Cambié todo y escribí el primer capítulo, huehue v:

Dentro de poco o mucho pondré el segundo xD Puse todo AU al final. c:


Fairy Tail no me pertenece, es propiedad de Hiro Mashima.


Two–shot.


Chapter I:

Meeting Turbulent


Me levanté rápidamente del asiento que ocupaba en aquel avión entusiasmado, saltando en el mismo lugar, produciendo así pequeñas risas de Yukino.

―¿Cuán entusiasmados estás, Sting–sama?

―No tengo tiempo de contestar. Maleta. Agarrar. Taxi. Ya.

Fui el primero de todos en agarrar mi equipaje y me dirigí hacia el aeropuerto. Luego recibí el regaño de Rogue por dejarlos solos. Es obvio que la verdad no quiere quedarse solo.

―Sting, no quiero que te pierdas como lo hiciste en Estados Unidos. ―replico monótono e hice un mohín enojado.

―¡No me voy a perder, Rogue! ―exclamé, moviendo mis brazos para todos lados.

Estaba tan concentrado en hacer aquello, que no me di cuenta cuando fue que llegamos al vehículo. La verdad es que Magnolia no está tan alejado del aeropuerto y será más rápido. Gracias a mis pensamientos, sonreí inconscientemente, apoyando el codo en el respaldo de la ventana, poniendo mis mejillas allí. Cerré mis ojos, aspirando lo cálido del ambiente, tal como era en esa ciudad. Ah, extrañaba aquello. Tanto como extrañaba estar…

Sacudí mi cabeza, tratando de alejar esos recuerdos y centrarme en la Rubia; que la vería de vuelta. ¡Eso era lo bueno de éste viaje! Ah, ¡no podía más! Estaba muy emocionado para llegar y molestarla, también para continuar aquella carrera que nunca pudieron hacerla.

Notó que ya estaban adentro de la ciudad. Oh bueno, llegaron muy rápido para su gusto, pero supongo que era mejor.

―Sting, ya lle–.

―¡Gamos! ―completé (o interrumpiéndolo, en cualquier caso, alguno de los dos) con una sonrisa, bajando a grandes zancadas del auto y estirando mis brazos. Inhalé el aire. Era muy nostálgico realmente, pero un aire frío recorrió el lugar, dándome un estremecimiento junto con el mal presentimiento. Esto no era bueno o solo eran cosas suyas… Bueno, por ahora no es nada, así que lo pasaré de largo.

―¿Tan entusiasmado estás por ver a Lucy–sama? ―con un acento pícaro me hablo Yukino, haciéndome sonrojar. ¡No, espera! ¡No me sonrojé! Así es, solo eran cosas que pensé mal. Solamente quise decir qué…

La puta madre, volví a hablar solo.

Miré a mí alrededor, dándome cuenta que no estaban ni Yukino ni Rogue y que yo estoy dentro de la ciudad.

―Ay Rogue, tenías que ser tú. Primero dices que no me pierda y luego lo haces tú, y más encima con Yukino…


.


―Rogue–sama…

―¿Hmm?

―¿Y Sting–sama? ―Rogue suspiró, acariciando la sien con su dedo índice y demás.

―Se debe de haber perdido. ―musitó ya irritado, lo encontrarían tirado en una esquina o siendo perseguido por la policía. Pero lo encontrarían de la forma más rara posible.

―Ah. Bueno, es típico de él.

Luego de un segundo de decir aquello, Yukino observo hipnotizada algunos crepes que se mostraban, agarrándole el brazo a Rogue y arrastrándole por ahí para comer comida.

Sería el inicio del largo día de Cheney…


.


De alguna manera todos los perros lo comenzaron a perseguir… Aunque al final se volvieron amigos y le di comida.

Eso fue lo más raro.

―Nah, no debe ser raro. ―se habló a sí mismo, moviendo sus manos restándole importancia.

Todo parecía sorprenderle. La comida no era como en Estados Unidos y eso le gustaba.

Su estómago rugió, avisándole que tenía hambre… Y mucha, ya que toda las personas le comenzaron a mirar y se rieron de él al mismo tiempo. Lo iba a insultar, pero termino riéndose de una risa peculiar… Que tenía una voz extremadamente suave y dulce, recordándole a Lucy. Busco con la mirada a la persona que producía esa risa y vio por el rabillo de su ojo una cabellera rubia adentrándose a una cafetería llamada "Fairy Hill".

Le siguió el paso, entrando en ese lugar también.

Por afuera parecía un lugar simple, pero ahora que veía el tipo de ambiente que era. Agradecía haber entrado ahí en vez de otro, le agradaba como estaba todo ordenado y era simplemente cálido. "No juzgues a un libro por su portada"; aquel refrán tenía mucha razón.

Divisó que en la caja estaba… ¡Estaba Lucy!

Su rostro se iluminó, haciendo una sonrisa infantil. Rápidamente camino hacía allí alegre de verla.

―¡Yo, Rubia! ―meneo su cabeza en modo de saludo, moviendo también sus manos. Observo que ella puso una cara confundida, que paso a divertida y finalmente enojada.

―¡Tú también eres rubio, un Rubio Oxigenado, idiota!

Oh, hombre, no había cambiado en nada.

Mi risa lleno el ambiente. Llevé mi mano a la boca para taparla, en un vano intento de detener la risa que salía de mis labios. Pero, simplemente, no podía hacerlo.

Iba a abrazarla y toda la cosa (ya que no se vieron en años) pero… Ah. Cierto.

―¿Cómo te llamas? ―preguntó con una sonrisa.

No podía.

Con ese nudo en la garganta interrumpiéndole, ¿Cómo podría hacerlo?

―S–Soy… Sting Eucliffe… ―vagamente pudo pronunciar, mirándola confundido. Seguramente no lo había reconocido o era una broma… Ha de ser eso.

―Mucho gusto, Rubio. ―extendió su mano, para hacerle un apretón que correspondió. ―Mi nombre es Lucy Heartfilia.

―Hmm… ―ladeó la cabeza, observando el escaparate de la tienda. ―¿No–?

―¡Luce!

Le interrumpieron maldita sea. Por los putos dioses.

Aunque eso no fue lo peor.

El hombre de pelo rosado le abrazo efusivamente, alzándola y girándola en círculo.

―¡Natsu, basta! ¡Me estás mareando! ―rio… Pero su risa era diferente. Tenía un toque especial y dulce, solamente dirigido hacía ese chico.

Dolía maldición, dolía. ¿Qué era lo que estaba pasando aquí?

¿Por qué no dejaba esa broma y le insultaba como siempre?

―¿Qué me querías decir, Rubio Oxigenado? ―levantó un poco su cabeza sin ganas, viendo su sonrisa burlona, que le contagio, sonriendo también burlón.

Pero luego recordó y no sonrió. Le dio una última mirada nostálgica.

―Nada… Me habías hecho recordar a alguien, exactamente igual de chillona y molestosa. ―Lucy hizo un mohín molesta.

―¡Luce…! ¡Vamos! ―alargo entonando todas las palabras, abrazándola por la espalda y empujándola hacia delante y atrás… Realmente sonaba mal aquello. Al parecer se dio cuenta de su presencia y lo observo estudiándolo con la mirada. ―Soy Natsu Dragneel, el novio de Luce. ―se alejó un poco de ella, dándole un apretón de manos y dejándolo confundido. ¿Novio? ¿De… Lucy?

Se quedó paralizado en su lugar, viendo horrorizado con los ojos abiertos como ese tal Natsu la arrastraba sacándola de esa cafetería.

Al cabo de unos ¿segundos, minutos? Camino hacia la nada, saliendo de la tienda.

Camino meneando su cabeza. Después de pasar varias cuadras, medito un poco y busco una esquina aislada. Al encontrarla, apoyó su espalda en la pared de allí.

―Um… Ya veo.

Si, era lo más obvio del mundo, ¿verdad?

―Era obvio que Lucy nunca me esperaría por tanto tiempo… ―llevo su mano a los ojos, sintiendo el tacto. ―Entonces… ¿Por qué… por qué estoy llorando?

Le ardió fuertemente la garganta, y rió amargamente.

La Rubia Oxigenada... Lucy le había olvidado.


To be continued.


Siento tanto la horrible espera uvu Casi cumple un año en ni siquiera publicar el capítulo 1 xDD

Cómo ven, hay menciones NaLu. Natsu cumple un rol muy importante en la historia.

¿Saben qué? No sé si cambiarlo a Three–shot o que Debrahs xD

¡Nos leemos luego!

De pie, reverencia, ¡AYE SIR!