ACLARATORIA: LAS IDEAS AQUÍ COLOCADAS SON LA VISIÓN PARTICULAR DEL AUTOR "CSR STORIES", BASADAS TAMBIÉN EN SUS CONOCIMIENTOS INDIVIDUALES. El Mundo Del Fic - OFICIAL SÓLO SE ENCARGA DE PUBLICARLA EN EL PRESENTE MEDIO, Y EL CONTENIDO DE LA RESEÑA NO REFLEJA NECESARIAMENTE LAS OPINIONES DEL GRUPO.

SE AGRADECE DISCRECIÓN.


Otro mediodía había llegado en la secundaria Canterlot High, y el Crítico se sentía extrañamente incómodo. Todos caminaban hacia sus clases, o inventaban cualquier excusa para faltar a las mismas, ¿quién sabe? Quizás había llegado otra cosa mágica que terminaría destruyendo el edificio otra vez. Empezó a cuestionarse la justificación que daría la directora Celestia al seguro, no debía ser una experiencia fácil.

Sin embargo, a pesar de que todo estuviera normal, tenía ese sentimiento de que algo faltaba, sólo comparable al momento en que entraba a una habitación, pero no recordaba para qué. Se quedó mirando al techo del comedor por un rato, aún sin la memoria concreta que le faltaba. Mientras más buscaba en su mente, sintió que un redoble de timbales le acercaba hacia ese pensamiento perdido, hasta que el estruendoso ruido de unos platillos le dejó momentáneamente sordo del oído derecho, y con el corazón acelerado.

— ¡¿Pero qué demonios?! ¿Qué…? — gritó aturdido mientras se cubría la oreja afectada, volteando la vista con rapidez, sólo para encontrar a una muy molesta Octavia gritándole a Pinkie Pie. No podía distinguir aún lo que decían, aunque se lo imaginaba por la cara de pena que tenía la chica de cabello rosado.

Lo que no se esperó fue el acercamiento de la violonchelista, con una cara de preocupación legítima.

— ¡Santo cielo! ¿Estás bien, eh… tú? — preguntó ella, algo avergonzada por no tener un nombre al que referirse.

— ¡¿Qué?! ¡¿Qué dices, Octavia?! — gritó El Crítico en respuesta, aturdiendo un poco a la chica de piel grisácea. Ésta entendió que, además de todo lo que había que preparar, tenía que ayudar a ese pobre chico con gafas que no conocía.

— No te… Eh, ¡no te preocupes, Fiddly te llevará a la enfermería!

Ante ese llamado, una chica bastante parecida a Octavia se acercó preocupada, y el aturdido se cuestionó si ambas no serían gemelas alejadas al nacer. En ese momento que lo pensaba mejor, le pareció extraño que hubiera estudiantes que se parecieran tanto entre sí, sin ser parte de la misma familia.

— No te preocupes, prima. Estará tan bien como la próxima cosecha. — Respondió con su típico acento sureño, y ninguno de los dos supo de qué hablaba con "cosecha". Al final, Octavia le restó importancia, y mandó a la otra chica de piel amarilla y cabello azulado, junto al Crítico, hacia la enfermería.

Ese espacio de blancas paredes, que sólo brillaban más con las luces del mismo color, era un lugar para dejar ciego a alguien —más allá de la obvia ironía que eso suponia—. A fin de cuentas, él se quedó esperando a que le atendieran, sentado en una de esas camillas que nunca le habían gustado por tener ruedas. Pasó la vista por el lugar, intentando detallar algo, pero le pareció tan inútil como intentar describir un lugar en llamas. Ahora también sentía la vista cansada, el colmo en esa situación.

No obstante, algo le llamó la atención más allá de todo. Encima del escritorio de madera, donde se recibía a todos los estudiantes sin distingos, estaba un libro de pasta verde, sólo con letras doradas en la portada. Le recordó de forma inmediata lo que tanto le había costado pensar: La reseña del mes, y ni siquiera había leído una de esas historias que tanto disfrutaba u odiaba, dependiendo de qué tan bien estuviera escrita.

Se acercó con sigilo y tomó el grueso libro. Tendría quién-sabía-cuántas páginas, y no sabía si lo leería en su totalidad para el mismo día. Leyó el título, y se sintió levemente confuso. "The Royal Ponyville Orchestra" por Distaff Pope, entonces. Decidió que valía la pena intentarlo, por lo que se puso a leer de una vez.

— Oye, ya van a cerrar las puertas, y debiste haberte ido hace una hora. ¿Me puedes devolver mi libro? — Le preguntó la enfermera de piel blanca y cabello rosa pálido.

— ¿Eh? — Finalmente había sido distraído de su lectura, en la que quedó absorto por error — ¡Ah, sí! Pues… Disculpe, señorita Redheart, ¿puedo llevarme su libro? No lo he terminado, y sólo me faltan veinte páginas.

Ante el pedido, la mujer rodó los ojos con un suspiro, y se pellizcó el puente de la nariz pidiendo paciencia al cielo.

— Ay… Está bien, pero lo necesito mañana, tengo que devolverlo a la biblioteca, y todavía tengo que saber qué pasará con Octavia y la…

Incluso antes de terminar, el joven afectado se había ido corriendo a su casa, sin siquiera dar las gracias. Diablos, ese chico era todo un grosero en algunas ocasiones.

El Crítico miró el reloj de la pared en la biblioteca por quinta vez en los últimos diez minutos. Iba tarde, muy tarde. Había pasado un mes ya, y casi se cumplía un día de retraso en lo que él trabajaba, por lo que tecleó con una velocidad a la que sus dedos probablemente se quemarían. A cada tanto se secaba el sudor de la frente, con los dedos enfocados en la pantalla, ni siquiera tendría tiempo de revisar lo que estaba escribiendo, y sentía como si un conjunto de cuerdas tocaran una pieza que incitaba al estrés máximo. Entonces se detuvo un momento y volteó a sus espaldas.

Se sorprendió de ver que el conjunto de cuerdas de la orquesta escolar estaba allí, practicando una de las tantas piezas que tocarían en el concierto de esa noche.

— Eh, ¿qué están haciendo? — Preguntó en medio de su confusión.

Con la pregunta, todos dejaron de tocar, y Octavia, quien sostenía el violonchelo, se acercó un poco hacia él.

— Están preparando un espectáculo de luces en el auditorio, y la bibliotecaria nos dijo que podíamos ensayar aquí.

— Ah…

Con una cara de desconfianza, se volteó de nuevo hacia la computadora, empezando a teclear donde había quedado con un poco más de calma, lo que culpó a la sonata tan tranquila que escuchó en los minutos que pasaron después.


Hoy, en Crítica Mensual:

· Regreso a las andadas...

· Armaremos todo un acto musical...

· Y nos cuestionaremos lo que nos rodea.

Y si ustedes creían que desaparecería del mundo, pues en parte tenían razón.

CRÍTICA MENSUAL: Royal Ponyville Orchestra
(#CampoTelekinético)

¡Buenos días/tardes/noches, mis queridos amigos invisibles! El Crítico vuelve con otra reseña más, y hoy me acerco a ustedes con un plato fuerte. La historia que veré hoy la encontré por casualidad, pero quiero mostrarla de todas maneras.

Por lo que pude observar en las notas del principio, esta obra fue escrita por un alumno de una escuela lejana, angloparlante, por lo que me toca reseñar dos cosas por separado hoy: El librillo en sí, y la traducción hecha por una compañera llamada MIkimoco. Vaya nombre raro que tiene…

Por una cuestión de tiempo y medios, no pude leer la versión en inglés. Siendo ésta escrita por Distaff Pope en el año 2013, aproximadamente. Debo admitir que no me llamó mucho la atención en un principio, y el inicio pudo ser un poco soso, pero ya después podemos quedarnos enganchados con la historia en sí; no obstante, antes de analizar la trama más a fondo, voy con lo que siempre inicio (y eso que nada más esta es la segunda edición).

REDACCIÓN.

La traducción, a nivel de ortografía y gramática, es decente en su mayor parte. Por supuesto, tampoco está exenta de fallas, y podrían olvidarse con facilidad si no fuera porque se comete el mismo error durante toda la historia: Escribir "ponis" con Y, y las tildes (¿por qué a todos se les dio por escribirnos como ponis?, ni idea). Ahora, con esta narración se presenta el problema contrario al que tienen la mayoría de las obras, y es que va disminuyendo la cantidad de acentos bien colocados a medida que avanza. El primer y segundo capítulo estuvieron muy bien, pulidos y presentables, como puede apreciarlo cualquier lector, y luego está el resto. Claro, tampoco es la gran cosa porque, usualmente, son deslices que pueden arreglarse con una lectura más minuciosa. Un pequeño error constante que sucede algunas veces, y otras no.

Por otra parte, todos los ponys en la piscina estaban poniendose en ridiculo por completo, asi que dudo que les importe si yo actuara como una potrilla, pero todo esto me recordaba a mi episodio más reciente, y los pocos recuerdos que tengo sobre potrillos aterrorizados en una piscina para niños mantuvieron mi flanco clavado con firmeza en mi asiento la mayor parte del dia.

Más allá de eso, no hay tantos errores ortográficos como escribir palabras incorrectamente (más allá del hecho de escribir "adicción" en vez de "adición"), o no abrir preguntas o exclamaciones con los signos correspondientes. Algunas veces, no obstante, se confunden algunos términos, así como el género y el número de los sustantivos, cosa que cuestiono con algo más de apoyo, pues no creo que sea algo que se pase por alto tan fácilmente.

Tampoco puedo sentirme muy a gusto con las notas de la traductora (que, por cierto, deben añadirse al final del capítulo, y no en medio del texto), porque algunas resultan realmente innecesarias, como la que se presenta en el "Día 14":

Vinyl sorbió, dando fuerza a mi teoría de que ella estaba llorando.
—¿Qué henos estabas haciendo ahí? No tienes que participar en un pogo sin…¿por qué TU estabas en un pogo?
NOTA DE LA TRADUCTORA: Pogo es un tipo de baile común en conciertos, donde las personas se mueven frenéticamente y se empujan y golpean entre sí, sin la intención de ser agresivos.
Ladeé la cabeza. —¿Pogo?
Ella aplastó un casco contra su cara. —¿Cuando todos los ponys están bailando y lanzándose unos contra otros? Ya sabes, ¿dónde casi te aplastan hasta la muerte?

La traductora no tenía necesidad de aclararme nada, porque ya luego me lo decían.

Otra cosita que debo señalar, y esto es para que aprendamos todos, es que los diálogos deben ir separados del párrafo narrativo, pues sino terminan convirtiéndose en acotaciones, es como abrir un paréntesis que nunca cerrarás.

Más allá de todo lo que he señalado, tiene una escritura entretenida, fácil de leer, recomendable para todos, porque demuestra personalidad desde un punto de vista subjetivo. Así que sí, tiene una parte buena que juega a su favor.

Y ahora, una vez que ya quitamos la espinita eterna del camino, voy con lo que más importa…

TRAMA.

Bien, siendo una ficción llamada "La Orquesta Real de Ponyville", estoy seguro de que sabrán sobre qué va todo, ¿cierto? ¡Pues mal! Éste nos cuenta la historia y evolución de Octavia, el... ¿poni de fondo? favorito de aquellos amantes del color gris y la música clásica —al parecer—, después de que se le asignara la creación de una orquesta para la Princesa Luna, ya que Celestia ya tenía su propia orquesta. (Recuerden, ¡aumentar el gasto público de una nación en cosas innecesarias es divertido!) En su viaje y nueva estadía, se ve obligada a ser la compañera de cuarto de Vinyl Scratch.

Estos personajes tienen más diferencias que parentescos, por lo que la convivencia es compleja. Con esto felicito al autor, porque logra crear una separación de pensamiento entre personajes, no como algunos autores de literatura súper-light que crean dos o más entidades con el mismo cerebro (entiéndase, que están de acuerdo en todo, o pueden ser reemplazables entre sí). Por supuesto, somos presentados ante una Octavia neurótica, con un gran ego, como se demuestra apenas en las primeras oraciones.

¿Pueden ponerse peor las cosas? Casi todas mis posesiones terrenales están perdidas, estoy exiliada de mi ciudad natal, viviendo en un pueblo lleno de locos y con una DJ inculta como compañera de cuarto, una princesa furiosa conmigo y otra esperando que haga lo imposible…

Por cierto, y no lo había mencionado, ese texto tachado es la representación de algo parecido a un diario, pues la historia se nos cuenta a través de las largas entradas que Octavia supuestamente habría escrito. Esto afecta a la descripción de ambientes y escenarios (que es algo vaga), y le resta sentido a algunas explicaciones.

También se nos relata que tienen como vecinas a Lyra (una fanática extrema por la antropología y los humanos [porque parece que los humanos no existen en esta historia, así como aquí no existen caballos parlantes]) y Bon Bon (que… es la voz de la razón la mayoría de las veces), una pareja que se quiere mucho y tiene relaciones sexuales ruidosas, cuyo objetivo es ayudar a Octavia a ser más social. Todo este entorno la rodea mientras ella intenta sobrevivir al complejo de Ley de Murphy con que pareció nacer. Lo digo porque nuestra pequeña protagonista tuvo la peor de las suertes que pudo habérsele asignado; situaciones que van desde estar en sitios incendiados hasta sus propias muertes (muertes en plural, lo digo así a propósito), y la insania mental. Todo esto la ha llevado a ser la mejor cliente paciente que un hospital podría tener.

Ahora, sé lo que se estarán preguntando: ¿Dónde diantres está la orquesta? Bueno, para tenerlo como título, resulta ser un tema secundario mientras más avanzamos, eso y las problemáticas que conlleva. Es como preguntarse por qué esa serie llamada The Big Bang Theory se llama así, cuando (creo que) nunca han mencionado ninguna teoría del Big Bang.

Ahora, por supuesto, ustedes sabrán que el punto más tocado de este fanfic es el romance y la construcción sentimental entre Octavia y Vinyl (¿por qué hay un romance entre ellas dos?). Ajá… Aquí tengo un problema: Siento que estoy en una carrera de Fórmula Uno. ¿Por qué lo digo? Pues porque debo quejarme que, poco después de una semana, ya hay una relación entre las dos. Demonios, hasta a Vinyl se le hacía muy apresurado.

—Esta bien, Tavi, no es como si esta fuera la primera vez que pasamos tiempo juntas, hemos estado viviendo así por más de una semana, y creo que ambas sabíamos qué esperar al entrar en esta relación.

Este diálogo aparece en el "Día 10", realmente es una relación que avanza a una velocidad vertiginosa, y no les cuento lo que pasa luego (que aún me parece acelerado) por no dar spoilers.

Entonces el romance no es el punto fuerte de este fanfic, queda a vista de todos, pero noté algo mientras seguía leyendo: Lo mejor de Royal Ponyville Orchestra es el humor. En lo personal, esto fue lo que me hizo querer seguir leyendo esta historia; y es que el humor se basa en algo tan simple como lo dice su nombre: El cuestionamiento del mundo. Octavia, al ser un personaje que está algo desconectado del mundo que le rodea, tiende a deliberar sobre cosas que en este universo inventado son normales. Seamos honestos, si todos a nuestro alrededor empezaran a cantar y hacer un baile coreografiado, estaríamos confundidos.

Creo que lo más que puedo hacer es intentar compararlo con alguna sitcom existente, pues sí, se me hace bastante parecido el humor. Esto, a su vez, tiene sus altibajos. Me explicaré diciendo que el fanfic tiene chistes buenos, inteligentes, y otros chistes malos; pero después de todo, creo que por lo menos una pequeña sonrisa está garantizada con eso.

Bueno, supongo que eso es todo lo que tengo que decir sobre RPO. Al final, es una buena historia con algunos errores, y la traducción también los tiene, pero también posee una barra de calidad general a lo largo del desarrollo, hasta llegar al final. Fue un largo viaje, pero le doy una puntuación a esto de 6,8/10.

Y hasta aquí llegamos por hoy, mis queridos amigos invisibles. Los veré nuevamente en la próxima Crítica Mensual. Eso. Ahora voy a armar un musical, basado en la tristeza que les da esperar un mes entero para volver a verme (nótese mi sarcasmo).

El Crítico se despide, como siempre, deseándoles lo mejor.