Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, aunque la historia si.
Lo que está escrito "entre comillas" con los pensamientos de la gente.
Lo que está escrito en cursiva son conversaciones telefónicas o en la lejanía.
Pov Jacob.
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CAPÍTULO 2. Iniciando una nueva vida.
Me incorporé de golpe, respirando agitadamente. Me levanté d la cama y fui al baño a mojarme la cara. Estaba sudando.
- Vaya pesadilla. - murmuré.
Volví a la habitación, donde ya lo tenía todo preparado. Pensaba irme en cuanto saliera el sol. Por el momento, volví a tumbarme en la cama, pero ya no pude dormir más. No podía dejar de pensar en el sueño y en si podía tener algun significado.
La alarma de mi móvil me distrajo de mis pensamientos. Miré la pantalla. Era un mensaje, pero no lo abrí. Me bastó con ver el nombre de quien mandaba el mensaje. Ya lo borraría más tarde.
Harto de estar en la cama sin poder pegar ojo, me levanté y me fui directo a la ducha y, tras vestirme, cogí mis cosas y fui hacia la puerta, donde me encontré con mi hermano.
- ¿Pensabas irte sin despedirte? - preguntó, saliendo conmigo del apartamento.
- Claro que no.
Cerré la puerta del apartamento y dejé las llaves en la mano de Seth, que me miraba con tristeza. Eché un último vistazo y fui directo hacia el aparcamiento, donde tenía mi coche, aunque no llegué a entrar en él, mi hermano me había cogido del brazo. No hacía fuerza alguna, pero sabía que quería hablar conmigo. Solo por eso me detuve.
- Seth, tengo que irme.
- ¿No podrías haberte buscado un trabajo más cerca de aquí?
No respondí. Ambos sabíamos el por qué de haber aceptado un trabajo en un hospital que estaba en la otra punta del país.
- Pero no te gustará. En Washington siempre hace mal tiempo.
Me había repetido lo mismo varias veces, en un intento de que no me marchara, pero no entendía que a mí, el tiempo, me daba lo mismo. Lo único que yo quería era largarme de allí.
- Seth, lo siento mucho. Te voy a echar de menos, pero tengo que irme ya. - dije, volviéndome.
Iba a ir de San Francisco a Washington en coche. Tardaría muchas horas, un par de días tal vez, pero era lo que pasaba cuando uno no tenía suficiente para un billete de avión, pero a mí no me importaba conducir.
- Pero Jake... - Seth se puso delante de mí y volvió a cogerme del brazo.
- Te llamaré en cuanto haya hecho la primera parada. - dije, dándole un fuerte abrazo, sintiendo como mi hermano se ponía a llorar entre mis brazos. - Te quiero, hermano.
- Yo también te quiero, Jacob.
Hacía muchos años que Seth y yo nos conocíamos, unos quince, y cuando sus padres murieron en un accidente de coche, mi padre les adoptó a él y a su hermana. Para mí siempre iba a ser mi hermano.
- Gracias por quedarte cuidando del piso.
- Luego no vengas reclamándomelo.
Seth al fin me soltó y pude entrar en el coche. Miré a Seth por última vez y me marché, tras despedirme de mi hermano con la mano.
A ojos de todos, me marchaba a trabajar fuera para seguir con mis estudios de medicina, pero Seth era el único que sabía que me iba tan lejos porque había comenzado a salir con su hermana Leah y la había pillado en pleno polvo con Samuel, mi mejor amigo desde que teníamos cuatro años, y no quería volver a ver a ninguno de los dos. Nunca.
Pasaron cuatro horas antes de que parara en el área de descanso. Me compré un bocadillo y un café doble y llamé a Seth, tal y como le había prometido. Me pareció notarle más tranquilo, lo cual me alegró. Lo última que quería era que Seth se sintiera mal. También hablé con mi padre, que había ido a mi apartamento a ver como estaba Seth, y con mis hermanas, Rachel y Rebbeca, pero en cuanto Leah se puso al teléfono, colgué. Ni siquiera quería oír su voz.
- ¿Te encuentras bien? - dijo una voz a mi lado.
Me volví y miré a la camarera, que parecía realmente preocupada. A saber que cara se me había quedado.
- Si, gracias.
- ¿Quieres una copa?
- Solo son las once de la mañana. - dije, mirando a la chica, que se puso a reír al momento. - Gracias por el ofrecimiento, pero tengo que conducir.
- De acuerdo. Entonces, ¿te traigo la cuenta?
Asentí con la cabeza y la chica se marchó.
En cuanto pagué, me puse en marcha de nuevo.
Volví a hacer una parada pasadas tres horas. Comí, bebí y llamé a Seth, que conforme iban pasando las horas se iba sintiendo mejor, lo que me alegró mucho. Yo también empecé a encontrarme más animado y a sentirme menos culpable por haberme marchado tan repentinamente.
- Tengo que decirte una cosa que no te va a gustar mucho. - dijo, cambiando su animado tono de voz. - Leah me ha dicho que quiere hablar contigo y no va a dejar de insistir.
- Pero es que yo no quiero hablar con ella. - dije, secamente.
- Eso mismo le he dicho como cincuenta veces.
- Bueno, tu no dejes que te coma mucho la olla. - dije, volviendo al coche con una coca cola en la mano. - Seth, voy a volver a meterme en el coche. En pocas horas te llamo.
- ¿Vas a seguir conduciendo?
- Me pararé en un motel para descansar.
- Muy bien. No te canses mucho, no vayas a dormirte al volante.
- Tranquilo. Te llamo antes de acostarme. Saluda a casi todos.
Seth soltó una carcajada. Él sabía muy bien a lo que me refería.
Cuatro interminables horas más tarde, llegué a un motel.
Cogí una de mis maletas y la dejé en la habitación, mientras llamé a Seth y le dije que ya había llegado a mi último destino de ese día.
Me di una ducha rápida y me dejé caer en la cama. Estaba tan cansado que me dormí al momento. Solo desperté tras escuchar que me llamaban al móvil. Eran casi las once de la noche y me estaba muriendo de hambre. Ignoré la llamada de Leah y me fui a vestir para ir a cenar algo.
Me puse unos vaqueros negros y una camisa del mismo color y fui hacia la cafetería que había al otro lado de la carretera. No había casi nadie, salvo una pareja y una chica, que estaba sentada en el lugar más alejado. Me senté en la mesa que había al lado, de espaldas a la chica y pedí mi cena.
- ¿Piensas comerte todo eso tú solo? - me di la vuelta y miré a la chica, que me estaba mirando.
- ¿Como dices?
- Es que he oído que has pedido mucha comida.
- Tengo hambre.
- Si, yo también. - dijo, deleitándome con su hermosa sonrisa, señalando al camarero, que le estaba sirviendo cuatro enormes platos con distintos tipos de comida. - Me llamo Nessie, por cierto. - me tendió su mano, que estreché al momento.
- Yo me llamo Jacob.
- Encantada de conocerte. Bueno, al ataque!
Se dio la vuelta, sonriéndome de nuevo, y comenzó a comr como si llevara semanas sin comer. Me fijé mejor en ella. No parecía una sin techo, sino todo lo contrario. Llevaba un hermoso vestido azul, unos pendientes y un colgante que parecían muy caros.
El camarero me trajo mis cuatro platos y también comencé a comer, sin poder dejar de mirar a la chica. Me estaba comiendo el postre, aun echando alguna que otra miradita hacia la chica, cuando nuestras miradas se encontraron.
- Hola. - dijo, volviendo a sonreír.
- Hola.
- Me he dado cuenta de que no has dejado de mirarme.
- Yo... Verás... - no sabía que decir. Me había pillado de lleno.
- Tranquilo. Me he dado cuenta porque yo también te he estado mirando.
- ¿Ah si? - dije, consiguiendo devolverle la sonrisa.
- Mientras cenaba he estado pensando en algo. - dijo, girándose y apoyando los brazos en el respaldo de su asiento. - ¿Quieres saber en qué?
- Claro.
- He pensado en ti y en mi, bailando en la discoteca que hay a menos de un quilómetro de aquí. - Me puse a reír al momento. Esa chica era muy atrevida para mi gusto, pero también era miy simpática y adorable. Me gustaba. - ¿Que te parece mi idea?
- Me encanta.
- Perfecto.
Ambos fuimos a pagar nuestras respectivas cenas y salimos de allí. Seguí a Nessie hacia la discoteca y nos pusimos a la cola.
- Por cierto, Jacob. Tengo que preguntarte una cosa. - dijo, cuando al fin conseguimos entrar en el local. Fuimos hacia una mesa y nos sentamos.
- Tu dirás.
- ¿Tienes novia? Porque me sentiría fatal de estar aquí con un chico que tiene novia.
- No. No tengo novia. - dije, sonriendo. Cada vez me gustaba más esa chica. "Cuidado Jacob. No la conoces de nada."
- Genial! - exclamó, sonriendo ampliamente, y fue en busca de unos chupitos. Apareció con un par para cada uno. - Brindemos. Por los nuevos amigos. - dijo, alzando la mano en que tenía uno de los vasos.
- Por los nuevos amigos. - chocamos nuestros vasos y nos bebimos el tequila de un solo trago. - ¿Cuantos años tienes, Nessie?
- Diecinueve.
- Am... - "pensé que tendría más o menos mi edad."
- ¿Por qué? ¿Cuantos tienes tú?
No respondí.
- Venga, va. Dimelo! - dijo, cogiéndome de la mano. - Tampoco serás tan viejo.
Me puse a reír. "Esta chica es de lo que no hay."
- ¿Me lo vas a decir o tengo que adivinarlo? Te advierto que puedo llegar a deprimirte.
- Ja ja ja. Tengo veinticinco.
- Bah! Pero sin solo tienes seis años más que yo. - dijo, quitándole importancia con un gesto de la mano.
- ¿Como es que te han servido alcohol siendo menor de edad?
No dijo nada, pero comenzó a rebuscar en su bolso y me enseñó su carnet. En él ponía que tenía veintidós años. No parecía falso. Estaba hecho realmente bien.
- No es falso del todo. - dijo, guardando de nuevo el carnet. - Es bueno, solo que mi año de nacimiento está cambiado.
- ¿Como lo has conseguido?
- Mi abuelo es policia. Una noche me colé en comisaría y me lo hice.
- ¿Cuantos años hace que lo tienes?
- No sé. Unos tres años, creo.
- Eres una pequeña delincuente. - murmuré, haciendo reír a Nessie.
- Pero solo un poquito. - me cogió de la mano y se puso en pie. - Vayamos a bailar, Jacob.
No me dio tiempo a decir nada. TIró de mí hasta la pista de baile y rodeó mi cuello con sus brazos.
La verdad es que esa noche me lo pasé realmente bien. Bailamos, bebimos y al final fuimos dando un paseo hacia mi motel.
- Me lo he pasado muy bien esta noche. - dijo Renesmee, rodeando mi cuello con sus brazos, comenzando a acariciar mi nuca. - Gracias por salir esta noche conmigo. Has sido muy amable.
- Tú si que fuiste amable al invitarme. - dije, llevando mis manos a su cintura.
- La verdad es que aun no sé como me atreví a hacerlo.
- Pues a mi me has parecido muy atrevida.
- Pues no lo soy. En realidad soy una covardica. - dijo, sonriendo de nuevo, aunque esta vez con una hermosa timidez. - Pero me obligué a ser valiente y pedirte una cita. Y no me arrepiento. - dijo, acercando lentamente su rostro al mío.
- Yo tampoco.
Acercamos más nuestros rostros y unimos nuestros labios.
El beso fue el más dulce y maravilloso que me habían dado nunca. Nessie continuaba acariciando mi nuca, bajando lentamente su mano por mi espalda. Empezó a levantar mi camiseta y, a pesar de que deseaba quitármela, no lo hice.
- Quizá deberíamos entrar. - dije, sin abandonar sus labios.
- Si. Entremos.
Abrí la puerta de la habitación como pude y entramos en ella, besándonos en todo momento. Renesmee se quitó el vestido y yo ya no pude apartar la vista de ella.
- Al menos, por tu cara, veo que te parezco un poco guapa. - dijo, abrazándome de nuevo, comenzando a besar mi cuello.
- Eres lo más precioso que he visto nunca, pero...
- ¿Qué pasa? - dijo, mirándome a los ojos.
- Es que... No sé si deberíamos hacer esto. - dije, apartando un poco la mirada. - No me mal interpretes, eres realmente hermosa y muy simpática, pero... bueno... yo acabo de salir de una relación y...
- Te entiendo. - fue a ponerse el vestido y, para mi sorpresa, se sentó en la cama. - Si... Tienes razón... Es mejor que no hagamos nada. Al fin y al cabo, acabamos de conocernos.
Me senté al lado de Nessie y esta tomó mi mano. Apoyó su cabeza en mi hombro y comencé a acariciar su pelo..
- Estaba acojonada ante lo que podía llegar a pasar. Yo nunca he hecho nada igual. Yo... Debería marcharme.
- Puedes quedarte a dormir si quieres. - dije, cuando se puso de pie.
- De verdad?
- En serio, me gustaría mucho que te quedaras.
- A mi también me gustaría quedarme.
Abracé a Nessie y tras unos segundos, nos tumbamos en la cama, aun abrazados.
Cerré los ojos y volví a soñar con lo mismo que la noche anterior, salvo que la chica ya no era una desconocida para mí.
- Nessie!
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Aquí estoy de nuevo! Actualizo tan pronto para compensar que las siguientes actualizaciones serán semanales. No sé que día, pero seguramente en viernes o fin de semana.
Espero que os haya gustado el primer encuentro de nuestra pareja favorita!
Opiniones, plis!
Kisses.
