Naruto no me pertenece.

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Con respecto a la historia anterior. En el final, ustedes lectores, podía escoger entre que Sasuke e Hinata permanecieron con vida o murieron… Como ustedes lo deseen.

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Ahora vayamos con nuestra historia de hoy, con un poco de lemon…

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Caperucita roja

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oOoOoOoOoOoOo~"Ojos carmesíes brillan extrañamente en la oscuridad, la locura comienza a despertarse, un deseo travieso hambriento de sangre."~oOoOoOoOoOoOo

- Beast of blood de Malice Mizer -

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Buscaba su caperuza roja en el perchero y colocárselo. Mira hacia el reloj. "Ya es hora", se dijo tomando su cesta.

Saludaba a todos en el pueblo con una radiante sonrisa. Era conocida por ser dulce y cariñosa, robándose así, los corazones de cuantos la veían. Pero no la conocían en verdad. Todos preguntaban a dónde se dirigía tan linda, a lo que ella respondía dulcemente que iba a donde su abuela que vivía en el bosque. Varios le advirtieron del peligro y que no se desviara del sendero, como su madre ya le había dicho. Sin embargo, ella ya sabía todo aquello, no era la primera vez que iba.

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El bosque era oscuro y tenebroso para los que no estaban acostumbrados, pero ella le había encontrado su encanto. Era un lugar solitario y tranquilo, tal como ella, convirtiéndose en su lugar favorito. Había conocido a los que vivían en los alrededores, como Kakashi, el leñador que le había librado de las garras de un lobo cuando era pequeña, pero ahora que ya era mayor, tenía que librarse de las garras de él.

Ya era una adolescente hecha y derecha. Su cuerpo desarrollo fue moldeado por Afrodita, buena delantera y trasera, un rostro angelical. Que cosas no le decían los hombres. Libinidosos y deseosos de carne fresca que devorar, como todo un lobo.

- Buenos días, Hinata – escucho una voz ronca y sensual que le susurraba en la oreja derecha.

Ella sonríe con picardía, ya sabía quien era, pero le gustaba jugar. Coloca su semblante inocente y sorprendido por la presencia de aquel ser. Ladea su rostro para verlo, unos ojos rojos brillaban entre los matorrales.

- Buenos días – devolvió el saludo sin detener su andar, sabía que él la seguiría.

- ¿Adónde vas tan temprano?

- A casa de mi abuelita.

Pudo sentir como detenía el paso, ella también se detuvo pero no volteo a verlo. Pasaron unos segundos para que ella retomara su andar. Y otros minutos más para que él hablara.

- ¿Qué llevas en la cesta?

Hinata sonríe. Una sonrisa sin deje de inocencia. Una sonrisa que él le había enseñado desde hace mucho tiempo.

- Algo que sé que la hará sentirse mejor.

Una sonrisa libinidosa asomo en el rostro de él. Ella era un bocado sabroso para cualquier ocasión, mejor que la vieja esa. Camina junto a ella por un buen rato en silencio, el olor a naranjo embriagaba su nariz. Ella olía a las flores de naranjo en primavera… Ella olía a seducción.

Observa a la lejanía a ese molesto leñador. No tenía ganas de alguna discusión con ese hombre como la última vez. Le aconseja a la chica que paseara un rato por el bosque camino a casa de su abuela, por el camino "más corto", que disfrutara un rato de las flores y el cantar de los pájaros. Ella solo asiste y lo ve partir.

Unos metros más adelante, consigue a Kakashi trabajando. Su dorso desnudo estaba empapado de sudor, las gotas brillaban por la luz del sol mientras bajaban lentamente hasta perderse en el comienzo de su pantalón. Una imagen deliciosa para que cualquiera que la mirara, pero para Hinata, era un anuncio que debía partir de inmediato. Sin embargo, ella permanece ahí, observando al Adonis que tenía en frente.

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Kakashi estaba concentrado en su trabajo. Cortar árboles y trabajar con ellos ha sido el trabajo de su familia por muchas generaciones, y seguiría siéndolo por unas cuantas generaciones más.

Se limpia el sudor de su frente, faltaba poco para terminar antes del almuerzo. Siente como alguien lo observa detenidamente, se voltea lentamente y la ve. Con su típica caperuza, sus ojos luna tenían un brillo extraño que nunca había visto, vestida con una pequeña falda y un ajustado corset. Una imagen de una ninfa de los bosques, hermosa y misteriosa.

Abandona su trabajo para acercarse a saludar a la chica, y tal vez para algo más. Nota como ella se tensa y retrocede. Él no sabía si eso era bueno o malo, pero no le tomaba importancia.

- Buenos días Hinata – saludo con una radiante sonrisa – Hoy estás hermosa, como siempre lo has sido.

La chica se sonrojo levemente.

- Buenos días señor Kakashi, ¿cómo ha estado?

- Mejor ahora que te veo…

Eso era una insinuación, y ella lo sabía. Era la última advertencia, si no la acataba, estaría perdida en esos brazos. Se disculpa rápidamente, acusando que debía de llevarle unas cosas a su abuela. Kakashi no pudo decir nada al ver como ella se marchaba a un paso apresurado.

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Eso había estado cerca. Se inclina levemente posando sus manos sobre sus rodillas, había corrido un buen tramo hasta ahí huyendo de aquel leñador. No podía permitirse caer en la redes de él.

Al ponerse erguida, se da cuenta que falta poco para llegar a la casa de su abuela. ¿Cuánto había corrido? ¿No debió de disfrutar del paisaje y recolectar flores como él le había pedido? Daba igual, ya no podía devolverse para tomar las hermosas flores que había visto en el camino. Los tres grandes robles y el seto de avellana aparecieron en su marco de visión. Había llegado por fin.

Toco la puerta por pura costumbre. Escucho una voz áspera y fingida que la hace sonreír. Responde anunciando que era ella, y espera que la invite a pasar. Cosa que así sucedió.

El interior de la casa estaba lúgubre y oscuro, un olor ha guardado y húmeda le provoco nauseas. Telarañas y polvo cubrían todo el lugar. Deja su cesta sobre la mesa y se encamina a la habitación de su abuela, el único que parecía estar limpio totalmente.

Un aliento calido choca contra su oreja haciéndola estremecer y soltar un leve gemido. Se da la vuelta con lentitud encontrándose con esos ojos rojos. El beso húmedo de él rodó por su cuello hasta su hombro.

- Sa-Sasuke… - gimió ella.

Como le gustaba escuchar su nombre en los labios de ella. Saborear su cuerpo y hacerla gemir de placer. Sus encuentros se volvieron más seguidos, más deseosos… más desde aquella primera vez.

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No podía negar que ansiaba devorarla, gordita, tierna y delicada, un bocado sabroso que no había tenido desde hace mucho tiempo. Pero había algo más. No era ese deseo de comérsela el que lo embriagaba, era el deseo de poseerla.

Había intentado tomar su cuerpo virginal en la oscuridad del bosque. Pero sus planes fuero frustrados por el maldito leñador. Casi lo había matado de un tiro con esa escopeta suya, lo que lo obligo a escabullirse hasta otra ocasión… ya arreglaría sus cosas con Kakashi.

Pero grande fue su sorpresa esa noche encontrar a la mocosa a la entrada de su cueva, vistiendo una pequeña bata de pijama. Con sus mejillas sonrojadas, y con su voz como un dulce ronroneo, le había pedido que la hiciera suya. Su sorpresa no duro mucho, y no dudo en cumplir con su deseo.

Sus encuentros era furtivos nadie sabía de ellos. Hasta que la vieja esa se entero, haciendo sus encuentros más difíciles de realizar. Pero todo en la vida tiene solución. Un poco de veneno en la copa de vino de la abuela, y la vieja marrana caería al suelo muerta sin darse cuenta.

Hinata sintió felicidad al ver a su abuela abrir sus ojos como platos, trabándose con su propia lengua. Ella mismo se encargo de enterrarla en el patio trasero; de que nadie supiera de su muerte; que siguiera secreto sus encuentros con Sasuke.

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Sintió los labios de él devorar de manera fiera los suyos, mientras que sus manos expertas se deshacían de su caperuza y su corset. Dejándola desnuda ante él. Pero ella no se quedaba atrás dejando su miembro viril, orgullosamente erguido, al aire mostrando su deseo hacia ella. Sasuke la recostó en la cama, explorando su cuerpo con sus labios, como siempre le gustaba hacerlo.

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Ella gemía ante sus caricias y embestidas.

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Él desataba su lujuria sobre ella.

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Ambos llegaron al clímax a la vez. Tocando el cielo con sus manos.

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Sasuke salio dentro de ella y se recostó a su lado, atrae a Hinata a su cuerpo abrazándola de manera posesiva. Ella se dedica a hacer círculos en el dorso desnudo de él, antes de preguntar con una sonrisa maliciosa.

- Abuela, ¡qué brazos tan grandes y fuertes tienes!

Sasuke la observo sin entender, pero al ver esa sonrisa y sus ojos brillando con lujuria, quiso seguirle el juego.

- Es para abrazarte mejor, hija mía. – dicho eso, la apego más a él haciendo que sintiera su miembro que palpitaba nuevamente de deseo.

- Abuela, ¡qué piernas tan grandes tienes! – Hinata acaricia con lentitud las piernas bien torneadas de él.

- Es para corre mejor, hija mía – Sasuke apretaba los glúteos de ella con picardía.

- Abuela, ¡qué orejas tan grandes tienes!

- Es para oírte mejor, hija mía. – Lamía y mordisqueaba el lóbulo derecho de ella haciéndola gemir deseosa.

- A-abuela… ¡qué boca tan grande tienes!

- ¡Es para comerte mejor!

Ella sonrió con lujuria al ver como Sasuke se promocionaba sobre ella, mientras que una mano traviesa acariciaba su intimidad haciéndola arquear su espalda, acción que Sasuke aprovecho para apoderarse de sus pechos con su boca.

- D-demuéstramelo… - lo retó.

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¡Claro que se lo iba a demostrar!

La haría retorcerse de deseo bajo sus garras, gritar su nombre hasta que se quedará sin voz, y gastar sus labios con cada uno de sus besos.

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oOoOoOoOoOoOo~"Afiladas garras relucen más brillantes, y un aliento doblemente obsceno continúa y desgarra el silencio de la noche".~oOoOoOoOoOoOo

- Beast of blood de Malice Mizer -

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¡Hola!

Otro clásico infantil, Caperucita roja. A el lobo le importaba un cuerno comerse a la abuela, quería la virginidad de la inocente Caperucita. Él sólo quería y anhelaba eso. Y al final lo obtiene…

Al final de la historia, antes de la ronda de preguntas de la niña, el lobo le dice que se desvista y se acueste con él. No que cuando la niña dice "Abuelita que dientes tan grandes tienes" se la harta de una vez, aunque en la historia no especifica y solo dice "¡Para comerte mejor!", pero es obvio que tuvo relaciones con la mocosa recordando que a los hombres se le simbolizaba, en esa época, como lobos y otras criaturas salvajes. Ustedes dirán…

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Linda historia de hadas, ¿no creen?

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