Tratamiento Psicológico.
Capítulo dos: Malditas hormonas.
Toshiro volvió a la sala de terapia al día siguiente.
Karin esta vez estaba allí antes de que llegara. Ahora, vestida con unos jeans negros y una blusa holgada, y seguía con el cabello recogido en un moño, aún bastante desprolijo.
Ella sonrió en cuanto lo vio, ajustando sus horribles gafas.
-Hola, Toshiro. Es bueno verte.-
-Hitsugaya.- la corrigió fríamente. –También es bueno verte.- seguía con su tono frio, pero su mirada no era la fría de siempre.
Era más bien… tranquila, una mirada calma.
-Está bien, Hitsugaya-kun.- rodó los ojos. –Esta vez trataremos de no pasarnos del receso. Así que solo tenemos media hora.-
Le guiñó un ojo y él solo se removió incómodo.
-Emm… realmente no tengo idea de qué hablar ahora.- se cruzó de brazos, tomando asiento.
-¿Por qué no me cuentas sobre cosas que te gustan?-
-¿Cosas que me gustan?- pestañeó.
-Claro. Ayer hablamos de cosas que te molestan. Hoy podríamos hablar de cosas que te alegran.-
Él se llevó una mano a la barbilla.
¿Cosas que le gustaran, que lo alegraran?
Ciertamente no habían muchas.
-Me gustan…- frunció el ceño. –Me gustan… las sandias y las… jabas confitadas.- recordó. –Sí… También… también me gusta el frio.- ¿Qué más, qué más? –Y… el futbol.- futbol, eso es bueno. Era algo normal que le gustaba a la gente. –Y… y… también me gusta… me gusta… el orden. Ser ordenado, sí.- ¿Algo más? Estaba seguro que había algo más. –Se podría decir que me gustan las formalidades… y…- oh, vamos, tenía que haber otra cosa. –También me gusta… leer, estudiar.- sí, se podía decir que le gustaba, ya que se la pasaba haciendo eso. –Y… es todo en lo que puedo pensar ahora.- se encogió de hombros, tratando de parecer despreocupado.
-¿Alguna chica que te guste no hay?- cruzó las piernas, mirándolo interesada.
-No.-
La morena solo se encogió de hombros.
Hablaron de un par de cosas más, acerca del fanatismo compartido de ambos por el futbol y la lectura, antes de que se acabara el receso y tuviera que ir a clases.
El resto de la semana también hablaron de cosas bastante triviales.
Como qué les gustaba leer o sus comidas favoritas.
Realmente no se sentía como ir a terapia.
Y realmente lo hacía sentirse mejor.
Esta Kurosaki Karin era... bastante agradable.
Casi se atrevía a decir que podrían llegar a ser amigos en serio.
Desde que murieron sus padres, solo había tenido una amiga, en su epoca de secundaria, pero tuvieron que separarse y después simplemente no encontró a nadie con quien pudiera llevarse realmente bien.
La segunda semana de atenderlo, la mayor empezó a hacerle preguntas acerca de sus metas en la vida.
-¿No sabes?- inquirió incrédula cuando le contestó que no tenía aspiraciones. -¿Todo lo que estudias y no sabes a qué dedicarte?-
Hitsugaya se encogió de hombros.
-Realmente no se me ha pasado mucho por la cabeza, por ahora solo pienso en terminar la preparatoria.-
Ella solo asintió comprensivamente y no tocó más el tema.
A la tercera semana, él le preguntó a ella cuántos años tenía.
-¿Cuántos años pareciera que tengo?- preguntó en cambio ella.
-Ichimaru dice que nunca debo contestar a esa pregunta viniendo de una mujer…- meditó con las manos en la nuca.
-Ese Ichimaru es un hombre sabio.- rió. –Aunque yo no soy de ese tipo, conozco a mujeres que arrancarían tu cabeza si no adivinas…-
-¿Entonces quieres que trate de adivinar?- ella se encogió de hombros. –Mmm…- más que basarse en su apariencia, se basó en los años que tomaba estudiar la carrera a la que se dedicaba y cuánto podría tardar una recién graduada en conseguir trabajo. -¿Veintiún años?-
Se quitó los horribles lentes, mirándolo sorprendida.
-Wow. ¿Cómo adivinaste?- él suprimió una sonrisa ante sus ojos grandes brillando con curiosidad.
-Suerte, quizás.- maldijo internamente cuando volvió a ponerse los anteojos.
En verdad odiaba esas cosas impidiéndole ver sus ojos tan brillantes.
Luego de eso, se encontró a sí mismo pensando en cómo él tenía diecisiete y ella veintiuno, y que cuatro años no era tanta diferencia de edad.
Por supuesto que luego desechó el pensamiento completamente y se abofeteó por pensar tanta estupidez.
Aunque tenía que admitir que desde que conocía a la Kurosaki, sin duda su humor había mejorado.
Tanto, que hasta dejó que Matsumoto lo convenciera de acompañarla de compras una tarde de sábado, solo dos meses después de conocer a Karin.
-¡Y tú que te quejabas de ir a terapia! ¡No te he visto de tan buen humor desde que eras un niño!- gorjeaba su tutora mientras paseaban por las calles atestadas de gente, él cargando todas sus bolsas.
-Cambiaron a la psicóloga.- solo dijo, distante como siempre era.
-¿Y cómo es la nueva?- indagó mirando unos vestidos detrás de un escaparate.
-Es… simpática.- sus mejillas se colorearon un poco. –Ella me escucha.-
-Bueno, eso es lo que hacen los terapeutas, escuchar.- entraron a la tienda y la mujer empezó a toquetear distintos vestidos.
-Sí, supongo que es lo que hacen…- se preguntó si Karin trataría a sus demás pacientes como a él, si charlaría con otros como lo hacía con él, si le sonreiría a otros como le sonreía a él...
La idea no le gustaba.
-¿Qué tal me veo?- preguntó Rangiku desfilando con un vestido rojo, sacandolo de sus pensamientos.
-Da igual, de todos modos te lo llevaras. Y jamás preguntas a no ser que tengas la certeza de que te ves bien.- bufó.
La pechugona hizo un mohín.
-Bueno, bueno… ¿Qué te parece si vamos a comer algo ahora? Ya casi es medio día.- cambió de tema.
Él solo se encogió de hombros.
Fueron a un pequeño café a unas cuadras y pidieron dos mesas. Una para ellos, y otra para las compras de Matsumoto.
Estaban a punto de sentarse cuando oyó una voz muy conocida.
-¿Toshiro?- su cabeza salió disparada en dirección a la voz tan rápido que casi se lastima el cuello. -¡Toshiro!-
Antes de que pudiera siquiera procesarlo, ya tenía a Karin lanzándose sobre él y abrazándose a su cuello.
Fue tanto el shock que por un momento se quedó completamente inmóvil, solo sintiendo su cuerpo cálido contra el suyo y su dulce aroma a miel y rosas.
Por suerte ella se separó muy pronto, antes de que pudiera hacer algo para dejarse en ridículo a sí mismo.
Pero él se quedó sin habla al verla.
Ella estaba vestida con un uniforme de camarera que consistía en una falda roja por encima de la rodilla, una camisa abotonada manga larga blanca, y un delantal de cocina atado a la cintura también blanco.
Su cabello no estaba atado en el desastroso moño desordenado de siempre, sino que en una prolija coleta alta dejando dos gruesos mechones largos enmarcando su sonriente rostro. Y también, no estaba usando sus horribles anteojos.
Sus ojos inevitablemente se deslizaron por sus piernas hermosas y bien tonificadas hasta la curva de sus caderas, pasando por su vientre plano y sus pechos medianamente grandes hasta fijarse en sus brazos torneados y su fino cuello, para finalmente terminar en su rostro, dándose cuenta como sus mejillas se habían sonrojado ante su intenso escrutinio.
Apartó la mirada, también sonrojándose, y carraspeó.
Malditas hormonas.
-K-Kurosaki…- saludó nervioso.
-¡Oh, vaya!- su tutora salió de la nada detrás de él, escogiendo como siempre el peor momento para aparecerse. -¿Por qué no me dijiste que tenías novia, querido? ¡Y que era tan guapa!- sonrió pícaramente.
-¿N-novia?- el rostro de la pelinegra se tornó escarlata. -¡P-pero qué dice! ¡Yo soy la psicóloga escolar!- chilló escandalizada.
-Oh…- la miró de arriba a abajo. -¿Segura? No pareces muy mayor, y estás bien guapa.- sonrió alegremente. –Serías una novia ideal para este querubín.- guiñó un ojo.
-¡Matsumoto!- riñó a la de ojos claros. -¡Deja de decir tonterías!- la jaló para que se sentara. –Kurosaki, ¿podemos hablar afuera?- se frotó las sienes.
Quería alejar a su tutora de ella. Si existía alguien mejor que él mismo para ponerlo en ridículo, sin duda era su escandalosa tía.
-Umm… claro, supongo.- miró hacia donde una chica castaña de ojos mieles y un chico pelirrojo los estaban espiando nada disimuladamente. –De todas maneras ya tenía mi descanso.- posó sus ojos en Rangiku. –Alguien vendrá a atenderla en un momento.- le hizó una seña a los pésimos espías.
Salieron fuera del café y él habló.
-Así que… ¿camarera?- alzó una ceja.
Ella se rascó la mejilla tímidamente.
-Trabajo de medio tiempo los fines de semana.- murmuró en voz baja, luego sonrió. –Pero como sea, Toshiro, es bueno verte fuera de la escuela.- su tono se elevó en la alegria.
Él sonrió brevemente.
-Es Hitsugaya.- la morena rodó los ojos ante su corrección. –Y, sí, es bueno, pero me imagino que ahora tienes que trabajar.-
La Kurosaki miró su reloj.
-En realidad ya es mi descanso. ¿Crees que pueda unirme a ti y a tu…?...- no supo completar la pregunta.
-Tía.- completó. –Y sí, sí es que quieres. Matsumoto es algo… bueno, ya la conociste.- se pasó una mano por el cabello.
-Creo que es encantadora.- le aseguró sonriendo.
Volvieron a entrar al recinto, donde la chica castaña de ojos mieles estaba conversando alegremente con Matsumoto.
Oyó a la psicóloga maldecir y llevarse la palma de la mano a la frente.
-…Estaría tan súper feliz si en serio Karin-chan y tu sobrino se hicieran novios…- suspiraba la chica castaña. –Karin-chan siempre está diciendo que los chicos son todos unos pervertidos cobardes y que nunca…-
-¡Yuzu!- la de ojos oscuros se adelantó a tomar a la de ojos mieles y jalarla a la cocina, desapareciendo ambas.
-¡No olvides mi café, querida!- gritó la pechugona, antes de voltearse a ver al albino. -¿Y cómo te fue?- maneó las cejas.
-¿Quién es la castaña?- preguntó ignorándola.
-Oh, Yuzu-chan.- sonrió. –Es la hermana gemela de tu Karin-chan.-
-No es mía.- se sonrojó furiosamente. –Es la psicóloga escolar.- tomó asiento sumamente fastidiado.
Pasaron un par de minutos, Rangiku parloteando, antes de que Karin volviera con una bandeja con tres cafés y unos bocadillos.
-Espero que te guste el café, Toshiro.- le pasó un vaso.
-Más de lo que te podrías imaginar.- comenzó a beber sin ni una palabra más.
La conversación fluía más que nada entre las dos mujeres.
La pelinegra conversaba más que nada cosas sobre su gemela que estaba en el primer trimestre de embarazo y su cuñado Jinta, aparte de sus amadísimas sobrinas hijas de su hermano.
Y la de cabello entre rubio y anaranjado hablaba más que nada de cosas que hacía ruborizar a ambos más jóvenes.
Finalmente, Matsumoto fue a pagar la cuenta, y la Kurosaki volteó hacia él con su linda sonrisita.
-Así que…- habló, pareciendo algo nerviosa. -¿Por qué no vuelves mañana para vernos solo los dos? Digo, si quieres.-
-Eh... Claro, pero... ¿Por qué?...- inquirió curioso.
Ella apartó la mirada.
-Umm... solo pensé... no estás muy conversador ahora, frente a tu tía... y me gustaría poder conversar a gusto contigo, como cuando estamos en la escuela, pero sin estar en la escuela.- se frotó la nuca.
-Eh... suena bien. Claro.- afirmó otra vez, asintiendo.
Su rostro se mantuvo serio, pero por dentro el nerviosismo lo invadía, y no tenía idea de por qué.
La morena sonrió.
-Entonces ven aquí a la cafetería a las dos, que es mi hora de salida. Hay un lugar al que podríamos ir que tal vez te guste.- se oía claramente emocionada.
-Seguro.- forzó una sonrisa que seguro se vio más como una mueca, dandose patadas mentales por no ser capaz de dar una respuesta mejor.
Iba a decir algo más, pero justo en ese momento su tutora regreso y la de ojos oscuros tuvo que irse de regreso a trabajar.
Mientras Karin caminaba al encuentro con su gemela castaña, los ojos de Toshiro encontraron su camino hasta su trasero y ahí se quedaron, fijándose en el suave bamboleo de sus caderas mientras caminaba.
Apartó los ojos de inmediato, sintiendo su rostro arder e ignorando la mirada burlona de Rangiku.
¡Malditas hormonas!
Continuara...
Hola! :)
Me alegra ver que nadie tiene deseos de asesinarme violentamente! Yupi! :D
Todas quieren Lemon's y Lime's... Pervertidas e.e
Bueno, no más que Toshi aquí 3:v
Perdón si el tiempo pasa muy rapido en el fic, o si les hubiera gustado q profundizara más en su manera de conocerse, pero, como ya dije, esto originalmente iba a ser un OS, así q va a ir bastante apresurado uwu
Estoy encantada de que aun se acordaran de mi existencia y esten felices de q vuelva! TTwTT aunque solo volvere por un tiempo y después me voy de nuevo :v
En cuanto a Rompecorazones, es uno de los Long-fic q tengo q terminar, así q las q sean IchiRukistas tambien podran disfrutar de mi HitsuKarin por medio de ese fic en lo q llega diciembre x)
GRACIAS A LAS QUE COMENTARON! *o*
Bueno, cumplí mi palabra, me dejaron más de 7 reviews y aquí está el cap 2 owo
Pero si quieren q suba el cap 3 mañana tendrán q dejarme... umm... 15 REVIEWS! 3:D Solo porque soy mala ewe
Si no llegamos igual no se preocupen, dije q no dejaria pasar más de 4 días antes de actualizar n_n
Aunque debo decirles... (y no es que quiera tentarlas, obvio no O:D) que en el próximo cap HABRÁ LIME! ;D
Y repito, no quiero tentarlas nwn
Probablemente les parezca muy pronto a algunas, pero ya les dije q esto iba a ser un One-Shot y va a ser muy apresurado, aparte q no todo va a ser miel sobre hojuelas :P
TAMBIÉN SE VIENE EL DRAMA! Simplemente porque no puedo vivir sin él, amo el drama! *w*
Y claro, no sería yo si no las trolleo, me encanta trollearlas n3n
No estoy completamente segura de si el fic va a tener exactamente 15 caps, tal vez uno o dos más o tal vez uno o dos menos, no sé o3o
Bueno, de mi despedida hablare en los últimos caps de este fic para pulir bien los detalles y sus dudas x3
Un dato sobre mí: (solo porque estoy aburrida) Soy de Argentina, Buenos Aires, mi país favorito es Japón, el país que menos me gusta es Alemania ¬¬9 Y tengo sentimientos encontrados respecto a Estados Unidos ._. Aun así no es su gente la que me molesta, son sus gobiernos, solo para aclarar n-n
Bueno, los personajes de Tite y me despido! *-*
COMENTEN!
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
