Dissclaimer: Card Captor Sakura le pertenece a CLAMP.
La historia si es mía, por favor NO LA COPIEN.
Por amor
Emiko hime-sama
-¡Su majestad! Mi hermana Tomoyo sigue…. –había dicho desesperadamente Syaoran.
-¡Tomoyo no es tu hermana!
-Descendemos del mismo padre….
-¡Syaoran! ¡Desde el momento en que te casaste con una cualquiera no te permito entrar aquí! ¿Por qué estás aquí?
-Su majestad, ¡mi hermana sigue allá fuera! ¿Ignora cuántos peligros puede…?
-Haciendo amistades con un príncipe inglés, casándote con una impura…
-No le permito hablar así de mi esposa…
-Renunciaste a la corona… ¿por amor? ¡No te permito que vuelvas a llamar a Tomoyo tu hermana! Eres un Li…. ¡No un Daidouji!
-Se casó con mi padre para robarle la corona ¿no es cierto?
-¿Y que si fuera así?
Syaoran desvainó su espada y cegado por la ira le apuntó a la reina Sonomi Daidouji con ella.
-Yo, Syaoran Li descendiente de la sangre del difunto Rey Hien Li y la difunta Reina primera esposa Ieran Li, ¡le exijo que encuentre a mi hermana, la princesa Tomoyo!.
-¡No te atrevas a mencionar el nombre de tu madre en mi prescencia!
-¡Mi madre era mucho mejor reina que usted! –le gritó Syaoran. –Con su permiso. –hizo una reverencia y se fue.
-¿Pasa algo Syaoran? –le preguntó dulcemente una joven.
Sakura Li, una joven de estatura media y cabellos castaños cortos, ojos que demostraban inocencia y verdes como dos esmeraldas.
Syaoran no contesto.
-¡Eriol! –le gritó Tomoyo.
-¿Pasa algo? -pregunto inocentemente.
-Mi hermano… debe estar preocupado….
-¿Tu hermano? No sabía que tuvieras uno….
-Es mayor que yo… su madre…. Creo que se llamaba Ieran Li, escuché que era una buena reina….
-Uhh… ¿Syaoran Li?
-¡¡Si!! ¿Lo conoces?
-¿¿Mi mejor amigo Es tu hermano??
-Mi madre se casó con su padre y así nací yo, descendemos del mismo padre….
-Pero Syaoran nunca….
-No puede…. Decir que antes fue de la corona lo tiene prohibido…
-¿Por qué?
-Se casó con una impura…
-¿Sakura Li? La conozco. Siempre ha sido demasiado ingenuo…
-Lo es…
-¿No se supone que era chino…?
-Sus cuatro hermanas se encargan de China y….
-¡Tomoyo!
-¡Syaoran! –dijo Tomoyo alegremente.
-¡Por fin te encuentro! No tienes idea de lo que… -empezó a decir Syaoran. –¡Eriol! –dijo al percatarse de su amigo.
-Nunca me habías dicho que tenía una hermana…
Syaoran ignoro ese comentario.
-Así que…. Tu la secuestraste…
-¿Eh? –dijeron Tomoyo y Eriol al mismo tiempo.
-Si… bueno hay testigos que dicen que un hombre extraño secuestró a la princesa…
-No pienso regresar… -dijo Tomoyo muy seria.
-¡Tomoyo! Tu madre esta preocupada…
-No pienso regresar a ese lugar….
-¡¡Syaoran!! –se escuchó la voz de una joven.
-¡Sakura!
-¡Syaoran! Tu hermana Fanren…. Tu madre la tiene… dice que si no regresa Tomoyo la va a … -dijo entrecortadamente Sakura.
Syaoran no dejó que terminara de hablar, Fanren era una de sus hermanas mayores. A pesar de ser mayor había sido la reina Sonomi quién la había dejado ciega cuando la había obligado a participar en batalla ignorando el hecho de que fuera mujer.
-¡Tomoyo! Por favor… es mi hermana…
-Syaoran…
Syaoran sacó una capa y se la puso a Tomoyo cubriéndola y jalo a Sakura para llevarla en su caballo.
-¡Eriol!
-Pero…
-¡Eriol!
-Si…
-Tomoyo…. Yo…. Lo siento. –dijo para después subirla a su caballo.
-¡No! Por favor…. Syaoran sabes que….
-Tomoyo... lo siento pero la reina Sonomi…
-¡No me hagas esto! Tú nunca has seguido sus órdenes….
-¡Tiene a mi hermana!
-Lo siento Syaoran… y también lo siento por Fanren pero yo no pienso ir. –dijo soltándose de Eriol.
-¿Piensas dejar que la maten? –preguntó Syaoran.
-La muerte es esencial para un ciclo de vida.
-Sakura, volverás a China. –le dijo Syaoran mientras una sombra cubría sus ojos.
-Pero… ¿Por qué? –le preguntó Sakura con la voz quebrada.
-No dejare que Sonomi te ponga una mano encima. –le empezó a decir ya sin paciencia. –Sabes lo que viene y tampoco te voy a arriesgar en batalla.
-Entonces… ¿Por qué no vas tu también? -dijo ya con lágrimas en los ojos.
-Si Fanren esta aquí…. También Futtie, Shiefa y Feimei. Si Tomoyo no quiere aparecer… yo las salvare…
-Quiero ir contigo…
-¡No! No Sakura no iras. Regresarás a China y me esperaras… ¿Me entiendes? –le dijo dulcemente abrazándola.
Les dolía a ambos. El dolor de estar lejos de la persona amada, lejos sin poder tocarse abrazarse o siquiera hablarse los lastimaba. Era un dolor que los carcomía desde los más profundo de sus entrañas y que, por muy ridículo que pareciera les dolía aun mas que si le enterraran una espada.
Sakura se escondió su pecho y asintió.
Un guardia que estaba más atrás se acercó.
-¡Yamazaki! ¡La dejo en tus manos! ¡La quiero sana y salva para cuando regresé!
-¡Si señor!
-¡Prométeme que regresarás!
-Regresaré… -le dijo con una sonrisa.
Sakura lo besó en los labios como nunca lo había hecho, porque sabía que tal vez esa era la última vez que lo vería. El beso sabía a despedida pero al menos por un momento quiso soñar que no era un despedida, que solo era un beso como los de siempre. Cuando se separaron Sakura le dio un beso en la frente.
-Cuídate mucho…. –le dijo con voz quebrada. –Te esperare….
Syaoran asintió.
-¡Yamazaki!
-¡Si señor!
-¡Tomoyo! –le dijo Syaoran.
-Lo siento…
-Cuídate mucho hermana…. –le dio un beso en la frente antes de subir a su caballo, desvainar su espada e irse a rescatar a su hermana Fanren.
-¿Acaso la felicidad es la ausencia de la tristeza? Si es así me gustaría desear que se fuera la tristeza.
-La felicidad no es la ausencia de la tristeza, si no lo que simplemente te haga sonreír sin querer sonreír. Puede ser la lluvía en una sequia, el milagro en una guerra, una sonrisa o incluso una persona, Tomoyo.
-Eriol…
-Yo te protegeré… -le dijo antes de abrazarla.
-Si alguien se opone a lo que estoy a punto de hacer… ¡que hable ahora o que calle para siempre! –decía la reina Sonomi desde lo alto de una torre mientras ordenaba que encendieran la hoguera.
Nadie se atrevía a protestar contra el acto atroz que pretendía hacer la Reina.
-¡Yo me opongo! –grito una voz desde el fondo.
La reina sonrió, ella sabía que el vendría. ¿Por qué? Simple: Syaoran Li era demasiado ingenuo, y aunque no lo fuera sabía que sus hermanas eran importantes para él, eran su familia, la única familia que le quedaba que tenían la misma sangre que él. Eso la hizo sonreír. Una sonrisa llena de maldad y crueldad…
¿Por qué la gente era feliz en el país del sol naciente aún teniendo una reina así? Simple: había una persona en las sombras que controlaba todo… un inglés… el padre de Eriol… la persona más odiada por la reina en ese mundo.
-¡Hermano! –gritó su hermana desde lo alto de la hoguera.
-Tranquila… -murmuró más para si mismo que para su hermana que ya derramaba lágrimas.
-¡Déjame! ¡No vengas! ¡Te matarán!
Syaoran aún con una sombra cubriéndole los ojos desvaino su espada….
-Eriol…
-Tomoyo…
Ambos se miraron a los ojos… el azul con el violeta… no dejaron de mirarse por un tiempo. No necesitaban más… el simple hecho de mirarse los consolaba. Eriol que trataba de descifrar que era lo que escondía Tomoyo y Tomoyo que trataba de descifrar lo mismo.
-¿Qué escondes Tomoyo? –le susurró Eriol al oído…
Tomoyo se dedicó a aferrarse a su pecho, escondió su rostro allí y dejo que su príncipe le acariciara los cabellos.
La luz de la luna los iluminaba y aunque solo habían sido unas cuantas horas desde que se habían conocido, ambos sabían lo que sentían.
Los latidos de la princesa Tomoyo eran música para los oídos de Eriol y Tomoyo sentía que no podría vivir sin Eriol a su lado.
-No me dejarás nunca… Pase lo que pase no me dejarás....¿verdad?
Si, una pregunta egoísta y tal ves eso fuera: una princesa de lo más egoísta.
El egoísmo era lo que hacía que la belleza de la princesa Tomoyo se opacara.
Un sentimiento inútil cuando estabas en batalla pero bastante útil a ojos de su madre.
-Eriol… -se escuchó una voz desde lo profundo del bosque.
-Luna… -murmuro Eriol con los ojos fijos en la persona que tenía enfrente.
Tomoyo la miró.
Era una joven de piel blanca y ojos color miel, cabellos rubios, largos y ondulados que le llegaban hasta más debajo de la cintura. Llevaba un vestido de color amarillo estilo europeo…. Así que Tomoyo supuso que era inglesa.
Los ojos de la joven miraron a Eriol con dolor cargados de lágrimas.
Eriol no despegaba los ojos de la joven.
-¿Quién es ella….? ¿Eriol? –preguntó Tomoyo.
-Luna Eastwood…. Ella es… mi prometida….
Los ojos de Tomoyo se nublaron y salió corriendo.
-¡Tomoyo!
Después de correr tropezó y se quedó allí, ni siquiera se molestó en levantarse….
Sus piernas ya no la dejarían levantarse y ella lo sabía bien.
Era débil y las lágrimas que derramaba lo demostraban.
Golpeo el suelo con fuerza y lloró, odiaba ser débil.
Las gotas de lluvia la golpeaban fuertemente pero ella ya no las sentía, ya no era consciente de nada. Había confiado en Eriol, había confiado en él ciegamente a pesar de que sabía que era inglés.
Porque ella lo había sabido desde la primera vez que lo había visto.
Esos ojos azules sólo podían pertenecer a una familia… la familia Hiraguizawa.
Las lágrimas le nublaron la vista, fueron lágrimas amargas llenas de traición y dolor.
Siguió llorando y llorando pensando que así su alma sanaría…. Pero ella sabía la verdad…. Las heridas del alma no eran fáciles de curar…. No eran fáciles de sanar…
Cada lágrima era una prueba más grande de lo que más temía… se había enamorado. Había pisado esa tierra tan peligrosa que había jurado nunca, jamás pisar porque sabía que se volvería débil.
La lluvia no paro, ni tampoco sus lágrimas.
Lloraba a pesar de que habían pasado años desde que había llorado como en ese momento. Lloraba porque sabía lo mucho que había arriesgado y aún así fue en vano. Lloraba porque a pesar de siempre vestirse como le decían su madre y ella misma, tener un prometido que la quería más que a nada en este mundo ella se había enamorado de la peor persona con la que se pudo haber enamorado… Lloraba porque a pesar de que se había enamorado ella se había ilusionado y aún así… no sería posible… porque él ya tenía a quien amar…. Y entonces se desplomo.
No sabía cuando se había enamorado y entonces recordó los ojos de la joven Luna… recordó el amor que había en ellos y lloró aun mas.
Porque ella lo sabía… el amor que vio en esos ojos eran puros…. Lo sabía…. Sabía que no era falso y quien acabaría perdiendo sería ella….
Lloro y con esas lágrimas trato de sanar su alma lastimada sin embargo todo fue en vano…
Su alma no sanaría, sus heridas no sanarían.
Su alma en sí se había ido…. Aunque ella no lo supiera.
No valía la pena luchar contra ella… porque ella era demasiado buena, demasiado inocente esa joven era inocente y buena…. Como pelear contra eso? No podía y eso le dolía… tampoco podía odiarla porque no le había hecho nada… no tenía y no encontraba la forma en poder consolarse y sanar su alma….
Sus lágrimas siguieron fluyendo… y fluyendo y siguieron haciéndolo hasta que qué se quedo sin ellas.
Y entonces se arrastró hasta que su barbilla pudiera recargarse en sus rodillas y allí se quedó dormida….
Soñando en una vida diferente…. En donde nadie pudiera dañarla….
En un mundo donde todo era diferente… y ella aún no había caído en las redes del amor….
*Notas de la autora:
Pues… aquí está el capitulo 2.
Cualquier duda o comentario… pueden dejarme un review.
Gracias a todos los que me han apoyado.
Hubo alguien que me preguntó cuantos capítulos serían pues la verdad no se… mi inspiración no tiene límites aún…
Nuevamente me gustaría darle las gracias a Nunally-chan que me ha apoyado desde el principio en todas mis historias…
Espero que les haya gustado.
Gracias por leer y por dejar review de verdad estoy muy feliz de que lean…
Arigatou
Emiko-chan
