-¿Vienes a almorzar con nosotras?- Pregunto Bonnibel refiriéndose a Marceline, -Las chicas y yo iremos a comer al buffet de la escuela, entonces… ¿Vas a venir?-. Marceline no podía creerlo que escuchaban sus oídos, jamás la habían invitado a comer, mucho menos "amigas". -¡Claro!- Acepto Marceline con mucho entusiasmo y al mismo tiempo muy nerviosa. Las chicas se acercaron a la mesa del buffet, algo pequeño para ser tantos chicos en ese instituto. –Bien Marcie…- Le dijo Bonnibel a Marceline con el nuevo apodo que le había propuesto y prosiguió a hablar –Ella es Lumpy- dijo Bonnibel señalando a una chica de ojos negros y un tanto penetrantes enfocados en Marcie, -Y ella es Flama- dijo, esta vez señalando a una chica de remera rosa manga corta con unos jeanes blancos algo ajustados, -Bien chicas, ella es Marceline, es nueva en el instituto y pensé en invitarla a almorzar con nosotras- dijo Bonnie con una gran sonrisa en su rostro lo cual ya empezaba a incomodar un poco a Marceline. Las chicas siguieron hablando todo el recreo, de chicos, moda, zapatos, etc. Cosas que claramente no eran el estilo de Marcie.

Bonnibel llego a su casa feliz, sabiendo que ahora tendría una amiga nueva, ella sentía como si se conocieran de toda la vida, no lo sabía, pero había algo en aquella chica por lo cual Bonnie no dejaba de pensar en ella. Aquella misma noche, Bonnibel se fue a bañar, cuando salió se puso a pensar en todo lo que le había pasado en el día y en su nueva amiga Marceline, "No lo sé, hay algo en esa chica que me llama la atención, pero, no sé qué…" se quedó pensando Bonnie mientras se secaba el cuerpo.

Al día siguiente Marceline se encontraba en la puerta del instituto esperando a sus nuevas amigo, pues las cuatro (Bonnibel, Flama, Marceline y Lumpy) habían acordado encontrarse en la entrada. Luego de un rato Marcie vio una chica de pelo rosa con su bolso también rosa colgando en la espalda, inconfundiblemente era Bonnibel, - ¿Hace mucho qué estas esperando?- Pregunto esta al ver a Marceline parada en aquella puerta, fría y oscura –Solo un rato- Dijo Marcie con un tono algo desalentado, -¿Todo está bien?, ¿Ocurrió algo?- Pregunto Bonnie algo preocupada, -No solo no dormí bien anoche Bonnibel, eso es todo- Respondió Marceline, -¿Qué te he dicho yo?, no me llames Bonnibel puedes llamarme solo Bonnie, somos amigas ¿o no?- dijo Bonnie a lo que Marcie respondió:-Claro, Bonnie. Al cabo de un rato llegaron Flama y Lumpy y ya todas entraron de una vez al instituto.

Durante clases, Bonnibel estuvo observando fijamente el gato blanco de la profesora de historia que estaba encerrado en una jaula en un rincón del salón, la profesora había explicado que lo había llevado a su gato para ir a castrarlo después de clases. A la salida del instituto, a Lumpy le pareció haber visto un gato blanco pasar un gato blanco por la calle, -Chicas, llámenme loca pero… creo que había un gato blanco cerca del kiosco que está en frente- Dijo Lumpy con voz algo tímida, -Lumpy, ¿tu usas drogas?, Padre nuestro que estas en el cielo santificado sea tu nombre…-Bromeó Flama al presentarse la oportunidad, -¡Claro que no idiota!- Respondió Lumpy muy enojada, -Ok, ya cálmate era solo una broma- Trato de tranquilizar Flama a Lumpy al ver que esta se alteraba con facilidad. Al escuchar esto Bonnibel recordó el gato blanco de la profesora de historia, -Chicas, creo que el gato blanco es el de la profesora de historia- Dijo Bonnibel, -Pues, hay que ir a atraparlo, necesita de su dueña- Al fin Marceline pudo opinar sobre la situación y esta vez de manera muy gentil al pensar en los demás, -Marce, ya se fue, déjalo creo que puede cuidarse solo- Opino Lumpy al escuchar eso, -¡Claro que no!, yo estuve sola toda mi vida y no le deseo eso a nadie, ni siquiera a un gato, tengo que atraparlo, voy a atraparlo ¿Quién me acompaña?- Dijo Marceline de una forma muy segura, Bonnie al ver que nadie contestaba pensó que seria su buena acción del día, -Esta bien yo te acompaño- Dijo esta con algo de inseguridad. Las dos chicas se echaron a correr, buscaron por todas partes, tiendas, restaurantes, callejones, etc., no tenia caso, ese gato había desaparecido. Estaban a punto de rendirse cuando escucharon un ruido por detrás suyo, las dos chicas se voltearon a ver y cundo lo hicieron vieron un gato con un pelaje abundante y blanco, sin duda era su gato. Ambas chicas empezaron a correr ya algo agitadas por su largo día, -¿Puedes alcanzarlo Marcie?- Pregunto Bonnibel sin obtener respuesta, puesto que su amiga ya no tenia aliento ni para hablar. Bonnibel y Marceline se abalanzaron sobre el gato quedando una arriba de la otra, ambas chicas con el corazón palpitando a mil sin razón alguna y algo ruborizadas, las dos se levantaron rápidamente y se fueron con el gato en brazos.