ninguno de nosotros.-Todo el mundo que se encontraba allí había hecho a estas alturas un corrillo al rededor de ellos, murmurando entre ellos mismos las palabras que había dicho el jefe.-Juvia ha sido capturada por Fairy Tail, y la verdad, sé con certeza que si no vas a rescatarla ellos mismos la matarán.
Ante estas palabras Gajeel se giró y fue directo hacia su mesa de siempre, donde descansaban su mochila y su compañero, Panther Lily, un gato sintético hecho por el gobierno, al igual que Happy. Las palabras sobraron y los dos salieron del local en el que se encontraban.
Gajeel solo tenía una cosa en mente: Salvar a Juvia de esa gente, aunque tenga que matarlos a todos.
Mientras, todos miraban a Jose expectantes, intentando descubrir qué tramaba. Era bien sabido que aquel hombre era de por si despiadado y maquiavélico, pero tenía una debilidad extraña en cuanto el tema se trataba de la asesina por coacción. Monsier Sol arqueó una ceja confuso, creyendo que le mandaría a él a por Juvia y no a Gajeel, quien fácilmente podría traicionarlos.
-Tranquilos, lo tengo todo controlado.-Dijo junto a una sonrisa maléfica, como si hubiera leído la mente de todos los presentes.
-Erza no está bien, ha dicho que iba a su casa para reflexionar y descansar un poco. También me ha dicho que haría el papeleo allí.-Dijo una Lucy agotada, mientras se sentaba, no de manera muy elegante, frente a Natsu, su compañero y mejor amigo de la agencia. Estaban en la primera planta, la que simulaba un pub (y que muy a menudo, cuando andaban cortos de dinero y debían pagar por daños a la propiedad púbica, también funcionaba como este). Lucy suspiro, mirando a la mesa de madera mientras apoyaba una mano en su mejilla.-Me siento inútil a veces, ¿sabes? Realmente me gustaría poder haber ayudado...
-Luce, no digas tonterías, Erza no nos dejó salir de la furgoneta.-Dijo Natsu con los brazos cruzados, mirando a todos lados menos a ella.-No te culpes por cosas que no estaban a tu alcance.-Lucy sonrió de forma melancólica. Era increíble como Natsu le animaba de esa forma hasta en situaciones tan penosas. Él siempre parecía saber qué decir en cada momento, cosa que hacía a Natsu una persona bastante especial para la rubia.
-Gracias Natsu.-Suspiró Lucy. Una persona normal no hubiera podido escuchar esto, pero la sonrisa de Natsu demostraba que él, aparte de tener un oído sobre humano, se preocupaba por Lucy, y que verla sonreír le animaba bastante a él también. Abrió la boca para decir algo, pero una pequeña peliazul le interrumpió, abrazando a Lucy nada más llegar a donde estaban.
-¡Lucy-Chan!-Gritó la peliazul con una pizca de alivio y alegría. Se separó de la rubia, más dejó sus manos apoyadas en los hombros de su amiga.-Cuando Mira me ha contado que vuestro equipo se ha ido a una misión tan peligrosa, no he dudado en presentarme voluntaria para hacer guardia esta noche y comprobar que llegabas bien.-Dijo la pequeña figura de forma rápida y casi incoherente, dejando todavía más clara su preocupación por ella.
-Gracias Levy-Chan, estoy perfectamente.-Dijo Lucy sonriendo, a la vez que Levy le devolvía la sonrisa.
Levy McGardeen. Peliazul, bajita, con un pelo corto y alocado casi siempre recogido por una bandana, y siempre acompañada de un libro. Era conocida por ser la principal experta en descifrar textos, códigos, reunir información y realizar tácticas, por no hablar de su habilidad informática. Era la jefa de su equipo, el Sadow Gear, formado por ella y sus compañeros Jet y Droit. Este llevaba casos como el de Jellal o el de Oración Seis, que estaban en la fase de obtención de información y necesidad de contactos, cosa que al equipo de Levi le venía como anillo al dedo.
-Tengo que contarte un montón de cosas.-Dijo Levy sonriendo a Lucy, a la vez que se sentaba a su lado.-Hoy Jet y Droit se han vuelto a pelear por quien me quería más y he tenido que volver a encerrarme con un libro en el baño de chicas.-Dijo Levy casi riendo. Lucy sonrió, las historias de Levy siempre le ponían de buen humor, y ahora mismo las necesitaba.-Pero bueno, ya estoy más que acostumbrada.-Continuó.-Tengo una duda, ¿quién era esa chica con la que ha entrado Gray antes? Ni siquiera se ha molestado en presentárnosla.-Lucy miró al suelo apagada, por lo que Levy pareció entender que no quería hablar ahora mismo sobre ese tema.-Bueno, luego me lo dices, ahora tengo que ir a tirar la basura.-Lucy sonrió. Levy suspiró.
-Es lo que tiene quedarse de guardia, te toca hacer cosas tan penosas como sacar la basura.-Comentó la rubia divertida, metiéndose (con cariño) con su mejor amiga. Levy le sacó la lengua mientras se levantaba para ir a por la basura, ya que cuanto antes la tirase, antes volvería a casa. O eso pensaba ella.
-Lucy.-Dijo el pelirosa, que hasta entonces no había hablado.-¿Nos vamos a tu casa?
De haber sido otra persona, Lucy pensaría que es un chico descarado y maleducado, pero en el caso de Natsu, que se colaba todos los días en su casa y la mayoría de veces incluso dormía allí, estaba claro que esa no era su intención. Claro está, Lucy no le dejaba dormir con ella en su cama, le obligaba a acostarse en el sofá, pero más de una vez se había colado junto con Happy en esta.
-De acuerdo.-Contestó con una sonrisa cansada Lucy. Sabía que Levy iba a estar liada toda la noche, así que ya hablaría con ella mañana por la mañana y le invitaría a un desayuno como disculpas.
Juvia miró a todos lados. Tras abrirse la puerta del ascensor, un par de hombres que no había visto en toda su vida la llevaron hasta donde se encuentra ahora, apartándola de Gray y de cualquiera conocido. Estaba rodeada por cuatro paredes grises, de las cuales una de ellas era un enorme espejo. Estaba sentada y encadenada a una larga mesa de un color ligeramente más oscuro que el de las paredes, siendo el tacto de esta frío, debido a que era de metal. Se encontraba en lo que claramente era una sala de interrogatorio, al menos eso pensaba. La peliazul posó su cara sobre sus manos, cubriéndosela con estas, tapando toda posible visión del exterior. En su cabeza todavía todo estaba reciente, y parecía que su sentido común volvía poco a poco. Los problemas la envolvían e incluso empezaba a marearse. Que la hubieran llevado a esa sala solo podía significar que le harían preguntas, y si había preguntas ella tendría que darles respuestas, pero si les daba respuestas sin estar segura de que nadie la escucharía y de que Gajeel estaba en un lugar seguro, solo traería su muerte y la de su amigo.
Ella ya había metido la pata demasiado, pero por algún motivo no se encontraba ni la mitad de angustiada de lo que debería. Era cierto que su situación era complicada y que los problemas la agobiaban un poco, pero en el fondo estaba feliz. Desde que había peleado con Gray su corazón parecía estar sordo a todo lo que su cerebro pensaba, latía con fuerza cada vez que la imagen de él se le venía a la cabeza y su estómago se movía como loco, pero era una sensación agradable. Más que agradable, era una sensación genial.
Sonrió para sí misma en medio de la sala a la espera de alguna noticia, ahora aún más tranquila. Cerró los ojos y se dejó llevar por sus recién descubiertas fantasías. Por primera vez soñaba con algo, por primera vez su cabeza estaba llena de anhelos y esperanzas, en vez de estar triste y deprimida por el rechazo de la gente y por su situación actual. Alguien le había dicho que no la iba a matar, y más adelante le había propuesto un pacto. Había confiado en ella.
Al otro lado del espejo se encontraba otra sala, donde Gray observaba atento lo que sucedía en la sala de interrogatorios donde se encontraba Juvia. En la habitación de Gray, la pared que para ella estaba ocupada por un espejo, estaba una ventana que le permitía escuchar y observar todo lo que sucedía en la habitación contigua. Gray se apoyó en la pared con los brazos cruzados, intentando ordenar sus pensamientos.
Makarov estaba a punto de llegar para interrogar a la asesina de Phantom y que le contara qué era lo que quería decirle con tantas ganas que incluso se exponía a una gran posibilidad de entrar en la cárcel, ya que Juvia, una de las mayores asesinas de Phantom, había pedido ver al jefe de la mayor agencia anti delictiva de Fiore, aún sabiendo los cargos que tiene. Por otro lado, Gray debía comunicar un informe sobre lo ocurrido esa noche en "la torre del cielo", incluido la muerte de Simmon y el enfrentamiento de Erza con Jellal, aunque esta no había querido dar detalles sobre el asunto. Tampoco es como si Gray estuviera dispuesto a preguntarle; Ella estaba derrotada y con el peor aspecto que Gray había visto en su vida. Sin duda alguna, el haberse tenido que enfrentar a Jellal después de tantos años le había afectado, pero si lo ocurrido entre ellos dos hubiera sido de crucial importancia, Erza hubiera informado en el mismo segundo en el que subió a la furgoneta con ayuda de Lucy.
O al menos, si hubiese sido de importancia para el caso.
La puerta de la sala de interrogatorios se abrió, haciendo que Gray se centrara en lo que ocurría. La silueta de un anciano de muy poca estatura se dibujo en el contraste de luz que había desde fuera hasta dentro de la sala donde Juvia permanecía presa. Makarov cerró la puerta tras de sí y se sentó frente a ella.
El anciano en cuestión destacaba por su exageradamente pequeña estatura, por su calva en la parte superior de la cabeza que era adornada por pelo canoso alrededor de esta. Tenía un gran bigote blanco, que junto a unos ojos oscuros como la noche le daban algo de gesto amenazador. Juvia levantó la mirada y se puso tan seria como la primera vez que Gray le atacó.
-Así que tú eres Juvia Lockser.-Dijo Makarov estampando sobre la mesa lo que parecía un informe criminal, seguramente sobre la chica. Lo abrió y empezó a ojear el mismo.-Vaya, vaya, aquí hay una gran cantidad de cargos.- comentó en un gesto serio.- Es curioso, eres la única Element Four de la que tenemos un nombre, pero nuca habíamos conseguido saber cual era tu rosro.-Dijo Makarov, terminando de revisar las páginas, para ahora observarla a ella mejor.
Juvia estaba nerviosa, pero en el tiempo que se había quedado esperando en esa sala, había decidido qué debía hacer, por lo que fue directa al grano.
-Juvia quiere hablar con usted, pero Juvia necesita dos cosas primero.-Gray arqueó la ceja mientras Makarov sonreía.
-Con que vas al grano.-Dijo el anciano, cruzando sus brazos y sonriendo con satisfacción.-Eres una chica interesante. Al menos ya sé porque solo hay testimonios de tu nombre, debe ser esa forma de hablar tuya.-Juvia ignoro el comentario del viejo Makarov, y continuó con lo que estaba diciendo.
-Primero Juvia necesita saber que nadie escuchará esta conversación.- Gray y Makarov se tensaron. Que una reconocidísima asesina en serie diga eso no era nada que haga que una persona se tranquilice precisamente.- Juvia también necesita que localicen a Gajeel-Kun y lo mantengan a salvo.-Makarov y Gray abrieron los ojos como platos. Juvia miró con tristeza al suelo, evitando la mirada del anciano.- Juvia les permite usar la fuerza contra él si es necesario.
Tras unos segundos en un sepulcral silencio, la puerta se abrió de golpe. Cana Alberona, la conocida agente de control de drogas y fraude (aunque ella misma era conocida por su gran aprecio al alcohol y por sus famosas apuestas y chanchullos), morena, de pelo largo y vestida tan solo por un pequeño bikini y unos pantalones piratas, entró de sopetón en la sala, ignorando por completo lo que ocurría a su alrededor.
-¡Viejo, han secuestrado a Levy!
Después del día que había tenido. Después de soportar las peleas de Jet y Droit, de que se hubiera pasado dos horas en los archivos de Fairy Tail en busca de información sobre el caso Oración seis sin éxito, de la preocupación que había tenido cuando Mirajaine le había contado sobre la misión super peligrosa a la que se había ido Lucy, de que esta última le hubiera prometido un capítulo nuevo de la novela que estaba escribiendo y no se lo hubiera traído…
Y encima le tocaba tirar la basura.
En ocasiones normales, tirar la basura no hubiera sido tan malo. Oh no, ella era una gran fan del orden y la limpieza, y para que hubiera de esto había que hacer tareas como las de lavar platos o tirar la basura. Si Levy pensaba así, tirarla no era tan malo, pero el problema no era tirar la basura en sí. El problema era ese tío tan siniestro y con esa risa tan extraña que, tras haberla llamado enana e insultado un poco, la había cogido como si de un saco de patatas se tratase y se la había llevado hasta la parte de atrás del pub que hacía tapadera para la agencia.
Todo había ocurrido muy deprisa. Levy había salido sujetando como podía (más bien arrastrando) la enorme bolsa de basura, que era casi tan (o más) grande que ella. Llevaba la mitad del trayecto recorrido hasta que vio un gato negro y con la oreja partida que se arrimaba hacia ella. Levy, incapaz de resistirse a los encantos de un gatito callejero, dejó la bolsa de basura a un lado en el suelo para poder agacharse y dar al gato la atención y mimitos que requería. En ese mismo segundo, el gato le miró a los ojos y sonrió de manera pícara, cosa que hizo a Levy ponerse en guardia, pero ya era demasiado tarde, un hombre con el pelo negro y largo, que bien podría sacarle tres cabezas, estaba detrás suya con una sonrisa malévola.
-Geheee, mira que tenemos por aquí Lily.-Rió de manera extraña. El chico parecía más o menos de su edad, aunque Levy destacaba por parecer mucho menor de lo que en realidad era. Su cara estaba cubierta de piercings redondos de metal, hasta tal punto llegaba que en vez de tener cejas, el chico tenía tres o cuatro piercings que las sustituían. También le caracterizaba el color marrón, casi rojizo incluso, de sus ojos, que junto a la gran melena negra que llevaba, hacían de él un aspecto de un verdadero delincuente callejero.-Anda, estamos de suerte, parece que es de Fairy Tail.- Dijo él mismo, al asomarse a la espalda descubierta de la chica y descubrir el tatuaje blanco que delataba su pertenencia a la agencia, ya que Levy llevaba un vestido corto que dejaba gran parte de la espalda a la vista.
-¿Quién eres y qué quieres de mí?-Pregunto Levy un tanto temerosa, ya que lo suyo no eran precisamente los combates cuerpo a cuerpo ni la defensa personal. Eso prefería dejárselo a Jet y Droit.
-Gajeel, ¿Qué piensas hacer con ella?-Dijo el gato negro poniéndose a dos patas. Levy McGardeen abrió los ojos como platos, y cuando estaba a punto de preguntar cómo era posible siquiera que ese gato hablara como Happy, el tal Gajeel la interrumpió, acercándose mucho a su cara y haciendo una sonrisa burlona.
-Verás Lily, esta enana me va a ayudar a recuperar a Juvia.-Levy le miró enfadada, y esto solo ocasionó una risa en Gajeel.- Gehehee, parece que te ha molestado, ¿o me equivoco, chibi enana?-Levy decidió no darle la satisfacción de contestar y apartó la cara. Bueno, por no darle la satisfacción de contestar y para que no viera lo roja que estaba. ¿Acaso estaba loca? ¿Cómo podía haberle hecho sonrojar tal energúmeno? Gajeel, al ver que no contestaba, decidió actuar por su cuenta.
La agarró como si de un saco se tratase, posándola bajo su brazo, a la vez que se dirigía a la puerta de Fairy Tail con una sonrisa. Ahora solo tendría que llamar por el telefonillo de la entrada y decirles que le devolvieran a Juvia a cambio de esa chica, que si no la mataría.
Fácil, sencillo y rápido. Solo faltaba algo más de acción y encajaría a la perfección con su estilo, si es que irse a la entrada del edificio enemigo con un rehén no era lo suficientemente peligroso, claro.
-¿Cómo que la han secuestrado?-Dijo Makarov levantándose de golpe, empujando consigo a la silla en la que estaba sentado, hasta el punto de hacerla caer.
-Sí, un tipo que se hace llamar Gajeel ha llamado al telefonillo pidiendo un rescate a cambio de Levy.-Dijo Cana, llamando la atención de Juvia al completo.- Dice que si no le damos lo que nos pide, la matará.- Makarov le miró expectante, esperando a saber qué demonios quería ese tipejo, aunque ya se imaginaba qué. Cana miró a la peliazul.-La quiere a ella.
En ese mismo segundo entró Gray, llegando a la sala con unas llaves y dirigiéndose directamente a Juvia. Antes de que pudiera hacer nada, Makarov le detuvo impidiéndole el paso.
-¿¡En qué narices estás pensando!?-Gritó con furia y tensión el anciano.- ¡Acero negro tiene a Levy y no sabemos cuáles son sus intenciones!-Dijo, acercándose violentamente al pelinegro.- ¡Quizá todo esto haya sido una trampa desde el principio, ¿y lo único que se te ocurre es liberar a una asesina buscada por todo Fiore!?-Dijo el anciano totalmente decepcionado. Que uno de sus agentes actuase de forma tan imprudente no le hacía ni pizca de gracia. Entre eso y la vuelta del fracaso de la anterior misión, Makarov empezaba a realmente plantearse todo eso de que Gray estuviera en primera línea en la agencia.
-Viejo, esta chica es de fiar, se lo aseguro.-Dijo Gray totalmente serio. Miró a Juvia con lo que a ella le parecían los ojos más grises y penetrantes del mundo, haciendo que esta se sonrojara de manera incontrolable.-En la última misión incluso colaboró con nosotros. De no ser por ella, puede que incluso Erza estuviera muerta ahora mismo. -Makarov miró con duda a la peliazul, la cual seguía roja como un tomate.
Gray la acababa de defender. Ella juraría que si pudiera derretirse y quedarse en forma de charco en el suelo, y lo habría hecho en ese momento, no lo dudéis, pero las leyes de la física lo impedían un poco. Ella ya lo veía…
ALUCINACIONES (AHORA MÁS CURSIS QUE OTRA COSA) DE JUVIA
El pelinegro cogió de las manos a Juvia y la observó con una pasión incontrolable.
-Desde el primer momento que te vi, supe que eras de confianza.-Dijo este, tomando sus manos y besándole la palma de una de ellas.- Eres la chica más guapa y en la que más puedo confiar del mundo.-Juvia le miró al borde de las lágrimas de la alegría.
-Gray-samma…-Dijo esta. El mundo que les rodeaba desaparecía lentamente, quedando solo ellos dos y un aura rosa inexplicable. Su corazón latía a mil por hora debido a la forma en que él la miraba, con tanta pasión y dulzura a la vez.
-Juvia, he de confesarte algo.-Dijo el pelinegro muy serio, pero con los ojos chispeando alegría y pasión.-sé que es muy rápido ya que apenas nos conocemos desde hace unas pocas horas pero…-Gray paso la mano por su cabello, mirando hacia otro lado. Juvia sentía que se iba a morir de la alegría cuando este se giró y la atrajo hacia él, agarrándola de la cintura.-Yo…-Un nudo en la garganta de Juvia le impedía respirar, y la penetrante mirada de Gray no ayudaba en absoluto.- ¡Casémonos!
DE VUELTA A LA REALIDAD, MUCHO MENOS EMPALAGOSA Y MUCHÍSIMO MÁS TENSA Y SERIA.
Gray se acercó a ella decidido, sin siquiera recibir las ordenes del viejo, aunque si este no le había impedido el paso, significaba de manera indirecta una aprobación a lo que estaba a punto de hacer. La desencadenó de la mesa, dejándola libre. La primera reacción de Juvia fue abrazar a Gary, el cual le miró confundido junto a Makarov y Cana. No pasó siquiera un segundo hasta que Juvia se separó de él para mirar al anciano y a la morena en bikini con una cara de ultratumba.
- Juvia irá a por Gajeel-Kun y recuperará a su amiga, Juvia lo jura.-Dijo a la vez que salía corriendo, dejando a todos los allí presentes boquiabiertos y, ante todo, muy confusos. Como vosotros ahora mismo leyendo esto, qué cosas. Estuvieron un rato en silencio hasta que este fue roto por un silbido de Cana.
-Guau Gray, menuda novia más especialilla que te has echado, ¿no?-Dijo esta, mientras le pegaba un codazo al pelinegro. Éste se sonrojo de sobremanera, girándose para salir tras Juvia. Es decir, era cierto que todo podía ser una artimaña de Phantom para infiltrarse en Fairy Tail, y él debía impedir que de ser así, nada grave ocurriera.
¿Estaba bien que en el fondo supiera que ir allí no era en absoluto necesario? Confiaba en esa chica, y tal vez ese fuese el verdadero motivo por el que iba a acompañarla. Sabía que ella no les traicionaría, pero dudaba de Acero Negro.
-¿Podrías al menos bajarme de aquí?-Dijo Levy un tanto molesta. El pelinegro seguía en silencio mirando su reloj. Les había dado como máximo un cuarto de hora y ya había pasado diez minutos. Estaba empezando a impacientarse, y la pequeña peliazul no ayudaba con sus constantes quejas. Lo más raro de aquella pequeña mujercita no era que estuviese, por algún motivo que Gajeel desconocía, sonrojada hasta las orejas, lo que molestaba a Gajeel es que nno parecía tener ni pizca de miedo. ¿Acaso todos los de Fairy Tail eran así de obstinados? ¿Desde cuando Gajeel Redfox pensaba palabras cultas como "obstinados"? Maldita Juvia y su hábito de culturizarle.
-Deberías callarte. No quiero matarte, pero tú y tus amiguitos me lo estáis poniendo difícil.-Dijo Gajeel en un tono hosco y molesto. Lily, que estaba ahí sentado, empezó a reír, dejando a Levy un tanto confundida.
-Me hace gracia cuando te pones en plan asesino de Phantom, con lo diferente que eres en realidad.-Dijo el gato negro con la cicatriz en el ojo de la que recientemente se había dado cuenta Levy. Gajeel solo gruñó y Levy no pudo evitar una pequeña risita, sorprendiendo tanto a Lily como a Gajeel.
-¿Y tú de qué te ríes, enana?-Dijo Gajeel todavía más molesto. Levy le miró molesta.
-¡Que no me llames enana!
Gajeel estaba a punto de replicar, cuando la puerta se abrió. Que malas costumbres tienen los de Fairy Tail ahora que me fijo, siempre interrumpen las conversaciones abriendo puertas y pegando portazos. Ala, pues nunca sabremos que iba a decirle Gajeel a Levy, pero de todas formas no creo que nos perdamos mucho, seguro que le soltaría otro comentario borde y la volvería a llamar enana. En fin, a Gajeel se le daba mal tratar con chicas guapas, a excepción de Juvia, que era como su hermana. Después de Metallicana, seguramente había sido la única familia que ha tenido, pero eso es otro tema. Centrémonos.
Volvamos a la puerta. De ella salió nada más y nada menos que la mismísima Juvia, algo despeinada y con la ropa llena de manchas de grasa, pero sin duda era ella. Los mismos tirabuzones, el mismo teru-teru-buzu… Gajeel suspiró aliviado, para al segundo poner la mayor cara de enfado del mundo, olvidándose completamente de Levy y tirándola al suelo, a la vez que se dirigía a Juvia.
-¿¡En qué cojones estabas pensando!?-Dijo Gajeel furioso y preocupado. Juvia abrió la boca para intentar replicar, pero Gajeel le detuvo.-¡No, ahora no me vas a venir con excusas, sé perfectamente de primera mano que esta panda de pardillos no te hubieran podido capturar si no es con un ejército!-Dijo Gajeel encolerizado.-¿¡Y si llegan a matarte!? ¡No sin antes hacerlo yo, eso te lo…!
De golpe Juvia abrazó a Gajeel, llorando a la vez que sonreía. Verlo allí, sano y salvo, lejos de los de Phantom es lo mejor que le hubiera podido pasar en esos momentos. Unas gotitas empezaron a caer del cielo a la vez que Levy McGardeen observaba la escena, totalmente asombrada. ¿Ese tipo era el mismo que antes ha estado metiéndose con ella y tratándola tan mal? Levy miró a Lily de reojo, este solo se encogió de hombros. Gajeel empezó a corresponder el abrazo de Juvia y esta se acercó a su oído. En ese momento Levy pudo ver a un Gray confuso y algo… ¿molesto? Mirando a la escena.
-Juvia tiene dos cosas que decirle.-Le dijo en voz baja, ya que solo quería que él le escuchara. Qué manía con las dos cosas, pero Juvia sabrá cómo funciona su mente.- Juvia cree que sabe cómo solucionarlo todo y…- Esta vez ella se separó de Gajeel, mirándola muy confuso. ¿Esta era la misma Juvia? La antigua Juvia nunca le hubiera abrazado, y no es como si él mismo fuera mucho del tipo de dar abrazos…-Juvia cree que se ha enamorado.
Gajeel abrió los ojos como platos. Daba gracias a todo lo que existía porque hubiera empezado a llover y nadie hubiera escuchado lo que había dicho su compañera. Definitiva y rematadamente: a Juvia la habían torturado y se había vuelto loca.
El hombre piercing (o así lo llamaba ahora mismo Gray en su mente, pero eso en teoría no deberíais saberlo) miró molesto a Juvia, la cual sonreía como una tonta enamorada. Eso es lo que le había dicho, que estaba enamorada. Juvia. Enamorada. La misma Juvia que cuando eran pequeños le dijo que no sabía amar ni querer a nadie. La misma Juvia que ha tenido que asesinar a sangre fría en contra de su voluntad y no ha llorado ni comentado sobre el tema ni una sola vez. La misma Juvia que una vez le pegó una paliza a un chico por mirarle de manera lasciva. Simplemente no se creía ni una palabra de lo que había dicho. Decidió suspirar y apartar la mirada de la Juvia sonriente y sonrojada.
Ese chico de antes pelinegro, debía de ser ese. Gajeel cerró los ojos mientras apoyaba los pies sobre la mesa de la sala de interrogatorios. Al menos le habían puesto esposas y podía moverse por la sala. Gruñó al recordar al chico que les había apartado antes y los había llevado dentro. Si no fuera porque Juvia le había dicho que no hiciera daño a ninguno de esos tipos, ese chaval se hubiera llevado un buen puñetazo en la cara, habiéndole dejado como recuerdo un buen moratón y una gran nariz rota. Ese chico le había mirado de una forma tan hostil y hosca… como si Gajeel le hubiera roto su cosa favorita o algo. Para Gajeel solo había dos explicaciones posibles: o bien era un capullo redomado, o bien estaba celoso de Juvia. Volvió a mirar a Juvia abriendo solo un ojo, arrepintiéndose al instante, ya que ella lo miraba con una sonrisa pícara e insinuadora.
-¿Qué?-Dijo este de manera gruñona y enfadada. Juvia solo sonrió aún más ante esto.
-Gajeel-Kun, ¿quién era esa chica a la que estabas agarrando antes?-Dijo Juvia de forma picarona y divertida.-Tú odias tocar a la gente, o hablar con la gente, o que la gente te hable… -Empezó a enumerar Juvia de forma divertida, siendo interrumpida por un gruñido del mismo Gajeel.
-Vale lo he pillado mujer de la lluvia.-Juvia sonrió ligeramente, cómoda con el mote tan común y familiar de su amigo. Por fin no estaba sola en aquel sitio.-No era nadie, solo una enana a la que usaba como rehén para "liberarte"- Dijo haciendo el gesto de comillas con los dedos.-Pero se ve que he venido para nada.-Dijo Gajeel de forma irónica y molesta.-Tú estás de cine aquí y te tratan como una reina del mar, incluso tienes un novio capullo que echa miradas de asco.
-¡Gajeel-Kun!-Dijo Juvia molesta y a la vez sonrojada. ¿Era cierto que su Gray-Samma se había puesto celoso al verla con Gajeel-Kun? La mente de Juvia empezó a llenarse de extraños pensamientos, pero antes de que esto fuese a más, ella le propinó un ligero puñetazo al brazo su compañero.-¡Eres lo peor!
-Gehehee, esta sí es mí Juvia.-Dijo cerrando los ojos (en realidad solo uno porque el otro siempre estuvo cerrado, pero no he querido ser pretenciosa) con una sonrisa de satisfacción. Juvia, no queriendo dejarle ganar, suspiró algo en tono cansado.
-Y pensar que ha Juvia le costó semanas que le pusieras un mote metiéndote con ella y esa chica ya tiene el suyo y no la conoces ni de cinco minutos…-Dijo la peliazul.
Y tras ese comentario Gajeel se irguió en su asiento, rojo como un tomate, empezando una pelea con su compañera.
Mientras, al otro lado de la sala, se encontraba una Levy McGardeen roja como un tomate, un Gray Fullbaster gruñón y una Mirajaine fascinada, con los ojos echando chispas de la alegría.
Mirajaine se había quedado con ellos mientras que Cana vigilaba el bar. Makarov había ido a buscar los expedientes de todos los criminales de Phantom conocidos para poder interrogar a los dos personajes de la sala. Sería decir poco si digo que la ex-supermodelo peliblanca estaba que daba botes de alegría. Mirajaine Strauss, más conocida como "la demonio", el cual provenía de su pasado profesional en la agencia, llegó a ser una de las mejores, pero desde la desaparición de su hermana se retiró. Era la chica más guapa que podrías encontrarte. Ojos azules y enormes, cuerpo de Diosa y sonrisa de ángel, unidos en un cóctel de una personalidad amable aunque bastante fuerte. Mirajaine destacaba por estar enamorada del amor; todo en lo que se refería a sus compañeros enamorándose y en crear parejas, ella era una experta.
Hacía bastante tiempo que ella no tenía diversión, aunque con Lucy se entretenía bastante, diciéndole cosas como que seguro que Natsu estaba coladito por ella. Pero solo Lucy era muy duro para saciar su apetito. Esta tarde, cuando vio a Gray entrar por la puerta con una chica tan guapa y ni siquiera pasar a saludar, Mirajaine debía admitir que le había picado la curiosidad. Pero esto… esto era más de lo que podía pedir. La peliblanca se acercó a Levy y apoyó su mano en su pequeño hombro.
-Are, are Levy, no sabía que tuvieras un admirador.-Dijo Mira sonriendo como si no hubiera dicho nada raro. Levy solo pegó un saltito de susto y se puso todavía más roja. Abrió la boca varias veces para decir algo, pero no conseguía articular palabra. ¿La verdad? Ver por la ventana como en ese momento Juvia se había puesto a canturrear que Gajeel estaba enamorado y a él mismo sonrojándose como un tomate no ayudaba a su situación. Ella, Levy McGardeen. Y un chico de Phantom…
IMAGINACIÓN DE LEVY. Espera. Un. Momento. ¿¡IMAGINACIÓN DE LEVY!?
-¡Cariño, ya estoy en casa!-Gritó la pequeña peliazulada, mientras se dirigía a la cocina de lo que parecía una acogedora casa familiar. Nada más dejar las bolsas en la encimera reclinó su espalda y sostuvo con la otra mano su barriga (sospechosamente más grande de lo común), estirándose. Casi al segundo, alguien le abrazó por detrás, haciendo que esta se sorprendiera, al segundo relajándose ya que sabía perfectamente quien era.
-Gehee, Hola enana.-Susurró en oído una voz profunda y masculina. El mismo poseedor de aquella voz acercó su mano a la tripa de la chica, acariciándola.-Y enano.
FUERA IMAGINACIÓN LEVY
-¡NOOOOOOOOOOO!-Gritó Levy tirándose del pelo como si de una loca se tratase. Gray retrocedió un poco, asustado. ¿Qué narices había sido eso?
-Are, are, ya veo.-Dijo Mira sonriendo con inocencia.-Tendré que hablar más tarde con Cana para hacer otra apuesta.-Se dijo más a sí misma que a nadie más. Gray volvió a mirar a Levy, quien estaba sentada en el suelo, totalmente sonrojada y tocándose el estómago. ¿Acaso Mira le habría envenenado? La verdad, no le sorprendería, Mirajaine estaba algo loca en lo que respecta al amor. De pronto, la susodicha miró a Gray, sonriendo de forma malévola. Gray retrocedió un paso más, dando Mira un paso al frente.-Hablando de apuestas, casi me olvidaba de ti…
Gray abrió la puerta y se marchó, cerrándola tras de sí. Sí, sin duda necesitaba estar solo , descansar un rato, y huir de Mira. Huir de Mira era lo principal en ese momento, salir sano y salvo de aquel edificio. Sobre todo hago énfasis en la parte de "sano". Nada más dar dos pasos en dirección a los ascensores vio a Makarov entrando en la sala contigua cargado de informes. Gray suspiró mientras daba media vuelta en dirección a la sala contigua a la de interrogación. Por mucho que él quisiera negarlo, se moría de ganas por poder enterarse por fin de qué es lo que ha llevado a esa misteriosa y (muy) extraña chica a hacer todas las locuras que ha hecho hasta ahora, entre ellas traicionar a un equipo de asesinos de élite que eran conocidos por no tener piedad ni dejar testigos.
-Muy bien Lily, despierta, ha llegado el viejo para interrogarnos.-Dijo Gajeel mientras le daba una ligera, en realidad no tan ligera, patada al gato que descansaba bajo la mesa. Makarov entró sentándose frente a él y Juvia, cargado de fichas policiales e informes, posándolos en ese mismo momento sobre la mesa. Gajeel miró a Juvia arqueando una ceja, a lo que ésta se encogió de hombros. Él resopló derrotado mirando de forma cansada a su compañera. El anciano sonrió levemente y se cruzó de brazos.
-Antes de empezar con la interrogación y todo el papeleo,-Dijo Makarov en tono calmado y ahora más serio.- quiero saber lo que te ha empujado a venir aquí Juvia.- Ella miró algo desconfiada a las cámaras que se encontraban en las esquinas del techo de aquel cuarto. Makarov le respondió, leyendo su pensamiento a través de sus acciones.-Todas las cámaras y micros están desactivados, como tú me has pedido en tus condiciones.-Dijo en tono calmado. Ahora se inclinó hacia ellos de una manera un tanto amenazadora.- Pero más vale que lo que estés a punto de contar valga la pena. Tu compañero ha secuestrado a uno de los míos, no esperes que sea estúpido.-Juvia miró furiosa a Gajeel, el cual solo tenía su atención puesta en aquel viejo, mirándole con desafío.
-Juvia está en problemas.-Dijo la peliazul, tras haber reunido algo de valor.-Juvia y Gajeel-Kun están siendo chantajeados y amenazados de muerte por José Porla. Llevan así dos años y no habían tenido una oportunidad de escape hasta hoy.-Dijo Juvia de sopetón, dejando a todo el mundo serio menos a Gajeel, el cuál parecía molesto.-Gajeel-Kun no confía en vosotros, pero Juvia ha visto quienes sois y sabe que podéis ayudarla.-El jefe de la agencia asintió, ahora totalmente concentrado en las palabras de la joven.-Juvia lleva dos años y medio con una nano bomba inyectada en su corazón. La única manera de detonarla es con un botón que José Porla tiene, y por culpa de eso Juvia y Gajeel han tenido que trabajar para el jefe durante tanto tiempo.-La chica miró al suelo, las lágrimas empezaban a salir de sus ojos, pero apretó los puños e impidió que salieran.-Juvia y Gajeel-kun ya han matado a suficiente gente por la codicia de su jefe.-Juvia miró fijamente a Makarov.- Juvia no espera la absolución de sus crímenes ni el perdón, ella solo quiere que Gajeel-kun sea perdonado y que liberen a Juvia de José. A cambio Juvia hará todo lo que le pidan, incluso dar información clasificada de Phantom.
-¿¡Qué narices dices Juvia!?-Dijo de golpe el pelinegro lleno de piercings, levantándose en un arrebato de ira por lo que acababa de escuchar.-¡NO PIENSO DEJAR QUE TE HAGAS LA VÍCTIMA, ESTOY CONTIGO EN ESTO DESDE EL PRINCIPIO!-Gritó furioso. No entendía cómo era posible que su compañera pensara en entregarse a cambio de él después de todos los sacrificios que había hecho por ella; simplemente le parecía una estupidez. Gajeel miró a Makarov desafiante, el cual parecía muy pensativo sobre lo que acababa de escuchar.-Escuche anciano, no pienso dejar de Juvia se entregue, antes me entrego yo y pago por los dos.-Juvia miró preocupada a Gajeel.-Si no le gusta olvídese, me llevaré a Juvia conmigo a la fuerza, y le aseguro que somos totalmente capaces.
-No lo dudo.-Dijo Makarov pensando, acariciando su bigote.- ¿Sabéis de alguien más de Phantom que estén actuando por chantaje?-Juvia asintió levemente y con duda. Gajeel no respondió.- Ya veo, no es que habléis mucho con vuestros compañeros.-Dijo pensativo.-Creo que podemos llegar a un acuerdo ganándoos los dos la absolución.-Dijo Makarov, haciendo que la cara de Juvia brillara de alegría y esperanza.-Pero después de todo esto tal vez tengáis que trabajar para mí un tiempo, como pago de vuestra deuda. -Gajeel gruñó un poco, pero Juvia le pegó en el hombro y asintió con tanta fuerza que valía por los dos. Makarov pegó una palmada.-Perfecto, ahora lo único que debéis hacer es darme toda la información que tengáis y mañana al mediodía planearemos una estrategia.
Tras decir eso, Juvia, Gajeel, Lily (aunque el gato no hizo nada más que acompañar a la mirada amenazadora de Gajeel hacia el anciano) y Makarov estuvieron dos horas más para inspeccionar todos los casos relacionados con Phantom y añadir información sobre estos. Tras una larga espera, Juvia y Gajeel fueron desatados de sus esposas y salieron de la sala de interrogatorios, donde les esperaba un enorme pasillo totalmente blanco e iluminado, que daba al final con dos ascensores que los subirían arriba. Antes de poder llegar al ascensor, Makarov los detuvo ya que debían hablar sobre un último detalle.
-¿Sabéis dónde pasaréis la noche hoy?-Preguntó el anciano y enjuto jefe de Fairy Tail, el cual había acabado siendo hasta amigable tras horas de interrogación.- Debéis recordar que Phantom todavía no sabe nada de vosotros, y si os encuentran por la calle o os registráis en un hotel y os ven la cara, Phantom podría descubrir todo y os podrían matar.-Dijo Makarov frunciendo el ceño, ya que era un tema que le preocupaba. Juvia puso una expresión de incertidumbre, mientras que Gajeel simplemente encogió los hombros. Todos estaban demasiado exhaustos como para pensar en algo así, por lo que la pregunta les había sentado como unas ostras en mal estado.
De pronto, como si de un ángel de la guarda se tratase, (aunque he de decir que sus intenciones eran total y exclusivamente demoníacas) llego Mirajaine agarrando a una Levy medio inconsciente y totalmente roja, y a Gray mirando hacia su derecha, con una expresión muy seria que contrastaba con su sutil sonrojo. La peliblanca secretaria y camarera de Makarov sonrió mirando a Gajeel y Juvia, como si de unos actores famosos de cine se tratase.
-Pues yo los acogería en mi casa, pero no creo que a Laxus le agrade mucho, además, ya está durmiendo allí Elfman, así que no hay espacio.-Dijo en tono inocente y algo triste, bastante forzado.-Pero aquí Gray y Levy estarían totalmente dispuestos a dejaros un sitio donde dormir.-Dijo con una sonrisa amplia, esta vez totalmente sincera.
-Gehehee, ¿eso es cierto, enana?-Dijo Gajeel acercándose a la cara de Levy y quedar separados solo por unos centímetros de distancia. Tras ponerse Levy como un tomate, Gajeel se irguió y apoyo su codo en la cabeza de la pequeña peliazul.-Si me lo pides así… vamos Lily, Gihihi.-Levy estaba a punto de quejarse, pero cerró la boca. El gato asintió y les siguió de camino a los ascensores, dejando a los antes presentes algo atónitos. ¿No se suponía que él le había raptado no hace más de dos horas? La vida es extraña queridos lectores, y el síndrome de Estocolmo es muy real. Si no, mirad a Levy McGardeen.
-Bueno jefe, tenemos que recoger y ordenar todos estos informes, así que a la oficina.-Dijo Mira de una forma muy forzada a la vez que iba empujando al anciano por el pasillo, dejando a Gray totalmente solo con Juvia. Este pensamiento pasó de nuevo por su cabeza y le dio un escalofrío. ¿Qué narices pasaba? Se habría puesto enfermo después de tener que sacar a Juvia y su amiguito de la calle en plena tormenta. Al segundo descartó esa posibilidad; que él se resfriara era más improbable que un Natsu sin acosar a Lucy día y noche. Simplemente, no era posible.
Entonces, ahí estaban los dos, mirándose, la chica estaba emocionada de que él la ayudara, mientras que él solo quería huir de allí porque estaba totalmente incómodo. A su estúpido estómago le pasaba algo raro y empezaba a hacer demasiado calor allí, por lo que optó por acabar con eso cuánto antes y ya está.
-Juvia, ¿te vienes?-Dijo en el tono más calmado, serio y relajado que le salió en aquel momento. Juvia sonrió como si le acabaran de decir que le había tocado la lotería que, en cierto modo, sí le había tocado en "Juvialandia", el nombre que ella misma le había puesto a su recién descubierto mundo de yupi, donde Gray le decía cosas atrevidas e incluso en ocasiones le pedía matrimonio. Gray empezó a caminar sin mirar hacia atrás, metiéndose las manos en los bolsillos del pantalón, prohibiéndole a su mente que divagara en estupideces y ñoñerías.
Pelear con Natsu. Helados de menta. Cubitos de hielo. Ur y su entrenamiento. Patearle el trasero a Lyon… Todos esos pensamientos eran mucho mejores que tener que enfrentarse a que la joven peliazul iba a pasar la noche con él, en su casa. Los dos solos. Y lo peor era que Gray solo tenía una cama, y el sofá estaba lleno de expedientes y papeleo que debía de terminar para la semana que viene, por lo que solo quedaba una opción…
Obviamente, el suelo.
N/A:
Hola peña, ¿qué tal? ¿qué os ha parecido este pequeño capítulo? jejeje, espero que os haya gustado, pero aún así dejadme todo en los comentarios. ¿Soy muy pesada describiendo? (según el idiota de mi hermano sí, pero no le gusta leer, así que no me lo quiero tomar en serio al cien por cien) ¿Qué os ha aprecido la trama? ¿mucho relleno? YO QUÉ SÉ, DECÍDMELO, AMADME, COÑO. Si tenéis teorías conspiratorias, también dejadlas, molaría bastante.
Ahora, sí, muchas gracias a todos los que me habéis dejado comentario. En serio, so novata y esto me hace muchísima ilusión. Me he retrasado en subirlo porque mi wifi ha decidido traicionarme, pero no os preocupéis, tengo tres capitulos escritos y dos en proceso. LO SÉ, ESCRIBO DE MANERA EXTRAÑA, QUE LE DEN A LO DE IR CAPÍTULO A CAPÍTULO.
LAS RESPUESTAS: (Que solo sois dos pero eh, todo mi amor que os doy, como a todos los que me habéis dejado review o han leído mi caquilla)
Guest: UUUUh, una fan desconocida, me siento hasta intrigada. Jajajaja, muchas gracias por el apoyo, qué buena gente eres. EN REALIDAD A QUÉ SOY LA PERA METIENDO GRUVIA DESDE EL MINUTO NÚMERO UNO, ¿EH? Pensé en no hacerlo, pero el fanservice es para mí misma, jeje. Ah, y muchas gracias por lo de que hago bien a los personajes, es algo en lo que me meto mucha caña y me alegra saber que lo voy haciedno bien. Un detallín, la gracia está en que te pongas un nombre anónimo, al menos así podré saber quién "eres". O no lo hagas, que me den, xd, soy una tipa de internet, no tienes que hacer nada porque yo te lo diga. PAZ y amor.
llovegruvia: A TI TE QUERÍA YO PILLAR. Tu Review han sido tres líneas, pero tres líneas de pura felicidad. TOMA BROTP GAJEEL Y JUVIA MUAJAJAJA. SI ALGUIEN ESTÁ LEYENDO ESTO, APRENDED DE LLOVEGRUVIA Y DE CÓMO SÉ LO QUE LA GENTE QUIERE. Esta historia es puro y duro color de rosa, si me pedís algo por los comentarios lo haré segurísimo. SOY UNA VENDIDA, PORQUE ANTES DE ESCRITORA SOY LECTORA CARIÑOS MÍOS. Bueno, alma de cántaro, que muchas gracias por el apoyo, y espero que seas feliz porque soy la ama del cotarro. paz y AMOR.
Esto es todo.
Quiero que sepáis que tal vez tarde en actualizar esta historia en concreto porque estoy en plena temporada de exámenes y se me hace un poco el mundo encima. PERO TRANQUIS QUETENGO CAPS, lo bueno es que quiero subir otra historia (que me gusta más que esta jeje) que está ambientada en un mundo mágico, pero no el Fairy Tail. Es otro, un AU de magia. Es un poco rayante y rara, pero a mí me mola bastante. Y pa que a mí me guste algo de lo que escribo, ya tiene que ser buena.
