Capítulo 2. Misión en Alemania.- por Lily de Wakabayashi.

Cd. de México, México.

Lily Del Valle, encerrada en su cubículo en el hospital en donde trabajaba en México, trataba de asimilar la información que le habían dado hacía apenas unos días. ¿Bebés alterados genéticamente para convertirlos en estrellas del sóccer? ¿Yoichi Takahashi un científico loco? Todo eso le sonaba a Lily como algún tipo de parodia de Frankestein, con la excepción de que los muchachos en cuestión no eran unos monstruos sino todo lo contrario... Especialmente Genzo Wakabayashi...

Al recordar a Genzo, Lily sonrió. Ese portero siempre le había gustado muchísimo, le parecía que era un hombre que provenía de otro planeta debido a lo perfecto que era y ahora entendía el por qué. "Siendo un muchacho que fue modificado genéticamente de bebé explica el por qué es un bombón", pensó Lily, divertida, "Aunque igual y de todas maneras él hubiera sido un bombón".

"Bueno, ¿y ahora qué?", pensó, "Mi hermanito no nos dio instrucciones específicas, simplemente nos dijo que estuviésemos al pendiente... ". Lily sabía que no podía esperar mucho tiempo, si en verdad había alguien que quisiera hacerle daño a Tsubasa y compañía no esperarían a que ellos se pusieran de acuerdo. "Tengo que hacer algo, ¿pero qué? ". En esos momentos tocaron a la puerta y el director del hospital entró al cubículo.

- Dra. Del Valle, vengo a informarle que su traslado a Alemania ya está listo.- le anunció.

En cuanto Lily supo que su adorado Genzo Wakabayashi podría estar en peligro había solicitado su traslado a un hospital en Hamburgo.

- Perfecto, ¿cuándo puedo irme?.- inquirió ella.
- Puede irse cuando quiera, doctora, pero en el hospital no la aceptarán sino hasta dentro de un mes.
- ¿Un mes?.- gritó Lily. "Es mucho tiempo", pensó, "Para esas fechas ya podrían haberle hecho algo a mi querido Genzo".
- Desgraciadamente así es el reglamento allá, doctora, tiene que esperar al inicio del ciclo para entrar a trabajar con el resto de los doctores que pidieron plaza allá. Y de hecho, usted tuvo mucha suerte, pidió su lugar en los últimos días y fue un verdadero milagro que se lo dieran.

"No por nada soy miembro del CT Guard Team, tengo mis trucos", pensó Lily, divertida.

- Lo sé, director, tuve mucha suerte. En fin... ¿Cuándo me van a liberar los papeles aquí? Quiero irme a Alemania cuanto antes, usted sabe, para ir buscando casa y esas cosas.
- Pues... Se los puedo tener hoy mismo doctora, aunque no me gustaría dejarla ir, usted es una de las mejores.
- Muchas gracias, y yo realmente voy a extrañar este lugar, pero debo ir a Alemania a arreglar unos asuntos.
- Entonces venga conmigo, doctora.

Lily se levantó y siguió al director hacia su despacho, mientras pensaba en cómo rayos le haría para acercarse a Genzo Wakabayashi cuando ya estuviera en Alemania.

Hamburgo, Alemania. Genzo Wakabayashi se dirigía a su departamento después del intenso entrenamiento de ese día. El hecho de estar tan ocupado se le estaba volviendo un problema, pues tenía muchas dificultades para mantener su departamento en orden y encargarse de todos sus pendientes. La mayoría de sus compañeros tenían sirvientes que se encargaban de esas cosas, pero también la mayoría de ellos estaban casados y era comprensible que tuvieran que contratar personal para mantener el hogar en donde vivían varias personas, y en vista de que Genzo era soltero, le parecía una exageración el tener que contratar a alguien para que se ocupara de las labores que él debía hacer, aunque cada vez era más evidente que si no contrataba a alguien rápido se tendría que cambiar de casa. Kaltz le había aconsejado poner un anuncio en el periódico avisando que buscaba personal, cosa que Wakabayashi había hecho, aunque la gente que se había presentado no había dado la talla para los exigentes gustos de Genzo, o quizá era una manera indirecta de su negativa a tener sirvientes.

Al llegar a su departamento vio que alguien había aventado un sobre por debajo de la puerta. Al abrirlo, se dio cuenta de que era el currículum de alguien que solicitaba el puesto de chofer/mayordomo/asesor personal que Genzo había solicitado en el periódico. L. Del Valle tenía un historial impresionante, pues no solo sabía hacer las tareas del hogar sino que también sabía defensa personal y esgrima, tenía amplios conocimientos en computación y hablaba varios idiomas.

"Vaya", pensó Genzo, "Me convendría tener a alguien tan útil". Marcó al número que venía escrito en el currículum y dejó un mensaje en el buzón de voz solicitando una entrevista de trabajo para el día siguiente, después del entrenamiento.

Al día siguiente, Kaltz se ofreció a acompañar a Wakabayashi a la entrevista, para darle el visto bueno al candidato. Ambos esperaban encontrarse con algún señor de edad mayor, por lo que se llevaron una buena sorpresa cuando en la entrada del edificio en donde vivía Genzo se toparon con una chica de larga cabellera castaño oscuro y ojos negros.

- Buenas tardes.- saludó la chica.- ¿Usted es Genzo Wakabayahi?
- Sí... Y usted es... .- dijo Genzo.
- La persona que solicitó el puesto para ser su asesora.
- Vaya, la verdad es que esperaba otra cosa... Cuando leí su currículum pensé que se trataba de un hombre, más por el nombre, L. Del Valle.
- Sí, Lily Del Valle.- sonrió ella.- No me diga que es la clase de persona que cree que las mujeres no pueden hacer lo mismo que los hombres...
- No es eso, señorita Del Valle, es solo que me imaginé otra cosa. Si usted es todo lo que dice ser la contrataré sin dudarlo.
- Y aunque no lo sea, es tan linda que bien vale la pena.- murmuró Kaltz al oído de Genzo; éste nomás sonrió por lo bajo.
- La dejaré a prueba por una semana.- continuó diciendo Genzo.- Si me convence su trabajo la contrataré. Aunque tendrá que ocuparse de todas las labores de la casa...
- Eso no importa, con gusto lo haré.- respondió Lily. "¿Eso significa que también tendré que lavarle los calzones?", pensó. Inmediatamente después soltó una carcajada por su propio pensamiento.
- ¿Qué le causó gracia, señorita Del Valle?.- preguntó Genzo, un tanto confuso.
- Nada, discúlpeme, es que estamos hablando a media calle con mucha formalidad y eso me causó gracia. Muy bien, ¿cuando empiezo?
- Mañana mismo, si lo desea.
- ¿A qué hora desea que esté aquí?
- A las ocho en punto, tengo una reunión muy importante a las 8:30 y no deseo llegar tarde.
- De acuerdo, aquí estaré entonces.
- Espere, ¿no desea saber cuanto le voy a pagar?
- Esos detalles los arreglaremos mañana.- dijo la muchacha, sonriendo pícaramente, al tiempo que se alejaba.

Genzo y Kaltz la vieron irse, con una curiosa mezcla de fascinación y extrañeza.

Al día siguiente, al salir al estacionamiento, Genzo vio que Lily ya estaba esperándolo, recargada contra la puerta del conductor de su automóvil.

- Vaya, vaya.- murmuró Genzo, enarcando una ceja.

Lily llevaba puesto un uniforme negro de chófer con falda muy ajustada y corta, sus largas piernas estaban cubiertas por medias negras y llevaba zapatos de tacón. Su largo cabello estaba recogido debajo de una boina negra. El efecto era realmente fascinante.

- Buenos días, joven Genzo. ¿está usted listo?.- saludó la muchacha. Genzo asintió con la cabeza.
- Necesito ir al Centro de Convenciones de la ciudad, ¿sabes en dónde queda?
- Por supuesto. En unos instantes estaremos allí.

Lily ya se había prevenido, y durante la noche estudió un mapa de la ciudad. Todo iba bien las primeras calles del recorrido, Wakabayashi comenzó a preguntarle a la muchacha datos sobre su vida y ella le respondía, obviamente, con mentiras piadosas, pues no podía decirle que era un miembro del CT Guard Team y que estaba allí para protegerlo. Sin embargo, al entrar en una avenida muy concurrida, un automóvil que tenía los vidrios polarizados los golpeó por detrás.

- ¿Qué demonios...?.- murmuró Genzo, pero no pudo decir nada más porque el automóvil los volvió a embestir.
- Sujétese bien, joven Genzo, algo me dice que la cosa se nos va a complicar.- dijo Lily.

Pisó a fondo el acelerador y comenzó a esquivar cada uno de los automóviles con una destreza sorprendente. Wakabayashi más de una vez pensó que se estrellarían contra la barrera de contención o contra otro vehículo, pero Lily siempre evitó todos los obstáculos. Pero a pesar de su destreza, el coche polarizado no dejaba de perseguirlos, cada vez que Lily ponía tierra de por medio el vehículo no tardaba en darle alcance. Wakabayashi solo escuchaba el rugido del motor del coche que los perseguía, y el bocinazo de los demás autos cuando pasaban a toda velocidad junto a ellos.

En la prisa por huir, Lily no se dio cuenta de que tomó una calle que pasaba por un puente que cruzaba sobre el río Elba, y justo en esos momentos un barco estaba por pasar, de manera que el puente estaba levantándose, cerrándoles momentáneamente el paso. "Maldita sea", pensó Lily, "No podemos pasar y todo parece indicar que los tipos que nos siguen nos tirarán al río a fuerza de empujones. Tengo que hacer algo...".

- ¿Qué vamos a hacer ahora?.- preguntó Genzo.- Esos sujetos no nos van a dejar en paz.
- ¿Confía usted en mí, joven Genzo?.- respondió Lily, con otra pregunta.
- ¿Por qué me preguntas eso ahora?
- Solo dígame, confía usted en mí sí o no.
- Sí. Confío plenamente en ti.- respondió Genzo.
- Sujétese bien, entonces.

Lily pisó a fondo el acelerador; Wakabayashi se dio cuenta de que la chica pretendía saltar la distancia que cada vez se hacía más grande entre las dos mitades del puente. Estuvo a punto de decirle que era una locura lo que quería hacer, pero le había dicho que confiaba en ella y no iba a retractarse.

Los pasajeros de los otros vehículos vieron como el automóvil saltaba la enorme brecha y llegaba sano y salvo hacia el otro lado. El coche polarizado que los perseguía tuvo que conformarse con darse la media vuelta y desaparecer en el tumulto.

Cuando Lily llevó a Genzo hasta su destino, éste la miró asombrado unos instantes antes de hablar.

- ¿En dónde aprendiste a manejar de esa manera?.- le preguntó.
- En el Distrito Federal.- respondió ella, con una sonrisa.
- Ya no te pondré más a prueba, quedas contratada.

"¡Bien! ¡Lo logré!", pensó Lily, "Ahora solo tengo que asegurarme que nadie le haga daño".

Pero aun quedaban algunas incógnitas: ¿Quién o quiénes los habían estado persiguiendo?

Fin del capítulo.

Bueno, fue una jaladota completa, no podía dejar de reírme mientras lo estuve escribiendo P, lo hice a la carrera porque no tengo mucho tiempo pero creo que no quedó tan mal.