Si estas aquí no veo que sea necesario decir que Shingeki No Kyojin no me pertenece, pero bueno:

La trama y los personajes le pertenecen al rarito de Hajime Isayama (SERÁS PUTO! xD) los únicos personajes que son de mi autoría son, Eitzel Schörch y otros personajes que irán apareciendo a medida de que la historia se desarrolla.

Algunos detalles de la historia original van a ser cambiadas para que todo encaje de acuerdo a "Espinas".

Dicho todo esto ¡COMENCEMOS!

Chapter 1.

—Levi Ackerman —leyó Erwin el texto al lado del retrato de aquel hombre que había pertenecido y quedado en mi pasado hasta hace tres segundos.

Revisé las otras carpetas, pero ambos rostros se me hicieron desconocidos.

"Isobel y Farlan"

No veo el porque me necesitan allí, Erwin...son dos mocosos y un hombre.

—¡Es obvio Eitzel-chan! Estos criminales son algo de otra calaña y el confiar en la palabra de los soldados de la Policía Militar no sería lo conveniente, además de que tus habilidades con el 3DM son impresionantes y nos serían muy útiles en caso de que se inicie una persecución.

—Muchos de tus soldados pueden hacer esas cosas...Además ¿A que te refieres con confiar en su palabra?

Pregunté arrastrando las palabras.

—Tenemos un acuerdo con la Policía Militar y esperamos sacarle todo el provecho posible a la situación, probaremos sus habilidades y si en verdad son como se les describe, la Legión tendrá otro planes para ellos. Fue un acuerdo en conjunto y Sina esta de acuerdo con ello —respondió Erwin.

—Fue un dolor en la nuca el tratar de convencer a ese ganado, así que esperamos persuadir los para que acepten el trato —concluyó Hanji.

¿Qué clase de acuerdo? Si quiera, ¿Cómo llego a un acuerdo con Sina?

—Que más se puede esperar de ti, Smith susurré emitiendo luego un gruñido ¿Qué piensas hacer con esos dos mocosos y su líder?

—No piensas decírselo a alguno de tus superiores ¿cierto? —Ambos ignoraron mi pregunta, Hanji me observó con una expresión espeluznante. Suspiré, notando como Erwin me había puesto entre la espada y la pared.

—Para desgracia mía...no. Esta bien, lo haré —acepté entre suspiros con el rabo entre las piernas.

Debía procurar que a él no le pasará nada, me confiaba completamente en la determinación de Erwin por atraparlos y cuando se le metía algo en esa cabeza cejona sería difícil sacárselo. Además de que una personalidad como la de ese enano no trabajaría ni enseñaría a mocosos inexpertos, debe tenerles suficiente cariño como para si quiera dejarlos respirar el mismo aire que él. O al menos ese era su carácter hasta que me fuí.

—¡YAJUUU! —chilló la investigadora saltando de su asiento —¡Iré a hacer los preparativos!

Luego de eso Hanji salió bailando de la oficina balbuceando feliz cosas como "Seremos los tres mosqueteros de nuevo"

—Eitzel —llamó mi atención Erwin.

—¿Qué? —atendí en un hilo de voz.

—De verdad lo siento.

—Cállate.

Maldito mentiroso, en verdad lo estas disfrutando.

Me levanté ignorando sus calculadores ojos sobre mi nuca y salí del lugar para encontrarme con Hanji en los establos.

...

Ajusté la capucha a mi cabeza que a diferencia de otras veces ahora tenía bordado las alas de la libertad en la espalda, que según Hanji, debía usar ya que los demás oficiales de la Policía Militar no permitirían que un soldado de las Tropas Estacionarias se implicara en una misión tan importante, alegando que éramos inservibles y débiles. Cuando eran ellos quienes no hacían más que rascarse los huevos todo el día, esperando órdenes de su gordo y burócrata rey. Una rama podrida del ejército, corrupta hasta sus bolsillos llenos de monedas de oro, ya no era un secreto para nadie.

Tampoco era mentira que la fama que ciertos soldados le habían dado a las Tropas Estacionarios era imborrable. Metiéndonos a todos en un mismo saco, estaban aquellos que si hacían los trabajos encomendados. Proteger a los habitantes y los muros a toda costa. Mantener a salvo a la humanidad.

Mientras había pocos (ningún) soldados como yo a los que se les encomendaba la tarea de salir de los muros a la inseguridad, para apoyar a la Legión de Reconocimiento. Por putas órdenes de su loco comandante.

—¿Lista? —Hanji posicionó su mano en mi hombro trasmitiéndome calma con una sonrisa de ojos brillantes a través de sus anteojos.

—Te ves nerviosa ¡No lo estés! Esto no es nada comparado con otras misiones que has tenido ¿cierto?

—No es eso Hanji, no te preocupes por mí dije —tapando más mi rostro con la capucha. Ella me siguió observando a través de la tela para después apartarla sin decirme alguna otra palabra de aliento.

Antes de partir Erwin explicó el plan.

Confundir, distraer y si la situación se complicaba en ese último paso, se iniciaría una persecución en la cual yo tomaría lugar; por último sería el persuadirlos para elegir la elección que favorecería a la humanidad. Del líder estarían encargados Mike Zakarius y el mismo Erwin, la niña se le encargaría a Hanji y el otro idiota sería cuestión mía.

No me sentía cómoda con la situación, la humedad y el calor de esa ciudad me traían horribles recuerdos. Los olores despertaban arcadas en mi garganta y la simple idea de encontrarme cara a cara con cierto hombre hacía a mi cuerpo temblar y no precisamente de excitación.

—Levi Ackerman, Isobel Magnolia y Farlan Church, se nos han sido entregada la tarea de atraparlos. Los demás detalles ya han sido acordados, la Legión de Reconocimiento tiene otros planes para ellos —explicó Erwin con su característica firmeza, concentrado en su discurso —atraparlos aunque sea lo último que hagan.

Los siete soldados que nos encontrábamos allí hicimos el saludo de la Legión, preparados para comenzar con el primer paso del plan.

...

—¡Maldito seas! —refunfuñó con dolor el rubio. Lo había alado de su cabello al dejarlo de rodillas frente para colocarle las esposas.

"Si, definitivamente nunca los había visto antes, deben ser nuevos cachorritos perdidos que encontró Levi después de que me fui. Lo sé por que eso mismo hizo conmigo"

—Cállate mocoso —bufé, clavando la punta de mi pie en su estómago. Este se retorció en el suelo tratando de recuperar el aire.

Me había sacado de quicio en el transcurso de toda la persecución, con palabras burlonas y movimientos que ciertamente me dejaban boquiabierta, era malditamente bueno con el equipo de maniobras tridimensionales.

—Deja vú —murmuró sin aliento para sí mismo.

—¡No es necesario que lo golpees de esa manera idiota! —reclamó histérica la chica que se encontraba a su lado en la misma posición, Isobel Magnolia que había sido detenida minutos atrás por Hanji.

"Debo mencionar que aún tenía la capucha de la capa puesta. No permitiría que él me viera el rostro"

—Tómatelo con calma Rozé-chan —maldije en un susurro a Hanji por el apodo.

—¿Dónde está Erwin y Mike? —pregunté fastidiada, sosteniendo con exagerada fuerza las muñecas de Farlan quien soltaba quejidos.

—Umm...debe ser un pequeño contra tiempo —respondió en un tono de voz bajo llevando su dedo índice hacia su labio.

La risa de Farlan interrumpió la conversación.

—¡¿De qué demonio te ríes basura?! —grité pisando su espalda, sacándole un poco el aire luego de la sonora risa.

—¡Crees que esos perros del rey podrán atrapar a ese hombre! —rió con sorna— los degollará antes de que...

Mi bota iba a parar a su boca, pero fuí interrumpida por el alegre grito de Hanji anunciando que Erwin se acercaba junto a Mike corriendo por los tejados acorralando a la pequeña figura de aquel hombre que conocí de pequeña.

Levi se precipitó de los tejados al suelo siendo finalmente esposado por Mike y bruscamente lanzado al lado de sus compañeros. Baje la mirada para cubrir más mi rostro escuchando maldecir a los dos prisioneros a mi lado. Ahora venía el último paso en el plan, la persuasión.

— ¿Decías? —me burlé aguantando una carcajada. Debía mantener la compostura.

Dicha felicidad se esfumó y el temor se apoderó de mi.

No quería mirarlo, no quería mirarlo, no quería mirarlo.

Dejé que mi mente se concentrará en la suciedad de las casas. La culpa me carcomía viva.