Capítulo 2

Pero se recordó que no le era accesible esa posibilidad, ya no, sabiendo que Marinette se separó de él para rescatar a esa niña que estaba sufriendo en algún lado, rodeada por las llamas que destrozaban todo a su paso.

Supo pronto que había sido narcisista todo ese tiempo, la marca de los niños ricos. En realidad, desde el principio había querido huir solo, y aunque parezca estúpido, el querer salvar a Marinette fue solo una excusa. Y una grande porque así no sentiría la culpa de que, por causa suya, ella se haya desmayado, añadiéndole que sería un héroe ante sus ojos. En ese instante se sintió indigno de ser el elegido para portar el anillo de Chat Noir, el héroe de Paris, al que todos admiraban y respetaban. La persona de tras de la máscara los habría decepcionado completamente, si se enteraran que solo era un chico que había sucumbido ante sus propios deseos terrenales, ignorando su deber como Chat.

Cerro los ojos con fuerza, frunciendo el ceño, impotente para tomar una decisión definitiva ante tal acontecimiento. No tenía mucho tiempo, era ahora o nunca. La opción que elegiría tendría que disipar de una vez por todas, sus dudas. Apretó los puños, a la vez que las puertas del elevador se cerraban. La única vía de escape se había ido. Dio media vuelta aceptando ser el idiota más incompetente del mundo. Cómo se le paso por el cerebro querer abandonar a Marinette y a esa niña, que aún no había visto, para salvarse él solo. Enserio era todo un insulso. No merecía ser Chat Noir, no merecía ser un héroe. Pero ahora ya no había marcha atrás ni tiempo que perder. Por lo menos debía apoyar a su princesa. Eso era lo único que podía hacer hasta que le fuera posible transformase.

De repente sintió un movimiento dentro de su camisa. La abrió en parte, dejando campo libre para que la criatura negra saliera disparada, tan solo con el anhelo de tomar aire. Sin embargo, lo que recibió fue una cortina de sustancia toxica. Comenzó a toser.

⸺ Plagg ⸺el muchacho preocupado tomo al kwami entre sus manos⸺, lo siento.

⸺ Podemos salir de aquí fácilmente. Solo debes transformarte.

⸺ No ⸺el rubio desvió la mirada⸺. Primero debo ayudar a Marinette, y rescatar a la pequeña.

Marinette corría entre el fuego, guiada por la tos aguda de la niña. Cada tanto se escuchaba más cerca, pero todavía no la hallaba con la mirada. Para su desgracia sus sentidos estaban decayendo, el humo la asfixiaba, y si no se apresuraba cabía la posibilidad de que ella misma perdiera toda lucidez y desfallezca. Que suceda eso no le entraba en su mente. Sea como sea llegaría hasta la niña y la sacaría del edificio. Era la única alternativa a la que podía aferrarse por el momento siendo Marinette.

⸺Marinette ⸺una pequeña cabeza roja y moteada se asomó desde el bolso de la joven parisina.

⸺Tikki, escóndete...⸺la de ojos cielo no pudo soportarlo más y tosió.

⸺Pero Adrien no te está siguiendo. ⸺comento el ser.

⸺ ¿Qué?

La adolescente se volvió y efectivamente no lo encontró cerca. Ella no sabía cómo reaccionar. En qué momento se habían distanciado. De cualquier manera, su desaparición la angustio de sobremanera. La postura de la estudiante cambió en un abrir y cerrar de ojos. Y ahora se veía en una encrucijada. Tuvo el impulso de buscar al chico que le gustaba, pero también era su deber salvaguardar a la niña que sin más la esperaba.

Entonces escucho una voz débil, la chica la reconoció como la de la infanta. Se oía lejano, pero considerando la poca fuerza con que la pequeña había hablado, de seguro estaba más próxima de lo que se imaginaba. Marinette debía tomar una decisión rápidamente, el tiempo se le acababa.

Sin embargo, por más que intentaba elegir, no podía, le era imposible. No le quedaba de otra, tenía que transformarse. Solo siendo LadyBug podría salvar a la niña y a Adrien.

⸺Ti.…

⸺Marinette, te encontré. ⸺la voz del modelo interrumpió a la muchacha que había bajado la vista para mirar a la Kwami.

La nombrada escondió su bolso detrás de ella, incluso cuando su amigo se apreciaba algo apartado de su persona.

Adrien avanzo hasta Marinette tosiendo. Y con una pésima visión del lugar en donde se encontraban. Seguía teniendo miedo, y todavía quería huir. Pero esta vez dejaría el edificio al lado de la joven y de la niña. Aquella decisión era irreductible. No la cambiaría por nada del mundo.

"LadyBug, por favor, resiste un poco más. Te ayudare en cuánto pueda salir de este sitio que se cae a pedazos"

El rubio tomo de la mano a Marinette al tiempo que se desprendía del techo una serie de bombillas eléctricas. Algunas explotaban. Pero por suerte el de ojos verdes logro alejar a la chica de ahí, empujándola a un lado. Y él también se salvó de ese desprendimiento simultaneo por poco, cayendo sobre ella para protegerla.

Marinette había cerrado los ojos por la impresión. Al caer de espaldas y de improviso volvió a sentir el dolor de las heridas en esa parte de su cuerpo. Se sentía como si su piel se estuviera quemando en esos instantes. Fue horrible. Apretó los dientes con fuerza para no gritar. Debía mantenerse estable. No cometería ningún desliz a esas alturas. Desde que acepto portar los aretes de LadyBug, también había prometido con ello, valorar la vida de los ciudadanos por encima de la suya. Era su deber y obligación como heroína.

Adrien se volvió para ver qué había ocurrido. Se encontró con un escenario espantoso. No solo las bombillas habían caído; los fluorescentes y los estantes padecieron ese destino. Los vitrales estallaban al unísono. Todo estaba siendo destruido por las llamas sin piedad.

El único camino libre para llegar al ascensor estaba cubierto por la pantalla gris. Pero a pesar de eso podía, a duras penas, distinguirlo. Por lo menos la ruta continuaba despejada. El muchacho desvió la mirada hacia su amiga. Y se enteró de que tenía los ojos cerrados. Además, su rostro relataba dolor por la expresión que había adoptado, incluyendo los labios que permanecían contraídos notoriamente.

⸺Mari... ¿Estás bien? ¿Te lastimaste?

El joven se apartó de ella lentamente mientras tomaba otra vez su mano para ayudarla a levantarse. Marinette separo los parpados cuando Adrien pozo una de sus manos en su espalda. Cuando logro alzar su torso por un intento de querer que se ponga en pie, ella no pudo evitar soltar un alarido de dolor.

El rubio asustado, la soltó de inmediato.

⸺¿Que sucede? Te heriste cuando te empuje ¿verdad?... Soy un...

Se corto al ver su mano con sangre. Los ojos se le abrieron de par en par. Sin duda no era suya, sino de su princesa. Cómo podía estar sucediendo eso. Era alucinante y traumático. Parecía estar atrapado en una pesadilla de la que le era difícil despertar. No entendía ¿por qué? Justo Marinette, justo a ella le sucede algo así. Es inaceptable. El chico odio el destino que estaban viviendo y también se odió así mismo. Pues es obvio que él era responsable de todo.

Por su cobardía, su preciada amiga salió herida. Prácticamente, en su razonamiento, Adrien había lastimado a Marinette. Eso quería decir que Chat Noir también lo había hecho. Ya no podría sentirse orgulloso de hacerse llamar su caballero felino, si le había causado tal sufrimiento. Y aunque fue sin querer e indirectamente, jamás se perdonaría.

No estaba mentalmente preparado para verla a los ojos bajo el antifaz del héroe de París. Se mostro incapaz luego de mirarla de esa forma. Simplemente era devastador. Pero incluso así, la hipocresía seguía latente dentro de su ser. Jamás esperaría que ella lo perdonara, sería un milagro si eso sucediera. Y a pesar de eso deseaba con ansias que fuese así. Su cerebro, por esa motivación mediocre, le mando a sus labios a separarse para emitir palabras de súplica.

⸺Discúlpame..., prin…

⸺Adrien, debes encontrar a la niña ⸺La muchacha levanto la vista hacia el rubio ⸺. Hazlo rápido, no aguantara por más tiempo. Es necesario sacarla del edificio.

⸺No…, no te dejare sola. ⸺el de mirada esmeralda movió la cabeza de un lado al otro negándose rotundamente.

⸺Sálvala, por favor.

⸺Lo haremos los dos juntos ⸺insistió el joven⸺. Saldremos todos.

⸺No será posible.

⸺Claro que sí. Te cargare y luego iremos por la niña ⸺el tono de su voz se escuchó con mucha seguridad⸺. Solo...

⸺¡No, Adrien! ⸺grito Marinette con desesperación⸺. Ella estará muy débil, por eso tendrás que llevarla en brazos, y no podrás con ambas.

⸺Marinette, no me moveré de este sitio sin ti. ⸺sentencio el portador del Miraculous del gato negro.

⸺Por supuesto que lo harás...⸺la chica comenzó a toser de nuevo para empeorar la situación, al parecer la suerte se le estaba terminando. ⸺Escúchame, esto ya no se trata de nosotros, ahora está de por medio ella. Lo más importante para ti debe ser ayudarla a salir de este infierno. Olvídate de mí, solo te retrasaría.

⸺Te has vuelto loca. Ya te dije que...

⸺Entonces, me estás diciendo con eso que pretendes dejarla a su suerte...; una pequeña niña espera ser rescatada y tú no harás nada. ⸺estallo la aspirante a diseñadora de modas sin poder evitarlo.

Las lágrimas se le acumularon en los parpados. Sus ojos color cielo pronto se observaron nublados por ellas. Ya no soportaba más, la dolencia en su espalda era muy abrumadora, tanto así que no podía moverse ni un centímetro sin sentir su piel desgarrándose. Su propio sistema eligió revelarse contra ella proyectando su mal tras esas lagrimas que comenzaron a recorrer sus mejillas. Aparte, se descubrió enojada e impotente por no ser útil y volverse un completo estorbo.

La frustración la invadió, junto a la idea de que la mala suerte que la había acompañado desde que tuvo uso de razón volvía a aparecer como si nunca hubiera desaparecido, queriendo tomar control sobre su vida de nuevo. Sino fuera por Tikki, jamás habría disfrutado de tener suerte, siquiera alguna vez en su monótona existencia. Desde que la conoció, y ella se convirtiera en la nueva LadyBug, gran parte de su destino cambio irreversiblemente. Pero parecía estar regresando a sus raíces, al presenciar la catástrofe que se alzaba a su alrededor y en ella misma, pues era consciente del sangrado que contorneaba la quemadura en su piel por causa de aquella bola de fuego que casi le acierta a Adrien, sino fuera porque la chica trato de salvarlo, aunque desde el comienzo iba contra la pareja. Y no solo hacia el modelo.

Por otro lado, fue sumamente intransigente con respecto a su amigo, hastiándole por tratar de convencerle de dejarla. Pero no había opción. Esa infanta era prioridad y él debía comprenderlo. Marinette suponía que todas las personas poseían algo de sentido por hacer el bien en el interior, y Adrien no podría ser la excepción. Sabía que era justo y sensible para con los otros, lo demostró varias veces. Sin embargo, no se rendía con su decisión de no abandonarla, conociendo la situación. En otro momento se encontraría feliz por la actitud que él había tomado, pero ahora solo le provocaba fastidio. Lo único que la muchacha quería, era que ellos escaparan.

Marinette poco a poco empezó a sentirse más débil de lo ya se encontraba. Sus fuerzas se iban y con ellas, su estado anímico se venía abajo. Estaba perdiendo la ilación. De repente pensó que se iba a desmayar. El ambiente no le ayudaba, ya que al respirar se ahogaba por el humo. Cerro lentamente los ojos mientras se le dibujaba en la mente la imagen de Chat Noir. Su compañero de batalla no solo se las ingenió para molestarla como LadyBug, sino también como Marinette, invadiendo su espacio personal. Ese gato estúpido se pasaba de listo por insinuarse, con ella en sus dos identidades, y él ni lo sospechaba. A pesar de eso se sorprendió a si misma extrañándolo, deseando desde el fondo de su corazón que apareciera por alguna ventana enseñando esa cara de felino presumido que conocía tan bien. Nunca habría imaginado que Chat se convertiría en alguien muy importante para ella.

⸺Mari...Mari...⸺Adrien la llamo con alteración⸺. No.…no Marinette..., por favor...

La chica abrió los ojos y se mostró recostada contra el pecho del muchacho. Por unos instantes no se movió por lo mareada que estaba, pero casi enseguida quiso apartarse. Y, por si fuera poco, no pudo evitar ruborizarse.

El modelo la sujeto por los hombros, con algo de fuerza al darse cuenta de las intenciones de su amiga de alejarse de él. Fue así como comprendió el verdadero estado de la muchacha. De por sí ya sabía que sangraba. Pero no hubiera podido predecir lo que sus ojos le estaban enseñando en ese momento. Pudo verlo, se mostró estupefacto y horrorizado por ello. La espalda de Marinette estaba literalmente chamuscada, su chaqueta se presentaba empapada de sangre sin mencionar que las quemaduras, causaban la filtración de esta.

En ese momento comprendió todo, como pudo ser tan ciego. La causa principal, y el verdadero origen de aquella herida había sido ella, la condenada bola de fuego. Pero eso no quería decir que el chico estuviera librado de toda la culpa. Se había sentido partícipe desde que sucedió el atentado. Y ahora sabia, que verdadera y absolutamente, fue así. Por él, su compañera estaba en ese lamentable estado. Se lo repetiría todo el tiempo a lo largo de toda su vida. Esa era la manera en que podía pagar por lo que había hecho. Y sería capaz de hacerlo sufrir, aún más que la propia muerte.

Marinette ya se encontraba convencida de que Adrien no se movería, si ella no lo hacía. Pero el chico debía ir por la niña. Tenía que hacer algo para que reaccionara de una vez. De repente se oyó un leve tosido. Provenía de su bolso. No había titubeó, Tikki estaba sintiendo los efectos de la neblina de humo, que la asfixiaba. Ya no había ni siquiera tiempo para pensar. Era ahora o nunca.

La chica todavía ruborizada hizo el esfuerzo para usar las fuerzas que le quedaban en el cuerpo. Se aparto de Adrien con un dolor intenso, que tuvo que contener el aliento y enjugar las lágrimas acumuladas en los parpados, para que ella pudiera levantarse sin alertar a su amigo.

El rubio inmiscuido en sus pensamientos llenos de martirio, no se dio cuenta que había suavizado la presión de sus manos que agarraban los hombros de la muchacha. Y al hacerlo, no pudo hacer nada para impedir que ella se vaya de su lado. Aún se encontraba en shock por la herida de Marinette. Pero cuando la observo de pie, devolviéndole la mirada con una expresión seria, se quedó atónito.

⸺Marinette... ¿Como...?

⸺Adrien... Levántate ⸺la voz de la adolescente se mostró agitada⸺. Hemos perdido mucho tiempo. La niña no resistirá más, si no nos damos prisa.

⸺Pero...pero...⸺Adrien se puso de pie.⸺, Marinette, estas sangrando.

⸺Sígueme, ella está cerca⸺. La adolescente hizo ademán de girarse, no obstante, sintió pronto que todo a su alrededor le daba vueltas y hubiera estado a punto de caerse, sino fuera por el joven que la sostuvo a tiempo.

Adrien de alguna manera aprovecho el desliz de su amiga para cargarla. Aunque conociendo el estado de Marinette, podría asegurar que en ningún aspecto seria agradable. Y más si la sangre que surgía de su cuerpo la aquejaban.

El rubio procuro no ser tan brusco al momento de erguirse. La chica seguía mareada y él lo sabía. Sujeto con firmeza las dos piernas de Marinette, y cuando se cercioró de que esta lo estuviera abrazando por la parte anterior del cuello, dio por iniciado la acción de levantarse.

⸺Tranquila, todo estará bien. ⸺el rubio avanzó con valentía entre el abrumador incendio.

La muchacha nunca quiso que las cosas resultaran de esa manera. Por eso trato de resistirse, pero al final se dejó llevar, a causa de las circunstancias. Además, no hubiese querido que aquel momento, con el que siempre soñó, en donde el joven la cargaba, se pintara de ese modo; en una situación tan crítica y peligrosa como la de ahora. Sinceramente detestaba eso. Sentía tanta frustración al ser consciente de que él, solo lo hacía porque no le quedaba de otra. La muchacha estaba convaleciente y era necesario salir del edificio lo más rápido como les fuera posible, sin olvidar obviamente a la niña.

Marinette sabía que era patético pensar en ese tipo de cosas a esas alturas, pero no podía evitarlo.

Por otro lado, momentos atrás quiso actuar como LadyBug, pensar como ella, pero no termino bien. Y en realidad no era su culpa ni siquiera de Adrien. El responsable siempre fue Papillon y su maldito Akuma. El hecho de que su versión heroica fuera la única capaz de purificar a la mariposa negra le pareció algo tan agobiante en ese instante, pues no podía usar sus poderes mientras siguiese siendo Marinette.

Además, en esos momentos permanecía inservible, por decirlo de alguna manera. Se veía como carga de mula. Y si no fuera por el chico, que no quiso dejarla al sentir lastima, creería honestamente que sola, jamás hubiera tenido oportunidad de escapar por sus propios medios; de hecho, le habría pedido a Tikki que se marchara con los aretes y que no se preocupara por ella. Pero conociendo a la pequeña kwami moteada, sin cavilaciones se opondría.

⸺Ya no puedo escuchar a la niña. ⸺la voz de Adrien la hizo regresar a su realidad.

La de cabello oscuro al tiempo se percató de que estaba recostada sobre la espalda del chico. ¿A caso estuvo apuntó de quedarse dormida?, de lo que si estaba segura era de que sus ojos le pesaban terriblemente, sin mencionar los mareos. Pero, al menos estos últimos estaban disminuyendo.

Ella presto más atención a lo que sucedía. Su concentración no era tan buena, pero debía ayudar de alguna manera. Paseo la mirada hasta donde su visión se lo permitía. El fuego comenzó a cercarlos. Sino actuaban pronto se convertirían en víctimas de las llamas. De pronto, la joven pudo ver a lo lejos, aunque con gran dificultad, una diminuta luz de color verde. No obstante, desapareció al instante. Fácilmente podría ser una ilusión, pero debía arriesgarse.

⸺Adrien...⸺La de ojos zafiro se sorprendió al escuchar su propia voz debilitada y seca, añadiéndole la característica de que apenas le era posible respirar en ese ambiente que solo escupía dióxido de carbono

⸺Lo sé, no debes gastar energía para decirlo ⸺el modelo se adelantó, después de que ella se interrumpiera por si sola⸺. También la vi.

Adrien observo a su compañera por el rabillo del ojo. La muchacha se miraba pálida, el color de su rostro y labios se habían esfumado casi por completo. Además, apenas podía mantener sus ojos ligeramente abiertos. Era algo predecible, ella seguía y seguiría sangrando. Era muy perturbador, no soportaba ver a Marinette así. Desvió la mirada y cerró los ojos por un momento, antes de continuar su camino por el fuego.

Los chicos llegaron al punto, en donde vieron la luz. Y lo que encontraron fue una puerta de vidrio, que, por las circunstancias, era natural que estuviera destrozado. Se podía ver que el incendio afecto esa parte también. Pero en menor medida, situación que el estudiante agradeció. Al parecer esa zona poseía una función contra incendios que hacía que, desde el techo, se rociara agua, como una solución para esa clase de incidentes. Lo raro es que solo ahí, se aplicará.

⸺Mira, la niña. ⸺informó la de ojos cielo preocupada, pero a la vez con mucho malestar.

El muchacho capto la señal de su amiga, y volvió su mirada. Halló a la pequeña desmayada, muy cerca de un mostrador con varias fisuras, en donde se veían algunos muñecos de peluche. Estos estaban dispersos, pero dentro del vitral. Adrien cruzo la puerta con cuidado para que Marinette no se lastimara más, de lo que ya estaba. Al estar dentro fue hacia la infanta. A pesar de que ella parecía dormida, era necesario que comprobará, si aún vivía. Se agacho hincando una rodilla en el suelo.

Marinette bajo de su espalda, aunque le costó demasiado esfuerzo físico, por el dolor que sufría cada vez que se movía y mental, por su intento de mantenerse despierta. De repente pensó que los síntomas que padecía no concordaban con las quemaduras causadas por el fuego; claro que, las heridas por el fuego te dejan con un dolor intenso, pero el sueño y los mareos no eran comunes, al menos no tan rápido. Era ridículo imaginarlo siquiera. Lo que la llevo a la conclusión de que sus problemas tenían que ser causados por otro motivo, uno más grave.

El de mirada esmeralda acerco su oído, al pecho de la niña para verificar su respiración. Y gracias al cielo que así fue, aunque era muy débil, pero había oportunidad. Se alejo un poco, antes de que se decidiera a cargarla en brazos.

Observo, luego a la chica, con una mirada de no saber qué hacer en esos momentos. Ya tenía a alguien cargando, y no podría hacerlo con una persona más. Sería muy complicado.

Después de todo, la advertencia que le dio, se cumplió. Siempre tuvo la razón, y él lo sabía. Pero trato de creer que habría más alternativas, lo que era una mentira, por supuesto. Un estúpido pensamiento que se obligó a meter en el cerebro a regañadientes, solo con la idea de ser valiente a través de la visión de ella. Ahora comprendía que no podría llevarse a las dos por su cuenta. Debía pensar en algo, y rápido. La joven se encontraba mal herida, eso bastaba para él, a pesar de la menor.

⸺No te preocupes. Yo te seguiré. ⸺Marinette se puso de pie y el chico la imitó.

Adrien la contemplo con gran angustia. Ella sufría. Aunque intento disimular, la expresión desencajada de su cara, lo decía todo. No podía estar correctamente erguida, tampoco.

⸺Marinette, estas mal. Esto se convertirá en un gran desafío para ti. Sangras y te mareas. ¿En serio, quieres hacerlo?

⸺Si. Soportare un rato más. ⸺indico la chica⸺. Te lo prometo, pero no te quedes así, inmóvil como una estatua.

⸺Es que..., creo que no hay manera de salir de aquí. ⸺los ojos verdosos del muchacho se tornaron oscuros. Algo le estaba sucediendo internamente.

Lo que ella descifro de esa mirada apagada, fue la desesperación, podía verlo a través de su iris. Adrien, perdía las esperanzas de que en algún momento escaparían, al verla así, tan enferma, tan miserable. Porque sabía que no la abandonaría, a cuestas de mirarse entre la espada y la pared.

Aunque dije que no continuaría esta historia por el momento, la verdad es que ya tenia la segunda parte lista. Y en vez de dejarla guardada por ahí, decidí publicarla de una vez. Bueno, también es gracias a mi hermana que me incentivo a subirla.

Bueno y ahora si les digo que no actualizare capitulo nuevo hasta que acabe toda la historia en mi borrador, que en realidad no es mucho porque solo tendrá 6 capítulos en total.