Ben 10 y sus personajes, no me pertenecen.
Capitulo II (primera parte)
"Conociendo a Doyle"
Gwen abre la puerta de su habitación, suspirando. Deja a un lado su bolso y se lanza sobre su cama, totalmente exhausta.
Su celular no tarda en sonar y ella lo atiende.
– ¿Gwen? ¿Dónde estás? – pregunta su primo del otro lado de la línea.
–Ben… Acabo de llegar a mi casa – la joven se sienta en su cama.
–Si, si. Hoy es nuestro día de playa ¿Recuerdas?
La pelirroja reprimió un gruñido. Hacía minutos regresaba de su clase de Karate y de trotar durante una hora. Su cuerpo le pedía descanso.
–Si, no podría olvidarlo – suspira sonriendo – en unos minutos estaré lista.
La muchacha se levanta y prepara un bolso. Cambia su ropa y cuando baja las escaleras, los chicos ya la estaban esperando.
– ¿Lista? – le sonríe su novio.
–Lista – asiente la joven metiéndose al auto.
El viaje fue rápido, aunque estuvo lleno de preguntas como "¿Cuándo llegamos?", "¿No podemos ir más rápido? ¡Estoy aburrido!" por parte de Ben. Los jóvenes se ubican en un sector próximo al mar y se sientan.
– ¿Y, bien? – pregunta sonriendo el joven de ojos verdes – ¿Quién tiene hambre?
–Muero de ganas de comer una ensalada… ¿La has traído? – cuestiona Gwen a su primo, quien era el encargado de los alimentos. Toma la canasta y la abre encontrando el recipiente tapado con la ensalada dentro. La muchacha lo abre e inmediatamente hace una mueca – ¡Ben! ¡Esto huele terrible!
– ¿Qué? – la mira desconcertado su primo – es imposible, mi madre compró las verduras frescas esta mañana.
–Pues aquí hay algo podrido – la joven aleja el recipiente y Kevin lo toma.
–Tu primo tiene razón, Gwen – le dice su novio, oliendo la ensalada – esto está fresco.
–No voy a comer eso – la pelirroja se cruza de brazos y los chicos suspiran.
Gwen suspira y se levanta.
–Iré a nadar un poco – susurra caminado al agua.
La joven se mete al agua y comienza a nadar lentamente. Hace varios metros y voltea a ver a los chicos. Ben lanzaba arena a Kevin, quien le lanzaba una mirada fulminante.
Una pequeña sonrisa se forma en el rostro de Gwen, antes de que algo o alguien, la hunda bajo el agua tomándola por el tobillo.
– ¡Ya basta Tennyson! – gruñe Kevin mientras toma a Ben de los hombros y lo zarandea.
–K-Kevin, espera – dice con dificultad el joven, antes de señalar hacia el mar.
El mayor lo suelta y observa hacia donde su amigo le indicaba.
– ¿Dónde está Gwen? – preguntan al unísono.
En ese momento, todas las personas que estaban en la playa se levantan. El guardavida, un joven rubio de ojos verdes, traía en brazos a la muchacha pelirroja.
Gwen observa al joven que la había rescatado. Su memoria inevitablemente la lleva a darse cuenta de que era la segunda vez que estaba en peligro, y casualmente él siempre estaba ahí para salvarla.
– ¿Estás bien?– pregunta el joven y ella observa sus ojos verdes.
Escucha como alguien la llama y ve a su primo y novio correr hacia ella.
– ¿Qué te sucedió? – preguntan los chicos – ¿Estás bien?
Ella asiente suavemente mientras el joven rubio la ayudaba a levantarse.
–Llamaré a una ambulancia – el guardavida dice.
– ¡No! – se apresura a detenerlo ella – estoy bien, en verdad.
El joven rubio le da una mirada de preocupación antes de retirarse. Kevin se percata de esto y lo observa gruñendo suavemente.
– ¿Qué te sucedió? – cuestiona Ben a su prima.
Gwen recuerda el episodio. Como algo la hundió bajo el agua. Como sentía su aire faltar, hasta que sucedió. Una luz cegadora apareció bajo sus pies haciendo que lo que sea que la retenía, la suelte. Lo próximo que sintió fue a alguien cargarla hasta la orilla.
–Perdí el conocimiento unos segundos… Creo que últimamente le estoy exigiendo mucho a mi cuerpo.
–Lo importante es que estás bien, el guardavida te salvó, fue muy amable – su primo acaricia su hombro.
–Si, demasiado – acota Kevin – no me gusta nada esa forma de mirarte.
– ¿De qué hablas? – Ben suspira, alzando un poco la voz – ¡Acaba de salvarle la vida! ¡Algo que tú no has hecho!
– ¡No lo hice porque tú me estabas molestando! – le grita, en respuesta.
– ¡Basta ambos! – grita Gwen, gruñendo – ¿No pueden dejar de pelear un segundo?
Los jóvenes se callan y la joven camina de vuelta a donde estaba previamente.
–Kevin ¿Puedes dejarme en mi casa? – habla la muchacha mientras camina – necesito descansar.
La puerta del baño estaba medio abierta, mientras la pelirroja se agachaba contra el inodoro. Luego de vaciar su estomago, aprieta el botón del costado.
Gwen cierra sus ojos mientras lava sus dientes. Enjuaga su boca y suspira mirándose en el espejo. Se sentía fatal.
Seca su rostro y camina hacia su cuarto. Se deja caer sobre su cama, mirando hacia el techo.
Una luz cegadora aparece en la punta de su cuarto. Acto seguido, una persona ya familiar aparece.
La pelirroja salta de su cama y se coloca en posición de ataque.
–Escúchame una cosa, si no dije nada frente a los chicos fue para no preocuparlos – dice furiosa – ¡Pero ahora mismo vas a decirme quien eres y que haces aquí!
–Tranquila, no te haré daño.
Algo en su mirada le hizo confiar y, lentamente, bajar la guardia.
–Mi nombre es Doyle Sink – se presenta antes de mostrar una insignia que reconoció como la de plomeros – he venido del futuro en una misión especial, para protegerte Gwendolyn Tennyson.
– ¿Protegerme? – alza una ceja – ¿De qué, o quién?
–Es muy complejo de explicar ahora – responde el joven.
La muchacha hace varios pasos hacia atrás.
–Agradezco esto, pero no necesito a nadie que me cuide.
–Pero estás en peligro – él la intenta convencer.
–Soy parte de los plomeros. Mi primo es Ben Tennyson – le responde – obviamente mi vida es agitada. Debo proteger a los demás de los alienígenas que vienen aquí, como el que me atacó en la tienda…Ahora que lo recuerdo, nunca te agradecí por eso.
–No tienes nada que agradecerme, es mi trabajo – sonríe el joven – protegerte de los que quieran secuestrarte, como el alienígena.
– ¿Secuestrarme? ¿Por qué razón?
Doyle alza una ceja, confundido.
–Por lo que llevas dentro de ti – le responde como si fuera algo obvio.
– ¿Dentro de mí? – Gwen alza los brazos, negando con su cabeza – esta charla se está volviendo… Incomoda y extraña.
–Aún no te has dado cuenta – el joven susurra mirando a la pelirroja.
– ¿Darme cuenta? ¡¿De qué?! – alza la voz. Estaba confundida y harta de tanto misterio.
–Gwendolyn… Estás embarazada – tres simples palabras bastaron para sacudir su mundo.
¡Hola a todos!
Aqui traigo la continuacion de mi fic. Pronto subiré la segunda parte del capitulo II.
He visto que ya tengo un review y uno o dos seguidores, ¡Espero que la historia les guste! :)
¡Saludos!
