Yuzu Pow

Estaba tirada en la cama, llena de picaduras de mosquitos y dolorida debido a la "gran" excursión que planificó el colegio, pero yo me olvidé. Por lo menos pasé un buen rato con Mei, pero solo con recordar algunos momentos me dolía el cuerpo aún más.

Unas horas antes...

-¡Yuzu-chi! ¿Qué haces todavía con el uniforme puesto? ¡Cámbiate rápido nos tenemos que ir!- me decía mi mejor amiga Harumin, mientras se dirigía hacia mi, vestida con el uniforme de deporte.

-¿A qué te refieres?¿Por qué me tengo que cambiar?

-¡Nos vamos de acampada!- me agarró de los hombros y me zarandeaba como si quisiera que me despertara. La verdad es que todavía estaba un poco dormida.

-¿Pero qué estás diciendo?- le agarré las manos para que parara de agitar mi cerebro al que aún no le había llegado la suficiente cantidad de sangre como para funcionar correctamente.

-Vamos no me digas que no te acuerdas, los profesores y el consejo estudiantil planearon una acampada hace 1 semana, incluso te lo he comentado varias veces cuando almorzábamos- hizo un puchero- pero siempre piensas cosas sucias sobre Me..

Le tapé la boca antes de que acabara la frase. Siempre tan pervertida.

-Maldita pervertida- la miré mientras fruncía el ceño- está bien, no me acuerdo de nada pero me voy a cambiar.

-Eso te pasa por dormilona- sonrió mi amiga alegremente.

En los vestuarios...

Asi que una acampada ¿eh? Me pregunto si haremos alguna prueba de valor, ¿Mei será miedosa? En tal caso yo prodía protegerla, y quizás reconfortarla con un beso.

Pensaba mientras me desvestía, estaba en ropa interior cuando escuché la puerta del vestuario abrirse. Allí estaba Mei, mirándome de arriba abajo con su típica cara de poker, pero algo sonrojada para mi sorpresa. Nos sostuvimos las miradas hasta que yo reaccioné tapándome un poco, y eso que ya nos habíamos visto desnudas. Bueno, yo la había visto desnuda la primera vez que nos duchamos, ella creo que ni me miró. En cuanto Mei se dió cuenta de mi acción, reaccionó:

-Vas a llegar tarde si no te das prisa- dijo ya totalmente seria la presidenta.

-Po-podría ir más deprisa si me dejaras cambiarme

-Que yo sepa no te estoy impidiendo que te cambies.

-Ya sabes a que me refiero Mei- vamos, no ahora no hay tiempo para uno de tus juegos.

-Pero ya te he visto desnuda- se acercaba a mi lentamente- y eres preciosa.

Dicho esto se pegó totalmente a mi mi entras me agarraba por la cintura con una mano, y con la otra me obligaba a mirarle a los ojos, ya que yo había desviado mi mirada en el acercamiento, debido a la vergüenza. Me empujó contra una de las paredes del vestuario y empezó a besarme el cuello, bajando hasta mis pechos y besándolos sobre el sujetador.

-Espera Mei, no podemos aquí...- dije mientras agarré su pelo, pegándola más hacia mi pecho inconscientemente

-Creo que te contradices un poco- rió sobre mi piel

Empezó a bajar una mano por mi abdomen, hacia un territorio desconocido que ella estaba deseando explorar. Llegó a la cinturilla de mis bragas y...

-¡Yuzu-chi!- mi amiga entró por la puerta cual estampida de elefantes- ¿Qué estás...?- mi amiga nos miró con los ojos entrecerrados, sospechado.

-N-nada, solo me estaba cambiando- le sonreí con nerviosismo

Mei era bastante rápida cuando se trataba de disimilar, se movió a una velocidad vertiginosa en cuanto vió a Harumin, dando un gruñido por haber sido interrumpida, aunque no sé si la habría dejado continuar, no me gustaría que nuestra primera vez fuera en un vestuario...

-¿Y ella te estaba ayudando o que?- señaló a Mei. Si las miradas mataran, ahora mismo estaría poniendo flores sobre la tumba de Harumin.

-No, ella ya se iba, igual que tú- no les dejé responder a ninguna de las dos y las saqué fuera empujándolas.

En el campamento...

-¡Mei-mei se mi pareja!

En el campamento, un monitor empezó a hacer parejas de dos para las tiendas de campaña, ya que íbamos a dormir allí, y para las actividades que haríamos en un futuro.

-Momokino-san y... Taniguchi-san, vosotras seréis pareja

En cuanto el profesor dijo eso, la mirada de Himeko se entristeció. Dijos algunas parejas más hasta que...

-Las hermanas Aihara serán pareja.

Bendito seas profesor, aunque me suspendas.

Miré hacia a Mei y le sonreí ampliamente, pero duró poco porque la cabeza de taladro se interpuso.

-¡No creas que te voy a quitar el ojo de encima Aihara Yuzu! ¡No te atrevas a hacerle nada a Mei-mei!

-Oh vamos Hime, sabes que yo soy buena, Mei estará bien bajo mi cuidado- le guiñé un ojo y ella me gruñó como respuesta.

Cuando iba a responder, Harumin la agarró por el cuello y tiró de ella mientras seguía al profesor. Este iba a ser un día bastante largo.

Tras una serie de actividades agotadoras, paramos a comer, y después seguimos con la excursión hasta que se hizo de noche. Estábamos al rededor de unan hoguera cuando alguien tuvo la genial idea de hacer una prueba de valor. Consistía en adentrarse en el bosque con tu respectivo compañero, y buscar una bandana que un monitor se encargaría de esconder. ¿Cuál era la recompensa? Te preguntarás, llenarte de picaduras de mosquito, solo eso.

-Mei creo que nos hemos perdido

-Estamos siguiendo las marcas, no es posible

-Ya he visto ese árbol dos veces

-Hay muchos árboles que se parecen Yuzu, no te puedes basar en eso para decir que nos hemos perdido

Mei y yo estábamos en una pequeña discursión en mitad del bosque, juraría que estábamos dando vueltas en circulo y Mei se dedicaba a seguir esas estúpidas marcas.

Yo estaba refunfuñando hasta que escuché un crujido, el cual me hizo saltar y agarrar el brazo de Mei

-¡Yuzu! Ten cuidado, me vas a cortar la circulación

-P-perdón, me he asustado- miré hacia el suelo apenada mientras soltaba su brazo

Sentí un tirón y me di cuenta de que Mei me había acercado a ella, abrazándome por la cintura.

-Si tenías miedo solo tenias que habérmelo dicho- dijo Mei con su típica cara sin expresión

Yo me sonrojé hasta las orejas- Me-Mei- la miré y sonreí- gracias.

Sonreí como una boba ante tales recuerdos y me dirigí a la ducha. Al final fue Mei quien me protegió. Ahora no tengo miedo de nada, se que ella siempre estará ahí para mi, y yo para ella.