Ahg… no saben lo difícil que es crear un outfit para Amanda (Amelia), busco algo que se parezca a un soldado, pero que sea sutil para hacer una portada para la historia. De todas formas, ¡Primer capítulo! Let's go!
Capítulo I: Ojo por ojo, diente por diente.
Parte I: La amada por todos.
Amanda viene del latín Amandus y significa -en una de sus varias traducciones- la amada por todos. Ella debía amar y ser amada como su nombre lo imponía. Nunca estuvo más arrepentida en su vida de haber tenido ese nombre de mierda.
Ya no perseguía a Sonic; ya no salía a jugar con Cream; ya no cocinaba para Tails. Ya no quería hacer nada. Solo deseaba que la dejaran sola. No sabía por qué pero el constante sentimiento de traición la envolvía y obsesionaba, alguien la iba a traicionar, alguien le iba a hacer algo malo. No sabía quién, pero todas las noches tenía ese maldito sueño; ella capturada por Eggman; espera sentada en su celda y espera y espera y espera. Pero nunca nadie viene, al final: Muere.
Ella se quedaría sola
Sola
Sola
Sola.
Y allí es cuando despierta de golpe sudando, lo mismo cada noche. Tiempo después ya se empezó a renegar a dormir, las noches de insomnio llevadas de la mano con el miedo que esperaba un susto que se asomara en la puerta de su habitación era su compañía, su amante.
No sabía por qué, pero tenía esos ataques de adrenalina que la obligaban a fijar un objetivo para matarlo y luego matar, matar y matar. Sentía que el mundo se lo debía, que ella tenía descargarse contra todo, a costas de todos y de su propia, y ausente, conciencia de lo que haría estaba mal.
Decidió encerrarse en su casa, su odio crecía rápidamente. Se contenía a horrores para no lastimar a nadie, la primera vez fue en un supermercado. Una abeja castaña daba el reporte de un atentado terrorista que mató a una cantante (la cual causaba muchos revuelos) junto a muchos otros más, Amy apretó los dientes y miró fijamente a la reportera dar el anunció final.
"Soy Marcela B. Lebah y esto es Mobius News."
Al parecer una inútil con poder valía más que setenta y cuatro inocentes. Su nivel de adrenalina subió drásticamente, lo único que le venía a la cabeza eran formas de asesinar a esa maldita reportera. Podía hacer que esas vigas que colgaban precaria mente del techo de una construcción cayeran sobre ella con un simple golpe de su martillo a la pared, provocando una vibración que se desencadenaría como una colisión directa. Agitó violentamente su cabeza ¡No debía! ¡Eso estaba mal!
Giró sobre sus tobillos y se fue corriendo a ninguna parte. ¡No debía pensar en cosas como esa! ¡Ella no era así! ¡La venganza era mala!
¿Segura que es mala?
Amy paró de caminar. Si alguien le hacía daño, y quedaba inmune ¿ella debería hacerle daño a ese alguien?
Pues claro. Ojo por ojo, diente por diente.
Amy agitó la cabeza intentando deshacerse de aquella voz y corrió hacia la casa de Cream y Vainilla, donde la esperaban con chocolate y galletitas recién horneadas.
Parte II: Patrón
Lo que no notó, es que alguien la miraba desde la cima de un edificio. Este se puso sus lentes oscuros y la siguió hasta su hogar.
¿Por qué demonios tenía que seguir a esa maldita eriza rosa?
Aún recordaba la frialdad de la voz de aquella persona que le había enviado a aquella "dimensión" con el encargo -orden- de encargarse de ella lo más pronto posible.
— Rose está muerta. —le había informado, su empleador se encontraba sentado en una silla de oficina de espaldas hacia él, la silla era amplia y el respaldo alto, por lo cual no podía ver ninguna de sus extremidades, solo un montón de tela blanca deslizarse hasta el suelo.
Su patrón se incorporó en su silla con un suspiro suave, — Te contraté porque me dijeron que eras el mejor en lo que hacías. —le dijo con una voz electrónica y raspada. Él la miró confundido.
— ¡Apareció en las noticias! ¡Su cadáver fue incinerado por la explosión!— había gritado adelantándose unos pasos. Los guardias a su alrededor le apuntaron con sus armas. El patrón levantó una mano, esta estaba envuelta con tela blanca. — ¡Amanda Rose está muerta!
— No me grites. —le dijo, — Su nombre es Amelia. Amelia Rose, ella solo se puso Amanda para tener su preciada vida normal… Como te decía, ella no está muerta, ella volverá…
Levantó una ceja, su empleador continuó
— Para matar a Amelia, debes matar a alguien más.
Suspiró — ¿Quién?
— Amanda Rose, de otra dimensión.
Y ahora estaba siguiendo a esa maldita eriza a través de un bosque.
Parte III: La valentía de los débiles.
Tocó delicadamente la puerta y esperó unos segundos hasta escuchar unos pasos apresurados acercarse, una conejita de temprana edad abrió la puerta. Una sonrisa se dibujó en su rostro, la verdad no se esperaba que Amy aceptara su propuesta.
— ¡Amy!— exclamó abrazándola
— Hola Cream— saludó con una sonrisa.
— Oh Amy. — Apareció Vainilla desde la cocina— Me alegro que hayas venido, pasa; aquí están las galletitas.
Amy la siguió a través de un pasillo hasta el comedor, Cheese estaba durmiendo en un sillón. Justo en la mesa estaban Sonic y Tails comiendo. Ambos la miraron, a Tails se le formó una sonrisa y Sonic solo la miró -como si fuera a matarlo- con la boca a más no poder de galletas.
— Hola chicos— saludó sentándose frente a ellos, raramente lejos de Sonic
Tails fue el primero en saludar— Ha pasado tiempo.
Amy solo sonrió, luego volteó a ver a Sonic. Este se sonrojó al sentir su mirada, se levantó de golpe
— ¡D-Debo irme!— exclamó, a todos les tardó unos segundos darse cuenta de lo sucedido y -raramente- a Amy no pareció importarle.
Después de eso siguieron hablando tranquilamente hasta que escucharon una explosión en la entrada. Tails y Amy intercambiaron miradas.
— Vainilla, Cream, Cheese: vallan a resguardarse, nosotros nos encargaremos— dijo Amy comenzando a correr hacia la entrada con su martillo.
Al llegar allí lograron apenas diferenciar una silueta entre el polvo que se levantaba, Amy casi lo confunde con Sonic.
— Amanda Rose…— murmuraron. Amy se tensó ya nadie la llamaba "Amanda" es más, nadie sabía de su verdadero nombre. Cuando decía su nombre no se presentaba como: Amanda Rose, solo como Amy.
El erizo atravesó la niebla hasta ser visible, Tails comenzó a tartamudear, Amy a sudar provocando que su martillo resbalara. Una onda expansiva resultado de una explosión los mando a volar a unos metros, Amy cayó unos cuando metros más adelante que Tails. Este fue el primero en levantarse.
La casa de Vainilla y Cream ya no era más que un montón de madera quemada. Voltearon a ver a aquel erizo.
— ¡Maldito!— gritó Amy corriendo hacia él con lágrimas en los ojos y su martillo en alto. Pero el erizo de lentes oscuros era más rápido, detuvo el martillo con algo de esfuerzo y lo usó en su contra para mandarla a volar por los aires hasta chocar con un árbol.
— ¡Amy!—exclamó Tails corriendo hacia ella, pasó a unos metros del erizo; quien sacó un arma y le disparó al zorrito en la cabeza antes de que este llegara hasta su amiga.
Fue como si el tiempo se hubiera alentado, vio con ojos llorosos como Tails se desplomaba con la cabeza destrozada a unos metros de ella. El erizo pateó el cadáver bajo la miedosa mirada de Amy. Ella era una inútil, por su culpa Tails, Vainilla, Cream & Cheese habían muerto.
Eso amerita una venganza.
El erizo le pisó el hombro, obligándola a recostarse y mirarlo a la cara, ella lloraba, solo lloraba.
—Eso fue demasiado fácil. —comentó para luego dispararle a Amy.
