-Oye, no te parece que ella... -
-Sí me percaté – le interrumpió certero - sólo espero que Inuyasha no me mande a matar cuando se dé cuenta -
-Él no es de los que gasta su dinero en sicarios - recordó - Taisho vendría personalmente a descuartizarte -
-No es motivo de alegría Kouga -
-Lo sé, aunque yo estaría en primera fila viéndolo todo - declaró con una ligera sonrisa
-Qué cruel eres -
Ahí estaban ellos dos en un club sin el ojidorado puesto que él tenía otros asuntos carnales que atender. Entre tanto, Soun y Daita'na se dieron el lujo de pagar un privado, olvidándose un poco de la vida real y sumergirse en el mundo de la perdición.
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-Kagome, ¿no has vuelto a ver a ese sujeto? - preguntó una chica cegada por la curiosidad mientras mordía un pan relleno de vegetales
-No realmente -
-¡No me digas que no te gustó! -
-Es atractivo, lo admito - confesó - pero no soy de esas que se avientan a cualquiera -
-Qué no le haría a ese hombre... -
-¡Sango! -
-¿Qué?, ¿está mal que imagine cosas? -
-¿Sabes lo que nos harían si nos escuchan? -
-Kagome, no me vengas con tus tonterías de monja reprimida -
Se acomodó la coleta de caballo y jaló, literalmente, de las orejas a su pervertida amiga para que volvieran al trabajo.
-Hagamos esto, prometo hacerte el pay de duraznos que tanto te gusta si dejamos esta plática para otro día -
-¡¿De verdad?! - gritó saltando de alegría - ¿llegarías tan lejos por mí? -
-Con tal que no digas cochinadas -
-Lo que me queda claro es que tienes miedo a tener una aventura - le atajó
La chica no pudo evitar reírse por las incoherencias de Sango; ya habían pasado dos días desde el incidente, y no quería por nada del mundo volver a verlo, el miedo y la repulsión la tenían como víctima. No le podía contar, no se atrevía; todo indica que está sola en esto. Suspiró agotada, pero rápidamente se palmeó las mejillas y frunció el ceño. Era hora de trabajar y no tenía tiempo de recordar.
- FLASHBACK -
Por fin viernes, el día más esperado de la semana y su turno estaba a punto de finalizar. Pronto iría a su departamento a ver películas con su gato.
Recogió la cuenta de una mesa y regresó a la barra. Iba a decirle algo a Sango pero ésta no reaccionaba, ni siquiera la cajera. Al parecer veían hacia la ventana, ¿qué es lo que acaparaba su atención? Giró su perfil y su vista se topó con un hombre excesivamente sexy: lucía una camisa azul marino en conjunto con un pantalón negro al igual que el saco y unas gafas estilo aviador.
-¿Quién es él? - preguntó una de ellas - ¿acaso es un actor? -
El individuo empujó la puerta, adentrándose en la cafetería. Arrancó suspiros de muchos labios femeninos y fue producto de murmullos impúdicos por más de treinta segundos. Bajó un poco su cabeza ocasionando que los lentes resbalaran, dándole un toque seductor y osadamente gallardo; se quedó por unos minutos observando el lugar, aunque la verdad es que buscaba a cierta persona. Se acomodó las gafas y caminó hacia el cúmulo de meseras.
-Ahí viene - alcanzó a farfullar una
Se acercó a la mujer que le designó el obsceno de Miroku. La miró desvergonzadamente de pies a cabeza, estudiándola sin dejar pasar ningún detalle físico. Acortó la distancia entre ellos intentando asustar a la mujer, pero ella se mostraba inalterada, aspecto que en lugar de inquietarlo, le llamó más la atención.
-Buenas tardes - dijo con un timbre vigoroso - ¿te molestaría atenderme? -
Kagome creyó por un momento que estaba soñando, ¿ese hombre surreal le hablaba? Estuvo muda hasta que su amiga le pellizcó el culo, haciéndola reaccionar con la mirada de que ese bombón le pidió exclusivamente a ella que le tomara la orden.
-...S-s-sí, quiero decir... no, adelante - tartamudeó - ¿quiere barra o mesa? -
-¿Qué te gusta más? - preguntó sonriéndole sensualmente
Si se refiriera a su pareja ideal le diría él sin pensarlo. Los dos, solos en una habitación, en posiciones sexuales que nadie había descubierto...
-Tú - musitó sin pensar
-¿Disculpa? -
-¿Eh? - no fue sino que lo vio reírse cuando entendió qué había ocurrido, no supo dónde esconderse ni mucho menos ocultar su vergüenza - ¡lo siento!, no debí haber dicho eso - se disculpó - ¡de verdad lo siento! -
-Por favor, no te disculpes - le pidió de forma amable y tomó asiento pegado a las ventanas - creo éste está bien - dijo apoyando su mejilla sobre su mano - así podré ver tu reflejo cuando quiera -
Ese sujeto no era humano, sintió su corazón tambalearse tantas veces que creyó por unos segundos que se vendría dentro de su estómago. Empezaba a sudar y su piel la sentía en llamas, ¿qué le sucedía?
-En seguida vuelvo - mencionó haciendo un sobre esfuerzo - iré a traerle agua -
No tenía tiempo de ir a la barra y ser interrogada por el personal, se dirigió a la puerta de los sanitarios y se encerró. Se humedeció el rostro con agua fría para calmar sus hormonas, tomó un poco de papel, se secó y salió a atender al exquisito comensal, pero justo cuando abrió la puerta, se tropezó con un cuerpo más alto que ella, masculino por obvias razones y al parecer fornido. Alzó la mirada para pedir disculpas y resultó llevarse una inesperada conmoción.
-¿Estás bien? - cuestionó con voz preocupada el "actor" - temí que te sintieras mal y vine a buscarte -
El príncipe de sus cuentos infantiles estaba frente a ella, de ojos dorados y con una sonrisa envidiable. Esto era demasiado bueno para ser verdad.
-Estoy bien, sólo me mareé un poco -
Escuchó que alguien había trancado el portillo, pero no le dio importancia.
-Qué alivio -
Kagome no se la tragaba, ¿será soltero? Imposible, un hombre como él no podría estar solo, y si lo estuviera, ha de tener un sin fin de mujeres detrás de él.
-Disculpe por hacerlo esperar - dijo tras hacer una pequeña reverencia - por favor, pa -
Una mano la tomó por la muñeca y la jaló contra su cuerpo, ese hombre la tenía atrapada en sus brazos. Podía escuchar los latidos que venían de su pecho y sintió cómo se hinchaba un bulto entre sus piernas. El ojidorado dejó ir sus dedos por la cadera femenina hasta rozar su pierna y subirle el vestido, palpando suavemente aquella piel que parecía ser de seda.
-Eres una mujer deseable - le siseó al oído, mordiéndole el cuello - qué rica estás - expresó mientras marcaba su piel con besos
No podía moverse, y ese tipo estaba prácticamente tocándola a su antojo.
-Alto, por favor - suplicó
-¿Quieres que pare? - preguntó eróticamente al tiempo que ascendían sus manos hacía los botones del vestido y comenzaba a desabrocharlo, dejando a la vista sus apetitosos senos - ruégame - demandó tras lamer por el borde de la copa - ruégame... -
Sí que sabía satisfacer a una mujer; ¡no! tenía que contenerse, estaba todavía trabajando y si alguien... ¡si alguien los viera! En ese santiamén, su cordura la obligó a alejarse de ese ser que emanaba feromonas. Se acomodó el vestido como pudo y se abrochó los botones.
-Tsk, qué aburrida -
Higurashi se tensó al escucharle y le miró con una cara escrupulosa y severamente molesta. Asqueada por saber ahora con qué clase de individuo trataba se dispuso a irse de ahí, pero una mano la paró.
-¿A dónde vas? -
Se soltó del agarre, y otra vez esa persona la detuvo.
-¿Cuánto quieres? - interpeló sin rodeos - ¿cinco mil yenes?, ¿diez mil yenes? - le interpeló sacando un fajo de billetes
¿Lo que sus oídos estaban oyendo y los que sus ojos veían no era ninguna mentira, o sí? Y todo se definió cuando le enseñó una chequera.
-Parece que prefieres ser discreta - dijo con soberbia - podemos arreglar eso -
El cuerpo de Kagome comenzó a temblar, ¿quién es ese hombre?, o más bien, ¿a qué se dedica?, ¿qué es lo que quiere?
Inuyasha al no ver respuesta alguna, le mostró un collar de perlas que tenía guardado en su saco, enseñándole lo que estaba dispuesto a darle.
-Entiendo, ¿te gustan las joyas, verdad? A todas las mujeres les gustan -
Con determinación y furia que desprendía, se acercó a él e intentó pegarle en la entrepierna con su rodilla, pero el ojidorado fue más rápido que ella.
-Así que eres de las salvajes - mencionó lujuriosamente divertido - tú y yo nos vamos a llevar muy bien - señaló resaltando las últimas dos palabras con un tinte lascivo
-Váyase -
-¿Qué? Si apenas estamos empezando -
-Le he dicho que se vaya - dijo con el rostro distorsionado por el enojo - retírese en este instante, de lo contrario, voy a gritar -
-Rétame -
Su voz sensual la aturdía, ¿¡por qué simplemente no se dejaba besar y experimentar sexo puro!? Ah no, la voz de la moral siempre la molestaba. Su cuerpo le exigía sentir el calor masculino, tocar aquellos músculos escondidos y gustar de un falo que la cogería al punto de pedir más.
-Gritaré -
Tomó aire al punto de casi reventar sus propios pulmones con la intención de gritar hasta el punto de que su garganta se desgarrara, pero sucedió algo que no cruzó por su mente, una forma típica del hombre para callar a una mujer y sólo había una manera de hacerlo: besándola.
Sus labios eran carnosos, el interior de su boca estaba tibio y no hizo esperar a su lengua para explorar todos sus rincones. El contacto entre ellos era apasionado y ardiente, Inuyasha deslizó su mano por la espalda baja de la mujer, atrayéndola hacia él, y con la restante asió desesperado el cuello femenino, ahondando más el beso. Entre tanto, Kagome estaba perdiendo la batalla, no quería ceder, pero ese tipo se concentraba en hacerla sentir tan bien, ¡que incluso mordió su labio superior! Era tan vulgar que quería que acabara... y al mismo tiempo codiciaba mantenerse así con él.
Sin embargo, el encanto no duró mucho ya que unos golpes en la puerta los obligaron a regresar a la realidad. La joven se despegó rauda, tapando su boca en señal de desaprobación, en cambio, él se lamió los labios.
-¿Hay alguien ahí? - preguntó una persona inquieta - ¿va a tardar mucho? -
-Parece que nos han interrumpido -
-Lárguese... - ordenó frustrada - y no vuelva -
Cogió la mano de ella y depositó un tierno beso.
-Después de esto, me verás más seguido - le aseguró presuntuoso
Quitó el seguro y abrió el portillo, saliendo del sanitario y dejando estupefacto no sólo al cliente, sino a la misma Kagome.
- FIN DEL FLASHBACK -
Sacudió su cabeza y se regañó a sí misma, ¿cómo podía siquiera evocarlo en sus pensamientos? No, él no es un buen hombre, definitivamente no lo es. Respiró hondo y se concentró en atender a los comensales.
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No iba a permitir que Daita'na se riera en su cara. Un Taisho jamás pierde ante nadie. Al principio creyó que había funcionado, no había margen de error pero al final las cosas no sucedieron como él esperaba. Tal parece que tendría que jugar con ella de otra forma. No se daría por vencido, ese Maserati sería suyo a como diera lugar.
Cogió su celular y le marcó a ese engendro. Uno, dos tonos y contestó.
-¿Bu-bueno? – habló con dificultad
-Oye, ¿estás bien? –
-S-s-sí, no preguntes más – solicitó pausadamente - ¿qué ocurre? –
-¿Ya le dijiste a Kouga que mañana es noche de póker? –
-¿Por qué no le marcas… - dejó de hablar, saliendo de su boca un gemido – directamente? –
Se le erizó la piel al escuchar a Daita'na así, ¿qué coño estaba haciendo?, ¿se estaba jalando su polla?
-Miroku… ¿te estás… -
-Miku, ¿con quién hablas? – preguntó una voz femenina – apenas te toqué y ya la tienes dura –
-Inuyasha… - murmuró su nombre
-¡Te llamo luego! –
Colgó como si su vida dependiera de ello. Qué asco saber que le estaban haciendo un oral a su amigo; fueron los peores treinta segundos de su vida y viviría con ello toda su existencia.
-Es imposible ese sujeto –
Se asomó al balcón a respirar la mañana del domingo. Con su mano se llevó una fresa a la boca, deleitándose con su dulce y ácido sabor; esa mujer… tenía el ligero presentimiento que ya la había visto en otro lugar o tal vez la estaba confundiendo con alguien que prefería no rememorar.
-Matsumiya… - susurró al viento
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¡Konbawa otra vez!, ¿qué les pareció este capítulo? Quedó un poquito más largo que el otro, por más que le acortaba no se reducía en contenido pero en fin… ¿les gustó?
Vaya, tal parece que está recibiendo buenas críticas, eso me alegra mucho. Gracias por sus follows y comentarios, en serio se los agradezco =)
Y ahora, les tengo una pequeña mala noticia, como se darán cuenta tengo otros dos fics pendientes (Regresando a ti y El dolor de mi corazón); el primero ya lo actualicé, pero el segundo aún no. Es por ello que tanto como este fic y Miai no los actualizaré hasta fin de mes, además tengo que subir capítulo de la historia terminada, "Sangre de amor".
Por favor no me odien, prometo recompensarlas con una buena continuación, entre tanto, saquen sus conclusiones con este capítulo, las invito a suponer =D
XOXO niñas.
Luna-es 2012
