Dulce venganza

Edward POV

El despertador sonó para que me levantara y prepararme para el instituto. Me levanté con mucho dolor por todo el cuerpo, fui al baño a darme una ducha rápida para despejarme un poco. Después de prepararme baje las escaleras y fui a la cocina a desayunar.

- Buenos días hijo – me saludo mi padre Carlisle.

- Buenos días corazón – saludo mi madre Esme.

- Buenos días – saludé, mire alrededor y vi que faltaban mis hermanos. - ¿Dónde están Alice y Emmett? – pregunte confuso.

- Se han ido ya al instituto, salieron hace un rato. Alice dijo que tenía que ir a por Bella – dijo papa.

Oh, claro Bella. Recordé que la vi tirada con su camioneta ayer, sonreí al recordar su cara enfadada.

Acabe de desayunar y me despedí de mis padres. Subí a mi Volvo y me encamine al instituto. Muchos piensan que es un infierno, pero yo me lo pasaba bastante bien, las clases la mayoría de las veces eran aburridas sí, pero yo me lo pasaba bien. Tenía a muchas chicas detrás de mí, a las que a la mayoría simplemente ignoraba y mis amigos… bueno los que eran amigos, ya que solo andaba con chicas últimamente o solo por el instituto. Siempre tenía a alguna chica detrás, con la que normalmente pasábamos de las palabras, y acabábamos enrollándonos en cualquier parte del instituto, pero solo besos, nada más. Porque hablando del sexo, estaba preparándome para el sexo, para la fiesta que Alice estaba preparando, necesitaba una buena chica para entonces, una chica que me lo pondría algo fácil, pero no cualquier chica. Tendría que buscar bien.

Lo intentaría en la fiesta, intentaría tener relaciones sexuales con alguien, aunque eso no iba a ser un problema, porque había muchas chicas interesadas en mí, pero, ¿en quien estaba interesado yo?. Necesitaba a una buena chica y no una cualquiera como con las que me suelo enrollar.

Tenía una pequeña sorpresilla para el ponche sin alcohol que sabía que Alice pondría. Me reí entre dientes al pensar en el efecto de mi sorpresa.

Cuando me quise dar cuenta ya estaba aparcando en mi sitio de siempre en el instituto. Apague el motor y vi que a ambos lados de mi Volvo estaban el BMW de Rosalie y el Porche de Alice. Salí del coche y mire a mí alrededor, no había casi gente, hoy llegaba tarde. Corrí hasta mi clase y me senté en mi sitio de siempre.

- Es un honor para nosotros señor Cullen que haya querido hacer presencia en mi clase. – Me dijo el profesor nada más sentarme.

- No hay nada que agradecer – le sonreí.

La mañana fue más aburrida de lo normal. Incluso estaba agobiado, las chicas me estaban agobiando. Para la hora antes de la comida, decidí no asistir a mi clase y fui a la biblioteca, para mi sorpresa estaba Bella allí sentada, en uno de los ordenadores. Me acerque sigilosamente, ya que note que no me vio entrar, y cuando estaba justo a su lado.

- ¡Susto! – le grite en el oído. Ella saltó y se cayó de la silla, chocando su culo contra el suelo.

- ¡Eres idiota! – me chilló.

Yo empecé a reír sin poder parar.

- A mí no me hace gracia, estúpido. Me he hecho daño.

Vi como se le ponían rojas las mejillas, pare de reír y me senté en otro ordenador. Esta mañana iba a acabar el trabajo que nos mando de castigo el profesor, y claro lo iba a acabar sin ella. Yo entregaría el mío, y conociéndola ella entregaría el suyo.

Después de estar casi toda la hora con el trabajo, lo acabe. Vi como Bella se levantaba y se dirigía a la impresora y cogía lo que había imprimido y luego como salía de la biblioteca, yo hice lo mismo. Pero antes de salir de la biblioteca se me ocurrió una idea, regrese al ordenador y enchufe mi móvil con el cable de este, para imprimir la foto que le saque a Bella pisando la bolsa que se encontró con fuego en la puerta de su casa, llenándose los pantalones y zapatillas de espuma de afeitar.

Imprimí tantas como me dio tiempo y después las esparcí por todo el instituto, camino a la cafetería. Muchos alumnos que ya estaban por ahí ya se empezaron a reír. Cuando se me acabaron las fotos simplemente camine a la cafetería.

En los pasillos me encontré con Jasper, uno de mis mejores amigos, al menos antes, bueno y ahora también, y el novio de mi hermana.

- Hola Jazz.

- Hola Edward. ¿Qué tal?.

- Cansado, he dormido muy mal – le dije mientras caminábamos hacia la cafetería.

- ¿Alguna chica te ha quitado el sueño Edward? – me preguntó burlón.

No podía decirle que sí porque sabría que querría saber que chica era y no podría decirle que era Bella Swan, la que me había hecho dormir mal. Porque había estado soñando toda la noche con ella y me despertaba cada dos por tres. Encima había dormido en la misma posición sin darme cuenta, tenía el cuerpo molido.

- No, Jazz, ninguna chica me ha quitado el sueño – dije cansado.

- Mejor, porque ya sabes que como se entere Alice, te va a someter a un interrogatorio.

- Sí, lo sé – pero Alice ya sabía quién era la chica.

Estuvimos hablando un rato más hasta que llegamos a la cafetería, cogimos nuestra comida y fuimos a nuestra mesa de siempre. Me senté en mi sitio, todavía faltaba una persona por llegar, Bella.

Me quede sentado comiendo mi comida cuando note que algo caía por mi cabeza. Me levante de golpe y vi como los espaguetis con la salsa de tomate caían por mi cabeza y hombros, me gire para ver quien había sido, toda la cafetería se estaba riendo. Ahí estaba Bella con su cara de niña buena riendo hasta más no poder, hasta sus ojos lloraban. Me acerque a ella para decirle algo pero Alice y Rosalie se interpusieron. Las mire furioso y ellas sonrieron.

- Que te aproveche Eddie – me dijo Bella entre risas.

La fulmine con la mirada y salí de la cafetería hacia el aparcamiento, quitándome los espaguetis de la cabeza, y Alice decía que Bella me gustaba, la odiaba más que nunca, esta se la iba a devolver y de una forma mucho más vergonzosa. Llegue a mi coche, entre en el, lo arranque y me fui a mi casa, para limpiarme.

Bella POV

No podía creer lo que le acaba de hacer a Edward, pero quien las da, las toma. No fue bastante lo que me hizo ayer, que tuvo que sacarme una foto mientras pisaba la bolsa y me pringaba mis pantalones y zapatos, porque sé que fue él, - él mismo me lo escribió en la nota que me dejo en el parabrisas – tuvo que repartirla por todo el instituto y no solo eso también tuvo que venir a la biblioteca y hacer que me sobresaltara y me hiciera daño en el culo.

Este día no se iba a librar, así que con un poco de imaginación mientras cogía mi plato de espaguetis, se me ocurrió que se los podía echar por la cabeza. Y sin pensarlo mucho así lo hice. Lo que no imaginaba fue la cara que puso, tenía que haberle sacado una foto y haberla distribuido por todo el instituto como él hizo.

Logré calmar mi risa y me senté en la mesa mientras todos me miraban con una cara divertida. Ahora a lo que me di cuenta, fue que me había quedado sin comida y no tenía dinero para comprar más. Pero como buena amiga, Alice me paso su bandeja que estaba llena de comida y me ofreció que cogiera lo que quisiera. Empecé a comer.

- Bella, - llamó Emmett - ¿cómo demonios se te ha ocurrido hacerle eso a Edward? – le fruncí el ceño. – No, no me mires así, no me interpretes mal. Sé que se lo merece por todo lo que te hace pasar, ¿pero cómo se te ha ocurrido esa idea?, ¿viste su cara?.

Empecé a reír de nuevo, y no pude contestarle en un rato, ya que tenía la cara que había puesto en mente. Cuando me calme de nuevo le conteste.

- No lo sé, Emmett. Simplemente cuando venia para aquí le vi y se me ocurrió que le podía tirar mi comida por la cabeza – sonreí satisfecha.

- Sabes que él te la devolverá, ¿no? – dijo Jasper.

- Sí, lo sé, espero estar preparada para ello.

La comida fue bastante divertida por mi gran escena. Comimos y luego me dirigí a mi clase de biología donde para mi sorpresa Edward se encontraba sentado en su sitio de siempre con una sonrisa maligna en su cara y muy limpio, ¿le había dado tiempo a ir a su casa, ducharse y volver al instituto?, bueno con su forma de conducir, tan loca como siempre, supongo que sí. Sabía que esta me la iba a cobrar y caro, se lo veía en los ojos. Baje la mirada, note como mis mejillas se ponían rojas. Llegué hasta mi asiento y me senté.

- ¿Te has creído muy graciosa, no, Isabella? – estaba enfadado, me había llamado por mi nombre completo, cuando sabía que no me gustaba.

Estaba empezando a tener miedo de él, sabía que me la iba a devolver, y me la iba a devolver peor que yo a él. Note que me estaba mirando, esperando a que le respondiera, pero no lo iba a hacer, así que incline mi cabeza hacia adelante y deje caer mi pelo haciendo de cortina para que no me viera la cara.

- No es necesario que te escondas – susurro Edward cuando el profesor comenzó con la clase.

Tenía mucho miedo, tenía que planear como salir de ahí sin que él me hiciera algo. Después de pensar un rato saque mi móvil con cuidado de que el profesor no se diera cuenta y le escribí un mensaje a Alice.

Alice necesito tu ayuda, por favor luego ven a buscarme después de gimnasia, te espero en el vestuario. Por favor no me dejes sola. Bella

Cuando se lo envié volví a guardar el móvil en el bolsillo de mi pantalón.

- ¿Qué haces, Bella?, ¿pidiendo ayuda? - ¿cómo demonios me conocía tan bien?.

Volví a ignorarlo. La clase estaba a punto de acabar cuando me dijo.

- La venganza se sirve fría, Bella. No te preocupes hoy te libras. Puedes decirle… - paro de hablar – a… Alice, seguro que le has avisado a ella, que puede irse con Jasper tranquilamente.

Me gire para mirarlo y le conteste.

- No he avisado a nadie, - mentí – y tengo que irme con Alice porque no tengo mi camioneta – se giro a mí y me contesto.

- Que mala mentirosa eres Bella. Si quieres cuando acabe la clase, le llamo y le pregunto si le llego tu mensaje, visto que no te ha contestado.

Aparte la mirada de él, me había pillado. No le conteste, y cuando abrió la boca para decirme algo sonó el timbre. Suspire aliviada y empecé a recoger mis cosas. Cuando todos estaban saliendo y solo quedábamos Edward y yo para salir, sabía que él estaba haciendo a posta lo de quedarse solo para ponerme más nerviosa, nos llamo el profesor, entonces recordé el trabajo.

Nos acercamos a su mesa y busqué en mi mochila el trabajo, cuando lo iba a poner sobre la mesa, Edward se me adelanto y él puso el suyo, lo mire con el ceño fruncido, él estaba sonriendo en mi dirección.

- Tome el trabajo que nos pidió – le dije al profesor.

Estuvo mirándolos un rato y nos dijo.

- Vais a repetirlo – antes de que pudiéramos quejarnos añadió. – Y esta vez juntos, no me vale el trabajo por separado. Os dije que quería el trabajo en equipo y sois lo bastante inteligentes para haberlo hecho por separado. Quiero el trabajo de nuevo y lo quiero para mañana. Y más completo que estos dos – dijo señalando nuestros trabajos.

Mierda, mierda y más mierda, pensé.

- ¿En tu casa o en la mía? – me preguntó Edward camino del gimnasio.

- En la mía – conteste.

- Bien, ahora puedes decirle a Alice que se puede ir con Jasper yo te acercare a tu casa – sonrió.

Y más mierda. Saque el móvil y le mande otro mensaje.

Alice cambio de planes, no vengas a buscarme. Iré a casa con Edward, sí lo sé Alice, – ella iba a pensar que, que pintaba yo con Edward y que se lo tendría que contar - ya te lo contare mañana. Gracias Bella.

Oí como se reía detrás de mí. Entramos en el gimnasio, vi que los alumnos ya estaban jugando a tenis, hoy tocaba tenis, después de disculparnos con el entrenador y explicarle porque llegábamos tarde y fui a mi vestuario. Para mi sorpresa cuando entré en el, una Alice con rostro serio me esperaba.

- ¿Qué pasa, Bella? – preguntó preocupada, mientras nos sentábamos en el banco que había dentro del vestuario.

- Nada – me limite a contestar.

- No, Bella, algo pasa y me lo vas a contar. ¿Te ha hecho algo Edward?.

- No, solo que tengo que hacer un trabajo en pareja con él.

- ¿Y por qué me has dicho que no te dejara sola?, ¿a quién tienes miedo? – ella ya sabía a quién temía.

- A nadie Alice. Solo que… - no me dejo acabar, me abrazó y me susurro al oído.

- No te preocupes Bella, él no te va a hacer nada, a no ser que se quiera quedar sin herencia.

- Gracias Alice, no te preocupes, puedes irte a clase. Luego a la noche te llamo.

Alice salió del vestuario y yo la seguí en cuanto me cambie. Tuve que hacer de pareja con Edward por llegar los dos tarde. Pero como de costumbre lo hacía todo él, yo solo sujetaba la raqueta. Hasta que en una de esas me vino la pelota a mí, agarre fuerte la raqueta para no dejarla que se me escapara de las manos y golpeé la pelota, con la suerte de que fue a la cabeza de Edward.

Me reí por lo bajo, pero me controle un poco para poder preguntarle si estaba bien, pero cuando se giro hacia a mí y vi su cara, me dio miedo de preguntar y me atragante con mi saliva. Gire mi rostro bajando la cabeza y mirando al suelo para no quedarme mirando a sus ojos, ya que cada vez que lo hacía, parecía que me hipnotizaba y me quedaba como una estúpida mirándolo.

- Espero que no lo hayas hecho queriendo – me dijo a mi lado consiguiendo que me sobresaltara.

¿Cuándo se había acercado a mí?. No le había oído.

Levante la vista del suelo y me enfrente a sus ojos. Su cara era seria, estaba enfadado, eso seguro. Aun estaba frotándose la cabeza, en donde la pelota se estrelló, consiguiendo así despeinarse más el pelo. El pelo indomable que tenia.

- No, lo siento – le susurré.

Edward fue donde el entrenador y le dijo algo que no logré escuchar. Anduvo hasta ir hacia la pared, se sentó en el suelo con la cabeza apoyada en la pared y los ojos cerrados. Me acerque y me senté a su lado.

- No lo hice queriendo, lo siento Edward – le pase la mano por su pelo, colocando un mechón que tenía en la frente pegado por el sudor y se lo eche hacia atrás.

- ¿Qué haces? – dijo en tono enfadado mirándome a los ojos.

Eso quería saber yo, ¿qué había sido eso?.

Me sonroje y baje la mirada al suelo. Estuve unos minutos sentada a su lado, hasta que el timbre sonó, me levante y fui camino del vestuario para cambiarme de ropa. Estaba poniéndome mis zapatillas cuando noté a alguien a mí lado.

- ¿Edward está bien? – dijo la voz asquerosa de Jessica, la mire con el ceño fruncido levantando la mirada hacia ella. - ¿Qué?, no me mires así. Solo lo preguntaba por el pelotazo que le has dado en la cabeza.

- Pues corre y ve a preguntárselo a él – le dije de forma cortante.

- Oh, vamos Bella, no seas así.

No quise escucharla más, me levante con una de mis zapatillas todavía sin atarme los cordones, cogí mi mochila y salí de allí.

Fui hacía la puerta del gimnasio que estaba cerrada, la empujé y al salir me pise el cordón que tenía desatado y tropecé hacia delante. Cerrando mis ojos espere a darme de morros contra el suelo, pero para mi sorpresa algo me detuvo y no me di contra el suelo. No quise abrir los ojos aun cuando me puso recta, alguien me estaba sujetando firmemente por la cintura.

- Puedes abrir los ojos ya – dijo Edward en mi oído, provocando que me estremeciera.

Y así lo hice, los abrí y vi que me estaba mirando con el entrecejo arrugado.

- Sabiendo lo torpe que eres, ¿cómo demonios se te ocurre ir con el cordón desatado? – preguntó mirando mis pies y soltando mi cintura.

No le conteste, me agache y me puse a atar la zapatilla. Cuando estaba a punto de acabar oí la asquerosa voz de Jessica de nuevo.

- Edward, ¿me estabas esperando? – le agarro del brazo y se quedo a escasos centímetros de su cara.

- No – le dijo serio. – Estaba esperando a Bella – me congele en ese instante aun agachada, aunque no sé el por qué de mi reacción, ya que tenía que ir con él a casa para hacer el trabajo.

- ¿Por qué? – insistió Jessica.

- Porque tenemos que hacer un trabajo juntos y nos vamos juntos – siguió con tono serio.

- Oh. Luego te llamo Edward, por si quieres estar un rato a solas conmigo, ya sabes… - ¡oh dios, tierra trágame!, pensé.

- Vamos Bella. Se nos hará tarde – cogió mi brazo incorporándome y me empujo hacia el aparcamiento, sin siquiera despedirse de ella.

Llegamos a su coche y me abrió la puerta del copiloto, tan caballeroso como siempre, eso no se lo podía negar, en eso no había cambiado nada. Se metió en su lado y arranco el coche. No dijimos nada camino de mi casa. Me dedique a mirar por la ventana sin girar mi cabeza en ningún momento. Notaba como sus ojos se clavaban en mí, los sentía en mi nuca. Al final suspire y le encare, estábamos parados en un semáforo en rojo.

- ¿Qué?, ¿tengo algo en la nuca o qué? – pregunte molesta.

Edward se giro y miro hacia delante sin decir nada. Yo volví a mirar por la ventana. Llegamos a mi casa y cuando iba a bajar del coche me agarro de una mano y tiro de mi brazo. Me gire para decirle a ver qué estaba haciendo, pero cuando lo hice me encontré con sus penetrantes ojos verdes, nos quedamos un rato mirándonos a los ojos hasta que mi móvil comenzó a sonar sobresaltándonos a los dos. Conteste sin mirar quien era.

- ¿Quién?.

- Como, ¿qué, quien?. – Alice…

- ¿Qué quieres Alice?, pensé que estarías con Jasper por ahí.

- Y lo estoy, pero estaba preocupada por ti – su tono era serio.

- ¿Por mí?, ¿Por qué? – pregunte confusa.

- Porque te has ido con tu enemigo número uno a casa, y conociendo a mi hermano, sé que te estará haciendo el viaje imposible – dijo mientras yo salía del coche ahora liberada del agarre de Edward.

Le conteste llegando al porche de mi casa aun en el jardín.

- En realidad, Alice, n… - no me dio tiempo a acabar la frase ya que me tiro por toda la cabeza un batido de chocolate que tenía en la mano, derramándolo por todo mi pelo, cara, hombros…

- ¿Bella? – llamó Alice preocupada.

- Alice te llamó luego – le dije enfadada y colgué.

Me gire para ver como el imbécil se estaba riendo de mi cara frustrada. Le iba a dar un manotazo pero me paro la mano antes de que pudiera casi levantarla.

- ¿¡Qué te crees que haces idiota! - le chillé.

Él seguía riendo. Me gire hacia mi casa y entre en ella y cerré la puerta en su cara, dejándolo fuera.

- ¿Bella? – llamó mi madre, no le conteste.

Subí las escaleras y entre en mi habitación dejando mi mochila en el suelo. Sonó el timbre y oí los pasos de mi madre ir hacia la puerta y luego la puerta abrirse.

- ¡Edward, cariño!, cuánto tiempo sin verte – oí decir a mi madre.

- Hola Renée, ya veo, tú tan guapa como siempre – podía imaginarme su estúpida sonrisa en la cara mientras le hablaba a mamá.

Maldito desgraciado, pensé.

Fui al cuarto de baño sin más que escuchar. Abrí el grifo y deje correr un poco el agua mientras me quitaba mi ropa mojada y sucia y entraba en la ducha. Me duche rápido, quería acabar con el trabajo tan rápido como fuera posible.


Hola a todos de nuevo!, este es el segundo capitulo, me ha salido algo más corto que el primero. Espero que os guste ;-)

Se me olvidó agradecer en el primer capitulo a lauramariecullen por ayudarme a subir la historia. MUCHAS GRACIAS! sin ti aun estaría perdida intentando subir el primer capitulo! jajaja de verdad gracias!

Bueno subire un capitulo por semana, así me da tiempo a escribir jeje! gracias a todos y un saludo!