Bueno, tanto tiempo sin vernos *w* reactivación de Loving Demons a la orden. Para los que tenían duda sobre la historia, sí es yaoi, porque supongo que no me puedo resistir a las situaciones en que meteré a esos dos peleando por tantos y tan diferentes deseos.
Sin más ni más, disfruten.
Stage 2: Motivación personal
Suzaku sentía los nervios de su espalda explotar uno por uno, suponía que pronto quedaría inválido. Pero no podía evitar la involuntaria reacción a lo que pasaba a su alrededor, era su mecanismo de alerta, después de todo lo que había pasado. Le dirían que era natural reaccionar de esa manera, como un animal que se siente amenazado y de inmediato cambia su postura, pero:
1.- No había amenaza alguna en al menos diez kilómetros a la redonda.
2.- La única causa de que su cuerpo reaccionara así, ya ni siquiera existía.
Aunque había muchas maneras de existir, eso lo tenía claro. Pero Suzaku sabía que el Lelouch que le había causado tanto dolor y sufrimiento en el pasado, no se encontraba más. Había sido borrado. Su existencia, tanto de la mente de las personas que lo conocieron de cerca, como de su propia mente.
Si el Lelouch actual llegaba a encontrarse con alguno de sus compañeros de la Academia Ashford, todos actuarían con indiferencia. Siendo solo personas viviendo en el mismo mundo.
Pero regresando al tema importante, sabía que necesitaba ordenar su estrategia de acuerdo a lo poco que conocía hasta este momento. Aprovechando que Julius seguía inconsciente.
Se permitió tomar asiento, lo más lejos de la cama posible, pero observando todo en caso de ser necesitado.
Julius había sucumbido de la nada ante algo que desconocido, ese era el primer factor de preocupación y del cual el ojiverde no sabía nada. En sí, a él solo le importaba que dicho estratega de Britannia continuara vivo, porque su misión y contrato así lo demandaban. No podía después reclamar su premio si no había cumplido con algo tan simple como esto.
Mantener vivo a un civil.
Tampoco era un trabajo del otro mundo o desconocido. Cientos de personas en ese Imperio se dedicaban a la protección de otras, y era algo tan simple como conocer bien a sus cargos, para no llevarse cada sorpresa en distintas situaciones. Pero a defensa de Suzaku, esto sería tan nuevo para él como para Julius.
Dos completos desconocidos. Obligados a trabajar juntos.
Llegaba a preguntarse incluso si el Britannian tenía dudas sobre por qué él y no otro Round. ¿Por qué el nuevo y sin experiencia, para alguien tan importante? ¿Acaso su supervivencia no era importante?
-Lord Kururugi-
El japonés saltó del asiento ante el llamado y recuperó la compostura en el instante, trató de desarrugar su traje en un intento de desviar la atención.
-¿Si?-
Le costaba trabajo fingir el mínimo interés en su protegido. Sabía que debía mirar en dirección de Julius como si estuviera preocupado, pero siendo que eran recién conocidos, podía tener esa excepción a la regla por un par de semanas. Atinó a poner su mejor cara de profesionalismo y mente fría para escuchar al médico.
El hombre se rascó la base de la cabeza, confundido por algo.
-Lord Kingsley no parece tener nada de gravedad o que requiera mayor atención por el momento- comenzó, miraba a los ojos de Suzaku esperando alivio que no llegó –Sin embargo, el motivo por el cual se ha desvanecido es desconocido. Por ahora no será algo por lo cual preocuparse, pero si llega a pasar de nuevo insisto que me llame de inmediato para hacer una más exhaustiva revisión-
El viejo médico hizo lo mejor que pudo sin tener una respuesta certera. Eso no le importaba a Suzaku aunque parecía que el hombre se sentía culpable por tan vago diagnóstico.
-Es un alivio que todo esté en orden- aseguró el Japonés, muy monótono. Se dio cuenta en el instante que lo había dicho como si estuviera leyendo una pancarta tras el médico, así que suspiró derrotado, llevándose una mano a la cabeza –Yo lo llamaré personalmente si algo más sucede-
No podía continuar la farsa mucho tiempo.
El hombre se retiró con una reverencia y los sirvientes se encargaron de encaminarlo hasta la salida. Suzaku cerró la puerta de la habitación de inmediato para permitirse perder un poco de control, de todas formas Julius no podía verlo. Se tomó la cabeza con ambas manos y luego destensó los músculos de su cara con leves masajes.
Necesitaba practicar. No podía ser una piedra.
No podía dejar que Lelouch de todas las personas, se diera cuenta de que algo andaba mal. Porque el bastardo era inteligente, si se repetía algo como lo que había pasado con el médico, entonces comenzaría a sospechar o a sentirse incómodo. Entonces se limitarían a una muy frívola relación de negocios y según órdenes del Emperador, debía estar tan cerca como fuese humanamente posible de Lelouch.
¿Por qué? Esa parte no quedó muy en claro, pero era una orden al fin.
Así que… debían hacerse amigos.
-Con un estúpido terrorista- musitó Suzaku. Volvió al asiento que había tomado desde el inicio, le dio una última mirada a la inconsciente figura, antes de levantar un libro que había tomado al azar del librero. Leyó la portada:
"Negación"
Lanzó el libro hacia el otro lado del cuarto.
-Un café, necesito un café- refunfuñó mientras caminaba hacia la salida.
El lugar estaba bastante desierto para ser una grande pero modesta mansión de Pendragón. Donde vivía un Lord, y un Round. El personal se encontraba bastante reducido para los gustos de Suzaku, ya que él había tenido que bajar hasta la cocina para poder pedir un café. Entonces se daba cuenta de que el personal se reducía a tres personas.
El guardia de seguridad en la entrada, el mayordomo y la cocinera.
En su más modesta opinión, no era suficiente.
Incluso si a él no le gustaba que lo atendieran día y noche, haciendo algo tan mundano como la cama. ¿Quién no sabía tender su cama? Varias opciones saltaron en su mente pero las disipó de inmediato, centrándose en el olor del café recién hecho y su térmica sensación en el rostro. Agradable en lo que parecía ser el inicio del invierno en Pendragón.
Su mente había perdido la pista del tiempo desde hacía meses.
La cocinera cumplió su pequeño capricho y se retiró. Suzaku no preguntó hacia dónde, pero a estas horas de la noche era más que obvio que no habría cena. Julius todavía noqueado y él sin apetito. Se recargó con ambos codos sobre la mesa y profundizó más en sus pensamientos y en lo que hacía.
Todo estaba mal.
Era la única conclusión a la que podía llegar y no había otra respuesta que tomara su lugar. Lo curioso de todo era que lo sabía desde un inicio, pero se trataba de convencer de que a veces era necesario un poco de maldad por un bien mayor ¿Cierto? Así hablaba Zero, así trataba de escudarse.
Pero él no era Zero.
Así que no haría esas monumentales estupideces. Lo único que estaría mal en este caso, era la situación en la que debía guiar a Julius, haciéndole creer un mundo que no existía y pelear por un Imperio que no lo merecía. De ahí en fuera no tenía remordimiento alguno, porque era el karma de Julius enseñándole la lección de su vida.
Una que no olvidaría.
Respecto a su parte de culpa al final de la travesía, la aceptaría de buena gana sabiendo la cantidad de horrores que cometió sin tocarse el corazón en ningún momento. Pero solo el tiempo diría si valía la pena.
Tenía que valer la pena.
-¿Lord Kururugi?-
Su espalda se tensó ante el llamado tan familiar pero a la vez tan frío que se expandió por la cocina y la taza resbaló de sus manos con un estruendoso sonido sobre la mesa. Su antes prístino traje se machó de café, pero lo importante de esto era que estaba ardiendo y la tela se adhería a su entrepierna como una segunda piel.
-Kuso- maldijo para sí mismo levantándose de la mesa y tratando de enfriar el líquido con movimientos de su mano, tarde recordó por qué había empezado todo ese accidente.
Levantó la vista apenado por su estupidez, Julius Kingsley estaba de pie en la entrada de la cocina, recargado levemente en el marco de la puerta y careciendo de calzado contra el frío piso de la mansión.
-Your Highness…- suspiró, entre asustado por lo natural que había salido eso y su aparición inusitada. El Lord se removió incómodo ante el escrutinio de Suzaku que valoraba su presencia con un entrecejo fruncido –No debería estar fuera de la cama después de lo que pasó-
Entonces el estratega se mofó levemente rodando los ojos.
-Después de un viaje tan largo, es normal- aclaró adentrándose en la cocina sin dejar que el otro se lo impidiera y empezando a buscar entre los cajones algo de comer. Suzaku comenzó a sentirse raro por solo estar observando al otro, aunque no era su deber prepararle algo de cenar.
-¿Quiere que llame a alguien?- propuso.
-Soy capaz de satisfacer mis necesidades básicas por mi cuenta, muchas gracias- respondió el Lord abriendo el enorme refrigerador y sacando tres piezas diferentes de fruta sobre un brazo.
Pero para Suzaku esto ya era topar su límite. Primero tratar de fingir amistad con el otro, pero ahora tener que enfrentarse a su estado de sarcasmo, demonios ni siquiera sabía qué había activado esa parte que tanto odiaba del otro. Ni siquiera se conocían para hablarse de manera tan formal como el otro quería, ¿Pero ahora resultaba que sí eran lo suficientemente conocidos como para explotar todo su sarcasmo en él?
Eso no contaba para Suzaku, solo eran doce horas de haberse presentado en las cuales Lord Kingsley pasó durmiendo once.
Bastardo.
-Lo siento-
La cara distorsionada en molestia pura de Suzaku pasó a confusión en otro segundo.
-¿Eh?- y no podría ocultar sus reacciones por más tiempo.
-Me estoy portando grosero, no suelo ser así- continuó el estratega mirando las frutas que había sacado del refrigerador con algo de pena –Solo que todo esto es nuevo, el tío Charles no me explicó mucho al respecto y me siento extraño- clavó el cuchillo sobre la tabla de manera ruda logrando que la punta atravesara la madera y el utensilio quedara suspendido por su cuenta al retirar la mano.
Suzaku miraba de manera extraña el comportamiento de Lelouch al mismo tiempo que le daba un escalofrío, pensando en que él no solía ser una persona tan agresiva incluso en su manera de expresarse, pero luego se contradecía a sí mismo acordándose de cuál era su lugar en todo esto y por qué se veía obligado a fingir frente a su ex-mejor amigo en lugar de estar ambos cenando en la Academia en compañía de Nunnally.
Nada de sus recuerdos anteriores existía.
Nada de lo que él mismo recordaba de Lelouch fue cierto.
Su amigo de la infancia se convirtió en un monstruo manipulador como todos en el Imperio de Britannia e incluso fue más allá, asesinando a su propia familia a sangre fría.
Así que no, no debería sorprenderse más. Solo debía observar y actuar de una mejor manera que no incluyera sus sentimientos en ningún sentido. Ya antes se había regañado a sí mismo por lo que estaba haciendo y haría, ya antes había llegado a esa misma conclusión donde mentalmente todo estaba resuelto, pero lo difícil siempre había sido mantener esa decisión en pie frente a Lelouch.
De la forma que fuese.
Y este estratega estaba confundido de lo que seguro se contradecía en su mente, Suzaku podía celebrar ese punto comprendiendo ahora lo que había causado su desvanecimiento de hacía unas horas. Si el anterior Lelouch buscaba regresar, o solo eran sentimientos encontrados que le dictaban que algo estaba mal aunque no comprendiera por qué, no se lo pondría fácil.
Presionando cada botón que Lelouch odiaba.
Metiendo en su mente pasión por el Imperio de Britannia hasta la fibra más recóndita de su cerebro.
Haciéndole ver el dolor de ver tus propias decisiones quebrarse porque otros así lo querían.
Endureciendo su propio corazón que antes podría haberlo ayudado, limitándose hoy a regocijarse de su sufrimiento e inestabilidad. Lelouch ya le había hecho ese daño, él solo se encargaría de vigilar que no muriera.
Julius Kingsley retrocedió al darse cuenta de lo que su cuerpo había hecho. Una muestra de violencia aunque fuese contra un objeto inanimado mostraba claros signos de autodestrucción. Estaba siendo transparente y Suzaku sonrió en su interior.
-¿Se encuentra bien, My Lord?- preguntó el japonés falsamente preocupado.
El de ojos violáceos despertó de su propio trance mirando al Knight confundido, pero optó por retirarse sin decir una sola palabra al respecto, solo deseando una buena noche a su acompañante y abrazándose a sí mismo salió de la cocina con prisa.
Suzaku inhaló profundamente el leve rastro de la esencia que dejó el otro a su paso.
Era bonito, pero solo como un juguete.
Así que de esa manera empezaba el juego. Mientras Suzaku tuviera en orden sus ideales, lo demás sería un bono extra.
Corto, lo sé. Pero necesitaba este capítulo para completar el inicio. Es como si ambos fueran el intro a la historia demostrando dos lados de lo que vendrá n.n ¿Qué tanto creen que Suzaku pueda mantener sus ideales realmente? ¿Y cómo es que Lelouch puede convivir consigo mismo?
Prometo dolor, drama, drama y más drama ¿Cuándo les he fallado en eso?
Un placer que sigan esta historia n.n
¿Merezco reviews?
anySuzuki
