Capitulo 2: Tristeza no tiene fin

* Universo principal

A pesar de que aun estaban en verano, al amanecer se sentía que el otoño estaba llegando.

Como cada amanecer, Harry iba al patio de la madriguera, a llorar y descargarse, a ver la tumba de su amada.

Ginny Weasley, que en paz descanse.

- Todo fue mi culpa, Ginny – decía Harry mientras algunas lagrimas salían de sus ojos – lo siento, lo siento tanto.

Harry había pasado los últimos cuatro meses en la madriguera, lamentándose una y otra ves la muerte de aquella pelirroja a la que había jurado que vivirían juntos para siempre.

Y hoy estaba mas dolido aun, pues sabía que esta seria la ultima mañana en la que visitaría la tumba de Ginny, ya que volvería a Hogwarts a cursar el último año, gracias a la insistencia de Hermione.

El no debía regresar a Hogwarts si no quería, podría obtener hasta el titulo de Ministerio de Magia si así lo deseaba, solo debía presentarse a las elecciones de fin de año y ganaría por una diferencia de, mínimo, 20%.

"Pero no es la forma correcta de hacer las cosas" – le había dicho Hermione – "Cada persona que desee ser alguien importante en su vida debe terminar el colegio"

Pero ella no entendía que hasta el diario El Profeta había hecho una encuesta sobre posibles candidatos, y extrañamente, habían puesto su nombre entre ellos, junto con otros como los de Kingsley y McGonagall, también habían colocado al Señor Weasley. Lógicamente, en la encuesta el nombre mas votado fue el de Harry con un 48%, dejando atrás a Kingsley con 28%, McGonagall con 19%, y ultimo el Señor Weasley con 5%.

Harry en persona había aclarado a Kingsley que el no pensaba candidatarse para Ministro, y Kingsley estuvo feliz de enterarse. McGonagall también había aclarado que no pensaba en el Ministerio teniendo la oportunidad que siempre había anhelado: Ser Directora de Hogwarts.

Y al Señor Weasley no le gustaba la presión que generaba el puesto más alto para los magos de Inglaterra, y también decía que después de la guerra lo último que quería era tener a cientos de personas mirando en que momento cometía algún error para empezar a criticarlo.

A Harry le agradaba Kingsley, y no tenía dudas de que era el candidato ideal para ser ministro de magia, era joven, trabajador y había sufrido en carne propia a los Ministros corruptos como Fudge, la incompetencia de Scrimgeour y la tiranía de Voldemort.

Ya casi el sol salía por completo, cuando decidió regresar a la madriguera. Cada vez que visitaba la tumba de Ginny sentía como si le arrebataran el corazón, pero al mismo tiempo sentía que no podía vivir sin visitar esa tumba.

Cuando ingreso en la cocina se encontró con una Señora Weasley que estaba preparando el desayuno.

- Hola Señora Weasley – saludo Harry.

- Hola Harry, querido – saludo la señora Weasley - ¿Quieres desayunar?

- No gracias – respondió – no tengo hambre.

- Pero si pareces desnutrido, hijo – le dijo – anda, come un poco, estoy segura que te encantara, además lo necesitas, hoy estarás todo el día viajando.

- ¿Quién lo diría? – Respondió Harry sarcásticamente – hace un año estábamos corriendo de Voldemort, y hoy, simplemente nos preparamos para volver al colegio.

- No pienses en eso, hijo, es mejor olvidar todo aquello que sufrimos…

En ese momento Harry se sintió un poco maleducado al sacar el tema de la guerra frente a la señora Weasley, pues si bien Harry había sufrido mucho al perder a tantas personas, la perdida que mas había sentido fue la de Ginny, sin embargo la Señora Weasley había perdido a dos hijos, Fred y Ginny.

- Lo siento – intento disculparse Harry.

- No te preocupes – le respondió la señora Weasley - todos hemos sufrido, lo importante es que ahora estamos en paz.

Durante unos minutos, el silencio reino en la cocina de La Madriguera, la Señora Weasley habia hecho unas salchichas y huevos para Harry y se sentó en frente suyo mientras Harry comía, hasta que una inesperada pregunta llego.

- ¿La amabas?

Sorprendido, Harry miro a los ojos marrones de la señora Weasley, que en ese momento estaban a punto de derramar lágrimas. Estaba más que claro a quien se refería, eso no havia falta deducirlo, pero la pregunta era ¿Por qué?

- Disculpa Harry – le dijo la señora Weasley – es solo… es solo que me gustaría saber si mi hija realmente conoció el amor mientras estuvo en vida, es decir, tu sabes, ella te amaba y…

Entonces dejo la pregunta en el aire. Harry amaba a Ginny ¡Claro que si! Eso no hacia falta preguntárselo. Lo increíble era que alguien dudara de eso.

- Más que a nadie en el mundo – le respondió el de ojos verdes – siempre será la única a la que amare.

Lo siguiente que supo fue que estaba envuelto en un asfixiante abrazo, cortesía de la señora Weasley, quien lloraba en sus hombros.

- ¡Oh, Harry! como la extraño… - decía – al menos… al menos me alegra saber que conoció el verdadero amor antes de irse.

Harry no aguanto más y también soltó unas lágrimas silenciosas en el hombro de la señora Weasley. Harry se sentía tan libre al ser abrazado por una persona a la que siempre había considerado su madre, le gustaba esa sensación de sentirse reconfortado.

- Escucha Harry – le dijo la señora Weasley al oído – yo se que siempre amaras a Ginny como ella te amaba, pero tu no tienes porque encasillarte en su recuerdo, tu mereces ser feliz, buscar alguien mas, tal vez no hoy, ni mañana, pero en algún momento encontraras a la persona indicada, y quiero que sepas que nunca te juzgare por ello, estoy seguro que eso es lo que Ginny quería, nadie te juzgara por enamorarte de alguien mas, espero que lo sepas.

Harry iba a responderle que nunca se enamoraría de alguien más, que Ginny seria la única en su vida y que nadie ocuparía su lugar, pero cuando lo iba a decir, alguien lo interrumpió.

- Es cierto.

Sintiéndose avergonzado por estar llorando en el hombro de la Señora Weasley, Harry miro hacia la puerta de la cocina, en donde se encontraba el Señor Weasley, quien observaba con un poco de ternura la escena de Harry y Molly Weasley.

- Hijo – dijo el señor Weasley acercándose a Harry y la Señora Weasley – si bien es cierto que hubiese preferido llevar a mi hija al altar para que se case contigo, nunca te juzgaría por buscar la felicidad en otra chica, pues se que tu querías a Ginny tanto como ella te quería a ti, y se que a mi hija no le gustaría que seas infeliz.

- Señor Weasley…

- ¿Por qué no me llamas Arthur? – dijo bromeando – nos conocemos desde hace bastante tiempo como para que sigas llamándome Señor Weasley.

- Gracias – le respondió Harry – gracias por todo.

- Gracias a ti, Harry, querido – le dijo la Señora Weasley.

- Sin ti el mundo entero estaría sin paz en estos momentos – le dijo el Señor Weasley – pero para esta familia tú no eres un héroe ni un salvador, sino que eres uno más de nosotros, un Weasley mas que por cosas del destino nació pelinegro.

- No queremos verte sufrir, Harry, sabemos todo lo que has pasado, y te conocemos desde hace bastante como para saber quien eres a pesar de tu nombre y tu cicatriz, sabemos de lo que eres capaz y sabemos lo que te hace daño.

- No queremos verte como un muerto en vida – dijo el señor Weasley – todos hemos sufrido y seguiremos sufriendo, pero sabemos que el mundo continúa y que a nuestros hijos les haría daño que nosotros estuviéramos lamentándonos por siempre todo lo que ha ocurrido.

- Y todos nos sentimos mal al verte sufrir tanto – continúo la Señora Weasley – eres un miembro más de la familia, y verte sufrir y no poder hacer nada es fatal para nosotros, todos compartimos tu dolor.

- Ya hemos perdido tanto en la guerra, Harry – dijo el Señor Weasley – por favor no permitas que te perdamos a ti también.

Harry miro a los Señores Weasley y sabia que no podía seguir actuando de la misma forma en la que había actuado estos últimos meses, se los debía a quienes le habían ofrecido ser parte de una hermosa familia.

- Se los prometo.

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- Lleno de muggles, por supuesto… - decía la señora Weasley mientras atravesaban la entrada principal a la estación de King Cross.

Harry sonrió al recordar que esas habían sido las primeras palabras que había escuchado de la Señora Weasley, hace ya ocho años atrás.

- ¿De que ríes? – le pregunto Ron, que estaba caminando a su lado.

- Simplemente todo esto me trae lindos recuerdos – respondió Harry, mientras recordaba que hace ocho años que conocía a Ron, su mejor a migo. También había a Ginny…

Por suerte, a Harry no le dio tiempo para entrar en un estado de melancolía, pues Hermione había llegado junto con ellos y había abrazado muy fuerte a Harry.

- ¡Harry! – dijo emocionada - ¡Tanto tiempo sin vernos!

Hermione no los veía desde aproximadamente dos meses, había ido a buscar a sus padres de Australia, mientras que Ron y Harry se quedaron en Inglaterra pues Harry no tenia ganas de nada excepto llorar y Hermione había insistido en que Ron debía quedarse en la Madriguera a acompañar a su madre en los momentos difíciles que estaba pasando.

Hermione y Ron se habían comunicado mediante cartas durante los últimos dos meses, en los cuales la castaña le había contado que tardo casi un mes en encontrar a sus padres, luego, una ves que los encontró y les devolvió la memoria, sus padres habían insistido que la chica se quedara durante el tiempo restante de vacaciones para compensar el tiempo que habían perdido.

- Si – le respondió Harry a la castaña – hacia dos meses que no hablaba contigo.

- Eso ha sido culpa tuya, que nunca respondías mis cartas – le recrimino la chica, Harry solo sonrió un poco avergonzado.

- ¡Hola! – dijo Ron alzando sus brazos para que Hermione lo vea- ¿Es que yo no existo?

- Hola Ron – saludo Hermione, pero esta vez un poco mas tímida pues la señora Weasley y el Señor Weasley estaban a un metro de ellos.

Ocurría que a pesar de que tanto Ron como Hermione eran mayores de edad, héroes de Guerra y condecorados con la Orden de Merlín de primera clase, los dos sentían un poco de miedo de decirle a los padres de Ron de que estaban saliendo, eran como un par de niños de 10 años que tenían miedo de decirle a sus padres que tenían un novio/a.

Por eso, ambos habían decidido no dar muestras de amor en frente a los Señores Weasley, una decisión que Harry aun no entendía ¿Qué sucedería el día que tuvieran que comunicarles que se iban a casar?

- ¡Vamos chicos! – Escucharon el grito de la Señora Weasley - ¡El tren saldaren diez minutos, cuéntense sus novedades una ves que parta el tren!

Cuando atravesaron la barrera, Harry se dio cuenta de que había olvidado como lucia el hermoso tren escarlata de Hogwarts y por un momento, sin darse cuenta, había observado el tren tan maravillado como lo haría un niño de once años.

- Es increíble que vayamos a subirnos de nuevo ¿No? – dijo Ron.

- Si… - respondió Harry.

- Será nuestro último viaje – dijo Hermione.

Pero como nada podía ser tranquilo para ellos, alguien tuvo que interrumpir su momento de "Recuerdos escolares" ¿Es que no entendían que solo una ves en la vida se subía por ultima ves al Expreso de Hogwarts?

- ¡Miren! – grito un chico al que Harry no recordaba haber visto nunca en Hogwarts, tenia al menos catorce años y llevaba el uniforme de Ravenclaw - ¡Es Harry Potter! ¡Es Harry Potter!

Todos los que estaban presentes en el andén giraron los rostros hacia donde estaba Harry, que por la forma en la que todos lo miraban bien podría estar brillando.

Y sin previo aviso, todos empezaron a aplaudirlo, mientras sentía que su rostro iba adquiriendo calor.

Quería decirles a todos que se detuvieran, que no hacia falta, pero aunque lo hiciera, dudaba mucho de que alguien pudiera escuchar debido al ensordecedor aplauso.

"Bueno, al menos nadie se acerca a querer hablarme" pensó, pero las cosas siempre pueden ponerse peor y mas aun si el que viene a querer hablar es nada mas y nada menos que la persona mas interesada que había conocido en su vida.

- ¡Harry, mi muchacho! – decía el Profesor Horace Slughorn quien se adelantaba hacia el.

- Tengo que llevar mis cosas al andén – dijo Ron rápidamente al ver quien se acercaba hacia ellos, tomo su baúl y el de Harry y se alejo.

- ¡Espera! – Le grito Hermione - ¡Te ayudo con eso!

Estaba más que claro que ambos habían huido del profesor de pociones, dejándolo solo con Slughorn. Ya se las verían con el mas adelante.

- ¡Oh Harry! – dijo el profesor cuando llego hasta el - ¡Cuánto tiempo sin vernos! ¡No puedo creer lo grande que estas, cada vez te pareces más a tu padre!

- ¿Qué tal, Profesor Slughorn? – saludo Harry.

- ¡Bien! Por supuesto que he estado bien – dijo el profesor, que parecía estar mas emocionado de lo común, tal ves por estar hablando con la persona a la cual había sido ovacionado hace tan solo unos minutos - ¿Dónde han ido tus amigos, el Señor Ronald y la señorita Hermione?

Harry miro en la dirección en la cual habían ido sus amigos, y se alegro al ver que ellos tampoco habían zafado del momento incomodo, pues una gran cantidad de personas estaban pidiéndoles autógrafos, la mayoría de esas personas eran niños de once y doce años. Los dos tenían rostros de estar incómodos ante la situación ya que estaban siendo arrinconados contra una pared.

- Creo que están probando las mieles de ser famoso, profesor – dijo Hary – y por lo visto, lo están disfrutando.

- ¡Ah, claro! Es lo menos que se merecen después de todo lo que lucharon en el último año – dijo el profesor, que no había entendido el sarcasmo de Harry – pero háblame de ti muchacho ¿Qué ha sido de ti en los últimos meses?

Antes de responder, Harry pensó en que no había disfrutado para nada los últimos meses, llorando todo el día en su habitación, sin nada que hacer, sin hablar con nadie. La verdad había pasado unos últimos cuatro meses.

- Bien – mintió el joven – aun cuesta creer todo lo que paso.

- Sin duda mi muchacho, hay tanto que lamentar… - dijo el profesor sonando realmente afligido, y Harry agradeció que el profesor no le mencionara nada acerca de la muerte de Ginny.

El profesor parecía que quería decir algo más, pero fue interrumpido por un grito de la Señora Weasley, que llamaba a Harry.

- Ve, muchacho, nos veremos mas adelante en el tren camino a Hogwarts.

Harry realmente deseaba que eso no ocurriera, pero por cortesía, le respondió.

- Bueno profesor, espero con ansias charlar mas – dijo y se alejo del profesor, que por el rostro que tenia bien podría haberse ganado la lotería.

Una ves que llego a donde se encontraba la señora Weasley, agradeció que Ron y Hermione estuvieran firmando autógrafos, ya que así el podría charlar tranquilamente sin que nadie lo molestara.

- Harry – le dijo la señora Weasley – creo que ya deberías de subir al tren.

- Si, estaba pensado lo mismo – le respondió – tengo que aprovechar ahora antes de que Ron y Hermione dejen de firmar autógrafos.

- Sin duda – dijo el señor Weasley – si a ellos no lo están dejando respirar, no creo que a ti te vaya mejor.

- Pero antes de que subas, quisiera darte esto – le dijo a la vez que sacaba de su chaqueta lo que parecía un pequeño pero grueso libro, Harry lo tomo y cuando iba a abrirlo la señora Weasley se lo impidió – mejor lo abres en el tren cariño, ahora no tienes tiempo, debes subir al tren antes de que los niños se fijen en ti – dijo refiriéndose a los "fans" que ahora tenían Ron y Hermione.

- Bueno, nos vemos – se despidió Harry, metió el cuaderno en su chaqueta y abrazo a la señora Weasley.

- Cuídate mucho Harry.

- Lo se

- Recuerda que es tu último año, debes disfrutarlo.

- No te preocupes demasiado por los EXTASIS – dijo el Señor Weasley – los profesores siempre ayudan a los de ultimo año para que puedan seguir la carrera que desean.

- ¡Arthur! – dijo la Señora Weasley – no debes enseñarle eso.

- Oh, Molly, sabes que si Harry termina el colegio o no, siempre tiene la opción de postularse a Ministro de Magia, la gente lo votaría con los ojos cerrados – dijo a modo de broma.

- Espero nunca recurrir a eso – dijo el de ojos verdes.

- Lo sabemos – dijo la Señora Weasley – Nos vemos en Navidad, cuídate mucho.

Cinco minutos después, Harry estaba solo en un compartimiento al fondo del tren, Ron y Hermione todavía no lo habían encontrado.

"O tal ves estén recuperando el tiempo perdido" pensó Harry "Después de todo, dos meses sin verse es mucho tiempo".

Mientras miraba por las ventanas como rápidamente iban dejando atrás Londres, escucho como la puerta del compartimiento se abría, creyó que eran Ron y Hermione, pero se había equivocado.

Sin embargo, la persona que había abierto la puerta no le desagradaba para nada, y tampoco le desagradaba ver por quien iba acompañada.

- Hola Harry – saludo Luna Lovegood – me preguntaba si Neville y yo podríamos quedarnos contigo, ya sabes, hay mucha gente y no encontrábamos lugar.

- Si, claro que pueden, es mas, muy probablemente Ron y Hermione tarden mucho y necesitare compañía.

- ¿Cómo estas Harry? – saludo Neville.

- Bien – volvió a mentir, intentaba estar bien, pero aun no lo lograba – ¿Y tu?

- También, estos últimos meses han pasado rápido ¿No lo crees?

"Para nada" pensó Harry, pero no quería ponerse pesimista y llorón ante sus amigos.

- Si, ha pasado todo muy rápido.

En la siguiente media hora, Luna y Neville estuvieron narrando sus vacaciones, Harry, que no estaba tan atento a los relatos de sus amigos, respondía cada tanto con un "Ajam" o un "¿Enserio?" y la mayoría de las veces decía "Vaya".

Cuando entraron Ron y Hermione en el compartimiento, era bastante claro que habían estado recuperando el tiempo, Ron tenia el cabello desordenado y la ropa arrugada mientras que Hermione estaba totalmente sonrojada. Aunque Harry ya sabía lo que habían estado haciendo, igualmente pregunto.

- ¿Qué han estado haciendo?

Ron puso cara de pánico ante esa pregunta, pero Hermione respondió.

- Reunión de prefectos.

Justo en ese momento, alguien golpeo la puerta del compartimiento, Neville grito "Adelante" y por ella entro una niña de tal vez trece años, con lentes.

- Señor Weasley y señorita Granger, me han dicho que los llame para la primera reunión de prefectos.

Los rostros de Ron y Hermione no tenían precio, ambos se pusieron colorados como el cabello de Ron y se miraron nerviosamente.

Harry quiso soltar una risotada pero se aguanto, Neville sonrió silenciosamente y Luna, que no entendía nada, pregunto

- ¿Pero no acaban de venir de allí?

- Si – dijo Hermione nerviosa, casi alterada – es muy raro que nos hayan llamado des veces.

- Cierto, esto es muy raro – dijo Ron.

Pero la niña, decidida a desmentir otra ves las excusas de sus amigos, dijo.

- Imposible, esta es la primera reunión, la prefecta de Hufflepuf me ha pedido que los llame, es mas, los he estado buscando hace media hora y no aparecían por ningún lado ¿Dónde han estado?

- ¡Si! - continuo Harry – ¿donde han estado?

Al parecer, Ron iba a inventar otra excusa, pero Hermione se le adelanto gritando.

- ¡Eso no es de su incumbencia! – Grito - ¡Lo que Ron y yo hagamos no les importa!

Por un momento, el compartimiento quedo en silencio, hasta que Luna dijo.

- ¡Ah! Ya entiendo, ósea que estaban haciendo cositas.

Lo siguiente que supo fue que estaba tirado en el suelo riendo, Neville hacia lo mismo, el rostro de Hermione era una mezcla de enojo, vergüenza y risa, Ron estaba rojo y la niña les pregunto a la pareja.

- ¿Enserio son novios?

Hermione rodó los ojos sabiendo que eso traería consecuencias, ahora todo el colegio hablaría de su relación con Ron, aparte de que eso significaba que Corazón de Bruja estaría enterado, lo que haría que los familiares de Ron se enteren también.

La niña insistió con la pregunta, pero Hermione no hizo caso y salio del compartimiento con Ron, la niña seguía en el compartimiento con cara de enojada, sin embargo se giro hacia Harry y le dijo.

- El profesor Slughorn te espera en su compartimiento, dice que necesita hablar contigo.

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Ingreso en el compartimiento C de la misma manera que hace dos años atrás, tan solo que esta ves fue diferente, aquella ves habia muchos alumnos provenientes de familias importantes, pero esta ves solo estaba el profesor Slughorn sentado en uno de los asientos del compartimiento, cabizbajo, como si estuviera meditando. Una ves que vio quien había ingresado sonrió forzadamente, eso lo sorprendió un poco a Harry, ya que el profesor de pociones siempre que sonreía lucia radiante.

- Oh, Harry, has venido – dijo el profesor.

- Si, profesor – dijo Harry que esperaba que la reunión no demorara tanto.

Con un gesto de sus manos, el profesor lo invito a sentarse, una ves que Harry se ubico al frente del profesor, este empezó a tocarse la cabeza en un claro gesto de nerviosismo.

- Harry… Harry – dijo el profesor, quien al parecer no sabia como empezar la charla - hay algo que he querido sacarme de la cabeza en el ultimo año, sin dudas ese pensamiento me ha estado atormentando, si…

- Profesor ¿Qué sucede?

- Simplemente quería preguntarte si – hizo una pausa – si todo esto que sucedió – otra pausa – la verdad es que…

- Profesor, vaya al grano, por favor – le dijo Harry, que no quería sonar irrespetuoso, pero le molestaba ver como el profesor le daba vueltas y vueltas al asunto.

- ¿Sirvió de algo? – pregunto el profesor con voz baja.

Harry miro con desconcierto al profesor ¿Sirvió de algo? ¿Qué sirvió de algo? Le preocupaba no entender de que le estaba el profesor y era aun mucho mas preocupante la cara de culpa que tenia el profesor.

- Perdone profesor, ¿Pero que sirvió de algo?

- Tú sabes, aquella noche en la cabaña de Hagrid, mis recuerdos, los que me pediste para Dumbledore – dijo el profesor rápidamente – los del Horrocrux.

- Oh…

Esos recuerdos de cuando le había dicho a Vodemort sobre como crear un horrocrux ¿Habían servido? Claro que si, por supuesto, pero…

- ¿Usted recuerda todo eso? – le pregunto Harry.

- Muchacho, estaba ebrio, pero claro que lo recuerdo, el día del funeral de la acromantula, me confesaste que eras el elegido y te entregue los recuerdos, pero no me has respondido aun ¿Sirvió de algo? ¿Ayudo para que derrotaras al Que-No-Debe-Ser-Nombrado?

- Si, profesor, ayudaron y mucho.

- Entonces… Tom lo hizo.

- Si, dividió su alma en siete, tal como había mencionado en su recuerdo.

- Durante noches me he preguntado si había sido capaz de semejante atrocidad, creo que ahora tengo mi respuesta – hizo una pausa – Harry – dijo mirándolo a la cara – yo no lo hice a propósito, nunca desee esto, debes saber que nunca fue mi intención…

- Descuide, profesor – dijo Harry – si usted no se lo hubiera dicho, de alguna otra forma se hubiera enterado, siempre fue muy persuasivo, usted no fue al único que engaño.

Hubo un momento de silencio en el compartimiento, Harry miraba al profesor, que lucia realmente arrepentido de sus actos, pero Harry sabia que no había sido su culpa, muchos habían caído ante el encanto que podía tener Voldemort, Hepzibah smith, la Dama Gris entre otros.

- Nunca creí que se haría tan malvado, siempre pensé que era un muchacho con una gran curiosidad y ganas de ser exitoso – dijo con tristeza el profesor – pero era ambicioso, yo me había dado cuenta pero en mi mente lo excusaba por su brillantez, ver en lo que se convirtió con el paso del tiempo, y como lo había logrado siempre fue una cara que tuve, gracias a Merlín que ya no esta, y ti, claro, fuiste tu quien lo derrotaste

- Solo tuve suerte, profesor – dijo Harry, mientras recordaba como había heredado la capa de invisibilidad, como si querer Dumbledore había encontrado un Horrocux y el anillo de la resurrección al mismo tiempo, y como también había sacado la varita de las manos de Malfoy sin darse cuenta que se había convertido en el amo de la varita de saúco – Solo fue suerte.

- A la suerte hay que saber acompañarla, hijo – le dijo el profesor – lo creas o no, eres un mago mucho mas capacitado que cualquier otro que he tenido, no con el mismo talento, pero mucho mas capaz, eso te lo aseguro.

- Gracias, profesor

Se le hacia extraño estar hablando con el profesor y no sentirse incomodo, siempre que había hablado con Horace Slughorn había sentido que este le prestaba atención por ser El niño que vivió, pero ahora sentía que era una charla entre un alumno y su profesor.

- Desde que tú habías anunciado El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado había vuelto hace ya más de tres años, sabia que era cierto, y de cierta forma sabia como lo había logrado ¿Cómo no hacerlo? Si fui yo quien le comento que eran los Horrocruxes y como se hacia uno – decía el profesor – pero una parte de mi se negaba a aceptar que Tom había descubierto el hechizo para crear un horrocrux, pero cuando tu viniste a preguntarme lo mismo que Tom sabia que Dumbledore estaba seguro de que de esa manera Tu-Sabes-Quien había sobrevivido cuando tu eras un bebe, pero tenia miedo Harry.

- ¿Miedo de que, profesor?

- De que yo hubiera sido el culpable de todo, de que por mi culpa hubiera muerto tanta gente inocente.

- Profesor – le dijo Harry, que en sus pensamientos estaba seguro de que el profesor no tenia la culpa – ya se lo he dicho, lo hubiera averiguado de todas formas.

El silencio volvió a reinar, hasta que Slughorn pregunto.

- Se que es muy personal, si no quieres responderme no lo hagas, lo entenderé, pero no puedo evitar hacerlo, hijo – decía el profesor – pero ¿Cómo los encontraste, seis objetos que pudieran ser cualquier cosa, como lo hiciste?

- Lord Voldemort – el profesor hizo un pequeño estremecimiento cuando dijo ese nombre, pero no dijo nada – era alguien que subestimaba a todo el mundo, profesor, se creía superior a todos y pensaba que nadie averiguaría su secreto.

- A pesar de eso, era demasiado inteligente – dijo el profesor.

- Y su inteligencia y poder le hicieron arrogante – continuo Harry – cuando lo conociste en sus años de Hogwarts ¿Qué era lo que mas le gustaba?

El profesor pensó un momento, estaba intrigado, Harry podía verlo en sus ojos, podía ver que a pesar de estar hablando de un hombre malvado, también hablaban de una persona brillante y eso le gustaba al profesor.

- Siempre hablo del castillo – dijo Slughorn – le maravillaba la historia que tenia, sus fundadores, los grandes alumnos que pasaron…

- Ahí tiene la respuesta – dijo Harry, esperando que Slughorn se diera cuenta.

- El castillo – dijo pensativo Slughorn, quien todavía no descifraba que podían ser los horrocruxes – tal vez… Tal vez los horrocruxes eran cosas del castillo, objetos del castillo…

- No profesor, los horrocruxes eran objetos que habían pertenecido a los fundadores.

- ¿Objetos de los fundadores? – dijo sorprendido – lo entiendo, pero ¿Cómo es que consiguió cosas que habían pertenecido a los fundadores? Según yo se, lo único que es conocido por todos que perteneció a un fundador es la espada de Godric.

- Exacto, pero los linajes de Hufflepuf y Slytherin habían conservado objetos que pertenecieron a los fundadores, objetos que Voldemort robo y convirtio en Horrocruxes.

- Pero Ravenclaw solo tuvo una hija – dijo el profesor – y murió antes que su madre.

- Si, pero el fantasma…

- Esta en Hogwarts – culmino el profesor – ¿ósea que debo entender que la famosa y nunca encontrada diadema de Ravenclaw, aquella que concedía inteligencia a su portador, fue encontrada por Tom y lo convirtió en Horrocrux?

- Así es, profesor – dijo Harry.

- ¿Eso es lo que hiciste en el ultimo año? ¿Estuviste buscando horrocruxes?

- Si

- Mas valiente aun, muchacho – le dijo Slughorn – y demostraste ser mas brillante al encontrarlos todos.

- De nuevo tuve suerte profesor

Slughorn iba a decir algo más, pero al parecer se dio cuenta de que no era bueno hacerle recordar todo lo del tema de los horrocruxes a Harry, así que decidió cambiar de tema.

- ¿Y que quieres hacer una vez termines el colegio, Harry? – Pregunto con una sonrisa el profesor - ¿Sigues con la idea de ser Auror?

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Una vez que termino de hablar con Slughorn, el resto del viaje fue normal, incluso la cena de bienvenida, la selección de los alumnos nuevos, todo era normal. Pero Harry no se podía quitar de la cabeza la idea de que nunca mas vería a Dumbledore dar la bienvenida.

Eso lo entristecía un poco, pero sin dudas McGonagall seria una buena directora, un poco estricta, pero llevaría a Hogwarts por buenos caminos.

Cuando finalizo la cena y se dirigía a su habitación en la torre de Gryffindor, el profesor Flitwick le dijo que la directora le esperaba en su oficina, algo extrañado, emprendió camino hacia la gárgola de entrada a la oficina del director, cuando se dio cuenta de que no sabia la contraseña.

- ¿Dumbledore? – pregunto dubitativo, había dicho eso la ultima ves que entro a la oficina del director de Hogwarts en medio de la batalla final.

Para su sorpresa, la gárgola se movió, Harry subió las escaleras y toco la puerta, un "Adelante" le respondió e ingreso a la oficina, que no estaba muy cambiada a como era la oficina de Dumbledore, tan solo que en lugar a donde se había acostumbrado a ver a aun Dumbledore con los codos sobre la mesa y una sonrisa en la cara, ahora estaba una recta Minerva McGonagall revisando papeles, pero cuando Harry entro una pequeña sonrisa se dibujo en sus labios.

- Potter – dijo levantándose – se que tal vez estarás muy cansado y no quieras perder el tiempo, así que seré rápida.

- No se preocupe profesora, no es problema el estar aquí, es mas, me trae lindos recuerdos.

La profesora sonrió.

- Si, a mi también – dijo – pero no te mande llamar para que hablemos de recuerdos, te llame para poder cumplir uno de tus pedidos.

- ¿Mis pedidos? – pregunto sorprendido, ¿Qué había pedido el?

- Si – le respondió la profesora – veras, Severus Snape es considerado uno de los mortifagos mas cercanos a Voldemort, pero como tu sabes y me hiciste saber, siempre ha estado al lado de Voldemort, así que cuando pedí ante el ministerio que el retrato de Snape pudiera ser colgado como uno de los directores, me respondieron que no, ya que había sido un director que había aprobado la tortura de niños, además de qué había ascendido a ese cargo por ser la mano derecha de Voldemort – hizo una pausa – pero cuando les mencione que ese pedido era tuyo, me dijeron que harían una audiencia ante el Wizengamot para ver si aprobaban o no el hecho de reconocer o no a Severus Snape como director de Hogwarts.

- Ya veo – dijo Harry – ¿pero porque debe ser ante el Wizengamot?

- Para determinar si Severus Snape es o no un héroe de guerra o un villano, eso es muy importante.

- ¿Y cuando es la audiencia, profesora?

- Será dentro de unas dos semanas, te avisare y tendrás un permiso especial para poder asistir – dijo la profesora – eso es todo, Potter, ahora puedes ir a descansar.

- Gracias profesora, buenas noches.

Una ves que salio de la oficina de McGonagall fue derecho a la torre de Gryffindor, agradeció que no hubiera nadie en la sala común, no le gustaba que las personas le miraran con admiración por haber matado al mago más oscuro del siglo. Matar era malo, no importa a quien.

Cuando entro a la habitación, todos estaban durmiendo, los ronquidos de Ron y Neville se escuchaban por toda la habitación. Se dirigió a su cama y cerró las cortinas, se saco su túnica de Hogwarts y su chaqueta que había tenido mientras viajaba en el tren, reviso todos los bolsillos para ver si no había dejado nada en ellos y encontró el pequeño cuaderno que le había regalado la señora Weasley.

Se saco toda su ropa y se puso sus pijamas, se recostó en su cama y abrió el pequeño cuadernito, se sorprendió al ver que era un pequeño álbum de fotografías, pero le sorprendió mas saber de quien era el álbum.

- Ginny… - susurro.

Era un álbum de la menor de los Weasleys, en ella había fotografías de cuando era un bebe, su niñez, su adolescencia, era un álbum con fotografías de la vida de Ginny, algunas fotos eran tomadas si que Ginny se diera cuenta, eso se notaba, ya que había fotos en los que ella miraba a otro lado, sin darse cuenta de que le habían tomado una foto.

Lentamente sus ojos se empezaron a llenar de lágrimas ¿Cuántas fotos más hubieran entrado en aquel álbum si es que ella no moría? ¿Hubiera habido una foto de ella y Harry juntos, en el altar?

No pudo más y cerró el álbum, mientras gruesas lágrimas salían de sus ojos ¿Por qué? ¿Por qué la tristeza no tenia fin en su vida?

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