¡Bueno, aquí va el segundo capítulo! Que sepáis que como soy nueva no me di cuenta de admitir los reviews anónimos pero ahora ya está todo controlado. ¡Espero que os guste!
- ¿Qué demonios pasa aquí?
Los Merodeadores se dieron la vuelta bruscamente a ver quién era el aguafiestas. Al ver que era la de siempre, Lily, ahogaron un suspiro de resignación. Desde que la pelirroja era prefecta había fastidiado muchos de sus "momentos de esparcimiento", como ellos lo llamaban, aunque más bien eran "momentos de tortura de Snape" (NDA: una diversión de lo más sano y natural... Aunque yo votaría por torturar a la maldita rata...).
- ¿Qué estáis haciendo todos con la varita? No creo que estéis estudiando Transformaciones o Encantamientos¿no? –dijo la prefecta con su mejor tono de mando.
- No, Evans, estábamos cambiando impresiones con nuestro amigo Severus –dijo Sirius amablemente.
- Sí, eso –ese era Remus, que también era prefecto pero ahora que lo pienso como si no lo fuera.
- Concretamente comparábamos varitas –apuntó James con su mejor tono de niño bueno (de esos que no camelan a nadie porque suelen ir acompañados con una cara de trastada que no veas).
Los ojos verdes de Lily soltaban chispas. Dios mío, como odiaba a Potter cuando se ponía condescendiente...
- Pero vamos a ver, Potter¿tu te crees que soy idiota? –por lo que se ve, la prefecta tenía ganas de pelea.
Viendo lo que se avecinaba, Lucy (NDA: recordemos, la amiga de Lily) empezó a dispersar a los curiosos, que en ese momento ascendían a todo el sexto curso y parte de los demás, que eran más cotillas que Karmele Marchante y Mariñas tomando un café.
- Vamos, vamos, desalojen –decía al más puro estilo de portero de discoteca-. Aquí no hay nada que ver.
Se oyó un murmullo de decepción. Ahora que la cosa se iba a poner interesante... Cabe decir que los duelos entre Merodeadores y Snape eran ya míticos. Había hasta un sistema de apuestas (el que apostara por Snape, aparte de tonto era que le sobraba la pasta porque perdía siempre el tio). Además, si había muertos se cobraba más. Sí, queridos lectores, estos niños eran más sadicos que el propio Sade.
- ¿Tonta tú? Jamás en la vida, amiga Evans –respondió James.
Sus amigos se rieron. Habían detectado el tono de su amigo, que no era otro que la "voz de ligar", esa que ponen la mayoría de los hombres para hablar con una chica guapa (NDA: que yo personalmente llamo voz de Barry White).
Lo malo es que también Lily había visto el cambio de actitud del moreno y si había alguna cosa que odiara más de James que su condescendencia era que intentara tratarla a ella como a una de sus fans.
- Mierda, Potter, no pongas ese tono conmigo –le espetó-. Es una pena que no te haya pillado in fraganti porque te ibas a enterar.
- Deberían buscar otro método para castigar que quitar puntos¿verdad? –Sirius se metió en la conversación como si la cosa fuera con él.
- Yo apoyo eso, sí. Imagínate que penita si Evans tuviera que quitarnos puntos, quitar puntos a su propia casa... –James tenía cara de todo menos de pena, precisamente.
Los dos miraron con una sonrisa a la prefecta, que estaba enfadándose más por momentos. A todo esto, Snape seguía ahí como una estatua puesta por el Ayuntamiento. Debía tener miedo de que si se movía Lily descargara su furia lanzándole un Encantamiento, que además los había perfeccionado bastante de tanto practicar con Potter. Sidney (NDA: recordemos otra vez, la otra amiga de Lily) le vio la cara y le dio lástima.
- ¿Por qué sigues ahí? –le dijo.
- Sí, eso, lárgate Snivellus –James parecía encantado de la vida. Insultar a Snape no era tan gratificante como lanzarle un hechizo pero bueno, el día no estaba perdido del todo.
- ¿Por qué no le dejas en paz, Potter? –esta era Lily, la abogada de pobres.
- No necesito que me defienda una Sangre Sucia –gruñó el Slytherin.
Seis pares de ojos se volvieron hacia el moreno, que tuvo el suficiente sentido común para salir corriendo hacia el castillo, no fuera que le lanzaran cinco hechizos a la vez y algún Avada Kedabra camuflado por ahí (obra de James, seguro).
- Y ahora que se ha ido la carabina, podemos seguir hablando de nuestra relación –este era James, por supuesto, que sería muy listo para las bromas pero para esto cero patatero.
- ¿Pero qué relación, Potter? –la pelirroja estaba exasperada. No sabía como pero el moreno siempre conseguía descolocarla...
- No disimules, Evans, en realidad me quieres pero no lo has descubierto toda...
Se interrumpió y se agachó justo a tiempo, por lo que la maldición piernas de gelatina le dio a Peter (NDA: te está bien por traidor). No es que fuera un hechizo muy fuerte, más bien incómodo, pero la rata (perdón, Peter) parecía que se estaba muriendo de las voces que pegaba.
- ¡Estás sin civilizar, chiquilla! –le dijo Sirius con un tono escandalizado que no combinaba con el brillo divertido de sus ojos. Definitivamente, esa chica le gustaba para James.
- Pues ahora te quito cinco puntos, por listilla –saltó Remus, encantado de estar al loro y usar sus poderes de prefecto por una vez.
Lily se quedó de piedra. Es que normalmente Remus estaba feliz en su mundo y le daba la vara tener que salir de él para reñir a los demás, así que era una novedad que quitara puntos. ¡Y encima a ella, una prefecta! (NDA: si os dais cuenta, Lily es un poco Hermione Granger, vaya tela con las criaturas). Cuando terminó de digerir la pérdida de puntos perdió toda su compostura y se puso a gritar a los Merodeadores sin ton ni son. Lucy y Sidney se miraron, cogieron a su amiga una por cada brazo y se dirigieron al castillo, arrastrando a la prefecta que seguía gritando. La imagen era para grabarla, qué pena que en Hogwarts no funcionaran los aparatos eléctricos (NDA¿es que no habéis leído Historia de Hogwarts?).
Sirius y James se miraron con una sonrisa, hasta que un quejido de Peter les devolvió a la realidad.
- ¿No habría que llevar a éste a la enfermería? –sugirió Remus, como quien pregunta qué tipo de helado te gusta más.
- ¡SIIIIIIIIIIIIIII! –aulló Peter (NDA¡NOOOOO! –aullamos el resto del mundo).
El caso es que al final pudo la compasión por Peter (NDA: pues él no la tendra después con vosotros, almas cándidas), y se dirigieron a la enfermería. Después de dejar al gelatinoso allí y de echar la culpa a Snape (con lo cual no perdieron el día, como había pensado James), los tres amigos se quedaron sin saber qué hacer. Por lo tanto decidieron ir a tirar unas cuantas bombas fétidas cerca de la sala común de Slytherin (NDA: yo no sé porqué siguen con estas cosas, si total luego siempre los pillan).
Mientras tanto, en la habitación de las chicas, una paciente Lucy estaba escuchando a una iracunda Lily, que llevaba dando la plasta con "el estúpido de Potter" una hora. Sidney había sido más lista y se había ido supuestamente a la biblioteca (en realidad lo más seguro es que estuviera por ahí planeando algún truco para el pimer Slytherin que tuviera la desgracia de cruzarse en su camino).
- ¿Pero qué se cree ese Potter¿Yo enamorada de él¡Venga ya! –decía la pelirroja, que se iba repitiendo ya más que la morcilla.
- Lily, te repites más que la morcilla (NDA¿lo veis?) –Lucy se tumbó en la cama-. ¿Por qué no hablas de otra cosa?
- Está bien –suspiró su compañera-. El lunes tengo reunión de prefectos, parece ser que vamos a hablar de lo que vamos a hacer en Halloween y deberíamos tener una propuesta cada uno. ¿Se te ocurre alguna idea?
- Aquí la organizadora de eventos sociales es Syd, no yo –contestó Lucy-. La verdad es que en este momento tengo la mente en Babia. ¿Qué tal si vamos a la sala común? Aquí hace demasiado calor.
Bajaron por las escaleras y en la sala común se encontraron a su mejor amigo, Frank Longbottom (NDA: sí, el padre de Neville, la verdad es que ese niño siempre me dio un poco de penita...). Frank era lo que cualquier chica desearía: era cazador en el equipo de Quidditch de Gryffindor, era alto, moreno de piel y de pelo y con unos penetrantes ojos verdes. Y por si fuera poco, siempre estaba dispuesto a escuchar a los demás, sobre todo a sus "chicas favoritas". Quería ser auror, por eso tenía unas notas altísimas. Lo único que no era era prefecto, porque decía que eso le quitaba tiempo para estudiar y para el deporte.
- ¿Qué hay, señoritas? –Frank hizo una reverencia a las chicas, para luego enderezarse de un salto y hacer una mueca-. ¿Vais a alguna parte?
- Estábamos hablando de Halloween –dijo Lily-. Pensando qué podemos hacer.
- Pero Lyls, queda un mes todavía –se sorprendió el chico-. Seguro que a Dumbledore ya se le ha ocurrido alguna locura de las suyas para que todo sea lo más anormal posible.
Los tres chicos rieron. Era de cajón que Dumbledore tendría alguna propuesta extravagante para ese día. El director estaba un poco loco, qué le vamos a hacer, siendo el mejor mago de los últimos tiempos hay que permitirle un poco de libertad.
En ese momento entró en la sala común Sidney como una tromba, y corrió escaleras arriba. Un momento después se asomó de nuevo y saludó a sus amigos:
- ¿Por qué no me decís que estáis aquí? –les reprochó mientras trataba de recuperar el aliento.
- No nos ha dado ni tiempo –bostezó Lucy (NDA: tengo que hacer algo con esta chica, es más vaga que... Sirius. No os digo más).
- Sí¿adónde ibas con tanta prisa? –preguntó Frank.
- ¡Es que se me ha ocurrido una idea genial para Halloween! –Sidney estaba emocionada.
- Sorpréndeme –contestó Lily-. Igual así quedo bien en la reunión de los prefectos, en vez de ser siempre la que más puntos quita (NDA: estos prefectos son como los boy – scouts, esos que venden galletas y el que más venda gana¿ganará algo Lily por ser la prefecta más severa? Yo creo que solo gana parecido con McGonagall).
- ¡Un baile! –Sidney vio como sus amigos la miraban aburridos. Todos los años había un baile-. No me miréis así, este año será especial. En vez de escoger a tu pareja... ¡Sólo la sabrás el día del baile! Mediante disfraces, por ejemplo, no sé, eso tengo que perfeccionarlo.
En vista de que se quedaban callados, la morena invocó una pizarra y se puso a explicar.
- Mirad, un ejemplo. La semana antes del baile se reparten tarjetas con disfraces, entre las chicas y los chicos. Se tiene que vestir uno con el disfraz que le toque, así no hay problemas de elección. ¡Y cuando llegues al baile, cuando encuentres a alguien del sexo opuesto vestido como tú o con un disfraz complementario (como Marco Antonio y Cleopatra) pues esa es tu pareja!
Sidney finalizó su exposición y esperó, como quien espera que le rían un chiste.
- No está mal –concedió Lily después de un momento de reflexión-. Lo propondré en la reunión el lunes.
¡Pues hasta aquí el segundo capítulo! Espero que os haya gustado, y que me dejéis muchos reviews, por pedir que no quede... Jajaja. Para el próximo capítulo veremos la reunión de los prefectos (seguro que Lily acaba discutiendo con alguno), empezaremos a ver por dónde van los tiros en el amor, y también los preparativos del baile. Y bueno, alguna sorpresilla por ahí...¡
Hasta entonces, se despide
Merodeadora Lu
