Disclaimer:

Inuyasha y todos los personajes no son míos -quisiera yo que sí- pertenecen a la genial Rumiko Takahashi, yo sólo los tomo prestados por un momento.


"Gomenasai, pequeña"

Inuyasha sintió un gran alivio cuando por fin llegó hasta donde Kikyo estaba. Le asustaba no llegar a tiempo, no poder salvarla. Se lo debía, ella había muerto por él una vez, él debía evitar que aquello volviera a suceder.

Cuando la miko cayó por el precipicio nada más le importó y se lanzó por ella. Cuando la tuvo entre sus brazos sana y salva sintió alegría. Había llegado, la había salvado.

Conforme se encaminaban hacia Kagome y los demás, sintió como poco a poco su corazón empezaba a doler. Había tomado una resolución, ya la había hecho en ocasiones anteriores, pero ... esta vez cumpliría con su palabra. Esta vez se alejaría de Kagome para siempre.

Se sentía terrible, sabía que Kagome lo odiaría, y se obligó a sí mismo a aceptarlo aunque era lo que menos deseaba. No soportaba la idea de que ella lo odiara, pero así debía ser por el bien de todos. Prefería lastimarla una vez a lastimarla continuamente. Porque no era tan tonto, sabía que ella sufría cada vez que Kikyo estaba cerca. Él deseaba protegerlas a ambas, pero aquello no era posible. Simplemente ambas significaban mucho para él, sin embargo Kikyo había sacrificado su vida por él, lo menos que podía hacer era darle su vida a cambio. Además era mejor tomar esta decisión así y no en plena batalla contra Naraku donde inevitablemente una de las dos pagaría las consecuencias de sus estupideces, de su incapacidad de protegerlas. No podía permitir que Kikyo volviera a morir a manos de Naraku, pero tampoco Kagome. El sólo pensar que Kagome pudiera morir bastaba para congelarle la sangre. Había estado a punto de perderla hacía poco y había dolido mucho. Se sentía acorralado y frustrado, Kagome debía regresar a casa, donde tenía quien esperara por ella, donde estaría sana y salva de todo. Él le había hecho una promesa a la miko y la había roto una y otra vez a causa de Kagome, por ella él había dejado a Kikyo de lado en más de una ocasión y era algo que no lo dejaba tranquilo. Sólo así sería realmente capaz de cuidar de ambas.

«Esto es todo lo que puedo dar, sí Kagome me odia está en su derecho. Ella jamás entenderá por lo que estoy pasando. Por qué lo estoy haciendo. Lo hago por el bien de las dos» se decía así mismo tratando de convencerse.

Finalmente llegó a donde sus amigos estaban, como siempre Kagome lo esperaba. Suspiró y continuó su camino sin separarse de Kikyo. Le dolió en el alma ver las lágrimas en los ojos de Kagome cuando sus miradas se cruzaron, pero necesitaba ignorarla. Necesitaba que ella regresara a casa.

Después de dejar a Kikyo descansando, tomó a Kagome en sus brazos impidiéndole escapar.

Los gritos de la chica, sus sollozos, el olor a lágrimas y a miedo le estaban torturando. Corrió con ella hasta la aldea de Kaede-sama. Kagome yacía inmóvil en sus brazos dormida. Inuyasha bajó la mirada. El hanyou no pudo evitar odiarse a sí mismo al notar las lágrimas secas en las pálidas mejillas de la chica. Consiente de que la iba a lastimar demasiado. Sabía que ella no lo merecía y que estaba siendo injusto. Pero ella debía irse. Inuyasha debía herirla en lo más profundo, sólo así Kagome se alejaría de su lado. Finalmente cuando llegaron al goshinboku la bajó. Había elegido aquel lugar como el sitio de despedida, ahí se habían conocido, era justo que ahí se dijeran adiós para siempre. Ella ya había despertado, lucía aterrada. A Inuyasha le hirió saber que ella le temía, Kagome nunca le había temido, ni siquiera cuando él se había transformado en youkai.

«¡Onegai, Kagome!... ¡Gomenasai! » rogó en su mente. No podía mirarla. Inuyasha permaneció con la cabeza gacha. Cerró sus manos en puños, enterrándose las garras en sus propias palmas, preparándose para lo que debía hacer.

- ¿Inu... Inuyasha?- preguntó ella en voz baja

- Siempre elegiré a Kikyo – dijo él con la voz más tranquila que le fue posible, deseando que con eso fuera suficiente.

Inuyasha esperó alguna reacción por parte de la chica. Pero nada, la chica parecía petrificada. Inuyasha alzó la mirada. Hubiera preferido mil veces que Kagome gritara sin cesar "¡Osuwari!" y lo dejara clavado en el suelo a lo que vio. Kagome parecía destrozada.

«¡Mierda! Onegai, vete Kagome... ¡vete! » pensó desesperado al ver que ella no movía ni un músculo. Tragó con dificultad, la lastimaría aún más, tenía que hacerlo.

- ¿No lo entiendes? - dijo acercándose a ella. La tomó bruscamente por los hombros. Comenzó a sacudirla– No perteneces a este mundo. No quiero que estés en él. Quiero que te vayas a casa.¡No quiero verte más! ¡estoy harto de tener que cuidarte! Por tu culpa casi muere Kikyo. No eres más que un maldito estorbo. ¡Eres sólo una chiquilla tonta que se aferra a mí!¡No me importas! ¡Nunca podrías importarme! ¡VETE! - gritó mientras la soltaba se dio la vuelta sin siquiera mirarla.

Inuyasha comenzó a correr tan rápido como sus piernas le permitian. Sintió un dolor terrible en el pecho, no dejaba de recordar la expresión perdida de Kagome. Pero sabía que lo había logrado. Kagome no se quedaría después de eso, se iría a casa y con suerte no regresaría nunca. La chica regresaría a su propia época y continuaría con su vida. Le dolió pensar en ello. Cuando sintió que estaba lo suficientemente lejos de ella se detuvo y se dejó caer de bruces.

- ¡Onegai, Kagome!... ¡Gomenasai! Onegai, pequeña... gomenasai, gomenasai, gomenasai. Espero que algún día me perdones- repetía, mientras con sus puños golpeaba el suelo descargando su furia.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y se alegró de estar solo en el bosque. Sin nadie que pudiera verlo. No entendía porqué se sentía tan triste, porqué dolía tanto saber que no la volvería a ver y que ella lo olvidaría. Para cuando dejó de golpear el suelo sus nudillos se habían convertido en extrañas masas sanguinolentas, pero aquello no importó, de algún modo el dolor físico aliviaba un poco el que sentía clavado en el pecho. Se dejó caer sobre la tierra y lloró como nunca lo había hecho. Inuyasha no supo cuánto tiempo estuvo así. Finalmente supo que debía regresar. Había dejado a Kikyo y a sus amigos solos. Inhaló profundo, como para darse valor. Maldijo de inmediato.

- Kagome- dijo percibiendo el suave olor característico de la chica aún impregnado en su ropa. Inuyasha se levantó y buscó un río. Debía bañarse, borrar todo rastro de ella.

Después de sumergirse en las aguas templadas de un río notó como sus heridas ya casi sanaban gracias a sus poderes de hanyou, lo agradeció no quería que ellos preguntaran más de lo necesario. Emprendió el camino de regreso al monte Hakurei.

Usando sus desarrollados sentidos pronto encontró a sus amigos. Kikyo había permanecido con ellos, Miroku la había convencido de ello. Todos se quedaron en silencio en cuanto vieron a Inuyasha regresar. Era evidente que algo había sucedido, nunca antes Inuyasha había actuado de esa manera, Kagome y él peleaban continuamente, pero todos sabían que él era incapaz de lastimarla realmente. Lo primero que notaron fue el rostro de Inuyasha, carecía de expresión. Shippo se atrevió a hablar.

- Inu... Inuyasha... ¿dónde está Kagome?- preguntó el pequeño kitsune algo temeroso. Inuyasha lo miró. Shippo pareció acobardarse, se escondió detrás de Sango.

- Se fue a casa y nunca más regresará- contestó Inuyasha con tono cortante.

- Pero... pero... ¿le hiciste daño?- preguntó Sango preocupada. Inuyasha la miró, le dolió la desconfianza de la taijiya, sin embargo sabía que ella estaba en lo cierto, si bien no le había tocado un solo cabello a Kagome, la había herido demasiado.

- Esta sana y salva. Solo hice lo que tenía que hacer. No quiero hablar más del tema. Perdimos mucho tiempo por mi culpa. Debemos buscar a Naraku – se acercó a Kikyo, quien no había dicho nada pero lo miraba de manera suspicaz, se dio la vuelta y se hincó como solía hacerlo para que Kagome subiera a su espalda. Al instante recapacitó y se levantó, tomó la mano de la sacerdotisa y la guió hasta Kirara – Sango, ¿podría viajar Kikyo contigo sobre Kirara?- preguntó dubitativo.

- Ss...si, claro- contestó aturdida. Se preguntaba dónde estaba Kagome y que había sucedido. Sin embargo se movió hacia adelante con la intención de que Kikyo se acomodara detrás de ella. La miko lo hizo. Todos miraban a Inuyasha con estupefacción.

- ¡Eres un maldito! ¡Dejaste sola a Kagome! ¡La dejaste por Kikyo!- Gritó Shippo llorando -Ella nunca te hubiera dejado, ¡la traicionaste!-

Inuyasha gruñó amenazadoramente, se acercó a Shippo.

- Solo te diré esto una vez, sí no quieres que te haga daño ¡te callarás!. No volverás a hablar de esa estúpida-

Shippo se acobardó, nunca había visto a Inuyasha tan enojado en su forma de hanyou.

- ¿Quién demonios eres? Tu no eres el Inuyasha que conocemos – dijo Sango protegiendo al zorrito en un abrazo. El pequeño lloraba incontrolable.

- ¡Keh! Ustedes no me conocen. ¿Irán tras Naraku?- preguntó y sin esperar respuesta alguna echó a correr en dirección al sur. Los demás lo siguieron, aunque con cautela. Inuyasha parecía una bomba de tiempo.

Kikyo lo miraba boquiabierta. Ellos tenían razón, él ya no era ni el Inuyasha que ella había conocido, ni el Inuyasha que ellos conocían. Era otra persona. Era agresivo, mucho más que cuando ella lo vio por primera vez. Algo había cambiado en él y no era para bien. No tuvo que pensar mucho al respecto, en el pasado, él había sido agresivo porque era un alma herida. Lo habían lastimado durante tantos años que su corazón no sanaría con facilidad. Cuando la conoció a ella, Inuyasha se suavizó un poco. Sin embargo, aunque a Kikyo le doliera admitirlo, el verdadero cambio lo hizo junto a Kagome. Lo había notado desde el principio. Inuyasha ya no era aquel lastimado hanyou. Pero al parecer eso se había ido, junto con la chica. Kikyo supo que Inuyasha estaba sufriendo mucho por la partida de Kagome aún cuando él había sido el causante, aún cuando estaba decidido a aparentar que no le importaba.

Avanzaron durante casi todo el día. Inuyasha parecía no querer quedarse quieto. Y era verdad, no quería tener tiempo para pensar en ella. Aunque aún así lo hacía, no podía evitarlo.

El grupo también permanecía tenso, después del altercado con Shippo todos volvieron a ser amables, pero era obvio que algo había cambiado.

Inuyasha se había hincado para que Kikyo subiera a su espalda, pero no pudo llevarla así. Sentía que aquel era el lugar exclusivo de Kagome, que nadie más podría ocuparlo y se retractó de inmediato. Se odió por ser tan agresivo con sus amigos, en especial con Shippo. Pero el kitsune había puesto el dedo en la llaga, él zorrito siempre decía las cosas con honestidad y escucharlo lo hizo enfurecer, no con Shippo sino consigo mismo, porque sabía que el kitsune tenía razón en todo. Al llegar la noche acamparon cerca de un claro. Mientras todos dormían cerca de una agradable fogata. Inuyasha miraba desde lejos. Por un momento le pareció ver la extraña y mullida manta que Kagome usaba para dormir y a la chica acurrucada durmiendo profundamente. Parpadeó confundido, de inmediato se percató de que era Kikyo y no Kagome a la que veía. Suspiró. Kikyo descansaba cerca de un árbol, rodeada de sus fieles shinidamachu. Miroku estaba sentado cerca de la fogata. Sango dormía con Shippo en brazos y recargada en Kirara. Hizo un gesto negativo y cerró los ojos.

Kagome estaba de pie frente a él llorando en silencio. Deseó estrecharla en sus brazos, hacer lo que fuera para que ella no llorara. Detestaba verla así. De pronto la chica alzó la mirada y sus ojos se encontraron. Kagome se acercó a él con pasos tambaleantes, antes de que él pudiera hacer algo la chica lo rodeó en un abrazo. Inuyasha sonrió y colocó su mano en la espalda de la chica. Se sentía tan bien tenerla junto a él. El pequeño cuerpo de la chica era suave y cálido. Le reconfortaba su presencia.

- Kagome – dijo con suavidad mientras se inclinaba sobre ella aspirando el dulce aroma que su cabello despedía.

- Sólo quería verte otra vez, Inuyasha- contestó ella mientras alzaba su mirada hacia él. La chica se estiró un poco tratando de alcanzar al hanyou. Él sintió el cálido aliento de Kagome rozando sus labios...

Inuyasha despertó. «Fue un sueño» pensó. Exhaló un profundo suspiro. Después de un rato se levantó, necesitaba despejarse. Caminó lejos de sus amigos, adentrándose en el bosque.

- ¿Estás pensando en ella, verdad?- preguntó Kikyo a su espalda

- No tendría por qué pensar en ella, la verdad es un peso que me quito de encima- mintió él

A Kikyo no le pasó desapercibida la pequeña mueca de dolor que se formó en el rostro de Inuyasha. Le dolió saber que él extrañaba a otra mujer. La miko se acercó a él.

- Ella estuvo contigo en muchos momentos, fue tu amiga- continuó cautelosa

- Ella no... no es mi amiga- no sabía porqué, pero para él Kagome no tenía ninguna clasificación, ella era simplemente Kagome- Es una niña tonta que no sabía lo que hacía al querer estar aquí, nunca entendió los peligros a los que se exponía. No pertenecía aquí. Ahora está donde debe. Con el tiempo se olvidará de todo esto - «Se olvidará de mi» quiso añadir

Kikyo llegó hasta donde él. Lo tomó del brazo cariñosamente. Inuyasha dio un ligero respingo pero no se movió. Parecía aún perdido en sus pensamientos. Ella frunció el entrecejo. Examinó con detalle el rostro del hanyou.

- Te enamoraste de ella- no fue una pregunta, Kikyo lo estaba afirmando.

Inuyasha la miró sorprendido, pero de inmediato bajó la mirada hacia el suelo.

- Yo...no... - suspiró e hizo un gesto negativo – no es así, ella me tranquiliza, me alivia de alguna manera, me hace sentir ¿feliz?. Kagome es extraña, nos mantiene a todos juntos- se quedó en silencio unos momentos antes de continuar- Ella confía en mi... más de lo que yo lo hago- dijo sin pensar, Kikyo se removió incómoda recordando que ellos habían caído en la trampa de Naraku.

«¿Qué? ¿dije eso? ¡mierda!» pensó al instante, la miró los ojos de Kikyo eran tristes, Inuyasha se sintió culpable.

- Entiendo- dijo ella mientras empezaba a alejarse. Inuyasha no lo había aceptado directamente, pero sus palabras se parecían a lo que ella sentía al estar cerca de él, por lo que sabía que él sí se había enamorado de la chica.

Inuyasha la detuvo.

- No, no entiendes nada. No quise decir eso. Es sólo que no puedo fallarles a ambas. A ti te fallé una vez y no pienso volver a hacerlo. No importa lo que pase. Yo te protegeré a ti, y haré lo que me pidas, así sea morir- dijo por fin mirando a Kikyo.

- No quiero ser una obligación para ti, Inuyasha – contestó ella, de pronto ella bajó la vista - ¿alguna vez te has dado cuenta de cuánto has cambiado? -

Inuyasha pareció desconcertado.

- ¿a qué te refieres, Kikyo?- inquirió nervioso

Ella se alejó un poco de Inuyasha.

- No sé como explicarlo, pero ella te cambió y tu pareces ni siquiera notarlo. Debía ser yo no ella. Yo debía sanarte, estar contigo, cambiarte. Volverte más humano – la voz de la miko era dolida, Inuyasha la abrazó.

- Ahora estaremos juntos- dijo sin mirarla, sintiendo el peso de sus palabras.

No dijeron nada más, permanecieron así un largo tiempo hasta que Inuyasha le dijo que debían regresar. Inuyasha subió de un salto a las ramas más altas del árbol donde Kikyo descansaba, desde ahí tenía una excelente vista para protegerlos y a la vez estar alejado de ellos, por alguna razón deseaba estar solo.

"Te enamoraste de ella" las palabras de Kikyo retumbaban en su mente "ella te cambió y tu pareces ni siquiera notarlo"

¿Se había enamorado de Kagome? No, nunca. Él sólo quería protegerla ¿no? "Pero te da miedo que ella te olvide ¿no es cierto?" Dijo una voz en su cabeza. «No, ella no podría olvidarme» se dijo a sí mismo. "Oh, claro que lo hará. Kagome seguirá con su vida, se enamorará, se casará y tendrá hijos". «Maldita voz, ¡cállate!» pidió en silencio mientras una clara imagen de Kagome con un abultado vientre le sonreía y de la mano de la chica había otro hombre. Inuyasha sintió como algo lo golpeaba en el pecho con fuerza de tan solo imaginarse a Kagome así. Gruñó enojado «Ya no importa lo que yo sienta, ella está en su mundo y yo debo seguir adelante» pensó. Inuyasha alzó la mirada, el cielo estaba cuajado de estrellas, una luna menguante se veía aún en el firmamento. Suspiró. A Kagome le encantaba mirar las estrellas, decía que en su época no se veían de igual manera. Una estela cruzó el cielo e Inuyasha recordó que en una ocasión ella le había dicho que cuando viera a una estrella caer, uno podía pedir un deseo.

Cerró los ojos visualizando la sonrisa tierna de la chica, sin poder evitarlo imitó el gesto, mientras en su mente se formulaba un único deseo «Deseo que seas feliz, pequeña. Te lo mereces, mereces algo mejor que yo» pensó mientras intentaba dormir sin soñar con ella.


Holaaaaaaa! OMG! Gracias en verdad! tenía muchas dudas en sí publicar o no, pero mil, mil gracias! normalmente no actualizo tan rápido, pero ya tenía casi terminado este capítulo así que... aquí vamos, espero lo disfruten :D

P.D. Creo que no lo mencioné pero sí, será un INU x KAG... aunque habrá algunas otras parejitas para fines de la historia, como Miroku x Sango

Les dejo el significado de algunas palabras japonesas que usé :D

Kitsune – Shippo es un kitsune. La palabra significa zorro, se utiliza para nombrar al espíritu del bosque con forma de zorro, cuya función clásica es la de proteger bosques y aldeas.

Onegai – por favor

Gomenasai: perdóname.

Reviews! :D mil gracias!

Elena79: Mi primer review en esta patoavetura :D mil gracias! Ya sé mugre Inuyasha! ¬¬ yo me sentí mal al escribir lo que Inuyasha le dijo a Kag, espero que se muestre un poco del porqué lo hizo. Inu no sabe cómo proteger a ambas al mismo tiempo y que ninguna salga lastimada. Por desgracia tiene un sentido demasiado fuerte de obligación con Kikyo y bueeeeeee... hace sufrir a mi Kag creyendo que será mejor que ella se vaya y esté en casa, a salvo. Desde luego será Inu x Kag, creo que no lo aclaré n/n gomenasai!, pero sí amo a esa parejita. Quien sigue a Kag, te lo debo para el sig capítulo, pero creo que debía explicar las razones de Inu. En fin, gracias por el review y el apoyo!

Erya- sama: Aquí está el sig cap. Espero te guste, arigato!

serena tsukino chiba: Tampoco Inuyasha la está pasando tan bien xD por eso quería poner su "versión de los hechos"

abi94: Lo hará :D gracias por el review

lLexa: Awww lo siento :( no llores, o bueno lloramos juntas! :D yo sufro escribiendo ¬¬ me meto mucho en los personajes. Pero prometo que pronto Kag estará mejor. Arigato!

Landcaster Lee: Aww muchas gracias! Aquí está :D

LucDexam: Lo sé, fue muuuuuy cruel, pero Inuyasha sabía que sólo así Kagome lo dejaría T_T Espero ayude un poco este cap para saber el porqué actúo así. Sino yo te ayudo con lo del precipicio (?) jajaja xD arigato!

Arttemissa: *se va a gritar de felicidad* Awww mil gracias por tus palabras! Sé que aún me falta mucho para ser buena en esto, pero escribo de corazón :3

Azulblue06: awwwww! Me siento honrada por tus palabras. Concuerdo contigo, soy lectora de fics y hay excelentes ideas por ahí pero a veces la narrativa echa todo por la borda. Sé bien que no es perfecta mi narrativa pero seguiré mejorando :D lo prometo. También me interesa mucho desarrollar los personajes para que se entienda el porqué hacen lo que hacen y no solo meros caprichos.

Yo no he leído historias donde Inu elija a Kikyo D: bueno en realidad solo he leído algunas historias de Inuyasha, pero sí mi punto es básicamente es el que mencionas jaja Inuyasha es muy típico en ese aspecto, a Kagome la siente segura y sabe que siempre estará ahí, como muchos, él solo se dará cuenta de lo que tenía hasta que lo pierde. Espero te guste este cap. Arigato!

Sí gustan escuchar música mientras leen, estas son algunas opciones:

Soundtrack:

Just a little girl / Trading yesterday

Sorry / Buckcherry

Better than me / Hinder

Forgive me / Evanescence

Gravity of love / Enigma