Capitulo 2: una amiga inesperada.

Abrí lentamente los ojos, tratando de acostumbrar la vista a la brillante luz del sol, ese día la luz era más intensa y daba indicios de un buen clima por venir durante los días siguientes.

Entrecerré los ojos, y solté un largo suspiro aferrándome al calor del huevo pero.. Extrañamente.. El huevo estaba frío, me asusté, había supuesto lo peor.

-(n-no.. no puede haber muerto...)- me levanté y los latidos de mi corazón se calmaron, respire calmada al notar que solo era el huevo eclosionado. De nuevo me alarmé, si el huevo se había abierto ¿dónde estaba el pokemón que descansaba en su interior?

Cogí un fragmento del cascarón y miré a la ventana, estaba abierta y las cortinas volaban lentamente con el roce del viento. Coloqué mi mano izquierda tras mío para incorporarme y recostarme, pensando que el pokemón había huido.

Al colocar mi mano sobre la cama sentí algo suave y peludo a la vez que sonaba un pequeño chillido indefenso. Mis latidos incrementaron su ritmo de nuevo, giré la cabeza y ahí... acurrucado a unos centímetros de mi espalda estaba un pequeño y tembloroso Riolu que sobaba su patita con la otra y me miraba.

Esta mirada tan directa y brillante con aquellos ojos cuyo color imitaba al fuego me dejaba sin palabras, era como si estuviera aterrado de mí pero a la vez mi ser le inspirara curiosidad, sus antenas, si podemos llamarlas de ese modo aunque no fuera un pokemón tipo bicho, vibraban mas no como si intentara usarlas para leer mi mente, una habilidad rara vez encontrada en pocos lucarios aunque siendo todavía un Riolu no podría usarla más que para leer mi mente no podría intentar crear una comunicación telepática, vibraban por el hecho obvio de temor.

No sabía qué hacer para dar el siguiente paso, pues me miraba fijamente y no parecía que tuviera intención de hacer algo más, con lentitud.. Retrocediendo un poco de tanto en tanto para que no pensara que me soy demasiado atrevida y tuviera realmente ganas de salir por la ventana, acerqué mi mano y la posé en su suave y peluda mejilla, al principio intentó alejarse pero una sonrisa amable sirvió para decirle que no le haría daño.

No dejaba de mirarme con cierto horror pero moví mi mano y acaricie su mejilla, en unos instantes luego cerró los ojos y frotó su rostro contra mi mano en señal de afecto. Abrió sus ojos.. Hizo que mi corazón se acelerara y comenzara a sentirlo palpitar en la garganta, pues había dejado ver una pequeña sonrisa bajo su hocico, no pude evitar sonreír de oreja a oreja, así lo hizo él. Se arrodilló sobre la cama y me abrazó por el estómago, sentí sus cálidas patitas en mi espalda y su pequeña cabeza apegándose a mí.

Jamás había sentido el cariño de un pokemón, podía sentir ese Riolu tan parte de mí, aunque.. no como una mascota sino como.. Una criatura fiel y unida a mí por siempre, que me amaría y protegería.

Lo abracé, acaricié su cabeza.. Sus orejas.. Sus antenas, espalda y cola, lentamente recorriendo su pequeño cuerpo con mi mano para que se sintiera querido. Se alejó de mí dejando mis manos rodeando su cuerpo, y sonrió soltando el sonido típico de los de su especie pero con un tono alegre y simpático, ya podía dar por hecho que se había encariñado conmigo.

#g-gruunch# una vibración emanó su estómago llegando hasta mis manos y mis oídos. Él mismo se sorprendió viendo directamente a su barriga y luego a mí, como si intentara decir "¿qué fue eso?"

-jeje tienes hambre... eso quiere decir que quieres comer ¿vamos a por algo?- propuse sonriendo y levantándome de la cama.

Asintió y chilló.

-iiaa!- se apoyó de sus débiles patitas negras para levantarse y pegar un salto desde la cama, para caminar junto a mí.

Tomé mi bolso y metí la mano para ver cuánto dinero tenía cuando toqué algo duro y redondo, lo saque y miré: una pokeball, volteé y miré a Riolu que observaba con curiosidad los pidgeys volando por el cielo desde la ventana.

-(no puedo hacerlo, sería cruel dejarlo dentro de una pokeball, quiero que el forme un vínculo cariñoso conmigo y la mejor manera es que me acompañe siempre)-

Devolví la pokeball a su lugar y cogí el bolso, me lo crucé al cuerpo y llamé a Riolu para irnos.

-Ven Riolu, vamos a desayunar- hice un gesto con la mano para que me acompañara y salimos, sin embargo no sabía a dónde llevarlo a comer. De la nada salió el señor que me había dejado alojarme en este lugar, me tomó del hombro y con una sonrisa entusiasta habló:

-¿van a desayunar? Pero no saben a dónde ¿a que sí?-

-eh.. hum.. No señor, no sé donde podríamos comer, usted que vive aquí ¿me dice donde puedo llevar a mi Riolu a comer?-

-pues, casualmente también soy dueño de una Pokochería ¿te apetece ir a visitar?- sin darnos cuanta Riolu y yo asentimos alegremente a la vez, lo cual le hizo gracia al señor, tras soltar una carcajada estruendosa y sonora digna de un viejo señor entusiasta, continuó hablando:

-entonces vengan ¡vengan!- nos llevó fuera del edificio hasta una tienda muy bonita y decorada.

-¡oye! ¡Kairu amiga! ¡¿Cómo estás? ¿y ese Riolu? ¿Es tu pokemón? No lo había visto antes ¿lo traes a comer? Le va a encantar lo que tenemos aquí, en realidad todo son Pokochos ¡o poffins! si prefieres llamarlo así jeje pero le va a gustar, encantar, ¡lo amará! Le gustará tanto que pedirá mas y mas y mas mas y maaaas- Mila se cayó de espaldas de tanto expandir los brazos al hablar, al parecer ella trabajaba con el señor en la Pokochería. Que extraño, creía que en Teselia no hacían pokochos..

-disculpen a mi nieta.. Le gusta mucho hablarrr- le lanzó una mirada de "no tienes remedio" pero seguía sonriente.

-¿es su nieta? Que bien, ¡hola Mila! No me dejaste saludarte jaja-

-ah, se conocen...- notó el señor. Asentí sonriente, casi sin prestarle atención, estaba viendo como el Whimsicott de Mila intentaba jugar con Riolu, pero este solo se limitaba a olfatearlo y sospechar tímidamente de la criatura sin atreverse a acompañarlo en su divertido juego de saltos y risas aunque no tuviera objetivo o un fin fijo tan solo era para juguetear, cosa muy típica de los pokemons de su clase, era el único pokemón que, aparte de él mismo, había visto desde que salió del huevo era comprensivo que tuviera cierto nerviosismo.

El Whimsicott comenzó a correr alrededor de Riolu dándole toques en el cuerpo causándole cosquillas, Riolu lo miró pícaro y luego saltó sobre él a seguirle la corriente mordisqueando y toqueteando. Mi corazón latió a un ritmo vívido y alegre, me hacia realmente feliz ver que Riolu se divirtiera y no solo se intentara alejar atemorizado.

-¡KAIRU!- la voz de Mila desde la cocina me hizo despertar de mis pensamientos haciendo tartamudear por el grito de repente.

-¡ah! ¿Eh? ¿Me llamabas, Mila?- asomó su cabeza por la puerta de la cocina, asintió e hizo un gesto con la mano para que fuera con ella.

A escasos centímetros de la puerta se podía sentir el delicioso olor de Pokochos recién hechos, entré y mis ojos automáticamente adquirieron la apariencia de dos platos redondos al ver toda una serie de cestas de pokochos ordenadas por gamas de color lo que hacía ver a la cocina como un gran arcoíris, estimaría que dentro habrían más de 50 cestas rellenas de Pokochos, además la recámara estaba bien equipada con dos hornos y muchas estanterías que guardaban sacos y sacos de bayas que graciosamente podrían servir para alimentar media región durante una guerra o una hambruna.

-venga elige un cesto ¡este vendrá por mi cuenta solo por ser mi amiga! Uuuhh es gratiiiis tienes que aprovechar- me reí y luego volví a mirar las cestas, caminé indecisa por el mesón no sabía mucho del mundo pokemon por lo que me era difícil conocer sobre los Pokochos solo sé que sirven de alimento para estas criatura y hasta los humanos podemos comerlos si lo deseamos.

-¿seguro que no sabes cual es cual no? Bien te explico: los Pokochos tienen la característica de poseer tanto diferente color como sabor y efecto, el amarillo, osea ácido aumenta la dureza de tu Pokemón, el verde, amargo aumenta la dureza y.. Bueno en lugar de seguir hablando escoge una cesta que te llame la atención y yo te digo para que sirve ¿vale?-

Lo decía tan emocionada que sonaba como un juego, caminé mirando cada cesta con atención, una cuyos pokochos adoptaban un color rojo muy llamativo capto mi mirada. Le pregunté para qué servía.

-este pokocho rojo aumentará el carisma de Riolu, le haría falta ¿sabes? Se le ve que le cuesta adaptarse a la gente y hacer amigos.

-¿puedo elegir este?-

-¡claro! Es gratis además, ¡por que eres mi amiga! Ten- me entregó la cesta delicadamente para no estropearla.

Luego de zamparnos entre Riolu y yo la cesta de poffins caminé hacia el señor, le dí las gracias y cargué a mi pokemón entre manos mientras jugueteaba en su estomago haciéndole cosquillas pudiendo así escuchar sus tiernas risas.

-¡vuelvan prontooo!- se despidió Mila desde la ventana de su tienda. Reí y me despedí también.

...

-(a Riolu se le ve feliz..)- pensé mientras miraba como este saltaba y sonreía -(... espero que jamás dejemos de ser amigos..)- me sentía tan bien, sentía un nudo en mi garganta directamente desde mi corazón cada vez que dirigía sus pequeños chillidos a mí, era la primera vez que me sentía tan completa, sentía que tenía un compañero día y noche a toda hora dispuesto a todo por mí.

-¡Iaaaa!- escuché de pronto un chillido desesperado de Riolu. Un Haxorus había llegado por detrás golpeándolo.

-¡TU!- le grité, el me miró y se denotaba en su mirada enojada que me había reconocido, me gruñó con fuerza, al parecer buscaba venganza, pero no me importaba salir herida por proteger a Riolu. Separe mis pierna y me paré decidida frente al Haxorus.

Sentí algo en la pierna, miré hacia abajo, Riolu tenía su pata sobre mi pierna mirándome fijamente. Me empujó levemente hacia atrás, ví que intentaba decirme que él lucharía por mí esta vez.

Retrocedí a un metro de él, continuaba mirándome, me costó un rato darme cuenta de que esperaba un comando.

-(a ver a ver piensa ¿qué movimientos usan los Riolu? Creo que usaban era ataque rápido ¿no? Déjame intentar con eso)-

-¡Riolu! ¡Usa ataque rápido!- su pequeño cuerpo se movió velozmente impactando contra el pecho del Haxorus.

Por lo que recordaba el ataque rápido era el único que se podía utilizar cuando un Riolu apenas salió del huevo.

-¡Riolu! ¡Usa ataque rápido! ¡Cuantas veces sea posible! ¡Tú puedes!- le animé, tomó aire y arremetió numerosas veces contra su rival, el Haxorus no pudo más y cayó de espaldas, haciendo un fuerte estruendo en el suelo.

-¡así se haceeee! ¡bien hecho!- levanté la mirada y sonreí victoriosa, Mila y su abuelo habían visto la pelea y como Riolu había vencido al Haxorus. Volteé emocionada hacia Riolu.

-¡eso es, Riolu! ¡Pudiste con tu rival! ¡felici...- mis palabras se cortaron por un ardor en mi garganta y mis ojos se aguaron al ver la terrible escena frente a mí, Riolu se había debilitado, su respiración era dificultosa y tenía muchas heridas, le costaba levantarse.

Con el corazón adolorido cargué a Riolu y corrí hasta el centro pokemón para que recuperara sus fuerzas.

-buenos días ¿deseas que tu equipo pokemón descanse hasta que se recupere?- asentí desesperada.

-mételo en su pokeball, por favor-

-eh.. p-pero.. si jamás lo he enviado a una pokeball... y si no puede recuperarse.. ¡¿Morirá?- posé mis ojos en el débil Riolu que intentaba respirar en mis brazos.

-tranquila, tenemos una máquina especial para eso- alargó las brazos y movió las manos, quería que le entregara a mi Riolu pero no me sentía bien dejándole mi querido pokemón a una desconocida.

-no te preocupes, estará bien- me convenció con una sonrisa sincera en un rostro adornado por una melena rosa recogida en una coleta, lo que la hacía ver angelical.

Respiré profundo y deposité a Riolu sobre sus brazos. Ella rió dulcemente acariciando sus antenas.

Esos 4 minutos parecían interminables, sentía que no podía pasar un día más sin un pokemón a mi lado, miré varias veces el reloj de la pared frente a mi viendo que habían pasado tan solo unos segundos luego de la última vez que chequeé la hora, esperando el maravilloso momento en que la enfermera saliera por la cortina que separaba la sala con las demás habitaciones.

-aquí lo tienes, lamento que hayas tenido que esperar tanto, la máquina es nueva pero estamos trabajando en ella y dentro de poco solo durará 5 segundos en finalizar su trabajo.

-iaaa- Riolu sonrió feliz cuando la enfermera me lo entregó y pude abrazarlo y acariciarlo. Apoyó su mano en su mejilla y miró alegre como Riolu me lamía con amor.

-es tu primer pokemón ¿no?-

-sí, ¿cómo lo supo?-

-pues cuando tenía tu edad yo también era una entrenadora, mi primer pokemón fue el que más quise.. Era un Snivy ¿sabes? Me lo entregó un señor que estudiaba a estas criaturas, le decían doctor Oak, sabía mucho de pokemons además éramos muy buenos amigos todavía le admiro mucho pero como él me di cuenta que más me interesaba estudiar a los pokemons que entrenarlos-

-¿y por qué no se hace profesora pokemón?-

-primero me gustaría aprender lo básico como la forma en la que se regeneran la salud los pokemons y la forma en que evolucionan, cuando sepa todo eso podré meterme de lleno a los libros-

-usted es una señorita muy interesante-

-mis agradecimientos, y en la forma en la que amas a ese Riolu se que serás una gran entrenadora, por favor, prométeme que siempre amarás a Riolu aunque haya evolucionado a un Lucario-

-¡sí! ¡Eso haré! ¡Muchas gracias por todooo!- Me despedí corriendo y me detuve de pronto, al notar que esta mujer era al parecer tan ignorada por los demás me hizo pensar que es bueno conocer gente que parece no importante pues tiene una vida más interesante e lo que creemos, esta chica me agrada y quiero ser su amiga.

-un momento, ¿podría decirme su nombre?- le pedí con una sonrisa, ella se sorprendió pero una sonrisa grande salió de su rostro.

-soy Margaret, un gusto- me hacía feliz saber que a través de mi camino conocería a más gente como ella, mas amigos fieles como rivales terribles pero así era y me alegraba saber que tendría el apoyo de todos durante toda mi aventura.

Me despido amigos y prometo que seguiré con esta historia por cierto no voy a señalar a nadie y puede que hasta mis sospechas sean equivocadas pero os pido por favor: NO ME PLAGIEN, lo que hago lo hago con el corazón y es muy triste un plagiador (si es que esa palabra existe XD) en fin nos vemos en otro capítulo y dejen reviews ¿si? aprecio mucho sus comentarios, todos y cada uno de ellos me hacen feliz :3