Hola, aquí les dejo el segundo capítulo, muchas gracias a las chica que me dejaron reviews ^^, me hacen feliz!!!!

Disfruten! :)

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Un Youkai También Puede Amar

Capítulo Dos: Acercamiento

Siguieron caminando en silencio, por quizás, horas. Y cada vez se levantaba un muro más alto entre ambos. Kagome comenzaba a sentir algo de nostalgia y melancolía al pensar que quizás un viaje como ese lo estaría haciendo con Inuyasha y sus amigos, y no con Sesshomaru, su amo. Pero no era bueno que siguiera pensando en eso, tarde o temprano debería olvidarlos o le haría muy mal estar pensando en ellos de manera triste.

Suspiró…

Sesshomaru la observó de reojo, ¿Estaría pensado en Inuyasha y esos humanos?, se preguntó.

Otro día y ya era de noche…Kagome apenas podía estar despierta y su cuerpo le pesaba.

-Humana…paremos aquí, me das algo de asco con esa apariencia y no puedo viajar con alguien tan decadente como tú – dijo Sesshomaru parando cerca de unos árboles y un césped que se veía bastante cómodo. Kagome lo observó sorprendida por el acto de benevolencia para con ella y feliz porque estaba demasiado agotada.

-Gracias…muchas gracias, Amo – ese tono de desprecio no se iba al nombrar esa palabra.

Luego de unos momentos Kagome se sentó apoyada en un árbol dispuesta a dormir. Pensó que correría peligro ya que Inuyasha no estaba para protegerla y estaba segura que Sesshomaru no movería un dedo para salvarla de algún peligro. Sin embargo el sueño y el cansancio fueron más grandes y cayó rendida en el pasto quedando bajo la guardia de Morfeo.

Pasaron unas horas y Kagome dormía placidamente mientras Sesshomaru sólo miraba a la luna llena.

De pronto se dio media vuelta y vio a la mujer durmiendo, se veía tal pacífica, y bella…sí, él, Sesshomaru encontraba hermosa a una humana, pero era que esa belleza era anormal…era antihumana, era especial. Su piel era tal pálida y se veía aún mas hermosa bajo la luz de la luna, su cabello castaño brillaba aún en esas condiciones, sus facciones era delgadas y atraían a cualquiera…hasta a Sesshomaru. Inconcientemente su mirada bajó hasta su blusa que se ajustaba a sus pechos, se veían perfectos…siguió bajando y llegó hasta las largas piernas de la muchacha…subió la vista enfadado, él, el Gran Sesshomaru, Lord de las Tierras del Este no podía encontrar a una insignificante humana hermosa…no podía.

De pronto un Youkai en forma humana apareció en el lugar, dispuesto a llevarse a Kagome.

-Dame a esa mujer – exigió. Sesshomaru sólo lo observo – Tiene un gran poder, la haré mi mujer y luego la devoraré para absorber su energía – rió maliciosamente. Sesshomaru aún lo miraba. Podría dejar que se la llevara, no era mala idea, así se libraba de ella, sufriría mucho en brazos de ese Youkai, violaba y luego devorada. Pero la imagen de ese insignificante Youkai haciendo suya a esa mujer lo molesto…ella era de su propiedad y nadie ni nada se la arrebataría, él era el único que la podía hacer sufrir.

Se sorprendió ante aquel pensamiento…el Gran Youkai Sesshomaru ¿Celoso?

No había tiempo de pensar en ello, aquel monstruo se estaba acercando a la humana.

-Aléjate – dijo frío.

-¿No me digas que es tu hembra? – Dijo burlón – No mereces a una mujer como ella…es demasiado poderosa - ¿Poderosa?, si sólo era una humana, pensó Sesshomaru.

Kagome despertó al escuchar voces interrumpir su sueño, sin embargo enseguida cerró los ojos al ver al Youkai y a Sesshomaru viéndose con odio.

-Esa tonta humana es mía…y dudo que sea poderosa como tú dices – contradijo Sesshomaru.

-Vamos…si no la quieres para hacerla tu mujer, entonces entrégamela –

-No te le acerques – dijo finalizando la "amena" charla y sacando su espada desintegrando a aquel Youkai.

Pasados unos minutos…Kagome sintió que Sesshomaru se acercaba a ella.

-Humana…despierta, nos vamos – dicho eso, el Youkai comenzó a alejarse a gran velocidad. Kagome al no sentir su presencia enseguida se levantó y corrió tras él.

-¿Por qué nos vamos tan rápido? – sabía la respuesta…era por que como aquel monstruo podrían haber más.

-No soporto tus humanos ronquidos – dijo como respuesta, Kagome sólo lo miró sorprendida. Ella no roncaba…

¿Por qué le mentía?, ¿Qué ganaba con eso?, nada…o quizás no quería que se enterara que él la había salvado, bueno…ella ya lo sabía, pero suponía que él no se había dado cuenta. Sin embargo esas palabras "Esa tonta humana es mía…"… ¿Por qué no había dejado que ese monstruo la llevará?, así se libraba de ella de una buena vez. No comprendía…además esas tontas palabras de que ella era de su propiedad no ayudaban mucho a su confusión.

¿Por qué no había dejado que ese Youkai se la llevara?, sólo era una molestia para él, además a él, el gran Sesshomaru, que le interesaba la vida de una inútil humana. Tal vez eran cierto aquellos pensamientos que llegaron en un extraño momento, esa mujer era de él…no dejaría que alguien la hiciera su mujer, jamás…esa humana le pertenecía en cuerpo y alma, él decidiría si ella podría enamorarse, tener hijos, amigos…el decidiría si tendría una vida. Sonrió de medio lado al pensar en el control que ejercería sobre ella…ese control lo tenía en todas las personas, pero le agradaba tener específicamente el control sobre ella.

Luego de un día más llegaron al castillo del gran Sesshomaru…era realmente enorme, Kagome quedó sorprendida al ver su magnitud.

Entraron por la gran puerta y todos quedaron sorprendidos al ver cómo Sesshomaru llegaba con una humana al lugar, cuando llego con la pequeña Rin también quedaron impactados, pero esta vez, él no tenía motivo para traer a una humana con él.

-Ella es la nueva sirvienta…no, esclava del castillo, denle un cuarto de el ala norte, ya saben cual – Seguro era el más pequeño y en más mal estado, después de todo, según él, ella no merecía nada, y ya el viajar junto a él era bastante para una humana.

-La llevaré a su cuarto Señorita – dijo una mujer de aspecto humano…pero por su aura se vía que era Youkai.

-No, nada de formalidades con esa humana, es sólo una más, no, ni siquiera eso…ella es la esclava del lugar – dijo fríamente Sesshomaru.

-Sí, Señor – respondió la mujer.

-¿Dónde está Rin? – preguntó enseguida.

-En el jardín, con Jaken y Ah-Un – respondió uno de los Youkais del lugar. Enseguida Sesshomaru partió rumbo al jardín del gran castillo. Luego de que se fue todos rodearon a Kagome.

-¿Por qué estás aquí, humana? – preguntó un Youkai con despreció.

-Alto…no sean groseros, es sólo una joven, aunque el amo la trate cómo esclava, no tenemos porque tratarla como un ser inferior – dijo la misma mujer amable de hace un rato – Ahora, cariño, cuéntanos porque estás aquí –

-Bueno, yo herí a Sesshomaru con una de mis flechas en el brazo, exageró mucho, si sólo le brotó algo de sangre y… - no pudo continuar ya que todos comenzaron a murmurar cosas ininteligibles para ella -¿Qué? – preguntó confusa.

-Nadie ha herido al amo en siglos, excepto el medio hermano, pero fue entendible, ya que él también porta sangre Youkai…sangre Taisho, pero para una humana como tú, es increíble que el amo no te haya matado enseguida, en realidad es extraño que sigas viva y más aún aquí – dijo un Youkai bastante pensativo.

-Bueno, dejando de lado el porque está aquí, que quede claro, nada de tratar a esa muchacha de mala forma, ya tendrá bastante con el amo en su contra… ¿Entendido? – Habló aquella Youkai... - ¿Entendido? – volvió a decir.

-Sí…- dijeron todos de mala gana, al parecer aquella Youkai era autoridad dentro de la servidumbre.

-Bien, vamos, te llevaré al ala norte – la mujer sonrió, Kagome sólo asintió.

Caminaron en silencio y Kagome lo rompió comenzando a hablar.

-¿Cómo te llamas? – preguntó.

-Soy Yayoi…trabajó aquí desde antes que naciera el amo Sesshomaru, de hecho yo lo crié – En seguida Kagome comprendió el porque de su autoridad.

-Ya veo… - dijo la chica.

-No te molestes con el amo, es despiadado, pero en el fondo, muy en el fondo, es bueno, te lo digo yo que lo he criado – comentó Yayoi con una maternal sonrisa – Bien, este es tu cuarto, por ahora descansa ya que al amo no te ha dado ninguna tarea…aprovecha – dijo sincera la mujer.

-Lo haré…gracias – dijo Kagome algo triste…su estancia en aquel lugar sería definitiva.

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-Debo ir a buscarla –

-No, ya no es tu responsabilidad –

-Siempre lo será, Kikyo, y lo sabes, más aún ahora que se ha sacrificado por nosotros – dijo Inuyasha intentando levantarse del futón.

-Tú…la amas… - dijo dolida aunque sin expresión alguna la mujer de cabellos negro y piel pálida.

-Claro que no, ella es una persona importante para mí…ella estuvo tanto tiempo acompañándome, le debo mucho, es más…la quiero mucho…pero no como piensas – se explico el hanyou que observaba a la sacerdotisa.

-Te creo Inuyasha…pero no tienes porque ir a buscarla, ella ya es propiedad de Sesshomaru, sabía perfectamente que sería de él al momento que acepto el trato…además que Sesshomaru te mataría si vas en su busca – Kikyo estaba sentada a su lado y lo miraba con cierta súplica en sus ojos.

-Kikyo… - Inuyasha tomó de su mano.

-Estás herido aún…descansa y ya hablaremos – le dijo la mujer que le acariciaba el rostro con sus frías manos. Ambos se sonrieron…

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-Inuyasha… - murmuró Kagome recostada en el futón. ¿Qué estaría haciendo él?... ¿Sabría o no lo que pasó? Se sentía extraña sin su compañía, aunque fuera el hombre más testarudo, odioso, orgulloso y rencoroso, lo amaba…por ese amor estaba así, sin libertad y sola…pero valía la pena, o eso creía. Podrían ser felices al menos ellos, tal vez ahora ese monje pervertido y su amiga Sango estarían juntos. Kikyo e Inuyasha…podrían irse al mismo infierno…y no lo pensaba de mala forma, ya que eso era lo que ellos querían hacer.

Tal vez lo mejor que podría hacer era olvidarse de ese amor imposible, de su Inuyasha…no, del Inuyasha de Kikyo, ni siquiera eso…simplemente de Inuyasha.

-Humana… - habló Sesshomaru desde el otro lado de la puerta.

-Diga… - dijo sin ánimos.

-Sal de inmediato – ordenó. Kagome enseguida se puso de pie y salió de la habitación para encontrarse con la mirada fría de Sesshomaru. Kagome lo observó preguntando sólo con la mirada que era lo que quería.

-Ve a la cocina y ayuda a los criados – dicho eso se dio media vuelta para ir en el sentido contrario de Kagome, quien asintió ante la orden – Antes… cámbiate de ropa…lo que traes puesto es…muy extraño. Pídele a Yayoi algo de ropa – finalizó yéndose rápidamente.

Kagome bajó lentamente hacia la cocina, gracias a su "gran" sentido de orientación, tardo más de lo pensado en llegar.

Observó a todos los criados trabajar tranquilamente, no comprendía cómo ellos podían estar tan tranquilos siendo que trabajaban para una bestia como Sesshomaru.

-Kagome, ven, tengo aquí la ropa que dejó mi amo para ti – dijo Yayoi quien caminaba hacia un pequeño cuarto que estaba junto a la cocina – Considéralo mucho viniendo de mi amo – le sonrió a Kagome.

-Gracias – dijo ella tomando las ropas – Enseguida iré…sólo tardaré unos minutos – Yayoi sólo asintió y salió del cuarto.

Eras unas ropas bastante simples, sólo eran de criada…estaban gastadas, pero que más podía pedir. Era Sesshomaru con quien estaba tratando. Salió del lugar y fue directamente donde la amable Youkai.

-¿Qué debo hacer? – preguntó tímida.

-La Youkai que atendía en el comedor durante los desayunos, almuerzos y cenas, falleció… - Kagome la miró horrorizada – Fueron causas naturales – dijo para tranquilizarla – Y no hay nadie que tenga pocas labores en esas horas, así que tú te encargarás de servir a mi amo durante la cena, claro que eso también incluye a Jaken y a la señorita… - Kagome la observó confusa.

-¿Señorita? – preguntó confundida.

-Sí, la señorita Rin – Respondió. Kagome no pensaba que un Youkai tan poderoso como Sesshomaru cenara en compañía de una niña humana, eso era algo insólito.

-¿Piensas que es extraño que sea agradable con la niña? – Kagome asintió avergonzada – Verás…el amo la trajo aquí hace ya cuatro años…ha crecido y con eso el amor entre ambos se ha hecho más y más fuerte, para la pequeña Rin, el amo es como el padre que nunca tuvo, y para el amo, la niña pasó de ser un simple experimento para probar la espada de su padre, a ser alguien importante en su vida…la ama como un padre ama a su hija…pero claro es que su amor no lo demuestra con actos específicos, como decir "te quiero" o "eres importante para mí", no claro que no, el amo demuestra su afecto con la protección que le puede otorgar a la pequeña, con su paciencia…además la niña, así como muchos en el castillo, hemos aprendido a ver más allá de la frialdad del amo…sus sentimientos y pensamientos se esconden en lo más profundo que tiene, sus ojos… - Kagome escuchaba la historia con mucho interés, pero un ruido captó su atención…el alegre cantar de Rin que pasaba fuera de la cocina junto a Jaken.

-Ves… la pequeña es muy feliz, aunque esté rodeada de Youkais – Yayoi sonrió al ver el rostro de Kagome, que representaba sorpresa, admiración y cierta esperanza de que algún día a Sesshomaru se le ablandara el corazón y la dejara ser libre – Será mejor que vayas a arreglar la mesa, al amo le gusta que esté algo elegante, pero casual… - le guiñó el ojo y Kagome salió de inmediato rumbo a la cocina.

Llegó sin problemas hasta el enorme comedor, según lo que le había indicado Yayoi, Sesshomaru se sentaba en un extremo, a su lado derecho Rin y al izquierdo Jaken, debería apreciar realmente a esos dos para cenar en compañía de ellos.

Comenzó a ordenar todo, paltos, cubiertos, servilletas, etc. Mientras aún no comprendía porque no la había matado cuando le hirió, tal y como dijo aquel Youkai cuando a penas había llegado al castillo. Tal vez quería verla sufrir…o tal vez no… Tonterías… Sacudió su cabeza para desechar esos tontos pensamientos.

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-¿La señorita Kagome?, genial…tendré una amiga para jugar – dijo feliz la niña.

-No, Rin, ella es la esclava de este castillo…sólo estará para servirnos – le contradijo Sesshomaru a la ilusionada niña.

-Pero si ya hay muchos sirvientes, ¿Para que una más? –

-Rin, basta, ella sólo estará para servir, y fin de la conversación – Sesshomaru hablaba con ella como si de una pieza fina se tratará, la observaba con cariño y de vez en cuando una pequeña sonrisa se le asomaba por su rostro. Cosas que solo pasaban con la niña…a la cual quería como a una hija. Él jamás pensó que podría sentir ese tipo de amor por una humana, siempre pensó que eran la escoria del mundo, pero ella era distinta, su aroma, sus pensamientos, su pureza, todo en la pequeña Rin era diferente al resto de los humanos…y de vez en cuando aparecía esa misma sensación con esa mujer, Kagome.

-Mi amo, la cena está lista – dijo un Youkai que llegaba al jardín.

-Bien, tengo hambre…esta niña agota mis energías – Rin sólo le sacó la lengua al Youkai verde que siempre la molestaba. Esa situación siempre le causaba alegría al Youkai de ojos ámbares…le hacía sentir una calidez que sólo se percibía con ellos…como una familia. Pero era obvio…no demostraba sentirse cómodo con ellos…claro que no, él era el Youkai dueño de las tierras del Este, el cuál odia a los humanos.

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-"Eres la esclava de este castillo…y serás tratada como tal"… - Kagome intentaba imitar la voz de Sesshomaru mientras afinaba los últimos detalles en la mesa… - "Eres la esclava" – volvía a decir – Petulante Youkai – finalizaba poniendo un extravagante florero en medio de la gran mesa. De pronto alguien aclaró su garganta tras la muchacha quién se dio vuelta temerosa.

-¿Decías humana tonta? – dijo Jaken junto a Sesshomaru y Rin.

-Petulante Youkai – repitió.

-Repítelo en mi cara, humana – dijo Jaken furioso.

-Tú no llegas a ser la mitad de petulante…si te sientes identificado, allá tú, pero en tu caso sería… - puso su dedo índice en su frente como "pensando" y dijo: - Insignificante monstruito verde – Kagome sonrió y alzó la vista para ver a Sesshomaru con la misma expresión de siempre…fría.

Sesshomaru hizo una seña con la mano y la niña y Jaken pasaron a sentarse, él de los últimos, quien pasó por lado de Kagome sin mirarla.

-Petulante – dijo ella. Sessomaru no dijo ni hizo nada.

Kagome tuvo que estar durante toda la cena parada esperando cualquier orden de su "amo", quien se limitó solo a comer mientras a veces observaba a la pequeña Rin que molestaba al Youkai verde.

-Muchas gracias por la cena – dijo la niña quién se retiró y fue rumbo a su habitación y fue seguida por Jaken. Luego de unos minutos de un sepulcral silencio, Sesshomaru rompió aquel incómodo momento…

-Humana…luego de que retires los platos, tienes la noche libre, puedes tomar un baño o lo que sea, pero desde mañana empezará tu trabajo – dicho eso, el Youkai se fue del lugar sin decir absolutamente nada.

Kagome quedó impactada, no se imaginó semejante acto por parte de él, ella pensaba que enseguida la mandaría a fregar pisos, lavar ropa, limpiar la mansión o cualquier otra cosa digna de una escoria como ella, pero nada, simplemente le dejó la noche libre.

Fue a su habitación y definitivamente la encontró menos tétrica que la primera vez que entró, tal vez porque estaba resignada a quedarse en ese lugar…o sencillamente porque se le imaginó tenebrosa en un principio. Pero lo que no había cambiado era la poca decoración del lugar, simplemente tenía un futón y un armario pequeño dentro del lugar. Sólo tendría para entretenerse, el observar unas paredes vacías…genial.

¿Por qué le dio la noche libre?, debería haberla dejado limpiando la mansión, pero no lo hizo, ¿Por qué?, porque sentía a aquella mujer tan frágil, que le daba la impresión que ante cualquier roce la humana se desplomaría y provocaba en él una sensación de querer protegerla a toda costa…no le importaba que su vida se fuera en ello. Mas era algo ridículo, ni siquiera con la pequeña Rin sentía esa alocada necesidad de ser el protector. Además que sentía que sería un desperdicio para aquella humana estar todo el día fregando pisos…sus suaves manos, sus piernas, su cabello…ella, perdería su esencia en un trabajo como ese, su belleza pasaría a ser algo banal ante él… ¿Qué?...él, el gran Sesshomaru, lord de las tierras del Este y el más poderoso Youkai, ¿Pensando en la trivial belleza de una tonta humana? , definitivamente haber traído a esa humana a su mansión había sido un error, pero no tenía el valor para echarla. No…falso…no era que no tuviera el valor…él no deseaba sacar a Kagome se su mansión, no quería apartarla de su lado.

Salió de la aburrida habitación hacia el jardín, rumbo a no sabía donde, sólo quería distraerse un poco, sentía algo de melancolía al mirar a su alrededor y no ver a sus amigos y a Inuyasha…Inuyasha, aquel ser al que tanto amaba, había pasado a un segundo plano en su vida. No entendía porque, pero para ella Inuyasha ya no era por quién lucharía tan desesperadamente como lo hubiese hecho hace algunas semanas atrás, ¿Por qué?, no tenía idea, era algo absurdo ya que aún sentía un fuerte amor por él, pero con menos intensidad, y eso que ella creía que ese amor duraría por siempre y que iría creciendo con el pasar de los días, pero bueno, eso era antes, mucho antes de que él se decidiera por Kikyo…que le pidiera perdón por no cumplir su juramento de estar junto a ella siempre, antes de que ella lo dejara ir con Kikyo…mucho antes de dar su libertad a Sesshomaru con tal de volver a ver con vida a sus amigos.

¿Y ahora de que serviría conservar ese amor?, de nada, pues su libertad era de Sesshomaru, y comparando el hecho de su libertad y el hecho de que Inuyasha debe estar feliz con Kikyo, lo primero es una insignificancia…ya que si Sesshomaru, por esas cosas de la vida, la dejara en libertad, no podría ir con Inuyasha, de eso estaba segura, entonces…esa era la respuesta, de nada servía conservar ese amor imposible, si él ya era feliz con Kikyo y en el fondo de su corazón y de su razón, sabía que deseaba con todo su ser, la felicidad de Inuyasha.

Paró su caminar y sus pensamientos cuando se dio cuenta de que ya estaba algo lejos de la mansión, pero que más daba, tenía la noche libre. Siguió su caminar un poco más lejos y se encontró con un lago…era pequeño, pero la belleza del paisaje la había cautivado, la luna llena reflejarse en la cristalina agua e iluminar todos los grandes árboles que escondían aquel paisaje, enamoraron a la muchacha que observaba todo maravillada.

Sin pensarlo dos veces se quitó la ropa y se metió en el agua, la cual tenía una temperatura muy agradable.

Desde aquella noche, cada vez que podía iba a aquel lugar, al que había bautizado "Tsuki"…muy original.

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-Bien, ya estoy mejor, debo ir a buscarla –

-¿Para qué? – preguntó al mujer algo irritada.

-Kikyo, han pasado dos meses desde que se fue, está con Sesshomaru, quizás que le estará haciendo –

-Inuyasha, ¿Para qué la quieres traer?, nosotros estamos bien así, solos, ¿Crees que estará feliz cuando vuelva y vernos juntos siempre?, sabes que ella no podrá volver a su mundo…-

-Pero, si intentamos conectar el pozo y… - interrumpió el ambarino.

-No, Inuyasha, la Perla ya no existe, la utilizamos para que yo volviera a la vida y ella no podría volver sin la Perla…sólo sería algo doloroso para Kagome –

-¿Y desde cuando te preocupas por si sufre o no sufre? – le cuestionó a la mujer.

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Despertó repentinamente de su sueño a mitad de la noche, sintió como si hablaran de ella…diablos, ahora se estaba volviendo loca. Se acomodó nuevamente y siguió durmiendo, sabía que pronto la vendrían a despertar para que hiciera las cosas del lugar.

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-Yo…yo, l –lo qu-que, pa-pasa – comenzó a tartamudear.

-Kikyo estoy esperando… -

-Es lo mínimo que puedo hacer luego de que ella haya logrado que Sesshomaru los volviera a la vida, ambas sabíamos que si hacía eso, perfectamente podría reclamarte como suyo, que tu vida le pertenecería, pero no lo hizo, porque prefirió dejar que ambos fuéramos felices juntos, es algo que…agradeceré por siempre. Y entiendo lo doloroso que fue partir de aquí y alejarse de ti, por eso no quiero que vuelva y sufra todo lo que ha intentado, creo yo, superar lo sucedido – Inuyasha la observó sorprendido.

-Jamás me imaginé algo como eso, ustedes siempre se odiaron… -

-Sí, pero ahora nos entendemos la una a la otra, comprendo los sentimientos de Kagome, y estoy segura de que está intentando sacarte de su corazón, lo mismo habría hecho yo si te hubieses decido por ella en vez de por mi – La mujer sonrió y tomó la mano de Hanyou, quién la besó tiernamente en los labios.

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-Señorita Kagome, ya amanece, es hora de comenzar sus labores – Dijo Yayoi desde el otro lado de la puerta.

-Está bien – respondió la muchacha que ya estaba en pie. Nuevamente tendría que trabajar hasta el anochecer como lo había estado haciendo hace ya casi dos meses.

La joven miko, cuyos poderes estaban dormidos producto de que su labor como miko era nula en ese lugar, salió sigilosamente de la habitación, ese día le tocaba limpiar el ala este del castillo.

-Kagome, ya sabes como debes hacer todo, en absoluto silencio, sobre todo ahora, el ala este es el lugar de la habitación de mi amo, y nadie se acerca a ese lugar si no es para limpiar o para avisarle algo al amo – le explicó Yayoi a la joven.

Sin decir más, Kagome se dirigió al ala este para terminar luego con el trabajo y poder ir a su pequeño paraíso.

Comenzó por las ventanas, eran enormes y debía dejarlas sin mancha alguna. Luego con las alfombras de cientos de metros, hasta que poco a poco se acercaba más al final de la labor…siguió con el trapero, el cual llevaba un extravagante aroma dulce.

-Odio hacer esto – se decía en la mente – Y pensar que desperdicié cuatro años con Inuyasha para venir a parar aquí, siendo la esclava del engreído Sesshomaru…porquerías – Comenzaba a perder la paciencia y el control, poco a poco fregaba los pisos con más y más fuerza…las manos se ponían rojas de tanto fregar y ya estaba sudando.

Producto de la ira que comenzaba a sentir, sin darse cuenta dio vuelta la cubeta con esa extraña mezcla dulce y se volcó en su ropa, la cual quedó empapada…

-Genial… - dijo en voz alta, pero luego se tapó la boca al recordar que Sesshomaru estaba en alguna de esas habitaciones – Kagome estúpida – se regañó, pero nuevamente se arrepintió.

Silenciosamente se sacó las usadas ropas y quedó sólo con la "parte de abajo" que usaba, que consistía en un delgado "vestido" blanco escotado que le llegaba hasta un poco más arriba de las rodillas…lo demás, estaba empapado con ese aroma dulce. Lo usaba ya que no tenía ropa interior y sólo con aquellos kimonos viejos se sentía algo…desnuda.

Siguió con su labor de fregar pisos, pero esta vez lo hacía cambiando a cada momento de posición, ya que el vestido era corto y dejaba bastante poco para la imaginación.

Sentía el aroma de esa humana y de aquella mezcla dulce que Yayoi usaba para fregar los pisos del castillo. La escuchó regañarse y luego taparse la boca…y muchos suspiros salir de su boca. Por un momento deseó que esos suspiros fueran por él, pero eran para el inútil de su hermano y de eso estaba seguro. Tuvo impulsos de salir de la habitación para verla, pero borró esos extraños impulsos, él no podía estar pensando esas cosas, ella era una humana inepta y no se merecía nada más que la humillación, pero algo le estaba jugando en contra, quizás podía reprimir sus pensamientos e impulsos…mas no sus sentimientos.

¿Sentimientos?...él no tenía sentimientos, sólo estaba hecho para destruir, ese era el motivo de su existencia, sino, de que habían servido tantos años de vida…en la cual sólo se dedicó a destruir. El no podía sentir más que odio, para él los sentimientos llamados "amor, afecto, cariño, amabilidad" por humanos eran banales, sólo volvían a las personas tontas, no te hacían razonar y más aún…volvían vulnerables.

Siguió fregando y fregando pisos hasta que se acercó a una habitación, se veía por fuera igual que las otras, pero le transmitió una extraña emoción…se sentía ansiosa de entrar, no, mas bien de que alguien saliera de ella. Tonterías…pensó, últimamente todo lo que pasaba por su mente eran tonterías.

La sintió fuera de su habitación y no lo pensó dos veces para salir del lugar…pero no esperaba encontrarla con esa ropa…tan, provocativa. Sin embargo aún en ese estado no mostró expresión alguna.

Kagome quedó paralizada al verlo allí, parado junto al umbral de la puerta observándola con esos ámbares…tan…hipnóticos. La muchacha se paró de inmediato dejando que la humedad del vestido se pegara a su cuerpo. Sesshomaru ante lo hecho inconciente por la muchacha sintió un extraño calor recorrerle el cuerpo.

Dio pocos pasos hasta llegar a ella quién lo observaba sorprendida y a la vez emocionada. No sabía porque, pero deseaba que Sesshomaru se acercara hasta ella, quería sentir una cercanía con él. Quería a Sesshomaru…

Abrió los ojos algo impactados por aquel pensamiento…y Sesshomaru seguía acercándose.

La acorraló hasta la pared y subió una de las piernas de la joven hasta su cadera. Kagome dio un ininteligible gemido ante el roce de la piel del Youkai y la suya. Sesshomaru retiró su mano de la pierna de la muchacha pero ella no la bajó de la cadera del Youkai, quien con la misma mano acarició su rostro casi con miedo. Ambos se seguían mirando a los ojos y no hacían nada para detener lo que pasaba.

"Tómame y el viento hará una canción, con el fuego eterno, que sellará nuestra unión"

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Hola chichas, ¿Qué les pareció?, ¿Bien o mal? xD!!...MUCHAS GRACIAS A TODAS: Alcalime, Saya-y-Hagi-UPS1, AllySan, Lady_Death06, Wig black y Yela01. Gracias chicas, me encanta que les haya gustado el fic, espero que les haya gustado el capi y que sigan con el fic.

Bien, este es el segundo capítulo y hay un ligero acercamiento entre ambos y los primero indicios de que algo produce Kagome en Sesshomaru. La última oración…mmm…la puse especialmente para la última parte, cuando Sessh se acerca a Kag, y la oración "Tómame y el viento…", podría decir lo que ambos piensan en aquel momento…aclaro, esa oración es parte de una canción llamada Astaroth, de Mägo de Oz. Posiblemente todas las oraciones que ponga serán de este grupo, ya que sus las letras de sus temas son muy lindas y profundas, y varias veces calzan con las historias.

Nos veremos en el tercer capi…muchas gracias!!!

Alice Ryusaki