Asi es, esta semana hay dos capitulos, solo para que se den una idea, tal vez si hay respuesta de su parte suba el siguiente capitulo pronto
Disfruten
Disclaimer: Vocaloid no me pertenece, pero la historia si es mia
Capítulo 2
Bienvenida
Presente
Ya comenzaba a obscurecer en el cuarto día de viaje y aun no habíamos llegado a nuestro destino. Hace ya bastante tiempo que habíamos cruzado la frontera de la provincia de Amaton. En el lujoso carruaje nos encontrábamos mi sirvienta quien también era mi mejor amiga, Miki y yo, Rin. En otro carruaje que iba enfrente del mío iba un pariente del Duque de Amaton, Sir Dell Honne, y en otro atrás iba mi madre, la Duquesa Luka Megurine junto con su sirvienta.
Sir Honne había llegado hace unos meses a Megurine Hall, mi casa en la capital. Mi madre le recibió y trato como a un rey, aun sabiendo que no nos podíamos dar esa clase de lujos. La misma tarde que llegó Sir Honne, él y mi madre se reunieron en el despacho de ella, y acordaron mi futuro matrimonio con el duque, o como sé que le llamaban "El máximo sol".
No me agradaba en absoluto la idea el casarme con ese hombre, si bien yo soy una señorita de sociedad, yo amo a un noble Vizconde del reino vecino, Mikuo Hatsune. Sin embargo debo hacer lo mejor por mi madre, por mis propiedades y primas; no puedo dejarles morir de hambre, y un matrimonio con ese Duque significa una unión entre familias, lo que salvaría a mi madre, mis primas y a mí misma de la miseria.
-¿mi señora? ¿Ya hemos llegado?-dijo Miki un poco adormilada. Se acababa de despertar. Ni siquiera con ella me apetecía hablar, solo me limite a negar con la cabeza para después suspirar involuntariamente.-mi señora ¿que no se encuentra feliz? ¡Salvará a la familia!
-aunque me da mucha alegría eso querida Miki, desafortunadamente el casarme con ese hombre me desagrada. Tú mejor que nadie sabe de mi relación con Mikuo. Me siento desdichada ¿Por qué el amor no me tiene que tocar vivirlo? Además probablemente el Duque de Amaton sea un viejo arrugado y feo, ni siquiera podre fingir que me gusta cuando él quiera un heredero ¿entonces qué haré?-suspiré. Miki tenía que comprenderme. Ella bastantes veces había servido de cuartada para yo poder escaparme con Mikuo.
-mi señora con todo respeto, lo que usted hará será cerrar los ojos y dejarse hacer. Aunque no creo que eso sea del todo necesario pues he sabido que el duque es bastante buenmozo. En cuanto a su relación con él Vizconde Hatsune...me parece que ha de empezar a olvidarle.-ella bostezo un poco, se frotó un ojo y se volvió a quedar dormida. Me parece que al poco tiempo yo también le acompañe al mundo de Morfeo.
Comenzó a abrir los ojos cuando sentí una mano, bastante fría por cierto, me tocaba el hombro. Solo a mí se me ocurría vestir esa clase de vestidos, vaporosos y con los hombros desnudos...ohm cierto fue idea de mi madre. Al abrir totalmente los ojos divise a mi querida Miki, la luz era azulada, probablemente ya era bastante entrada la noche. Me incorpore con la espalda adolorida, claro esto pasaba cuando te quedabas dormida en el carruaje.
-ya hemos llegado mi señora.- me decía Miki con la misma cara de cansancio que supongo yo tendría.
Bien por fin había llegado a donde terminaría mi felicidad. Bien todo sea por mi gente. Bien todo sea por el bienestar de mi madre. Al fin y al cabo aquí yo ya no importo. Si admito que eso sonó como si mi autoestima estuviera en los suelos, pero la verdad es que eso es lo que siento.
Miki y yo, ya afuera del carruaje pudimos sentir el frio extremo y el viento helado que hacía en el centro del reino. A diferencia de en la capital en donde siempre hace un clima más templado. Aquí, en el mayor de los países intermedios y justo en el centro de este, hacía mucho aire, mucho frio, en fin era insufrible.
En la gran y lujosa entrada de Kagamine Royal Hall, cuyos detalles no pude apreciar pues necesitaba de la luz solar. Vi a mi madre, su sirvienta, igual de congeladas a como lo estábamos Miki y yo, y a Sir Honne.
Sir Honne se acercó a donde estábamos Miki y yo. Nos saludó con la mano, al mismo tiempo que mi madre y de la casa una joven vestida de blanco se acercaba a nosotras también.
-¿Tuvo un buen viaje señorita Megurine?-me pregunto sir Honne con una deslumbrante sonrisa.
-la verdad es que no, me he lastimado la espalda.-dije intentando sonreír. Mi madre me fulmino con la mirada. Sir Honne sonrió apenado.
La joven vestida de blanco se acercó a nosotras con un par de abrigos en un brazo.
-bienvenidas sean muladíes. Soy IA, la esposa de sir Honne...-mire de reojo a Sir Honne y vi que sonreía embobado hacia su esposa.-...también soy prima segunda del Duque de Amaton, el cual me ha encomendado encargarme de su bienvenida. Por favor tomen.- nos ofreció los abrigos a mi madre y a mí. Yo tome el mío lo más rápido posible pues me estaba congelando. Me preocupe por Miki pues a ella no le habían ofrecido abrigo.
-por favor síganme.- dijo IA seguida por su esposo y por todos nosotras. Los Honne eran una pareja dispareja, Sir Honne era un hombre como de treinta y tantos, su cabello lucia rebelde y sus ojos rojos parecían temibles al igual que todo sus semblante; por otra parte IA Honne era una jovencita que no pasaba de los veinticinco, su largo cabello rosa claro y su mirada azulina le hacían ver tierna y delicada.
Entramos en la maravillosa casa que por alguna razón permanecía en penumbra, lo único que nos iluminaba era un par de velas que sostenían los Honne, atrás de nosotras iban dos criados que llevaban todas nuestras cosas, más que nada las mías y las de Miki. Al menos adentro de la casa, no hacia viento pero si era bastante frio. En el pie de una gran escalera que supuse seria de mármol, había otra joven, era pequeña y se veía bastante tímida con sus dos coletas bajas color rubio cenizo.
-mis señoras ella es Julia...-dijo IA.- ella le conducirá a su habitación.- le dijo a mi madre, la cual asintió y siguió a Julia arriba por las escaleras hasta perderse en un pasillo.
-bien es hora de irme. Bienvenida señorita.-dijo sir Honne para también desaparecer, dejándonos a Miki y a mí con IA.
-síganme.-dijo la anfitriona. Miki y yo le seguimos por un corredor que se encontraba al lado de la escalera, era un largo corredor, mis pies comenzaban a dolerme. Por fin y sin mucha plática entre nosotras llegamos a unas enormes puertas dobles de roble. IA abrió el paso a una hermosa recamara con ventana al jardín, era hermosa y grande, la cama con dosel y edredón rosado de seda, un hermoso tocador con banco, toda la gran habitación era iluminada por miles de velas que de seguro le tocaran apagar a Miki antes de retirarse.
-señorita Rin esta es su habitación, señorita Miki la de usted es la habitación de enfrente del pasillo. Si no se les ofrece otra cosa señoritas me retiro.- dijo IA. Yo le detuve antes de que se fuera.
-señora Honne por favor.-ella se volteo a verme.-disculpe quisiera saber cuándo contraeré nupcias con el Duque.
Ella sonrió un poco.- mañana mi señora. Por la tarde. Y por favor querida, pronto seremos familia así que llámeme IA.-ella se acercó a mí y me abrazo.- sé que le da nervios su boda. Todas hemos pasado por eso, le aseguro que todo saldrá de maravilla.
Y con eso se fue dejándome sola con mi amiga. Miki me ayudo a quitarme el molesto peinado que mi madre insistió tanto en realizarme, pues decía que tenía que verme hermosa para cuando me conociera mi futuro esposo, también todas las joyas, y el molesto y revelador vestido de organiza rosada que tanto odiaba yo pues mostraba demasiada piel.
Ella apago todas las velas y me preparó la cama, aun cuando ella ya se había ido y yo ya quedaba más que dispuesta a dormir, por alguna razón tenía insomnio. Sin embargo aunque me costó mucho lograr dormir, la comodidad de la cama y las sabanas lograron su efecto después de un rato.
Bueno por ahora me despido.
Besitos con azuquitar y miel
Lenka Mockingjay (LeaM para los cuates)
