Capítulo uno.

Los rayos del sol de la mañana se filtraron por las ventanas de la Corporación Capsula iluminando el interior del edificio, un pequeño niño de cabellos lilas se encontraba durmiendo cómodamente en su cama pero enseguida se despertó al sentir los rayos del sol golpear su rostro, se incorporó en su cama estirando sus brazos, se levanto de ella de un salto y fue hacia el calendario que tenía colgado en su habitación, tomó un marcador rojo para poner una cruz en el día de hoy, contó los días uno por uno y se fijó que solo faltaban tres semanas más para su cumpleaños y sonrió por ello. Por si acaso, miró la hora en su despertador, aún faltaban un par de horas para que comenzaran las clases... ¡dioses! No podía esperar el día en que toda esa tortura acabara y finalmente saliera de ese espantoso lugar, aunque, debía reconocer que no era tan malo, no era nada en comparación al lugar donde se encontraba Gohan. Gohan, habían pasado casi tres años desde la última vez que lo vio, suspiró con melancolía, lo extrañaba mucho pero sabía que debía ser paciente, todavía faltaban otros tres años para que saliera de la prisión, sacudió la cabeza para salir de sus pensamientos, no debía distraerse mucho o si no llegaría tarde a la escuela. Después de darse un baño, Trunks salió de su habitación ya vestido, secándose el cabello con una toalla que sacó del baño, caminó por el pasillo y bajo las escaleras para ir a la cocina a desayunar pero antes de ir a la cocina, pasó por la habitación de su pequeña hermana, Bra, para despertarla y saludarla como solía hacer todos los días. Bra había nacido un año después de que arrestaran a Gohan, al principió, Trunks no quería saber nada de ella, de hecho, estaba decepcionado de su madre por no haberle dado un hermanito con quien entrenar pero con el pasar de los meses, había aprendido a quererla y se juró a si mismo protegerla de todo aquel que quisiera herirla, para cuando la niña cumplió dos años ya eran muy unidos como en cierto tiempo lo había sido con Goten.

Abrió con cuidado la puerta de la habitación de su hermanita y la encontró durmiendo profundamente en su cama, la cual tenía una esquina de madera blanca para que no se cayera durante la noche mientras dormía, avanzó hacia la cama pero Bra al parecer se dio cuenta de su presencia, siendo una niña semi-saiyajin como él, era obvio que ella también podía sentir su ki. Abrió sus ojos azules más brillantes que los de su hermano y lo miró un poco soñolienta.

-Hey, Bra. Despierta dormilona-comentó Trunks haciéndole cosquillas a su hermana para despertarla pero ella se escondió debajo de las sábanas de su cama intentando contener la risa-¡vamos! sal de ahí-

-¡Sorpresa!-gritó la niña de cabellos celestes saliendo de su escondite para abrazar a su hermano-¡Trunks!-

-Hola, Bra-la volvió a saludar Trunks correspondiendo al abrazo de su hermanita-¿quieres venir a desayunar?-

Bra solo asintió, sonriéndole como respuesta, enseguida se separó de su hermano mayor, se levanto de su cama, tomó su mano para que la acompañara y salieron de la habitación hacia la cocina, al llegar, encontraron a su madre, Bulma preparando el desayuno, Vegeta no se encontraba allí, Trunks supuso que ya había desayunado y ahora estaba entrenando en la cámara de gravedad como todas las mañanas, ayudó a su hermanita a sentarse en la silla y él tomó asiento junto a ella.

-Oh, hola Trunks, no te escuche entrar-dijo Bulma sonriendo, colocando un plato de hotcakes para su hijo y para ella junto con una taza de café y un tazón de cereales con yogurt para su pequeña hija-veo que pudiste despertar a Bra ¿estás emocionado por ir a la escuela?-

-Sí, mamá-respondió Trunks, apenas vio el plato de hotcakes que su madre colocó en la mesa, desvió su mirada un poco triste, pues le recordó a aquella noche que él y Gohan pasaron en la cabaña.

-¡Onii-chan! ¿en qué piensas?-preguntó Bra con curiosidad al ver que su hermano no estaba comiendo con ella y su madre.

-¿Qué? N-no es nada, Bra. No te preocupes.

-Um… bueno-respondió la niña de cabellos celestes sonriendo.

Trunks correspondió su sonrisa, dioses, como envidiaba su ternura y su inocencia, a veces deseaba poder volver a aquellos tiempos en los que era un niño de ocho años y era casi tan inocente como ella, incluso había veces en las que quería volver a ser un bebé, volver a aquellos tiempos donde no estaba consciente de lo que sucedía a su alrededor. Cuando terminó de desayunar, fue corriendo a su habitación a buscar su mochila, se despidió de su madre, de su hermanita y salió volando de la Corporación Capsula para poder ir a la escuela, no tardó mucho en llegar puesto que el edificio estaba ubicado a unos veinte minutos de camino a su casa, apenas llegó se encontró con Goten, Mai, Pilaf y Shu esperándolo en la entrada.

-¡Chicos!-gritó Trunks llamando su atención, Goten y Mai notaron su presencia y corrieron a abrazarlo, Pilaf y Shu los siguieron después.

-¡Hola, Trunks!-lo saludo Goten abrazándolo al igual que Mai.

-Nos alegra volver a verte-dijo Mai-te extrañamos mucho-

-No era necesario que lo hicieran, después de todo, nos vemos todos los días ¿no es así?-preguntó Trunks correspondiendo al abrazo de sus amigos, Pilaf y Shu lo abrazaron una vez que Mai y Goten se separaron de él, apenas lo hicieron, el timbre sonó indicando que habían comenzado las clases-dioses ¡debemos entrar o la maestra nos regañara por llegar tarde!-

Enseguida el pequeño grupo de amigos entro a la escuela, mientras caminaban hacía el salón de clase de los niños del último grado, Mai recordó algo importante.

-Oye, Trunks-lo llamó Mai haciendo que el semi-saiyajin de cabellos lilas la mirara-estaba recordando que solo faltan tres semanas para tu cumpleaños y aún no nos has dicho si harás una fiesta o no-

-¡Es verdad, Trunks! No nos has dicho nada ¿qué planeas hacer para cuando ese día llegue?-preguntó Goten con curiosidad viendo a su amigo y cuñado al mismo tiempo.

-No lo sé, chicos. Si tengo que ser sincero en algo, es que no estoy seguro en si voy a hacer una fiesta por mi cumpleaños o no-respondió Trunks un poco desanimado-no quisiera festejar mi cumpleaños y ver que pasaré otro año más sin ver a Gohan-

-Pero, Trunks ¡cumples doce años! además, uno no cumple doce años todos los días-comentó Mai queriendo animar a su amigo.

-Lo sé, Mai. Pero no me siento con ánimos de hacer algo, menos sabiendo que Gohan no estará allí.

-Hmm, no estés tan seguro.

-¿Uh? ¿De qué hablas, Goten?

-Si mis intuiciones no fallan, Gohan saldrá de prisión en cualquier momento-respondió Goten, Pilaf y Shu lo miraron incrédulos al igual que Trunks, los tres no creían en lo que el niño semi-saiyajin decía-bien, mírenme raro todo lo que quieran pero mis intuiciones nunca me han fallado hasta ahora-

De pronto escucharon un grito provenir del salón de clase de los niños del último grado, vieron a un niño que había sido empujado fuera del salón de clase y chocó de forma violenta aunque algo brusca contra la pared, otro niño un poco más alto que él salió de allí acompañado de otros niños de la misma estatura que él, Trunks, Mai, Pilaf, Shu y Goten vieron algo atónitos cómo se acercaban amenazadoramente al pequeño que habían empujado violentamente contra la pared y enseguida el líder de esa banda lo sostuvo de la camiseta que llevaba puesta.

-¡Que esta sea la última vez que te veo cruzarte en mi camino! La próxima vez fijate bien por donde caminas, insecto-le dijo aquel niño molesto.

-H-Hai, l-lo haré ¡no te preocupes!

-Bien, así se habla, puedes irte.

Soltó al niño, quien cayó con un golpe seco al suelo, enseguida se levantó y salió corriendo de allí sintiendo muchas ganas de llorar pero no pudo ir más lejos, pues Goten y Pilaf lo detuvieron tomándolo de los hombros. Al sentir la presión que ejercieron el niño semi-saiyajin de cabellos alborotados y aquel niño extraño de piel azul, se asustó y comenzó a gritar, presa del miedo y el pánico.

-Oye, tranquilízate ¿quieres? ¡nosotros no vamos a lastimarte!-dijo Pilaf un poco molesto de los gritos de aquel niño, escucharlo era mil veces peor que escuchar a Mai cuando estaba enfadada con él o con Shu, el niño se tranquilizó y respiro profundo-así está mejor, ahora ¿quién es aquel niño que te empujó de esa manera contra la pared?-

-N-No sé quién es él, todo lo que sé es que se llama Hyaku y sé que lo han cambiado de escuela multiples veces por su violento comportamiento… hagan lo que hagan, no se metan con él, desde que llegó no hace nada más que dar órdenes y golpear a los demás, parece que se cree el rey de la escuela.

-Poca cosa, hemos enfrentado sujetos mucho peores que él ¿verdad, Goten?-le preguntó Trunks a Goten telepáticamente, desde la primera vez que se fusionaron aprendieron a comunicarse telepáticamente.

-Claro que sí, Trunks-respondió Goten con determinación en la voz, su sonrisa se borró de golpe al escuchar unos pasos aproximarse hacia ellos y una voz irreconocible para ellos hablándoles, ambos pudieron ver que se trataba de Hyaku, quien se paró frente a ellos con los brazos cruzados y una sonrisa casi demencial y siniestra en el rostro.

-Vaya, vaya, miren a quienes nos encontramos aquí hoy-exclamó el chico riéndose-¡pero si es Son Goten y su grupo de perdedores!-

-Cállate ¡no somos perdedores! ¡y yo tampoco lo soy!-dijo Goten molesto ante las palabras de Hyaku.

-Sí lo eres, siendo honesto, tú eres el único perdedor del grupo-comentó Hyaku viendo a Goten, su mirada se poso en Mai-ella es una una niñita débil y caprichosa-miró a Pilaf-él es un niño raro de piel azul y él…-ve a Shu-es solo un perro que se cree un ninja-

Shu se sintió ofendido ante el comentario de aquel niño y se puso en posición de ataque dispuesto a darle su merecido a aquel chico arrogante, apenas lo vió, Hyaku comenzó a reír a carcajadas al igual que sus dos amigos, era evidente para ellos que Shu no podría ganarles en una pelea, después de todo, lo superaban en estatura, caminó hacia él, posó un dedo en su frente y empujo al perro ninja al suelo.

-Que aburridos son, no sirven siquiera para una pelea-comentó Hyaku, sus ojos se posaron sobre Trunks sin discreción quien se sintió intimidado por su mirada, Hyaku se acercó a él y poso sus dedos en la barbilla del menor, Trunks no podía moverse, su cuerpo entero estaba congelado por la intimidante mirada que Hyaku poseía-¿Quién es este pequeño que tenemos aquí? ¿uh? Es bastante lindo, no cabe duda-

-¡No me molestes!-le dijo Trunks una vez reaccionó, apartando bruscamente la mano de Hyaku, quien lo miró molesto ¡nadie se atrevía a desafiarlo o apartarlo de esa manera!

-Escúchame bien, insecto. Esto no se quedará así, acabas de ganarte un enemigo poderoso-dijo Hyaku, el timbre que anunciaba el comienzo de las clases volvió a sonar-mejor deberías irte, no querrás llegar tarde a tu clase ¿no es así?-

Enseguida se alejó con sus amigos, no sin antes poner una mano sobre la cabeza de Trunks para despeinar su cabello lila, Trunks lo observó caminar, pasando a un lado de Mai, Pilaf y Shu quien ya se había incorporado del suelo, el semi-saiyajin lo miró molesto con sus manos cerradas en forma de puño, Goten notó eso y rápidamente se acercó.

-Trunks, él tiene razón, será mejor que vayamos a clase antes de que la maestra nos regañe-dijo Goten queriendo calmar a su amigo.

-¿Cómo se atreve a intimidarme de esa forma? ¿eh? ¡dímelo, Goten!-le gritó Trunks molesto, Goten se quedo callado y retrocedió un poco ya que le asustaba ver a Trunks enojado-juro que un día le voy a dar una lección-

-No creo que sea buena idea, debemos mantener nuestros poderes de saiyajin ocultos ¿recuerdas?-dijo Goten, al recordar esto, Trunks tuvo que desechar la idea de pelear con ese chico.

-Puede que no podamos pelear contra él pero podemos ignorarlo-sugirió Mai, todos estuvieron de acuerdo con la idea de la mujer convertida en una niña de doce años, nuevamente el timbre sonó y el grupo de amigos corrió apresurado al salón de clases, pues esa era la última llamada y ahora estaban llegando tarde a la primera clase del día.