Hola a todos. Os pido disculpas por tardar tanto en actualizar pero ya está aquí, recién salido del horno... ¡El flamante capítulo 2!

Os dejo con él, gracias por leer y responderé a los reviews recibidos al final.


¿Cómo había terminado en aquella situación? Haruka estaba sobre él, intentando darle las gracias. Eso no le molestaba, lo que le hacía estar nervioso y ruborizado hasta las orejas era que el moreno se había lanzado hacia él completamente desnudo, tan solo con algunas vendas cubriendo su nívea piel.

—Vamos, príncipe. Es lo que quieres, ¿verdad? —comentó intentando sonar sensual pero su expresión era seria. Movió las manos sobre la ropa de Makoto para intentar desvestirlo.

—¡Haruka! ¡Basta, por favor! —exclamó ruborizado —¿Por qué crees que esto me satisfará? ¡Para te digo!

—Te he oído. Te has tocado mientras estaba desnudo y herido —sonrió un poco cuando descubrió como colar sus manos por entre las ropas del príncipe —Sí te gusta mi cuerpo puedes tomarlo como agradecimiento por salvarme.

Makoto se ruborizó todavía más y, aunque deseaba al muchacho él no era de los que se aprovechaban de esas situaciones. Podía ver en la expresión del moreno que tan sólo se ofrecía por gratitud no porque le deseara. Tomó las manos del chico sobre él y,sin esfuerzo, lo separó de sí.

—No es necesario que hagas esto para darme las gracias, Haruka.

—Pero lo deseas...

—Sí, pero tu no —dijo cubriéndole con unas de las sábanas de la gran cama.

—¿Eso que importa? ¡Soy tuyo, puedes tomarme! —espetó con un deje nervioso, cubriendo su desnudez con la manta de seda azul que el príncipe le había ofrecido.

—No soy así, créeme. Yo... —se mordió el labio —resumiendo, soy un romántico.

—Me vas a vender, ¿verdad? —murmuró temblando —no quiero volver allí, por favor. Tan solo de pensarlo yo... —sollozó tapándose el rostro con la sábana.

—No voy a venderte —dijo preocupado por la actitud del moreno. Seguro que ha pasado por cosas horribles mientras era esclavo de otras personas o, simplemente, estaba con el mercader.

—Entonces, ¿cómo puedo agradecerte lo que has hecho por mi? —Clavó sus ojos azul profundo en los verdes del príncipe.

—Realmente no hice nada bueno por ti —sonrió levemente, azorado por aquella intensa mirada —te compré, nada más.

—Me sacaste de allí... y tu no eres como el resto —sonrió con dulzura —eres un buen hombre. Además, me curaste tu mismo. ¿Qué príncipe hace eso?

—Sólo yo, supongo —rió suavemente — te daré algo de ropa, no puedes ir así por el palacio.

Se acercó hasta su armario y abrió las puertas, era enorme, como una pequeña habitación anexa llena de trajes de gala, de diario, turbantes, pañuelos, zapatos y muchas otras prendas de vestir. ¿Qué le iría mejor al chico? Comenzó a mirar todos sus trajes de diario pero todos eran de su talla, le estarían enormes al moreno. ¡Ah! Los de cuando era adolescente, todavía tenía alguno guardado. Y allí estaba el traje perfecto para Haruka. Lo había hecho su propia madre como regalo por uno de sus cumpleaños pero nunca pudo llegar a estrenarlo porque se le quedó pequeño enseguida. Un chaleco y unos pantalones anchos, también eligió unos zapatos, unos sencillos y oscuros.

—Aquí tienes —le tendió la ropa —espero que mi madre no se moleste, aunque dudo que recuerde siquiera de donde ha salido el conjunto.

—Parece muy cara. ¿De verdad no te importa que la use? —se tensó de repente y bajó la cabeza avergonzado y temblando. —Llevo todo este tiempo llamándole de tu a tu. Puede castigarme, lo entiendo.

—Haruka —le agarró de los hombros con delicadeza y el moreno le miró —no tienes que tener miedo. Puedes llamarme de tu a tu mientras estemos dentro de mi habitación. Ahora pruébate la ropa, quizá te venga un poco grande.

El moreno se descubrió sin pudor haciendo ruborizar de nuevo al príncipe. Makoto se dio la vuelta, avergonzado, dejándole intimidad al esclavo. Su corazón latía a mil por hora mientras recordaba como se había abalanzado sobre él hacía un rato. Por un lado creía que había hecho bien pero por otro se recriminaba ¿Cómo había podido rechazar a tan escultural y hermoso chico que, encima, se ofrecía a él? "Soy tuyo, puedes tomarme" Se excitó al recordar esas palabras. Pero su moral estaba por encima, aunque eso le haya provocado muchos problemas durante todos sus años de vida.

—Son muy cómodas —La voz del moreno le sacó de sus pensamientos y se giró a ver que tal le quedaban los ropajes. Se sorprendió al ver lo bien que le sentaban.

—Te quedan fenomenal —dijo admirándolo — estás muy... —¿Qué iba a decir? No podía decirle guapo o atractivo a otro hombre —estás muy bien —sonrió y Haruka le correspondió con una leve sonrisa azorada.

—Así parezco un príncipe —rió levemente, feliz por la tranquilidad que el castaño le daba. Podía ser él mismo al fin. Aunque le faltaba algo —¿Podría usar algún día tu estanque?

—¿El estanque? ¿Para qué? —parpadeó confuso.

—Para nadar. Sí no estoy en el agua me siento extraño... Es una petición extraña, lo lamento.

—No, no. Sólo me sorprendió. Podrías usar...

Unos leves toques en la puerta hicieron que ambos se pusieran tensos. Makoto hizo unas señas al moreno para que se colocara a su lado pero detrás de él. La puerta se abrió, dejando paso a su madre.

—Querido, tu padre me ha contado lo del esclavo ¿por fin estás entrando en su juego? —dijo preocupada acercándose a su pequeño tras cerrar la puerta.

—Tan sólo era por seguirle la corriente, madre. Bien sabes que no me gustan ese tipo de cosas.

—Menos mal, hijo. Creía que al fin había podido contigo. ¿No nos presentas?

Haruka se escondía tras él. No sabía si temeroso o avergonzado por la presencia de su madre.

—No tengas miedo. Ella es Shara, mi madre y la segunda reina consorte —dijo apartándose para que ambos pudieran verse bien. —Vamos, preséntate. —posó la mano en el hombro del chico para darle confianza.

—Me llamo Haruka. Es un placer conocerla —hizo una reverencia y se mantuvo con la cabeza gacha.

—Vaya, eres un encanto de muchacho. —se agachó un poco para poder ver su rostro— Y que ojos tan bonitos, como el color del mar. —el moreno se ruborizó.

Dicen que de tal palo tal astilla, y así era. La madre de Makoto, la segunda reina consorte, era una mujer risueña y amable con su hijo y todos los sirvientes que tenían en palacio. Era muy querida por ellos y por el pueblo. Todos los años, por los días festivos, repartía comida entre sus súbditos e, incluso, organizaba alguna que otra fiesta en las calles aunque ella nunca salía de palacio por orden de su esposo.

Makoto adoraba a su madre, aunque sabía de su desdicha al verse obligada a casarse con su ahora esposo, mucho mayor que ella; además, tenía que lidiar con la primera esposa del hombre que, a ojos del joven, era una víbora esperando por acabar con él y con su madre.

—Tan solo venía para avisarte de que tu padre quiere celebrar una fiesta esta noche, ya sabes, con otros reyes, príncipes y demás. Vístete de gala pues debes dar buena imagen, eres el heredero.

—Madre, sabes que no me gustan esas fiestas. ¿No puedo excusarme de alguna forma?

—¡Nada de excusas! —Le tiró de la mejilla —tu padre anunciará algo importante y tenemos que estar todos presentes.

—Está bien, está bien —se frotó la mejilla adolorida.

—Nos vemos esta noche, cariño —y se marchó del cuarto.

—Tu madre es muy guapa —comentó el moreno avergonzado —es idéntica a ti.

—Em... sí —sonrió. ¿Acababa de llamarle guapo de forma indirecta? Notó el calor en sus mejillas de nuevo. Estaba raro desde que había conocido al esclavo. ¿Sería eso lo que llamaban amor?

—¿Entonces?

—¿Entonces qué?

—¿Cómo puedo agradecerte? —dijo el esclavo muy serio.

—¿Todavía con eso? Está bien, ya se como puedes agradecerme —sonrió y le tendió la mano. El moreno la miró curioso y sin entender —Seamos amigos, aunque tan solo sea dentro de esas cuatro paredes.

—¿Amigos? Hacía tiempo que no escuchaba esa palabra —estrechó la mano del castaño. Makoto se sorprendió de lo finas y delicadas que eran las manos del esclavo.

Estaba decidido, llevaría a Haruka a la fiesta de esa noche. Seguro que se llevaba las malas miradas de todos, pero no quería dejar a su nuevo amigo en el cuarto toda la noche, además, un príncipe siempre va acompañado de su escolta.


Y fin del segundo capítulo. Espero que os haya gustado. Ahora responderé a los review del capítulo 1 (aunque no se como sería correcto hacerlo owoU):

Sophia: Me alegra que te gustara, Sophia. La verdad es que no tengo pensado cuantos capítulos ocupará esta historia.

Erin de Acuario: Muchas gracias, Erin. Me alegra saber que he respetado a los personajes, es el primero fanfic que escribo.

Izzitha-Li: Gracias por leer, Izzitha-Li y espero que te haya gustado la continuación.

Sakura Nita: Aquí la tienes, Sakura. Espero que te haya gustado.

Sin más dilación me despido. Gracias por leer y nos vemos en el capítulo 3.