hello~

aquí estamos con el segundo capitulo. realmente agradezco los review que me han dejado. se que comienza triste, soy de las que necesita poner tristeza en su fic. pero le puse cariño así que espero les agrade.

para aclaraciones, tal como dijeron Gandalf y Yui, creo que Rick necesita valorarse un poco mas, no podre ahondar en el tema mucho porque son solo cuatro caps, pero si hice algo y espero en un futuro poder escribir un fic mas largo con respecto a este tema.

Guest, te prometo que la tristeza pasara, recuerden que después de la tormenta viene la calma~

sin mas que decir. les dejo leer tranquilos o tranquilas~


Castle despertó un poco asustado cuando sintió que alguien lo movía. Al ver quién era el causante no pudo más que sonreír avergonzado y asentir con la cabeza mientras miraba su hombro ocupado por la cabeza de su compañera. Ella dormía plácidamente como si nada le importara por lo que rodó los ojos y la empujó un poco para posteriormente despertarla.

Karin era como una hija, una de esas que necesitaban atención en todo momento y como él ya estaba en los cuarentas, sin más hijos que Alexis – quien lo odiaba en ese momento – no tenía problemas en dárselo.

Cuando el avión aterrizó, ambos se sacaron los cinturones y salieron del avión aun con algo de sueño.

El frio navideño de New York se apoderó enseguida de ellos cuando salieron al exterior. Castle pudo escuchar una maldición por parte de la chica, mas no hizo comentario. Sin esperar mucho tiempo, tomaron un taxi y se dirigieron al hotel en el que se hospedarían, el Refinery Hotel. Karin había insistido en hospedarse en ese a pesar de que Castle le dio otras opciones, mas no la contradijo demasiado, después de todo ella estaba ahí por él así que lo mínimo que podía hacer era acatar peticiones absurdas.

Cuando llegaron, ella se permitió curiosear el bar y Rick pudo ver como esta sonreía con cierta diversión y ansiedad, no quiso preguntar qué pasaba por su mente, pero se imaginó que nada bueno viniendo de ella.

El momento en que entraron al cuarto, Castle se dio cuenta de que la cama era matrimonial. Eso lo asustó y quiso interrumpir al chico que los acompañaba, pero Karin lo despidió antes de mirarlo con diversión mientras lo llevaba hasta la otra habitación. Una habitación con una cama individual en ese momento logro entender que él se quedaría ahí y no podría pelear "quizás… nunca debí haberle pedido que viniera conmigo" terminó por pensar mientras veía como la chica se ponía a saltar en la cama matrimonial como toda una niña de cinco años. De inmediato ese pensamiento se perdió, Castle no era de estar solo y esa chica infantil lograba desconcentrarlo de su mayor vicio. Kate.

Soltando un suspiro, Rick prendió el televisor y puso las noticias sin interés, de inmediato vio la imagen de Kate y Erick en la pantalla mientras los conductores hacían mención de que una relación estaba a punto de nacer. Quiso apagarla, más cuando acerco su dedo al botón el cambio de imagen se hizo rápido y quedó mucho más desconcertado y malhumorado que antes.

Esta vez, frente a ambos, se mostraba las fotos de Castle y Karin subidas a las redes sociales y como también aparecían ellos dos durmiendo en el avión. Lo más seguro es que alguien se los había sacado solo para avivar el fuego de los rumores más estúpidos que podría llegar a escuchar en la vida.

Mordiéndose el dedo con enojo, le subió el volumen a la televisión solo para escuchar como hacían mención del gran éxito de Karin en el mundo de la música, de como ella era una sensual violinista capaz de atrapar a cualquier hombre y, como él no había perdido las costumbres, la chica no debió ser difícil. También hicieron mención a sus edades y de cómo Rick le estaba siendo infiel a su mujer luego de abandonarla de un día para otro.

Quiso romper la televisión, deseo poder estrangular a la reportera, mas todo su enojo se centró de mala gana en la risa estrepitosa de la violinista. Quiso matarla también por no tomarlo enserio, pero de las noticas uno podía esperar de todo y la verdad es que era un tanto divertido que los hubieran juntado a ambos. Karin era una chica que no tenía confianza en su sensualidad – ella no era consciente de sus movimientos o miradas cuando tocaba el violín – y el mismo no podía entablar una conversación con una persona sin mencionar lo perfecta que era Kate, su mujer y el gran amor de toda su vida.

Sin poder evitarlo, mostró una pequeña sonrisa en sus labios y pronto sintió como una almohada llegaba hasta su cabeza para despabilarlo. Al quitarla miró interrogante a la chica para luego achicar los ojos aceptando el reto.

El momento en que iba a lanzar la almohada de vuelta, ella alzó la mano y saltó de la cama para ir hasta su celular "¿Más fotos? ¿Qué mierda quiere conseguir?" se preguntó a la vez que posaba. La verdad le interesaba bien poco que pensara de él los medios, solo le importaba su esposa, su hija y su madre. Lamentablemente las tres parecían odiarlo así que lo más seguro era que aceptarían esos rumores como verdad.

-cambia esa maldita cara Rick, es para Instagram~ - Dijo sonriendo mientras mostraba los dientes y hacia un signo de paz con su mano libre

-¿Por qué tanta importancia en esto? – Alzando una ceja, puso cara de intelectual mientras mostraba la hermosa vista del último piso

-me valgo de mis fans… pero también~ - Dándose la vuelta con una sonrisa traviesa, mordió su celular – creo que si quieres recuperarla, tienes que incentivarla, hacer que te necesite

-¿Qué me necesite? – La proposición parecía interesante. Todo aquello que le ayudara a recuperar a su mujer sin verse un pobre necesitado le servía. Él la amaba y era capaz de hacer cualquier cosa por Kate, pero ese tiempo, separados, le hizo comprender que quizás Kate no lo necesitaba tanto como él a ella y eso dolía.

-Kate está acostumbrada a que tú la sigas por todas partes – Dijo lo obvio y es que había escuchado cada historia durante esos meses – Kate sabe que te tiene comiendo de la palma de su mano y que si volviste quizás espera a que tú te acerques, pero~ … tenemos que adelantarnos – Ampliando su sonrisa se movió hasta su maleta – si subimos muchas fotos ella te buscara, te golpeara, se besaran y se irán a hacer el amor a tu antiguo departamento mientras yo disfruto de mi cama de dos plaza – Sacando ropa lo suficientemente abrigadora se estiró - ¿Qué esperas? Anda a bañarte y a cambiarte, vamos a salir y me enseñaras el lugar

-¿Haces todo esto para que yo vuelva con ella o porque esperas que me golpee?

-¿Eso importa? Lo verdaderamente importante es que harán el amor y punto… quiero hermanitos, papi

Desapareciendo en el baño. Castle no supo si esa chica era una buena amiga o simplemente era una niñata dispuesta a disfrutar todo lo que se le ofrecía. Sin querer llegar a profundizar en el tema se fue a su cuarto e hizo lo que ella le pidió manteniendo una sonrisa en la cara. Si él era capaz de recuperar esas emociones pasadas en donde perseguía a su mujer por todas partes, entonces sabía que todo iría bien. Él la amaba tanto como cuando la conoció, de eso estaba seguro, por lo mismo debía apoyarse de cualquier plan que le sirviera para recuperarla.

Una vez ambos se habían dado una ducha refrescante y se habían cambiado salieron del edificio haciendo que ella se volviera a quejar del frio.

Lo primero en visitar fue central park. La chica parecía maravillada con la nieve por todos lados en esa tarde, mas no paraba de quejarse por el frio y no era para menos. Karin estaba acostumbrada que en diciembre siempre hacía calor, al menos eso repetía cada cierto tiempo sobre su país natal y que no podía olvidarlo.

Dieron unas cuantas vueltas por el lugar y se tomaron más fotos, aunque todas eran de improvisto haciendo que Castle siempre saliera con caras un tanto divertidas para el público mientras ella posaba como una adolescente. Pasaron a comprar a un carrito de crepas y volvieron a caminar sin ninguna dirección aparente, aun así la chica tenía claro que era Rick quien guiaba mientras contaba más anécdotas de su vida.

Ella quiso decirle que ya no estaban en el parque y que el lugar en el que se encontraban no era para nada emocionante, pero no hizo comentario al ver que su caminar era por reflejo. Lo más seguro es que estaban dirigiéndose al antiguo departamento de él y lo bueno sería que viera a su familia porque no había recibido llamadas en todo el día. En cierto sentido, la violinista sentía pena por el escritor e intentaba animarlo con sus acciones infantiles, pero ella llevaba mucho tiempo sola como para saber cómo mantener feliz a un hombre como Rick. Sobre todo un hombre como él, ya que pasaba deprimido y pensando en Kate todo el tiempo.

Volviendo a intentar poner atención en lo que Rick decía, sonrió cuando le contó sobre la primera vez que invitó a Kate a salir, de cómo esta lo había rechazado haciendo que en ese mismo instante se enamorara de ella. Kate era especial para Rick y quizás era por ello que deseaba ayudarlo, más en el fondo de su corazón no quería perder a su amigo. Muy en el fondo sabía que lo más seguro era que Castle nunca volvería a Italia y que ellos perderían contacto.

Castle por su parte seguía emocionado contando su anécdota hasta que se dio cuenta de que la chica se concentraba más en su crepa que en su historia. Molesto la empujó con el codo y enseguida recibió respuesta, siendo empujado. Ambos se sonrieron y cambiaron de tema en donde pudieran comunicarse ambos sin depresiones.

Se entretuvieron haciéndose unas bromas pesadas y hablando de sus proyectos hasta que él paró en seco y su cara palideció. No sabía en qué momento, ni como, pero ahora estaba al frente de la prefectura y sus piernas no reaccionaban. Se suponía que no volvería, pero ahí estaba. Inconscientemente había vuelto y sabía cuál era la razón. Kate, siempre terminaba siendo Kate su razón de todo.

Recordando que ahora la mujer salía ese millonario, supuso que era imposible verla en ese lugar así que creyó que lo mejor sería correr del lugar.

Sin saber si dolía o solo decepcionaba soltó un suspiro y siguió caminando sabiendo que Karin le miraba con curiosidad. Ella le daba su espacio y lo agradecía porque lo necesitaba.

-¿Rick? – La voz sonó como si fuera un suspiro robado - ¿Rick eres tú?

-…- Dándose vuelta con algo de temor, vio como Kate se encontraba tan hermosa como siempre, llevaba el pelo amarrado en una cola de caballo, su traje ajustado a su cuerpo la delineaban con profesionalismo y sensualidad, su mirada penetrante que podía estremecer a cualquiera lo desarmo, mas sus ojos no podían dejar de dar batalla mirando insistentemente esos labios, su cuerpo le reclamaba que hiciera lo que necesitaba desde hace seis meses. Besarla. Tomarla. Hacerla suya – Kate

-creí que… creí que no te vería por aquí – Intentó sonreír y acercarse, pero se detuvo en cuanto vio a la chica – valla… no estás solo

-nop, estaba enseñándome la ciudad antes de volver a nuestro hotel – Dijo ella con la más grande sonrisa mientras se movía de un lado a otro, quizás para no perder el calor

-ya…. Su hotel – Logró expresar molestia antes de recomponerse y actuar normal- Rick, tienes tu loft, es tuyo y…

-nuestro…cuando nos casamos todo se volvió nuestro, Kate

-bueno, quizás ahora quieres privacidad así que…

-si lo más seguro es que ahora compartes más con ese millonario

-¿Qué? No eso es…

-no te preocupes, lo sé todo –Encongiendose de hombros le tomó el brazo a Karin e hizo el amago de irse- nos vemos Kate, fue grato verte y no te preocupes por el loft, me quedare con Karin

-¿Qué? – Confundida, se dejó tironear mientras comía su crepa y veía la cara dolida de Kate. En cuanto la castaña la miro sonrió con malicia, se mordió el labio inferior tal como beckett solía hacerlo y se soltó del agarre, solo para abrazarse a Rick - ¿Sabes que ella no deja de mirarte? – Susurró aguantando la risa

-¿En serio? Ósea me desea – Dijo triunfante sin dejar de caminar, no podía ir corriendo a ella a buenas y a primeras, aunque le dolía que Karin disfrutara del dolor de su esposa – dime si sigue mirando, dime que hace

-si miro hacia atrás será…

-Karin, te comprare esos lentes de realidad virtual para la play 4

-sigue mirando, parece furiosa… está sacando su celular – Dijo sin perder detalle, aunque mientras más se alejaban más difícil era – está hablando con alguien… y desapareció de la vista, Rick

-es gracioso, por un momento creí que vendría por mi… quizás tengo muchas esperanzas

-venga, no te pongas así… tocare para ti así que anímate

-me gustaría que lo hicieras

Ambos fueron directamente al hotel y se acomodaron bien antes de reunirse en la sala. El pidió servicio al cuarto mientras que Karin se preparaba con el violín. En cinco minutos ella ya estaba tocando mientras se movía por el lugar con diversión. Rick la observaba maravillado, el cambio que tenía aquella chica era impresionante y le alegraba saber que disfrutaba tanto tocar el violín, al menos hizo de su hobbie su fuente de dinero, como él y eso era bueno.

El hecho de tener ese concierto privado le hacía sentir afortunado, pero el recuerdo de que Kate no volvió a buscarlo le hizo no poder disfrutarlo tanto como quería al final de este.

Rick sabía que Kate era especial, que, como su madre había dicho, ella no cambiaría nunca, pero en el fondo deseaba que sí. Castle realmente quería que Kate lo buscara y le dijera un simple "te amo". Con esas palabras él se quedaría satisfecho y la volvería a seguir hasta el fin del mundo. Solo necesitaba que ella lo buscara realmente una vez para saber que no peleaba solo contra todo el mundo, incluso contra ella.

Sorprendido, sintió como alguien le golpeaba el hombro. En seguida vio a la responsable y supo que su celular estaba sonando, como también la comida se estaba acomodando en la mesa frente a él. Como si eso fuera poco, se había perdido el final y se sintió un desgraciado a pesar de que la violinista no hizo comentario.

Soltando un suspiro tomó su celular y contestó sin ver el identificador de llamadas, con la única persona que no deseaba ser un idiota. Lo era.

-diga… - Sin muchos ánimos en su voz, Rick vio como Karin iba acomodando la comida

-valla… es increíble que después de tanto tiempo ni siquiera me llamaras para saber que estas bien hijo – La voz de su madre resonó en sus oídos – no te sorprendas, Kate me avisó

-no, no iba a evitarte toda la vida, te iba a llamar mañana – Removiéndose incomodo se levantó y fue hasta la ventana – iba a pasar a visitar

-¿Visitar? Rick es tu casa… con la de Kate –Eso había sonado a modo de reproche – pero la verdad me interesa saber otra cosa ¿Estas con alguien más?

-¿Qué? No… eso es…

-Kate me lo contó y déjame decirte que no me alegra para nada

-madre, es un mal entendido

-las fotos dicen todo lo contrario… fotos de tu cuenta y de esa pequeña

-¿En serio? ¿Te preocupan mis fotos? Bueno no veo culpa si todos esperan que Kate este con Erik porque él es más perfecto ¿no? – Castle odiaba pelear con su familia, eran sus únicos seres cercanos, pero estaba cansado de ser juzgado por todo y que toda la mierda siempre era su culpa – te escuche muy animada apoyándola ¿Qué importa que yo pasee con una mocosa o no? – Al instante sintió una almohada chocando contra su cabeza

-Rick, eso es solo…

-no me interesa, voy a cenar con Karin y no me la arruinaras – dándose vuelta para poder caminar hacia donde la chica, este se dio cuenta de que ella ya había comenzado, con sus cosas favoritas- ¡Hey espera! ¡El último es mío!

-el que pestañea pierde, Rick

Cortando la llamada, Castle se fue a cenar con la chica intentando hacer que su mal humor se pasara, pero era casi imposible. Dudaba que Kate le haya dicho algo a su madre para que lo juzgara, Martha era lo bastante chismosa como para saber que todo fue por ella misma, aun así un sentimiento de resentimiento contra Kate comenzaba a surgir.

Por otro lado, en el loft del matrimonio casi roto, una pelirroja, Martha, caminaba de un lado hacía otra mientras era observada por otros tres pares de ojos. Ninguna de ellas se encontraba mejor después de la conversación. Así no se suponía que serían las cosas, se suponía que cuando Rick volviera él corriera hacía Kate y todo se solucionaba, pero no habían contado con esa niña entrometida.

Soltando un suspiro, Martha vio a Kate con algo de pesar y se acercó dramáticamente para tomarle ambas manos para darle el apoyo necesario. Su hijo era un tonto por dejar a Beckett, pero no lo era tanto como para dejarla para siempre. Él amaba a Kate y estaba segura que se repondrían de estas, solo esperaba que el matrimonio saliera lo menos afectado posible en todo este problema.

Kate mantenía la cabeza abajo. Los mismos errores de siempre la perseguían, lo peor de todo es que pensaba que no podría arreglarlo antes de navidad, no si Rick no le daba indicios de que la amaba tanto como hace cuatro años.

Mordiéndose el labio inferior pensó en esa cena que estaban teniendo ambos. Quizás era un restaurante de lujo como le gustaban a él y luego se irían a la cama. El solo hecho de pensar que su esposo la traicionaba así le fastidiaba, por lo que decidió optar por el voto de confianza que aun permanecía en su corazón. Ese que le decía que él no había estado con nadie.

Soltando un suspiro, hizo el amago de levantarse pero la mano de Alexis la detuvo. En cuanto la vio, notó que la chica estaba más desbastada que ella, pero fingía no decir nada para, posiblemente, aparentar ser madura. Negando con la cabeza se sintió horrible. Nunca debió decirle a Martha y a Alexys todo eso, pero se veía en la obligación de prepararlas, lamentablemente habían visto las noticias y no lo tomaron para nada bien.

-yo… creo que es mejor que mañana no este, no me gustaría causarles problemas cuando es obvio que deben hablar – Comentó la castaña intentando sonar tranquila

-no, debes estar y deben arreglarse Kate, ustedes no pueden terminar cuando se aman

-Alexis, entiendo tus sentimientos, pero es obvio que Rick no se siente de la misma forma conmigo – Intentó sonreír para aminorar el sentimiento de dolor en la menor, pero su propio dolor provocó estragos en su sonrisa

-aun no entiendo porque papa te dejó, él siempre dijo que te amaba… esa chica no es más que un juguete, algo sin importancia – Se quejó Alexis perdiendo la paciencia – ¡No te le llaga ni a los talones!

-Alexis, tu papa no me dejo en primer lugar… recuerda que le pedí tiempo y… y él tenía todo el derecho a seguir conmigo o rehacer su vida, no podía seguir haciéndolo esperar y estaba consciente de eso

-¡Pero lo hiciste por su bien! Nos cuidaste a todos – Molesta se levantó y comenzó a recorrer el lugar tal como lo hizo su abuela – esos tipos eran peligrosos y los venciste… eres la mejor y mi padre sabía con quien se casaba cuando te persiguió… él tenia las cosas bastante claras

-Alexis… – Intentó hablar, intentó defender a su esposo, pero la imagen de esa niña abrazándolo le hacía concentrarse más en su propia impotencia

-¿Terminaran? ¿Se divorciaran definitivamente? – Mostrando lágrimas en los ojos se dejó caer en el piso mientras Hayley, quien se mantuvo en silencio, fue a consolarla- eres la única mujer que le hizo bien, no dejes a mi papa Kate, por favor no lo dejes

-no sé qué pasara en el futuro, pero te prometo que lo que menos quiero es que todo termine Alexis – Yendo a abrazarla también, intentó darle consuelo.

Quedándose unos minutos todos juntos ahí, Kate recordó cada momento vivido con Castle y realmente creyó imposible que él solo decidiera irse con una menor. Ella tenía casi la mitad de Rick y eso lo hacía más imposible, además parte de su ego le decía que era imposible que él se enamorara de otra persona. Ellos habían pasado muchas cosas juntas y dentro de eso gozaron de un gran inventario de novedades en la cama. No le daba vergüenza admitir que gozó de probar muchas cosas con él, pero si le daba rabia pensar que Rick las ocuparía con otra persona. Con esa mocosa malcriada que conoció a través de Vikram.

Negando con la cabeza se metió en la habitación que le perteneció por mucho tiempo con Castle y se preguntó qué estaba haciendo, se preguntó si esa chica aparentemente buena le hacía más feliz que ella. Pronto sus pensamientos dejaron de ser preguntas y se centró en todos los recuerdos donde se sintió triste y Rick corría a perseguirla como siempre, ella sabía que se dejó llevar por un Castle complaciente, pero no se lo podían quitar así. No podían llegar y quitarle aquello que ella amaba más que a su propia vida.

Solo se hacía daño al pensarlo, así que se cambió de ropa y se recostó en la cama sin poder sentir el cálido aroma de su pareja. De él ya no quedaba nada y eso no hacía más que dolerle por el hecho de que el tiempo había sido demasiado largo. De pronto recordó como la noche de su pelea pensó en ir, mas Vikram la había llamado y tuvo que partir a investigar, la siguiente tarde tuvo más trabajo y cuando por fin pudo tener tiempo libre, Hayley le informó que se había ido. Su mundo se había desmoronado en ese momento, pero su concentración debía seguir pegada en atrapar a LokSat, por lo que se prohibió el buscarlo pensando en que él volvería. Quizás cuando se le fuera el enojo.

-Rick… por favor dime que todo esto es mi imaginación – Susurró ante la nueva imagen de esa mocosa con Rick. Intentando desechar el pensamiento, se quedó dormida sin lograr soñar nada como todas las otras noches

Richard por su parte no paraba de gruñir y empujar a la chica en el sillón mientras apretaba con fuerza los botones de su control, como si así consiguiera más velocidad en su coche de carreras.

Ambos estaban jugando el Mario Kart, en la Xbox, para saber quién pagaría la comida del día siguiente. Ninguno se daba por vencido, lo malo es que Karin no paraba de dejarle trampas mientras se le tiraba encima para que dejara de ver momentáneamente la televisión.

Al final de la carrera ella bailó triunfal mientras no soltaba el control y se burlaba de Rick con todo el arsenal que tenía. Se había librado del almuerzo así que no podía estar menos feliz, mientras tanto, Rick, no paraba de bufar y hacer caras de niño amurrado. Aunque en el fondo sonreía contentó de tener a esa chica haciendo estupideces a su lado.

-acompáñame mañana – Soltó de repente Rick mientras le miraba serio – te necesito allá conmigo aguantando la batalla

-¿Por qué? ¿No sabes solucionar tus problemas? – Le gustaba pasar tiempo con el mayor, pero esa dependencia ya le asustaba, sobretodo porque en el momento dado, la única que extrañaría a alguien era ella.

-me asusta que mi hija haya malinterpretado nuestra relación – Se apuntó a ambos y soltó un suspiro ante la risa exagerada de ella – no te rías, todo el maldito mundo piensa que somos amantes… como si yo fuera un desgraciado asalta cunas ¿si saben que tienen casi la misma edad Alexis y tú?

-¿Me creen de tan mal gusto? Nunca me enamoraría de un escritor… ni muerta

-pero el mundo lo piensa y tienes que saber que soy muy cotizado – Respondió ante la ofensa de la chica, aunque no le agradara la idea, él tenía su orgullo y lo defendía

-ya, pero de qué sirve si la única cosa en la que piensas es en Kate, ni pensar en lo que harás en su nombre

-hago muchas cosas en su nombre en privado Karin – Sonriendo con arrogancia la vio sonrojarse y la escucho decir que no quería detalles- en realidad eres bastante inocente ¿No?

-he dedicado toda mi vida al violín, mi único novio que tuve fue hace tiempo… ya sabes – Aguantando el sonrojo, ahora él fue quien se rio estrepitosamente por lo que le lanzo un cojín completamente enojada– maldito seas, muérete ya Castle, respétame como la dama que soy

-eres de todo, menos dama… de hecho te quiero adoptar como hijo, siempre quise tener un niñito

-y yo solo entraría a robar a tu casa – Se quejó tirando otro cojín a su cara

-pero no desechas la idea~

-teniendo en cuenta que mi familia fue una mierda y tú me has acompañado incluso en mis llantos, no me desagriara ser tu hija o hijo… eres lo más cercano a un padre que he tenido – Sonriendo con cansancio, dejo todo tipo de juego y se fue a su cuarto – pero ambos sabemos que esa idea es loca y sin fundamentos… descansa Rick

-descansa Karin

Viendo hacia la habitación de la pequeña, soltó un suspiro y fue al propio mientras pensaba en la violinista. La chica era demasiado simpática, le encantaban los juegos y no paraba de sonreír con malicia, pero cuando se trataba de hablar sobre su familia siempre se alejaba. Durante ese tiempo quiso saber que paso entre ellos, pero tenía miedo a ser alejado y por lo mismo se retenía con las preguntas y la dejaba tranquila. Tal como Kate, aunque ahora pensaba en lo poco recomendable de esa acción, siempre que daba espacio y esperaba terminaba perdiendo él por el aprovechamiento de los demás.

Recordando a su esposa, se preguntó que estaría haciendo, si ella lo extrañaba tanto como él lo hacía. Con una sonrisa en sus labios recordó las palabras de Karin al decirle que estaba enojada, también el deseo en sus ojos por abrazarlo. Ella aun lo amaba, pero no era capaz de arriesgarse por él y por lo mismo no volvía.

Con ese pensamiento en su cabeza se recostó en la cama con la foto de Kate puesta en su celular. Le dio un beso como todas las noches y sin dejar de sonreír, se quedó dormido. Deseaba que esa navidad fuera estupenda con todos sus seres queridos. Esperaba poder arreglar las cosas dentro de esos días porque volver a Italia sería más doloroso que la primera vez. Volver a Italia significaba perder su nombre convertirse en Jean Filipelli y para siempre.


hasta aquí llegamos~

nos vemos mañana con otro capitulo. cada vez mas cerca de navidad.

con respecto a los review del one shot, gracias. realmente me sacan una sonrisa porque era una idea egoísta que tenia en mente y no creí que fuera aceptada. cuando tenga un poco de tiempo, intentare hacer una continuación. pero que sepan de antemano que no veo a Rick y a Becket juntos antes de la cuarta temporada... si tonteando y haciendo una danza hermosa, pero no juntos como pareja.

sin mas que decir, me despido esperando sus comentarios.

se me cuidan, un beso y un abrazo

atte

Zack Engel~