DISCLAIMER: Los personajes son de Marvel, yo solo los sitúo en otras situaciones y lugares.

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SIN OPCIÓN
CAPÍTULO 2. Preludio (parte II)

-Ya verás, Loki… Serás mío algún día – dijo sádicamente para sí mismo.

No pasarían muchos días para que el orgulloso dios de ojos verdes sintiera un revoloteo de mariposas en el estómago cada vez que cruzara con el susodicho rubio. Éste, por su parte, mantendría una distancia prudente antes de volver a actuar, pues con cada minuto cerca de su hermano bastaría para despertar un deseo animal por poseerlo. Loki aprendería que esa sensación no está catalogada como "normal" cuando viera a un miembro de tu familia, menos su hermano mayor, también se sorprendería al inventar cualquier excusa con tal de que Thor lo acompañase, pues esos días estaría preocupado. Preocupado porque el bermejo no se le insinuara como antes.

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Primera parte. Cuestionamientos maternales

Loki había cambiado su comportamiento desde aquel encuentro fortuito a la sombra del árbol. Suerte tuvieron de no ser vistos. Este nuevo comportamiento inquietaba a su madre, Frigga, al verlo nervioso, dubitativo, soñando despierto, distraído, etc. Cualidades que no pertenecían al dios del Engaño. Como toda madre, intentó averiguar si algo afectaba a su hijo menor.

Entrada la hora de dormir y la diosa entró en la alcoba del príncipe, quien yacía en su cama, mirando fijamente al techo.

-Loki, quisiera hablar contigo – dijo amablemente sentándose junto al moreno

-¿Qué sucede madre?

-Eso me pregunto yo, Loki – le paso sus dedos por la frente, peinando sus mechones desordenados – te noto algo extraño últimamente ¿tienes algo que decir al respecto?

-He estado entrenando demasiado, solo eso. . . – podría mentirle a cualquiera excepto a su madre y lo sabía. Suspiró – creo que tengo, lo que llaman, un "amor platónico" – dijo para despistar

-¡Oh, Loki! – Frigga lo abrazó sonriendo – ya me lo suponía. . . ¿Puedo enterarme quién robó el corazón de mi hijo menor?

-Prefiero que ser solo yo quien sepa. . . Pasa que estoy confundido

-Bien, sea quien sea, sabes que aceptaré gustosa tu relación – dijo tomándolo de las manos

-No lo dudo madre, gracias – expresó Loki con una sonrisa, abrazando a la diosa

-Sabes que cuentas conmigo. Descansa hijo – le depositó un beso de las buenas noches en la frente.

Al salir, Frigga no pudo hacer más que sonreír. Ella, como diosa del amor y la fecundidad, leía en los ojos de su orgulloso hijo que su amor platónico era genuino, tenía una vaga idea de las preferencias de Loki, pero no confirmaba nada. Necesitaría otra pista para descubrir que el dios del Engaño adoptaba esos comportamientos a causa de un asgardiano muy especial.

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Segunda parte. La apuesta

Por lo que concierne al dios del Trueno, esa "distancia" que ahora le profesaba a su hermano, sería totalmente valida, dado que su lívido no daría lugar a lo racional mientras se mantuviera cerca de él. Para fortuna suya, esas excusas que Loki dijera para pasar más tiempo juntos, darían resultado pronto. Excusas, que por cierto, se tornarían sospechosas, harían palpitar su corazón, dándole una esperanza de que el orgulloso de ojos verdes aceptara finalmente la propuesta. Y es cierto, aceptaría... a una manera traviesa como solo el dios del Engaño lo sabía hacer.

Ambos jóvenes empezaban el día con entrenamiento en el campo de esgrima, llevaban atuendos que resultaran los más cómodos posibles: pantalones holgados, botines y algo parecido a camisas de manta, usualmente vestían de esa forma. Y donde entrenaban no era realmente un campo, sino un recinto con tejado y un gran círculo de combate. El maestre anciano de la espada (algo así como su entrenador) llamado Maruön, los observaba fijamente tener una pelea de práctica, de vez en vez los corregía o los elogiaba. Ya cerca la hora de cambio de campo, les dijo:

-Sus majestades progresan con rapidez, muy pronto serán expertos en el manejo de esta noble arma

-Así será maestre Maruön – comentó emocionado Thor – seremos los más grandes guerreros que Asgard haya visto

-El rey se complacerá al ver tanto vigor en sus hijos – dijo el anciano – he de recordarles que antes que nada, los alumnos deben superar al maestro

-No dude en que así será – dijo Loki benevolente

-En ese caso, el entrenamiento ha concluido por hoy majestades. Con su permiso – dijo el sabio retirándose.

Al cerrarse la puerta, el moreno desenvainó de nuevo su espada.

-¿Jugamos, hermano? – Preguntó pícaro haciendo posición de guardia – prometo que será divertido

-Debemos ir a practicar equitación, hermano – previno el bermejo

-¿Tienes miedo de que te derrote, cobarde?

-¿Tu, derrotarme? Por favor, no durarías ni 5 minutos en un combate justo – burló

-Si tan seguro estás… - el menor sonrió malévolamente – entonces no te importaría apostar a tu precioso martillo Mjolnir ¿o sí?

-¿Darte a Mjolnir? – el dios del Trueno dudó – ¿qué me darías a cambio si yo resulto triunfador?

-Pues, si tú ganas. . . - lo que estaba a punto de proponer Loki como símbolo de victoria, era muy drástico – te concederé lo que tanto anhelas y deseas: una noche conmigo. Y antes de que reproches esta singular oportunidad, déjame informarte que éste "ofrecimiento" es genuino, querido Thor. Así que, si es verdad que me deseas tanto, pelea como hombre

Una expresión entre confusión, alivio, desconfianza y picardía inundó el semblante del dios nórdico, aun sin dar crédito a lo que acababa de oír, saliendo de los labios del Loki en persona, adoptó la pose de lucha.

-Te creeré. . . - desenvainó su espada – pero si descubro que es otra de tus trastornadas bromas, no habrá suplica que te salve, Loki

-Hablo muy en serio – bufó el menor – es mi virginidad contra Mjolnir. Tienes que admitir que la oferta es bastante tentadora

-¿Cuáles son los términos? – preguntó, levantando una ceja

-Todo o nada. Usaremos solo las espadas, nada de golpes, patadas, arañazos o escupitajos. Quien derribe al otro, será el que reclame la victoria, ¿estamos de acuerdo?

-Estamos de acuerdo – enfatizó el príncipe.

Ambos dioses tomaron su posición, viendo al otro con rivalidad y coraje. Cuando estuvieron alistados para el combate, Thor pronunció un grito de guerra:

-¡En guardia!

Súbitamente las espadas hicieron cruce dos veces, como era costumbre en una batalla uno a uno. Esa maniobra servía para evaluar al contrincante, el verdadero reto vendría más adelante.

Los ojos de Thor lanzaban chispas, como buen amante de la guerra que era, pelear era una de sus pasiones, y ciertamente era más hábil que su hermano por eso. Confiado, no notó que Loki le sacó ventaja, permitiendo que le cortara un mechón de cabello. Movió su espada a destiempo, dejando su guardia baja, terminó con el arma en su barbilla y el menor dándole una sonrisa burlona.

-Quizá no tengas tantas ganas de acostarte conmigo como yo imaginaba – lo provocó el moreno

-Esto aún no finaliza. Ponte en guardia – contestó molesto apartando la parte puntiaguda de su mentón

De vuelta en la línea de combate, los príncipes chocaron espadas de nuevo, el eco retumbaba en las paredes del recinto, al igual que varias expresiones de guerra (que no eran más que gritos). Ambos contrincantes comenzaban a dar estoques sin blanco fijo, caminando en círculos, hasta que precipitadamente, en un destello de suerte, Thor rasguñó con el filo de su arma el cuello de la camisa verde ocre de Loki, dejando al descubierto su clavícula bien delineada, su hombro izquierdo y parte del pecho.

-Qué bastardo – blasfemó Loki en tono retador

-Gracias, ¿te rindes? – burló el mayor, dándose cuenta que ahora él tenía ventaja

-¡Jamás!

Eso no hizo más que fastidiar al príncipe de ojos verdes, haciéndolo actuar impulsivamente, sin calcular sus movimientos. Mala idea, pues el rubio, aprovechando esa situación, no le daba oportunidad a escaparse, seguía esgrimiendo con gracia y ferocidad, deleitándose se aquella pelea que encontraba divertida. Si conservaba el ritmo, lo más probable seria que la victoria fuese suya, y con ella Loki. No se equivocó, era notorio que los dioses sonreían a su favor.

El menor soltó un chillido quejándose y empuñando con todas sus fuerzas la pesada arma de acero, no sirvió de mucho pues Thor se defendió espléndidamente. Y cuando menos se lo esperaba, sintió otra rajada de la filosa espada, esta vez partiendo en dos su camisa, como las pastas de un libro abriéndose, descubriendo totalmente su pálido abdomen.

-Eso si es un premio – comentó Thor entre risas, deleitándose con la hermosura del cuerpo de su hermano.

Muy poco le duró el disfrute pues Loki se lanzó como león, gritando enojado y acribillándole espadazos. Falló por fortuna en todos los contrataques, dejando que el rubio tomara el mando de nuevo. Miró receloso y temeroso al de ojos cerúleos, por su posible derrota que sentía próxima. Le daba vergüenza mostrar esa "vulnerabilidad", sobretodo porque su abdomen estaba desnudo, pero ¿de qué podía quejarse si él propuso aquella apuesta en primer lugar?

Siguieron intercambiando espadazos unos pocos minutos más. El rubio se notaba tranquilo y confiado, pero el moreno aún seguía con una rabieta canija por las rajadas que destrozaron una de sus camisas preferidas, esgrimiendo sin descanso, y cuando parecía que todo quedaría en un empate, el audaz príncipe mayor estoqueó con fuerza haciendo que la otra espada cayera, dejando al menor desprotegido y derrotado (al fin). Pero el orgulloso hechicero no se dejaría vencer tan fácil, así que corrió a levantar su arma, pero antes de poderla empuñar, sintió una fina punta en su mentón y arrodillado subió la mirada encontrando los ojos cerúleos de su contrincante. Con una expresión de enfado fue poniéndose en pie, mientras su hermano mantenía todavía el filo de la espada en su barbilla.

-Parece que he ganado, ¿no crees, hermano?

-No pretenderás reclamar tu premio aquí – aceptó a regañadientes

-Oh, pierde cuidado. . . ya tengo bien pensado el lugar – aún seguía apuntándole con la espada – tu alcoba, mañana en la noche

-Claro, también vas a profanar el único sitio donde puedo estar en paz. El gran Thor siempre debe marcar todo como un maldito perro, eres tan obstinado

-Tú te lo buscaste

Sin titubeos, el dios del Trueno arrojó la espada, tomando incauto por la cintura a Loki, estrechándolo con sus bien moldeados y fuertes brazos, en una posición inclinada como cuando los héroes rescatan a las princesas. Lo miró sugerente dándole una cálida sonrisa, ya sin dudas, lo besó frenéticamente. El menor apretó los parpados y los labios, un tanto rebelde, pero hábilmente su hermano los abrió para que sus lenguas se juntaran de nueva cuenta. Ese beso le parecía salvaje, como el anterior, pero la diferencia radicaba que no causaba repudio, ya hacía varios días que extrañaba la insistencia de Thor (aunque no lo admitía), se aferró a los brazos del rubio mientras éste exploraba su cavidad, deleitándose del néctar hechicero. Separaron sus labios dejando un hilillo de saliva entre ellos.

-El resto será mañana – le susurró el nórdico incorporado aun tomándolo por la cintura – debemos ir a entrenar

-Ya lo sé, tonto – suspiró incomodo, mirándolo fijo – quítate de en medio

Soltó los brazos de Thor, alejándose a paso veloz, sonrojado y confundido por lo dicho anteriormente, ¿de verdad cumpliría la apuesta?

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Tercera parte. Puerta

Esa noche, el dios del Engaño no conciliaría plácidamente el sueño. En su mente surcarían recuerdos del duelo a mediodía. Ese beso, esos brazos, su mechón de cabello cortado, todo de él, absolutamente todo, le inquietarían tanto que su corazón palpitaría fuerte con cada sensación de aquellos besos secretos, con éste ya sumarían tres. Se desconocería a sí mismo, la forma de atreverse a ofrecer su virginidad en esa apuesta, porque se supone que no cedería bajo ninguna circunstancia… Sin embargo, su relación cambiaría después de firmar el contrato con la cama, su cama.

Tal vez su juventud era la responsable de que cometiese muchas locuras, entre ellas, una futura sesión de encuentro con su propio hermano, o así lo pensaba el chico de ojos verdes.

Por algún motivo no podía dormir a gusto, daba vueltas sobre el colchón sin hallar descanso tapándose la cabeza con la almohada. En su desesperación, quiso desquitarse con el causante de toda esa maraña mental que lo traía alborotado, y sin pensarlo, se dirigió al dormitorio del susodicho. Más al percatarse de que estaba frente a la puerta, retrocedió confundido, aun dispuesto a llamar, contemplando la entrada de madera barnizada.

Indeciso, toqueteó tres veces, pero al momento de hacerlo dio media vuelta y salió corriendo antes de que el mayor pudiera abrir aun adormilado. Se escondió tras un pilar de mármol cercano, hiperventilando y sudando frio. Asomó un poco la cabeza, no vio rastro de un alma, y salió presuroso a su habitación.

"Idiota, ¿por qué tuve que ir a su puerta, en primer lugar?" Pensó atolondrado ya de nuevo en su cama. Pues, la respuesta era más que obvia, aunque el moreno no admitiría tan fácil la realidad.

De esta manera, Thor nunca se enteró que quien había llamado a su puerta la noche anterior, había resultado ser el orgulloso hechicero.

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Fin del segundo capítulo.

¿Qué dicen, les ha gustado?

Gracias a todos los que comentaron el anterior y que siguen el fic

Hay una pequeña sorpresa sobre el "premio" de Thor… espérenla n.n

Sugerencias, comentarios, aquí estoy