Eran las 7:30h de la mañana cuando un mensaje en el teléfono de Maia Roberts la despertó. La licántropo tan solo abrió uno ojo para estirar el brazo y coger el aparato de su mesita de noche. Era Alec:

"Necesito tu ayuda para el regalo de Magnus" ¿Podemos quedar esta tarde?"

-¿Quién es?- Preguntó Bat abrazando a Maia somnoliento.

-Alec-

-¿Otra vez? – Un poco molesto -¿Y qué es lo que quiere ahora?-

-Lo mismo que hace un mes: sigue buscando el regalo perfecto para su querido novio-.

-Que pesado es ¿Y no lo puede buscar él solo?- Los celos de Bat eran evidentes- Tan especiales que se creen los nefilims y no son ni capaces de ir a comprar sin ayuda.-

-No seas injusto. Pobrecito. Sabes que Alec no es así, a más, Magnus es el Gran Brujo de Brooklyn… no es nada fácil encontrar un regalo para él.-


Maia llegó antes de hora al bar así que entró e intentó localizar esa mesa que tanto les gustaba. Afortunadamente no había nadie sentado allí así que aceleró el paso para que la pareja que acababa de entrar junto a ella no se la quitase. Tomó asiento y miró a su alrededor: todo mundanos, ningún subterráneo a la vista. Perfecto. Siempre que quedaban con Alec para tener las típicas conversaciones secretas entre mejores amigos elegían ese bar. Allí nadie les miraba raro porque un nefilim y un licántropo fueran amigos y podían decir nombres tranquilamente sin que nadie les espiase para saber, por ejemplo, lo que pasaba con Magnus Bane, los problemas internos del Instituto de Nueva York o las historias de Lily, líder de los vampiros.

No le hizo falta levantar la vista de la revista que estaba leyendo para saber que Alec había llegado: todas las chicas de la sala estaban mirando hacia la puerta susurrándose cosas entre risas.

-Hola- saludó Alec tocándole su rizada melena cariñosamente mientras pasaba por su lado para tomar asiento.

-Ei ¿Cómo estás?- le sonrió la chica.

Maia sabía que en esos momentos era la envidia de todo el local, seguro que todas pensaban que era su novio. Aunque Alec ya le comentó que jamás se había sentido atraído por una chica, la verdad es que era uno de los hombres más varoniles que conocía, más incluso que muchos heterosexuales y eso sumado a su espectacular físico hacía que toda mujer soñase con él.

No quedaba mucho para el cumpleaños de Magnus y desde hacía más de un mes Alec estaba como loco para poder encontrar un buen regalo. Habían pasado horas y horas buscando y pensando pero nada convencía al nefilim. Sin embargo esa mañana (como prácticamente todas las mañanas últimamente) el joven Lightwood le había mandado un mensaje diciéndole que ya lo había encontrado: tenía el regalo perfecto para el brujo.

-¿Seguro que te iba bien quedar?- Quiso saber Alec, quien era completamente consciente de lo mucho que le estaba hinchando la cabeza a su amiga con todo eso del cumpleaños de Magnus.

-Sí, claro- y no mentía: a Maia le encantaba pasar tiempo con Alec y el sentimiento era mutuo- Y bien dime ¿Qué has pensado?- Le preguntó.

De repente el chico se sonrojó, no le salían las palabras y empezó a sudar hasta tal punto que su amiga se preocupó.

-Alec ¿Va todo bien?- Tocándole la mano.

-Sí, sí…- no levantó la vista de la mesa y trago saliva con fuerza: tenía la boca seca – he pensado que podría hacer un trío… o algo por el estilo con Magnus- dijo tan bajito que a duras penas Maia le escuchó.

-¿Qué?- Sus oscuros ojos se abrieron como platos y los decibelios de su voz subieron una octava.

-Shhhhhhh- le alertó el nefilim mirando por todos lados para asegurarse de que nadie más le había escuchado.

-A… Alec- bajando el tono de voz- ¿Te refieres a un trío… trío?-.

-Sí, Maia, un trío…sexo entre varias personas- Alec estaba tan rojo que la chica pensó que de un momento a otro le estallaría la cara.

- ¿Estás seguro? ¿No pensaba que te gustasen este tipo de cosas? Creo que no te seré de gran ayuda en este tema-.

-Claro que no me gustan ¿Te crees que me apetece compartir a mi novio con otras personas? No lo hago por mí, lo hago por él-.

-¿Te lo ha pedido?-

-No, no, él sabe que yo no haría una cosa así, por eso jamás me lo pediría: Magnus nunca me pondría en una situación incómoda para mí-.

-¿Y entonces?-

-Porque sé que a él sí que le gustan estas cosas.-

Maia era la única persona que sabía toda la historia sobre la rotura de Alec Y Magnus y como al nefilim le habían molestado las relaciones liberales y experiencias sexuales del brujo.

-Él siempre se ha desvivido por mí: siempre hacemos lo que yo quiero, está pendiente de que no me falte de nada, siempre está usando la magia para solucionar mi problemas o los de mi gente, hace absolutamente todo lo que le pido y antepone mis prioridades a las suyas. Sé que te parece una locura, pero creo que es el mejor regalo que le puedo hacer. Es muy poderoso, con tan solo un chasquido de dedos puede tener todo lo que quiera. No hay nada que yo le pueda comprar que él no pueda adquirir por si mismo ¿Te acuerdas del cuaderno azul que te comenté? Aquel que me regaló con su vida escrita-.

-Sí, me acuerdo- Maia como siempre escuchaba atentamente.

-Allí habla de tríos, orgías, intercambios de pareja y otras experiencias sexuales que ha vivido con antiguos novios y novias suyos. Y le encantaban. Los seres inmortales lo ven diferente: como sus parejas pueden durar, literalmente, toda la vida, para ellos es una manera de probar cosas nuevas, revivir la chispa y añadir morbo a la relación. A Magnus le gustaba vivir cosas nuevas junto a sus parejas sabiendo que no habría celos ni enfados ni reproches: tan solo disfrutar y pasarlo bien juntos. Gozar del sexo y evitar que la vida en pareja se volviera monótona y aburrida-.

-Pero cada persona es diferente y como consecuencia también lo es cada relación. Si hubieras tenido otros novios verías que no con todos haces lo mismo, o sea, hay gente, por ejemplo, con la que jamás irías a una discoteca porque odian bailar y otros incapaces de ir al teatro. Magnus te conoce y si está contigo es porque te ama tal y como eres, no creo que le importe si hacéis un trío o no-.

-Pero yo quiero dárselo. Por una vez quiero ser yo quien le sorprenda y hacer algo que a él le gusta: anteponer sus deseos a los míos como él ha hecho siempre. De aquí a 100 años cuando yo ya no esté no quiero que escriba en su cuaderno azul " Alexander Lightwood fue mi primer nefilim y aunque era un tipo encantador era un poco recatado y jamás hicimos nada interesante ni excitante en la cama". Sé que es algo que desea y le encantará, y lo más importante, es algo que no se puede comprar ni hacer aparecer con su magia: sólo yo se lo puedo dar. A más tampoco estamos hablando de matar a nadie: sólo me tengo que acostar con alguien una noche. Es lo que hace todo el mundo ¿No? Lo que no es normal es lo mío, incluso tú misma te has acostado con gente que no amabas, tan solo tener sexo una noche ¿No es así? ¿Qué crees?- Pidió la opinión de su amiga.

-Creo que eres un chico de lo más adorable Alec. Sí, tienes razón: no es ningún pecado tener sexo con alguien solo por diversión y seguro que le encantará pero dudo mucho que lo quiera hacer si sabe que tú vas a pasar un mal rato-.

-No lo sabrá, fingiré que quiero probar cosas nuevas-.

-Alec tú no sabes mentir-.

-Pues aprenderé hacerlo. ¡Oh por el Ángel! – Cruzó los brazos encima de la mesa y enterró su cabeza en ellos – ¿Y cómo diablos representa que funciona eso? Seguro que no sabré que hacer y Magnus pensará que soy patético-.

-Él jamás pensará esto de ti porque te ama con locura y lo sabes. Vamos analizar la situación- A Alec le encantaba cuando Maia se ponía en plan analítico y juntos indagaban y resolvían problemas. - ¿Tienes a alguien en mente para hacer esto?-

-No. Pero creo que sería mejor que fuera una mujer, ya sabes, como ahora solo se acuesta conmigo que soy un hombre. De todos modos dejaré que elija él, es su regalo y quiero que sea alguien con quien a él le apetezca hacerlo. –

-¿Y estarás dispuesto a acostarte con una mujer? Me comentaste que no te atraían ¿Te excitarás?-

-Por el mismísimo Ángel ¡Yo jamás he tocado a una mujer? ¿Qué os gusta? - Volvió a esconder su cabeza entre los brazos-.

-Eres consciente de que te estás metiendo en este lío tu solito ¿No?-

-Sí, sí lo sé. El tema de excitarme no me preocupa. Magnus está allí- en otras condiciones el nefilim estaría rojo como un tomate pero ahora tenía un asunto entre manos demasiado importante como para dejar paso a la vergüenza. –Me preocupa más el no saber que hacer ¿Qué hago cuando ellos dos se estén besando? O peor aún ¿Qué representa que debo hacer yo mientras están en pleno acto sexual delante de mí? Oh Dios, ver como Magnus goza de placer con otra persona…-

-¿Pero no has dicho que tenías claro que era algo divertido para los dos sin nada de sentimientos?-

-Sí, pero ¿Y si resulta que a la hora de la verdad no me da igual? No podré parar la situación. Tendré que cerrar los ojos y dejar de mirar-.

-¿Y si hubiese más gente?- Propuso pensativa Maia.

-¡¿Más gente?! – Aterrado -¿Te refieres hacer una orgía? ¿Te has vuelto loca? Ya me da un poco de reparo compartir a mi Magnus con una sola persona ¿Cómo pretendes que lo haga con un grupo de gente?-

-No tonto, me refiero a un intercambio de pareja. Eso solucionaría gran parte de los problemas: al ser cuatro nunca estarás solo sin nada que hacer lo que hará que no estés tan pendiente de lo que hace o deja de hacer Magnus. Podríais elegir a una pareja formada por una chica y un chico así no hace falta que te líes con una mujer si no te atraen, y por último como ellos también son pareja más o menos estarán en la misma situación que vosotros, o sea que quizá hay más respeto a la hora de hacer según que cosas-.

-Es una gran idea- fascinado Alec.

-Lo sé- orgullosa de sí misma.

-Eres la mejor- Alec cogió la mano de su amiga y la besó con fuerza. –Ahora tan solo tenemos que encontrar una pareja de novios que estén dispuestos hacerlo, seguro que Magnus sabrá de alguien-.

-Tu novio conoce a gente muy rara, a saber a quien te trae. Yo no me fiaría mucho- se burló Maia.

-Tú y Batt seríais perfectos- pensó Alexander en voz alta.

-¿Qué?- Ahora fue Maia la que notó como se sonrojaba: el rostro le ardía. Aunque en un primer instante no lo descartó (Alec y Magnus estaban entre los top 5 de los chicos más guapos que conocía y para nada hacía ascos a poder tener una noche de sexo con ellos) de inmediato lo descartó ya que Bat jamás aceptaría: Maia tenía la teoría de que estaba un tanto celoso de Alec y eso le causaría aún más antipatía por el nefilim.-

-Es una mala idea ¿Verdad?- Alec sacó a Maia de sus pensamientos. –Eres mi mejor amiga y esto podría ser raro, a más no quiero matarte por besar a mi novio- bromeó.

Se quedaron un par de horas más sentados en el bar elaborando ese plan.

Continúa en el capítulo 3