Testigo enamorado

Capítulo 2

Janice miró el reloj del coche al llegar a su casa del barrio residencial donde vivía, eran las siete y media de la tarde, no muy tarde teniendo en cuenta que habían estado una hora en un atasco en la autopista a causa de una accidente.

Kelly que llevaba la última hora sumida en una especie de cómo autoinducido a través del rap, se quito los auriculares de los oídos y abrió la puerta del coche antes de que Janice lo detuviera completamente.

-Sube algo de equipaje- le recordó Janice.

-Mamá…- protesto Kelly irritada- ¿Por qué tenemos que sacar el equipaje del coche justo ahora?-

-Seguro que puedes entrar en casa con una par de maletas-

-Iba a hacerlo pero primero quería ir a saludar a Gayle. No he visto a nadie en toda una semana-

-Me has visto a mí y que yo sepa soy alguien-

-Ya sabes a qué me refiero… además ella se marcha a Londres mañana temprano-

-De acuerdo, pero no te quedes mucho rato. La madre de Gayle nos ha recogido el correo de la semana, tráelo a casa cuando vuelvas-

Janice observo a su hija salir volando hacía la casa vecina de al lado, su mejor amiga. Janice agradecía que Gayle tan cerca y que su madre fuera tan protectora con Kelly como ella misma.

De hecho la madre de Gayle era lo más parecido a una amiga de verdad que Janice se había atrevido a tener. Ginny y ella no hacían nada en común, pero charlaban junto al buzón al ir a buscar las cartas y a veces se tomaban un café mientras hablaban de lo difícil que era convivir con una hija adolescente.

Janice abrió la puerta trasera de la casa y sacó del coche las bolsas de alimentos. Mientras llagaba a la cocina percibió aroma a café. Pero no podía ser: ellas habían gastado el paquete aquella mañana y ella misma lo había tirado a la basura. Miró la máquina de café: tenía el piloto encendido. Le invadió una ola de temor.

-Hola Hermione-

Maldición. Janice se lanzó a por uno de los cuchillos de cocina pero Draco la detuvo antes de que pudiera alcanzarlos, la agarró por detrás y la sujeto por las muñecas.

-No hagas ninguna estupidez- le advirtió el.

Ella intentó soltarse, pero el la tenía fuertemente agarrada, con la espalda de ella contra su pecho. Fue soltándola poco a poco. Janice se giro para verle el rostro y ahogó un grito al comprobar el efecto que casi catorce años de cárcel habían tenido sobre él.

Antes de ingresar en prisión él era joven espectacularmente guapo y seductor con su sonrisa traviesa y sus ojos grises llenos de vida. Seguía siendo guapo, pero las facciones se le habían endurecido. Tenía los brazos más musculosos de lo que ella recordaba y llevaba el pelo corto, una cicatriz le recorría desde debajo de la oreja izquierda hasta debajo de la mandíbula.

Sus ojos seguían siendo los mismos, penetrantes, seductores… Janice se estremeció y desvió la mirada.

-¿Cómo has llegado aquí?-

-En coche. Está aparcado por detrás de tu casa-

Pero bien escondido porque, si lo hubiera dejado delante de la puerta, ella habría sospechado.

-¿Cómo has sabido dónde encontrarme?- preguntó ella para ganar tiempo, mientras pensaba en cómo podía proteger a Kelly.

-Cualquiera puede encontrar al otro si realmente quiere hacerlo-

-Celebraron mi entierro-

-Lo sé, fue un movimiento inteligente… no m lo creí, pero los encarcelados tendemos a volvernos bastantes cínicos. Y aquí estas, la dulce Hermione Granger vivita y coleando en Francia-

-Ahora me llamó Janice Stevens ¿Cómo has entrado sin que saltara la alarma?-

-Las alarmas sólo neutralizan a la gente honrado y a los ladrones estúpidos-

-Y tú no eres ninguno de los dos-

-Exacto… y bien ¿Dónde esta mi hija?-

Ella nunca llegó a decirle a draco que estaba embarazada, pero la investigación y el alboroto previo al juicio habían ocurrido en pleno embarazo. Los periodistas la habían acosado a preguntas de si el bebé que esperaba era un Malfoy. Ella lo había negado con vehemencia.

-Si la hija fuera tuya, no me la hubiera quedado-

Todo él se puso en tensión, por un segundo Janice temió que fuera a abalanzarse sobre ella, pero lo que hizo fue exhalar lentamente.

-Llevo aquí dos días, he visto su dormitorio, fotos de ella. Nicole o como quiera que se llame ahora, es una Malfoy-

-Se llama por su nombre: Kelly Stevens-

-Es muy bonita, inteligente también y una buena nadadora. He visto sus diplomas académicos en la pared del cuarto de estar y los trofeos de natación en su cuarto. Lo has hecho muy bien con ella-

El cumplido emociono a Hermione al igual que la voz de él. Se había vuelto más grave con los años pero ella la reconocería donde fuera. Viejos recuerdos afloraron en su mente y sintió que se ablandaba pero no podía permitirlo. Independientemente de lo que Draco y ella hubieran sido en el pasado, en el presente el era el enemigo. Ella había testificado para el fiscal en el juicio, había visto el arma en sus manos la noche de la sangrienta masacre en la que había muerto el padre de él.

El temor volvió apoderarse de ella.

-Si has venido a matarme, hazlo, pero no hagas daño a Kelly, ella no te ha hecho nada… ni siquiera sabes que existes.

-¿Por qué iba a querer matarte? Por lo que a mí respecta, la mujer a la que conocí hace quince años está muerta. Estoy aquí por mi hija nada más-

-Si quieres hacer algo por ella, márchate… ella cree que su padre está muerto, cree que era un héroe-

-Y hubo un tiempo en que yo creí que su madre era un ángel. Las personas superamos nuestras ilusiones-

-¿Cómo pretendes explicarle que eres un fugitivo?-

-No voy hacerlo, aun no, tu eres Janice Stevens ¿no?, pues yo soy Draco Black, un amigo de su padre-

-No puedes quedarte aquí, este será uno de los primero lugares donde los federales te buscarán-

-Es un riesgo que tengo que correr-

-¿Por qué¿Por que arriesgarte? Estas fuera de la cárcel sigue huyendo no te quedes aquí… no pongas a Kelly en peligro-

-Mírame, Janice-

Ella le dio la espalda, Draco la agarró de la muñeca.

-he dicho que me mires, no he venido a hacer daño a Kelly, sino a protegerla-

-Tú eres el único peligro aquí Draco-

-No, el peligro es mi primo, blaise, sebe donde viven y planea matarlas a las dos-

Lo dio con tanta firmeza y serenidad que a Janice se le heló la sangre en las venas.

-Salió en libertad condicional hace tres semanas, no ha dado signos de querer hacernos daño-

-Pero lo hará, lleva años planeando su venganza-

-Si eso es cierto, tengo que avisar a la policía, un alguacil lleva mi caso. El sabrá cómo manejar esta situación-

-No puedes llamar a la policía. Mételes en esto y Blaise pospondrá su venganza hasta que creas que estas a salvo de nuevo. La policía bajará la guardia en algún momento y el lo sabe-

-De acuerdo quédate aquí, pero deja que me lleve a Kelly… por favor déjame llevarla a algún lugar seguro-

-Escúchame: si quisiera hacerles daño a ti o a Kelly, lo haría ahora- dijo él mostrándole una pistola que llevaba bajo la camisa- estoy aquí para proteger a Kelly si huyes el las encontrará… si se quedan conmigo puedo protegerla… conozco a Blaise, sé cómo piensa, es un hombre malvado, pero yo conozco sus puntos débiles-

Ella le miro a los ojos no quería creerle, no quería pensar que Blaise había planeado matarlas a kelly y a ella, pero su mirada le hacía dudar ¿y si decía la verdad? Si era así¿tendría ella el valor para apartarlo de sí y confiar en la policía para que las defendiera de Blaise?

-Déjame proteger a mi hija Hermione, luego desapareceré de tu vida para siempre… lo prometo-

-¿Y no le dirás que eres su padre?-

-No, tu identidad esta a salvo conmigo-

-Entonces no me llames Hermione, ahora soy Janice-

-Pues te llamaré Janice-

No hubo tiempo para más conversación, cualquier otra noche, Janice hubiera tenido que telefonear a Ginny y pedirle que enviara a Kelly a casa, pero esa noche, como para llevarle la contraría la chica estaba en la puerta que daba al garaje con una cacerola en las manos y una bolsa con correo colgada de la muñeca.

-No vendría mal algo de ayuda- dio Kelly

Draco fue ayudarla. Hermione se quedó inmóvil mientras Kelly se encontraba con su padre por primera vez en su vida. Kelly lo miró de forma crítica. Janice contuvo el aliento esperando lo peor: que su hija sintiera algún lazo con aquel hombre y se figurara quien era. Pero la chica le entregó la cacerola a Draco y continuó hablando.

-La señora Ginny ha hecho un estofado de carne y verduras para que no tuvieras que cocinar esta noche mamá, aun está caliente-

-¡Que considerada!- exclamó ella.

Le temblaba demasiado la voz tenía que recuperar el control de sí misma se reprendió Hermione.

Kelly dejo las cartas sobre la mesa de la cocina y luego miró a Janice y a Draco.

-¿Y tu quien eres?-

-Es una amigo de la familia- respondió Janice sin que le temblara la voz

-¿Nuestra familia tiene amigos? no lo sabía-

-De hecho era amigo de tu padre- apuntó él

-¡Venga ya¿Lo dices en serio?-

-En serio, me llamo Draco Black y tú debes ser Kelly-

-Exacto, bueno mi nombre es Elizabeth Kelly pero todo el mundo me dice Kelly-

-El nombre te va muy bien-

-¿De verdad conocías a mi padre?-

-Y muy bien Crecimos juntos-

-¿Cómo es posible que nunca oído hablar de ti?-

-Buena pregunta-

-¿Mi padre era tan guapo como dice mi madre?-

-¿Tu madre dice que tu padre era guapo?-

-Si, un momento-

-Kelly ¿Por qué no traes el resto del equipaje del coche?- intervino Janice

-Te ayudaré- se ofreció Draco

-¡Fantástico! Y tienes que quedarte a cenar el estofado de la señora Ginny esta para chuparse los dedos-

Janice observó en silencio cómo hija y padre conectaban como viejos amigos. Ella llevaba catorce años rezando para que Kelly no conociera nunca al monstruo cuya sangre llevaba en las venas. Pero el monstruo se había escapado de la cárcel y quería vivir con ellas. Que el cielo las protegiera.

Kelly salió de la cocina para responder y dejo a Draco y a Hermione a solas. Sólo que hermione ya no existía, ella era Janice Stevens, secretaria de un abogado y madre viuda que vivía en Francia. Y no era solo su nombre lo que había cambiado advirtió Draco. También se comportaba de forma distinta, hablaba de forma distinta incluso tenía aspecto distinto.

Draco sintió una opresión en el pecho al recordar la noche que se habían conocido, el salía de la casa de se padre en St. Charles Avenue cuando se a encontró bailando bajo la luz de la luna.

No había música y ella estaba sola; daba vueltas y llevaba un vestido de algodón blanco que se arremolinaba entre sus piernas y sugería sus caderas. Su cabello castaño y rizado también bailaba al viento… Draco sintió como una parte de su cuerpo se endurecía y se obligo a apartar esos recuerdos de su mente.

-Me gustabas con el pelo castaño y rizado- comentó antes de pensar lo que decía.

-Janice Stevens nunca ha tenido el pelo castaño y rizado. Su cabello es rubio y lacio-

El tipo de mujer que pasaría desapercibida. Debía ser lo que ella pretendía, eso explicaba la larga falda que escondía sus fabulosas piernas y la holgada blusa que ocultaba sus turgentes senos.

-¿Janice Stevens tiene pareja?- preguntó él, aunque le daba igual la respuesta, salvo que complicaría lo que él quería hacer.

-No, vive para la memoria de su marido, un bombero que murió en acto de servicio-

-¿El Hombre que era todo un monumento?-

Ella apretó sus puños.

-Quizás todo esto te haga mucha gracia, pero estoy logrando que funcione Draco, para Kelly y para mí-

-Hacer que funcione no el lo mismo que ser feliz-

-Soy suficientemente feliz y tu hija también… y si tuvieras la más mínima decencia no harías nada para echar a perder la imagen que ella tiene de su padre muerto-

-Te sorprendería que yo tuviera algo de decencia en mi interior ¿verdad?-

-No se lo que tienes por dentro… en realidad nunca te conocí-

-Tienes razón nunca me conociste de verdad y parece que yo a ti tampoco-

-¿Cómo averiguaron Blaise y tu que las muertes eran falsas?-

-Con sobornos, favores, chantajes… la forma de actuar de los Malfoy-

-Y si todo eso no da resultado queda recurrir a la violencia-

-Eso también-

-¿Y esperas que te crea?-

-Sí, a menos que quieras arriesgar la vida de Kelly creyendo que estará más segura si yo no estoy cerca… pero si lo haces, huiré con Kelly la mantendré con vida sea como sea… contigo o sin ti-

Janice se estremeció y Draco apretó los puños para no seguir el impulso de abrazarla y consolarla. Estar a su lado estaba confundiéndole la mente y las emociones. Iba a tener que mantenerse muy alerta todo el rato, no podía bajar la guardia con ella. No permitiría que volviera a robarle el corazón.

La tensión en la cocina podía cortarse cuando Kelly regresó de su llamada telefónica.

-¿Vamos a comer o que?- preguntó la chica- ¿me muero de hambre?-

-Yo también- dijo Draco- prepararé una ensalada para acompañar el estofado-

Hermione iba a decir que no tenía los ingredientes necesarios para una ensalada, cuando vio que Draco sacaba un tomate y lechuga de la nevera. Por lo que se veía se había instalado completamente en la casa.

Se movía por la cocina con tanta soltura como ella. Y Kelly que nunca colaboraba en las tareas de la casa si ella no se lo pedía, estaba poniendo la mesa para tres.

Draco Malfoy se había instalado de nuevo en su vida con tanta facilidad como la primera vez. Sólo que esta vez ella no se estremecería bajo sus carisias. No ardería de deseo con sus besos. No le haría el amor tan apasionadamente que gritara de placer.

No permitiría que destruyera su vida y la de Kelly. Ya lo había hecho demasiadas veces.

Kelly se quito los zapatos y se sentó frente a su ordenador. Le gustaba que el amigo de su padre fuera a quedarse unos días con ellas, pero agradecía no tener que dejarle su habitación. Perder su cama le daba igual, pero iba a echar de manos su ordenador.

Draco iba a dormir en el sofá cama que había en el estudio de su madre, entre su dormitorio y el de su madre. Al elegir habitación ella había preferido aquélla porque le gustaba que diera a la parte trasera de la casa porque no estaba pegada a la de su madre, que siempre se quejaba de que ponía la música demasiado alta.

Kelly abrió el navegador que buscaba y entró en un Chat. Un segundo después un mensaje instantáneo de Byron apareció en su pantalla. Ella contestó.

Hemos regresado esta noche, y tenemos compañía un amigo de mi padre, es muy guay. Es muy guapo, pero me parece que a mamá no le gusta. Apenas ha hablado con él.

Las madres a veces son muy raras.

¿La tuya trabaja esta noche?

No, pero no esta en casa, yo también tengo noticia grandes noticias: voy a comprarme una camioneta. Veámonos y te lo cuento.

Mamá no va dejarme salir tan tarde.

Dile que vas a ve a Gayle como haces siempre.

Me dirá que son más de la diez, que no son horas.

Entonces sal a escondidas… lo has hecho antes.

Si pero siempre me asusta que pueda pillarme.

Estaré en el parque dentro de quince minutos. De verdad que necesito verte… vamos Kelly no me decepciones.

Lo intentaré.

Kelly apagó el ordenador y se tiro sobre la cama. Tenía que pensárselo seriamente. Byron le gustaba mucho, pero no quería meterse en problemas. Aunque daba igual se portara que se portara bien, no iba a conseguir ir a Londres aunque fuera un ángel.

Una camioneta nueva era una gran noticia. Y solo eran las diez y diez, algunas de sus amigas podían salir hasta las once de la noche cuando iban a patinar sobre hielo. Después de todo ese año iban a empezar el instituto.

Esperó diez minutos más y abrió la ventana de su dormitorio. La casa tenía una alarma de forma que si alguna puerta o ventana se abría una vez activada aquélla, avisaba. Pero Kelly había averiguado cómo desconectar los cables de su ventana en un Chat de Internet.

Todo lo que quisiera saber estaba en el ciberespacio sólo había que saber encontrarlo. Y si ella no lo lograba tenía a Byron. Era el chico más listo que conocía. De hecho era el único chico que conocía, pero le parecía que era un genio.

El tampoco tenía padre, bueno si lo tenía pero nunca lo veía. Y tampoco veía mucho a su madre porque ella trabajaba por las noches en una zona de descanso para camiones a las afueras de la ciudad.

Kelly abrió la ventana. Afortunadamente el aparato del aire acondicionado estaba cerca de la ventana y hacía bastante ruido. Y su ventana estaba en la parte de la casa más alejada del dormitorio de su madre.

Aún así el corazón le latía desbocado cuando se escapaba de esa forma. No quería ni pensar en lo que sucedería si su madre la pillaba. Contuvo el aliento y salió. La farola de delante de su casa estaba apagada, pero había suficiente luz de la luna como para no tropezar.

El parque estaba cerca, a tres manzanas. Kelly quería ver a Byron y no sólo porque hubiera estado una semana sin hablar con él o porque quisiera que le contara lo de la camioneta; quería hablar del comportamiento de su madre. Debería estar emocionada de que el amigo de su padre hubiera ido a visitarlas, pero no era así. Y a pesar de todo lo había invitado a quedarse con ellas y nunca antes se había quedado nadie a dormir en casa, salvo sus amigas del colegio.

Cuando dejo atrás la casa, aceleró el paso. Tenía la extraña sensación de que alguien la seguía.

Un segundo después, supo que estaba en lo cierto.

Nota de autora:

Muy bien aquí esta el segundo capítulo... trataré de hacer las actualizaciones los más rápido que me sea posible.

Gracias por sus comentarios.

Sigan dejando reviews... nos vemos el próximo capítulo.