Buenas a todos, aquí os traigo el segundo capítulo de este fic. Gracias a todos por sus reviews, este capítulo esta dedicado a todos ustedes. ESpero sus reviews, ya que ayudan a saber si el fic va por buen camino o hay cosas que cambiar. Muchas gracias por leer.

On Your marks, ready? GO

Capitulo 2: Mios, tuyos, nuestros.

Los días habían pasado de una manera tan rápida que para cuando ambos se dieron cuenta ya estaban acostumbrados a su rutina y atestados de obligaciones, cada uno con sus respectivos quehaceres, aunque bien era cierto que ambos trataban de encontrar tiempo que pasar juntos, a veces resultaba imposible verse algo más que en los momentos en que el de cabellos castaños pasaba a recoger al de ojos oceánicos para que no se le pasara ir a clase.

La rutina era siempre la misma, Makoto se levantaba pronto, hacía sus cosas y marchaba a casa de Haruka para sacarlo de la bañera, reprimiendole dúlcemente por dejarse siempre la puerta abierta, alegando que podrían entrarle un día a robar o algo peor, Haruka solo suspiraba regañanadole por usar el "chan" en su nombre y aceptaba la gran mano de su amigo para salir del agua, desayunaban juntos y luego iban a la estación de trenes donde acababan teniendo que viajar pegados el uno al otro para evitar que los golpearan demasiado o ser expulsados del tren, se despedían con la promesa de verse al finalizar el día y luego Makoto se encontraba con Sayako que se subía en la parada de Haruka, el día pasaba y Makoto iba a por Haruka a su escuela para irse juntos a casa, así era su rutina, sin embargo, ese día la rutina cambió.

-Mira que te tengo dicho que no te duermas en la bañera con el agua fría- reñía Makoto a su amigo que en esos momentos estaba bajo las sábanas con el rostro sonrojado por la fiebre. Haruka solo apartó la mirada evitando así los ojos verdes que lo miraban con preocupación y reproche a partes similares. Makoto suspiró- ¿que voy a hacer contigo?

-Deberías irte a clase.

-No puedo dejarte enfermo y solo-dijo quitándolse la mochila y sentandose frente a la cama de Haruka.

-No puedes -estornudó- perder clase. -Makoto le miró no muy convencido.-estaré bien.

La verdad era cierta, Makoto no podía permitirse perder clases, no cuando tenía un examen la semana siguiente, pero quería quedarse a cuidar a Haruka, a pesar de que sabía que este era más que capaz de cuidarse solo, sabía que en Iwatobi cuando se ponía malo, quien solía ir a echarle un vistazo era su madre, el hecho de no tener a nadie ahora mismo le hacía brotar su parte preocupona por su amigo.

-No sé yo Haru...-le puso la mano en la mejilla, Haruka gimió de placer por el contraste de su piel caliente con la frialdad de la mano de Makoto- estas muy caliente.

-Tienes que ir -tosió y estornudó para luego acurrucarse más en la cama sin permitir que la mano de Makoto se alejase, se sentía bien tenerla así, quería a Makoto cerca, pero sabía que debía mirar por el bien del otro- tienes examen la semana que viene.

Una batalla de miradas se sucedió en esos momentos, al final Makoto suspiró y apartó la mano de la mejilla de Haruka, levantandose derrotado, iría a clase aunque no quisiera en esos momentos.

-Esta bien, pero si te encuentras peor llámame, vendré corriendo si hace falta -dijo con una leve sonrisa, Haruka por su parte solo asintió- estaré aquí a la hora de comer, no hagas tonterías Haru-chan.

-Hasta luego Makoto.

-Hasta luego Haru

El camino a la estación se le hizo eterno al de ojos verdes, estaba acostumbrado a que Haruka le acompañase, si bien el de ojos azules apenas hablaba, su presencia era una constante en la vida de Makoto que hacía que se sientiera seguro y como si nada pudiera pasar mientras Haruka estuviera con él, sin duda Haru era una persona muy importante en su vida. Se miró la mano que había estado en la mejilla de Haruka y un leve sonrojo se apoderó de sus mejillas al pensar en que le hubiera gustado seguir con la mano en ese lugar y en la expresión de comodidad que tenía Haruka mientras le tocaba.

-Makoto-san -escuchó que lo llamaban y al girarse se encontró con la Sayako, esta vez la chica llevaba el pelo recogido en un par de trenzas y un vestido azulado, seguía pareciendo una muñequita de porcelana a ojos de Makoto- buenos días.

-Buenos días, Saya.-la sonrió amablemente, aunque la sonrisa no alcanzó sus ojos, estaba demasiado preocupado por Haruka

-¡hey, Ma-chan, Sa-chan! -esucharon gritar una voz femenina en cuanto pusieron un pie fuera del vagón- ¡Buenos días!

Makoto alzó la mirada para encontrarse con dos personas, un chico y una chica, el chico tenía el cabello negro, corto y de punta, sus ojos eran bícromos, siendo el derecho rojo y el izquierdo violeta oscuro, vesía una sudadera negra con el símbolo de assassins creed black fag en rojo y unos vaqueros raidos, a su lado una chica de cabellos negros recogidos en una coleta alta, sus ojos eran iguales a los del chico, salvo que el orden era el inverso, vestía una sudadera negra con dibujos de rosas en violeta que hacía ver la ropa como una enrredadera, los pantalones eran similares a los del chico, ella alzaba la mano hacia ellos saludandolos, mientras él mantenía sus manos en los bolsillos del pantalón.

-Hanako, Yukito, buenos días -saludó Tachibana una vez llegaron con los gemelos que se les habían acercado a hablar el primer día.

-Buenos días, Hanako-san, Yukito-san-saludó respetuosa Sayako

-Buenos -respondió escuetamente el gemelo haciendo que su hermana suspirara y negase con la cabeza.

-¿nos vamos? -preguntó la gemela y sin esperar respuesta inició la caminata.

Hanako empezó a hablar de las clases con Sayako, caminando ambas por delante de los dos chicos que permanecían en silencio, uno por ser según la definición de su hermana "hermano de una piedra e hijo de una pared" por su falta de expresividad, y el otro porque tenía la cabeza más ocupada pensando en como debería estar Haruka, toqueteando su movil con la tentación de sacarlo para llamarle y preguntarle como se encontraba.

-¿Ma-chan, pasa algo? -inquirió Hanako en el descanso que tenían entre clases, antes de tomar un trago de su zumo de naranja- hoy pareces como ido.

-No es nada, solo es que Haru-chan está enfermo y estoy preocupado por él -dijo con tranquilidad antes de darle un bocado al bollo de chocolate que Yukito le ofrecía.

-¿y que le pasa? -preguntó la rubia del grupo en voz bajita, aun tímida con ellos.

-Pescó un resfriado por pasarse la noche durmiendo en la bañera -suspiró- y eso que le tengo dicho que no lo haga, pero él como el que oye llover, ni caso me hace.

-La verdad es que me gustaría conocer a Nanase-kun-dijo pensativa la gemela y entonces recordó algo- ahora que recuerdo, Ma-chan, tú no sabes cocinar, ¿cómo vas a cuidar de él?

-¿eh? ah, bueno, planeaba comprar algo en una tienda de conveniencia.-dijo rascándose la mejilla, ciertamente cuando trataba de cocinar algo malo pasaba, aunque lo poco que sabía hacer decentemente le servía para sobrevivir.

-Eso no esta bien Makoto-san-le reprimió Sayako- la comida casera es la que hace que se recupere uno mejor.

-La comida de las tiendas de conveniencia tienen muchos conservantes -habló Yukito- se pondrá peor.

-¿y que hago? yo no se cocinar -se defendió el otro.

-Yo...podría ir a su casa-se ofreció la rubia, los otros tres la miraron sorpredidos por tal atrevimiento, sobretodo viniendo de ella que era la tímida del grupo, Sayako ante la insistencia de miradas se sonrojó hasta las orejas- es...es solo una idea, yo...yo se cocinar...y po...podría ayudar a Tachibana san.

-¿no te molestaría? -inquirió el de ojos verdes mirandola como si fuera un ángel caído del cielo. Ella simplemente negó. -me harías un gran favor Sayako

-¡Sa-chan eres un ángel caído del cielo!-dijo la otra chica del grupo abrazando a la rubia que solo atinó a sonrojarse más.

-Pare, Hanako-san, por favor-dijo con vergüenza la pobre, los dos hombres solo atinaron a negar.

-¿Cómo ha acabado esto así? -fue la pregunta que se hizo Makoto en su cabeza al verse escoltado hasta casa de Haruka por sus compañeros de la unversidad.

No sabía como pero sus compañeros se habían acoplado a la travesía de ir a visitar a Haruka, él esperaba que solo fuera Sayako, ya que le ayudaría a cocinar algo para Haru, pero se había encontrado con que los gemelos también irían, la chica con la escusa de que no era bueno dejar a una dulce chica como Sayako sola con dos hombres, aunque uno de ellos fuera hidrosexual, y Yukito por su parte no quería dejar sola a su hermana. Lo bueno es que no tenía que cargar solo con las bolsas de la compra, al final había acabado comprando comida para él y los invitados y un par de cosas que había notado, faltaban en la casa del delfín.

Caminaron hacia casa hablando de diversas cosas, aunque Makoto estaba más ocupado acelerando el paso para no tardar demasiado en llegar a casa. Cuando llegó al bloque de pisos vio una persona parada frente a estos, llevaba el chandal de Samezuka y una hoja de papel en la mano, buscando al parecer una casa.

-¿puedo ayudarte en algo?-inquirió Makoto acercándose al chico que se giró a verle.

-Oh, ¿usted es Tachibana Makoto?, soy Sasaki Kazuki -se presentó el chico- un amigo de Matsuoka y compañero de clase de Nanase.

-Ah, ya te recuerdo, especialista en brazada -sonrió el joven- ¿estas buscando a Haru?-el chico asintió

-He venido a traerle los deberes que nos han mandado.

-Esta bien, únete al grupo, todos vamos a donde Haru -habló con amabilidad el chico, viendo como este se sonrojaba por su sonrisa y señalando a sus amigos.

Subieron las escaleras mientras los nuevos se presentaban entre ellos, llegaron al apartamento de Haruka y Makoto llamó, no fuera a ser que por gracia divina a Haruka le hubiera dado por cerrar la puerta, como esperó no hubo respuesta, posó su mano en el picaporte y suspiró al ver que estaba abierto.

-Otra vez-murmuró empujando la puerta para abrirla y entrar al apartamento- ¡Haru, ya estoy aquí!

-Oh, esta muy limpio para ser el apartamento de un chico-admiró Hanako entrando.

-Haru-chan es bueno en las tareas de casa

-Dejemos las bolsas en la cocina.-propuso el gemelo mayor entrando al piso y caminando hacia la pequeña cocina adosada.

Entonces se escuchó el grito de Sayako que iba al lado de Makoto, la joven rubia corrió a esconderse tras Makoto cuando un gusano de sábanas apareció por la puerta del dormitorio, Haruka se había levantado para recibir a Makoto.

-Makoto, bienvenido -dijo antes de soltar un potente estornudo que le hizo tambalearse, aún tenía fiebre.

-Ya estoy en casa-sonrió agarrando al chico para que no se cayera ante el tambaleo.-voy a llevar a Haru-chan a la cama, ponéos cómodos en lo que vengo.

Antes de que el hidrofílo pudiera decir nada se vió alzado por Makoto como si fuera una princesa, pudo hasta jurar que vió el flashazo de una cámara fotográfica y oir algo así como un gritito fangirl, pero no le dió importancia, el calorcito del cuerpo de Makoto le relajaba y el sondio de su corazón latiendo en el pecheo le daba seguridad, su base, su paz.

-¿has comido algo? -preguntó el chicho de cabellos oliva una vez dejó a su amigo en la cama, tomando el termómetro para tomarle la temperatura.

-Té -dijo como respuesta, notando como Makoto le alzaba el brazo para ponerle el termómetro en el sobaco-¿quienes son esos?

-Mis amigos y Kazuki-san -dijo sentandose en la cama al lado del chico poníendo su mano fría en la frente del chico que suspiró complacido- Sayako chan me va a ayudar a hacerte la sopa, sabes que yo acabaría por ponerte peor con mi nula capacidad culinaria.

-parecen amables-Makoto sonrió y asintió.

-Lo son.

Se quedaron en silencio esperando a que el termómetro pitase, cuando lo hizo Makoto comprobó con satisfacción que la fiebre habia bajado un poco. Se disculpó con Haru con la escusa de ir a cocinar, aunque para cuando llegó al salón, sus amigos ya se habían tomado la libertad de preparar todo, las chicas estaban en la cocina preparando todo para comer, mientras los chicos habían optado por preparar la mesa que en invierno usarían como kotatsu para poder comer ahí.

-Espero que no le moleste que hayamos empezado sin usted-se escusó Sayako con un cucharón en la mano-pensamos que sería mejor no hacer esperar mucho más al estómago de Nanase-san.

-No, os lo agradezco.

-entonces ve a por Nana-kun-sonrió Hanako tomando un par de platos- no es bueno que esté todo el rato tumbado, comamos todos juntos.

No opuso mucha resistencia Haruka cuando Makoto vino a por él para comer, lo que si le molestó es que no estarían solos, era un hecho que Makoto haría amigos, que estos le visitarían, pero también quería tiempo a solas con el chico orca, ahora que lo pensaba, le estaba pasando algo muy similar a lo que le ocurría con Kisumi, solo esperaba que ninguno fuera tan molesto.

-Hola nanase-kun, ¿como te encuentras?-le preguntó una chica de cabellos negros, que Haruka supuso que era Hanako Moriame.-¿mejor?

-Lamentamos la intrusión Nanase-san-dijo una vocecita baja y dulce que Haruka reconoció como la de Sayako- pero Tachibana-san nos pasó la preocupación por usted a nosotros.

-¿preocupación?-inquirió una vez se sentó, Makoto se puso a su lado, entre él y la gemela.

-A Tachibana casi le falta tiempo para venir corriendo a cuidar de ti cuando hemos salido de clase -habló Yukito tomando un sorvo de su bebida haciendo que a Makoto se le subieran los colores a la cara.

-Mas que por un amigo, parecía preocupado por su novia -pensó la gemela, aunque no lo expresó.- en fin, vamos a comer, que esto se enfría, y cuanto antes comamos, antes dejaremos solos a este par.

Contrario a lo que pensó Haruka, los amigos de Makoto resultaron una buena compañía, hablaban de todo y hasta hacían chistes que le hacían reir, lo que no le gustaba tanto era el apego que tenía Sayako por el chico, la manera de sonrojarse cada vez que Makoto la hablaba y agachar la cabeza, notó en su cabeza una alerta similar a la que había tenido con Kisumi, sin duda alguna esa chica sería un problema para con Makoto. Para su suerte, Makoto estaba más pendiente de él que de otros, y pudo jurar que en algunos momentos había visto un flash sacando fotos de ellos dos, sobretodo cuando Makoto se acercaba a él.

-Nos veremos en clase Nanase-kun-se despidió Kazuki bien entrada la tarde, el tiempo había pasado volando.

-Ha sido un placer conocerle Nanase-san-dijo respetuosa Sayako haciendo una reverencia, ella se marcharia con Kazuki ya que vivían cerca.-Nos vemos mañana Makoto-san

-Nos vemos mañana Sayako, gracias por todo Kazuki-se despidió de ambos el chico orca.

-La verdad es que tenía ganas de conocer a Haruka-kun-admitió Hanako una vez los cuatro quedaron solos- Ma-chan habla tanto de ti que tenía mucha curiosidad

-¿Habla de mi?

-Por los codos -rió la chica- no hay frase en la que no te mencione.

-No digas esas cosas Hanako-chan, yo no hablo tanto de Haru-chan.-recriminó sonrojado Makoto recibiendo en respuesta la mirada irónica de los gemelos.

-Siempre hablas de él, se nota que es muy importante para ti, bueno, el uno para el otro-admitió Yukito mirándolos para luego mirar el reloj-nosotros nos vamos también ya, se hace tarde.

-Mañana nos vemos Ma-chan-la gemela abrazó a los dos chicos con cuidado- ponte bueno pronto Haruka-kun, así podremos ir juntos a pasarlo bien-el porqué se dibujo en la cara del de ojos oceanicos- oh, bueno, porque ahora somos amigos, los amigos de Ma-chan son amigos nuestros -sonrió la chica convencida- en fin, os dejamos en paz.

-Hasta mañana, recúperate pronto Nanase-se despidió Yukito tomando la mano de su gemela para caminar hacia las escaleras.

-Jueguen bonito married couple -pensó la chica mientras sacaba el móvil de su bolsillo y miraba muchas de las fotos que había tomado aquella tarde

Makoto miró a Haruka y posó su mano en la frente, la fiebre había subido un poco.

-Esta noche me quedaré a dormir contigo,-le dijo en un susurro otorgándole una sonrisa- ¿te molesta?

-Haz lo que quieras -dijo indiferente aunque sus manos se aferraron a la camiseta de Makoto para impedir que se fuera, ciertamente, su comportamiento era bastante tsundere.

-Si Haru-chan.

Haruka notó como nuevamente era alzado por Makoto, si bien se hubiera quejado antes, puesto que ya no estaba tan mareado, no lo hizo, no lo hizo porque quería sentir a Makoto cerca, quería saber que lo tenía para él, que se quedaría a su lado, no le dejó sacar un futón, sino que le hizo tumbarse en la cama con él, aun a riesgo de contagiarle, pero es que se sentía mejor cuando Makoto lo tenía entre sus brazos, porque ahora tenían más amigos, su mundo se expandía y solo era cuestión de tiempo para que Makoto encontrase a alguien que le alejara de su lado y aún no sabía porque, pero eso le ponía más enfermo que la propia gripe.

-Tus amigos, mis amigos, nuestros amigos -dijo mentalemente mientras se acurrucaba contra el pecho del chico,-pero tú eres mío