Disclaimers: Harry Potter pertenece a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo utilizo a los personajes y el mundo escrito por Rowling con fines de diversión y sin fin lucrativo alguno.

Hola, estoy aquí subiendo el segundo capítulo, muchas gracias por sus reviews, al inicio es un poco neutro, por decirlo de alguna manera, pero irá cambiando eso, lo prometo, aprovecho para decirles que subiré capítulo cada Jueves.

Gracias por todo.


Harry observó la carta de la Señora Weasley que le había llegado, le estaba proponiendo hacerle una fiesta sorpresa a Ginny por su cumpleaños, o bueno, no tan sorpresa, ya que ella vivía aun con sus padres, observó a su amigo que tenía los pies sobre su escritorio, mientras comía un par de alitas que había llevado consigo.

—Tu mamá quiere que organicemos algo para Ginny.

—Organizar ¿por qué razón? Aun no he visto si el partido ya terminó, según Neville el partido no terminó en los primeros días ¿ya terminó?

—No lo sé –se encogió de hombros Harry.

—No sabes como terminó el partido donde juega tu novia –le observó de reojo.

—También es tu hermana, me imagino que también podías estar igual de enterado ¿no?

—Puede ser, le preguntaré a Hermione –sonrió.

—Tu madre habla por el cumpleaños de Ginny, que será el once de éste mes –le recordó.

—Es cierto, se me olvidan las fechas importantes –se encogió de hombros.

—Menos la fecha de tu cumpleaños –sonrió Harry divertido.

—No, creo que sería ridículo olvidar mi propio día de nacimiento, tengo 22 años celebrándolo ¿no crees?

—Y tienes casi 21 festejando el cumpleaños de tu hermana –elevó las cejas y Ron por fin volteo a verlo.

—Sólo recordaba que era una vez al año, pero no en que fecha –bromeó Ron.

—Entonces le diré que cuente con los dos –se inclinó a contestar la nota haciendo que Ron frunciera el ceño.

—No sé porque me hacen ayudar, no soy bueno preparando cosas incluso ni cuando son para mí y…

—Pensé que estabas planeando proponerle matrimonio a Hermione –elevó las cejas como indicando que no había pasado tan desapercibido como Ron había querido.

—No lo grites a los cuatro vientos –gruñó frunciendo el ceño y se asomó para ver si alguien más los había escuchado –no puedo proponerle matrimonio a Hermione en la celebración del cumpleaños de mi hermana, sería como restarle protagonismo.

—Con lo que le encanta el protagonismo a ella ¿cierto? Ginny estaría encantada de que le propusieras matrimonio a Hermione –elevó la ceja para animarlo.

—Tengo que preguntarle a Ginny si no le molestaría que lo hiciera.

—Ron, tu madre te asesinaría por eso, si no te asesinó por robar el Ford Anguila en tu segundo año en Hogwarts, ten por seguro que si le dices a Ginny, te mata esta vez, deberías decirle a tu mamá, ella te ayudará.

—Supongo ¿Crees que Hermione me diga que no si le propongo matrimonio con una replica de la sortija de la mamá de Voldemort? –Sonrió divertido pero la sonrisa se desdibujó al ver la cara seria de Harry –sí, mala broma ¿no?

—Podrías hacerla si quieres morirte en ese momento –se encogió de hombros.

—Tienes razón –se puso serio.

—Ya tenías la replica ¿cierto?

—Cierto, pensé que le parecería divertido, así sabría que la amaría con cada parte de mi alma si se llega a fracturar o mejor, que la amo como Voldemort amaba a sus horrocrux.

—No hay manera romántica de decirle eso, en serio amigo –negó Harry –es como si yo le obsequiara un diario a Ginny –puso los ojos en blanco.

—Las chicas no tienen sentido del humor –se encogió de hombros.

—No les gustan las idioteces, mejor dicho.

—Eso no es cierto, si lo fuera, Ginny no saldría contigo –se burló.

—Ni Hermione contigo –contratacó divertido y le animó para el contrataque.

—En ese caso…

Se quedaron callados cuando Hermione quedó entre ambos cubículos, le sonrió a ambos pero se acercó a Ron para besarlo ignorando a Harry que sonrió al ver como las cosas habían cambiado entre ellos tres, ahora Hermione y Ron casi no peleaban y se la pasaban besándose, aunque seguían ignorándolo deliberadamente.

—Tú mamá me envió una nota –le contó.

—Eso me hace sentirme desplazado –frunció el ceño, bajó los pies del escritorio e hizo que Hermione se sentara en su regazo –le envió también una a Harry.

—Creo que no quiere que arruines la sorpresa de Ginny –argumentó observando a Harry.

—En ese caso, ustedes dos han cometido una indiscreción conmigo, ahora puedo decirle a mi hermana sin temor de ser reprendido.

—No lo harás, así tenga que lanzarte un hechizo para evitarlo –le amenazó Hermione.

—De acuerdo, de acuerdo, no lo haré, pero ya sé porque lo hizo, quiere que le mande una lechuza para reclamarle, por eso has venido a verme y contármelo ¿cierto?

—Bueno, algo así –aceptó culpable Hermione.

—Haré algo mejor, después del trabajo, me apareceré por la Madriguera y le reclamaré, es mejor que una lechuza ¿no?

—Puedes enviarle un vociferador –Harry y Hermione soltaron una carcajada al mismo tiempo.

—No es gracioso, en serio que no es gracioso.

—Bien, ya que iremos a la Madriguera al final del día, me apuraré –sonrió.

—Claro –sonrió y observó a Harry.

—Lo mejor es que se vean allá, Hermione, porque Ron y yo saldremos en unos minutos.

—De acuerdo, nos vemos allá –lo besó –tengan cuidado ¿de acuerdo?

—Siempre tenemos cuidado, cariño.

—Ten más cuidado, no quiero que se te quede ninguna parte atrás.

—Llevaré leña y fuego, por si necesito fuego –frunció el ceño, Hermione sonrió y lo volvió a besar.

Ron guardó silencio hasta que Hermione desapareció, observó a su amigo e hizo una mueca que hacía mucho tiempo que no hacía haciéndolo sonreír.

—Ve con tu madre, no te preocupes, cubriré tu trasero.

— ¡Por Merlín! Por poco no puedo gritarle a mi madre, Hermione le ayudaría a amarrarme y golpearme con algo.

—Ve antes de que se te termine el tiempo.

—Es bueno que mamá le mandara la carta a Hermione, así puedes decirle que ella es mejor organizadora que tú, y dejarás a Hermione ayudando a mi madre.

—Serán familia, sirve que pasan más tiempo juntas ¿no?

—Sólo espero distraer a papá lo suficiente, ha estado detrás de Hermione pidiéndole ayuda con algunas cosas muggles, la va a volver loca.

—Yo le ayudaré, también crecí con muggles, así que puedo ser de ayuda, mientras Herms ayuda a tu madre.

—Vaya, que amable de tu parte.

—Ella ayudará a planear algo lindo para mi chica ¿Por qué no le quitaría a tu padre de encima mientras eso pasa? Después de la fiesta, le diré que le pregunte a Hermione, ella es más lista y con una excelente memoria.

—Mal amigo –sentenció el chico y caminó hasta las chimeneas.

Apareció en la Madriguera envuelto de llamas verdes y asustó a su madre, bueno, se había vengado un poco por ignorarlo.

—Ron ¿Qué haces aquí? –fingió sorpresa.

—Les mandas una nota a mi mejor amigo y a mi novia con el fin de que venga, a reclamarte, pero que venga, imagino que como Ginny no ha estado, te sientes sola ¿me equivoco?

—No, ni un poco, te estás volviendo un buen Auror –se burló su madre.

—Vine a eso y… a pedir tu ayuda.

— ¿Mi ayuda? –Se sorprendió –no necesitas mi ayuda desde que en el techo había una araña.

—Sí, bueno, eso, voy a proponerle matrimonio a Hermione, mamá.

—Por dios ¿es en serio? –los ojos marrones de su madre brillaron de emoción.

—Sí, estoy planeando hacerlo en la fiesta de cumpleaños de Ginny, si no te molesta quitarle protagonismo a mi hermana, claro.

—Por supuesto que no me molesta, creo que Ginny estará encantada de no ser el centro de atención por un momento y más por algo así, sabes que ella y Hermione son muy amigas.

—Lo sé, pero por favor mamá, sé un poco discreta con lo de Hermione.

—No le diré a nadie, si tú no cometes un error con Ginny.

—El partido ha durado más de lo esperado, al parecer –se encogió de hombros Ron.

—Eso es más que perfecto –sonrió la mujer alegre.

—Sabes que agotador es jugar Quidditch ¿cierto? –Elevó una ceja –no creo que sea bueno que te alegres.

—No, no es que me alegre, pero así tendremos que ocultar los planes menos, tendré más libertad.

—Hermione va a ayudarte, menos su petición de matrimonio ¿de acuerdo? –le recordó.

—Bien, no le diré nada, ya lo prometí –sonrió.

Hermione llegó un poco tarde para la cena, pero aun así la señora Weasley le sirvió con una sonrisa encantadora, pero no le pareció raro, ella siempre era amable y no sólo con Hermione, sino con todo el mundo.

— ¿Qué tal el trabajo cariño? –le sonrió la señora Weasley.

—Bien, no ha habido más trabajo de lo normal, así que está tranquilo todo –sonrió en respuesta.

—Eso es bueno, así tienes más tiempo para ti ¿Qué tal tus padres? –indagó.

—Bien, aunque hace un tiempo que no los veo –se encogió de hombros con pesadez.

—Tengo la solución ¿Por qué no invitas a tus padres a la fiesta de cumpleaños de Ginny? –Se emocionó –sirve que Arthur tiene a quien más interrogar sobre los muggles.

—Es una buena idea, así mi padre tiene a quien interrogar sobre cosas que no entiende del mundo mágico ¿no? –sonrió.

Las mujeres se pusieron a hablar y a hacer planes para la fiesta, cosa que aburrió a Ron, ahora comprendía a su madre, esa casa no era ni la sombra de lo que había sido alguna vez, y era bastante triste, comprendía lo mal que se sentía su madre, en esas fechas, normalmente la casa estaría llena de personas.

Escuchó sobre que era mejor para comer, el pastel, los invitados, si es que Bill, Charlie y Percy quisieran unirse a la celebración a pesar de haber ido hacia menos de tres semanas a la reunión familiar, ambas estaban emocionadas por el cumpleaños de la menor de los Weasley, no entendía la razón por la que las fiestas o mejor dicho, los preparativos podían emocionar tanto a las mujeres.

—Ron, no sabía que pensabas venir, de saberlo, me hubiese apurado para llegar pronto.

—Vamos al cobertizo –tomó a su padre del brazo y lo dirigió al cobertizo lleno de artefactos muggles.

—Tiene que ser muy importante para sacarme de la casa sin dejarme cenar –sonrió el señor Weasley.

—Vine a decirle a mamá que voy a proponerle matrimonio a Hermione en la fiesta de cumpleaños de Ginny, y quería que tú también lo supieras.

—Me agrada Hermione ¿piensas que me negaré porque es hija de muggles? Ron, yo no soy Lucius Malfoy, los muggles me parecen seres demasiado fantásticos –sonrió –y además el hecho de que tu la ames me hace feliz, igual a tu mamá, tu amistad con ella y con Harry demuestra que la condición de la sangre no es impedimento, creerse superior por ser sangre pura no es algo que ésta familia predique ¿cierto?

—Cierto –sonrió Ron –van a invitar a los padres de Hermione, por eso voy a pedirte que te mantengas al margen y no los acoses demasiado ¿bien?

—Ron, ellos podrían ayudar mucho en mis redadas y lo sabes ¿verdad?

—Sí, pero vienen como invitados, no como expertos a los que puedes consultar, dos o tres preguntas por hora sería bueno, no más, promételo papá –el Señor Weasley frunció el ceño pero asintió.

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Ginny lanzó la Quaffle al aro y a pesar de que pensó que no entraría lo hizo, estaba cansada, jamás pensó que el partido sería de los que duran días, eso la hacía extrañar sus tiempos de la escuela.

Voló alrededor buscando conseguir de nuevo la Quaffle, pero no lo logró, el cansancio estaba haciendo estragos en ella, escuchó cuando anunciaron un gol en contra de las Arpías, se llevó las manos al rostro, tenía que poner más empeño en lo que estaba haciendo, pero no se estaba sintiendo bien, tomó la Quaffle y dirigió su escoba hasta los aros a toda la velocidad que su escoba le permitía y al estar lo suficientemente cerca, arrojó la Quaffle.

—&—

Ron bajó los pies apresurado a causa de la lechuza que voló hasta él y se posó sobre su escritorio dejando un papel enrollado que distinguió como un ejemplar del diario El Profeta haciéndolo gruñir, se rebuscó en los pantalones buscando unos cuantos Knuts refunfuñando porque no encontró ninguno.

—Hey, Harry –se estiró cuando la lechuza comenzó a picotear los papeles en su escritorio desesperada porque le pagara para poder irse.

—Ah ¿qué? –se estiró para mirarlo.

—Préstame unos cuantos Knuts intenté encontrar unos cuantos pero sólo tengo galeones.

—Ajá ¿cuántos necesitas? –interrogó rebuscando en sus bolsillos.

—Cinco –contestó frunciendo el ceño cuando la lechuza comenzó a revolotear golpeando en sus cosas –maldita ave, ya voy a pagarte –se levantó y fue hasta el cubículo de enfrente que pertenecía a Harry –gracias en serio, esa ave destrozaría mis cosas –depositó el dinero en la bolsa de piel de dragón que llevaba atada a la pata la lechuza que salió volando inmediatamente.

Se dejó caer nuevamente en su silla y se estiró por el periódico que estaba tirado en el suelo, lo desenrolló maldiciendo a la lechuza por el alboroto en sus papeles.

—Mierda –soltó tan fuerte y el sonido que hizo su silla al chocar con el mueble cuando la aventó al levantarse hizo que algunos de sus compañeros lo observaran.

—Ron ¿Qué ocurre? –interrogó Harry al ver que su amigo se había puesto pálido y su gesto era preocupado.

—El Profeta está haciendo más chismes ¿o que ocurre?

—Mira tu mismo –tomó el periódico de su escritorio y se lo extendió.

ACCIDENTE EN EL JUEGO DE LAS ARPÍAS DE HOLYHEAD CONTRA PUDDLEMERE UNITED

El día de hoy durante el partido de Quidditch entre las Arpías y Puddlemere que ha durado hasta el momento seis días y medio, la famosa cazadora de las Arpías, Ginevra Weasley ha caído inconsciente de su escoba tras anotar un gol, hasta el momento ninguna fuente oficial ha querido decirnos la razón por la cual la jugadora de Quidditch ha perdido la consciencia, muchos alegan que ha sido a causa del cansancio por la duración del partido; pero una fuente cercana a la cazadora confesó que la causa se debe a que la jugadora está en la espera de su primer hijo junto al Auror y salvador del mundo Harry Potter, aun así los medimagos no han querido decir la causa, pero la jugadora regresará a casa impidiéndole terminar el partido.

La foto en movimiento era cuando Ginny anotó el gol y acto seguido, su escoba se desplomaba rápidamente.

—Así que mi hermana está esperando su primogénito –rugió enfurecido y dio un paso decidido hacia Harry.

—Oye espera, déjame explicarlo todo –extendió sus manos para detener a Ron –eso no es verdad, por Merlín, Ron, si fuera así ya les hubiésemos dicho, pero como no lo es, no se puede informar algo que no es cierto.

—Tengo que avisarle a mamá, le dará un infarto, no lo sé, tengo que irme, le avisaré a… genial, eres tú –le sonrió divertido y nervioso.

—Yo voy contigo, sólo avisaré que nos iremos y que pueden localizarnos en la Madriguera.

—Iré por Hermione en lo que das instrucciones –aceptó Ron y salió corriendo.

Harry fue hasta el octavo piso y fue hasta la fuente, donde Hermione y Ron ya lo esperaban, en cuanto llegó a ellos, se dirigieron a las chimeneas de la derecha para dirigirse a la Madriguera, Hermione se quejó cunado llegaron al lugar por un pisotón por parte de su novio, haciendo que Harry sonriera divertido, ellos no iban a cambiar del todo, al menos no pronto.

—Quita esa sonrisa –le regañó Hermione –a menos que lo que escribió esa corresponsal de Rita Skeeter sea cierto –lo observó con una diminuta sonrisa.

—Claro que no es cierto –frunció el ceño pero se sonrojó por la insinuación.

—Entonces los Sres. Weasley pensaran que te alegra que tu novia se accidentara –lo empujó para que les permitiera salir a Ron y a ella de la chimenea.

—Hermione, no sé como voy a decirle a mamá ¿y si le dices tú? –pasó su mirada un tanto preocupada en ella.

—Ron… bien –frunció los labios al ver su mirada torturada.

—Mamá –gritó Ron –Hermione tiene algo importante que decirte –exclamó pero su madre no contestó del lugar donde todos sospecharon.

Los tres se dirigieron una mirada consternada y subieron corriendo hasta el lugar de la contestación de la madre de Ron, entraron a la habitación de Ginny, donde su mamá estaba frente a la puerta, les sonrió por educación pero no se veía tan feliz y animosa como normalmente.

—Hola chicos –saludó y pellizcó la mejilla de su hijo, abrazó a Hermione y a Harry –así que ¿Qué es lo que tienes que decirme, Hermione?

—Bueno… lo que ocurre es que…

—Mamá –murmuró Ginny detrás de ella –en serio yo…

—Tú vas a quedarte ahí a descansar –gruñó su madre para que no tuviera oportunidad de discutir.

—Ginny –murmuró Harry y pasó junto a la señora Weasley para ir hasta su novia – ¿Cómo estás? –acarició su mejilla y la besó.

—Estoy bien, justo eso iba a decirle a mi madre, pero…

—Ese Sanador dijo lo contrario, dijo que tenías que reposar y eso es lo que harás.

—Pero estoy bien, en serio que sí, me siento bien…

—Si te sintieras bien, no te habías caído de la escoba –reprochó Ron –estoy de acuerdo con mamá, no me mires así –le regañó –me has dado un susto de muerte, para colmo, mamá no es buena para avisarme, me tengo que enterar como cualquier hijo de vecino lo que le pasa a mi hermana.

—No tenía cabeza como para repartir lechuzas, Ronald, en cuanto nos avisaron a tu padre y a mí tuvimos que ir al traslador e ir por ella…

—Ya lo sé, pero en serio, mujer, también soy tu hijo, y también me importa lo que pasa con mi hermana…

El reproche de Ron se vio opacado por un ruido en la sala, todos giraron para ver aparecer a George que subía corriendo las escaleras como un loco, empujó a Ron y jaló a Harry para sentarse junto a su hermana.

—Que modales –se quejó Ron frunciendo el ceño –te recuerdo que el que acabas de arrancar de su lado es el amor de su vida y yo…

—Eres sólo otro pelirrojo que puede decir que es Weasley –contestó George –gracias por la lechuza mamá.

— ¿Pero es que cerraste la tienda sólo por venir? –Ginny abrió los ojos sorprendida.

—Eres mi hermana, Ginny, me han dado un susto de muerte cuando mi madre me envió esa lechuza diciéndome que habías tenido un accidente en el partido, créeme, con la muerte de Fred he tenido suficiente.

—Ya lo sé –recargó su cabeza en el hombro de su hermano.

—Además estás por cumplir años, sería una lástima tener que sepultarte antes –bromeó claramente relajado.

—Ya le he dicho a mamá que estoy bien, no sé por qué me caí, pero ya estoy bien.

—El sanador ha dicho que permaneciera en reposo unos días –contestó su madre mirando a George.

—Si el Sanador lo ha dicho, es lo que harás…

—A nadie le importa lo que diga un Sanador –frunció el ceño molesta.

—Pero sí lo que diga mamá –contestaron sus hermanos al mismo tiempo –incluso el Ministro hace lo que mamá ordena –completó George haciendo reír a todos menos a la señora Weasley.

Harry tomó a Ginny en brazos y bajó con ella hasta la sala, mientras los hermanos Weasley se burlaban de él, asegurando que no podía con ella a causa de su peso, pero lo cierto era que Ginny era un tanto ligera, como si cargara a una niña y no a una chica de 20.

La dejó sobre el sofá y la besó ocasionando que sólo Hermione y la señora Weasley sonrieran a causa de eso, los otros dos miraron a otro lado con cara de asco haciendo que su hermana sonriera y se burlara de ellos.

—Tuve la oportunidad de conseguir el periódico antes de venir a casa –informó George dándole a su hermana un ejemplar del diario El Profeta, Ginny frunció el ceño al verse en la primera página y sus mejillas ardieron al mismo tono de sus cabellos al leer la nota –que bonito lo tenían guardado ¿cierto chicos?

—Eso no es cierto –contestó de inmediato Ginny.

—Bueno, esa fuente cercana a ti técnicamente lo confirmó.

—Al menos que fuera la persona que me embarazó –contestó enfadada.

—Eso quiere decir que te han puesto la cornamenta Harry, justo como tu patronus –se burló Ron.

—Basta, Ron –se quejó Hermione –eso no es gracioso.

Estuvieron el resto de la tarde en la Madriguera, Ron y Hermione desaparecieron un rato, todos imaginaron que irían a besarse en paz, para que George no se burlara de ellos, y Harry los comprendía, pero era imposible besar a Ginny tanto como Ron y Hermione se besaban, porque Ginny y él últimamente peleaban mucho y los besos eran espontáneos y cortos.

La observó platicar tan tranquila con su hermano y con su madre, le gustaba lo tranquila que estaba, había estado preocupada por ese partido, y aunque no había terminado el juego, había jugado bien los días que jugo, mejor dicho, las horas que jugó.

Hermione y Ron se observaron el uno al otro guardando las cosas que tenían para la fiesta de Ginny, con lo necia que era, sabían que se levantaría y recorrería todo el lugar, así que lo mejor era que las guardaran, Hermione eligió el cobertizo del señor Weasley haciendo un hechizo de expansión indetectable en una lata vacía de pintura que tenían.

—Está todo, sólo espero que tu padre no la use para otra cosa –sonrió la chica.

—La llevaré conmigo, por que así como es papá…

—Es mejor que la lleve yo en ese caso, no te ofendas, Ron, pero tú la perderías en cuanto dejaras la Madriguera –rodeó el cuello de su novio que sujeto la cintura de la chica atrayéndolo hacía él.

—Deberíamos tardarnos un poco más ¿qué dices?

—No deberíamos –contestó –tus hermanos, tu madre y Harry estarán pensando que huimos para otras cosas.

—Pues si ya lo están pensando… ¿Qué importa si lo hacemos? Sino, sería desperdiciada su imaginación.