Capítulo 1

"A la fuga"

En una grandiosa finca situada en un pequeño pueblo de Alicante. Una joven de cabellos dorados y ojos celestes no encontraba la manera de conciliar el sueño. Su nombre es Usagi Tsukino y no podía pegar ojo debido a la presión que sentía por tener que ceder a un futuro perfecto que no quería.

Nada más llegar, después de cuatro años fuera de casa por temas de estudios, su madre ya le había preparado toda una fiesta de bienvenida para celebrar su graduación. En total habían sido cuarenta y cinco personas contando con ella. Su familia era conocida por tener la finca más grande del pueblo, además de poseer la granja Rocavalles. Un gran negocio familiar que llevaba en pie desde hacía más de cuarenta años.

Cada vez que cerraba los ojos le venía a la mente las imágenes de la fiesta que había transcurrido esa misma noche.

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- ¡Mi niña ya se ha graduado al fin!- Vociferaba orgullosa su madre a todo aquel que había en la fiesta. Era una señora que empezaba a rozar los cincuenta. De ojos azul verdosos y rostro amable. Su cabello castaño estaba recogido en su tradicional moño. Y siempre iba con la cara bien lavada, sin una gota de maquillaje. Pero aunque tenía un estilo muy hogareño, esa noche vestía con sus mejores galas; un vestido verde con estampados floreados.

- ¿Y qué piensas hacer ahora?- Le había preguntado su tía Noriko, popular por ser una cotilla- Pues...- Pero antes de que dijera una sola palabra su madre ya estaba respondiendo.- Ahora se quedará en la granja, con su familia.- Aseguró ella mientras que Usagi la miraba confundida. Aún no habían tenido tiempo de sentarse y hablar sobre lo que iba hacer después de la carrera. Sin embargo, al parecer Ikuko ya había dado por hecho que volvería al pueblo.- ¿Y no vas a sacarte el máster prima?- Inquirió petulante su primo Haru, hijo de su tía metomentodo y el médico del pueblo.

- Claro que sí, se lo va a sacar, pero a distancia ¿Verdad cariño?- Dijo de nuevo su madre contestando por ella.-¿Y tú que tal?- Preguntó Usagi en un intento de cambiar la conversación.- Muy bien la verdad. Me prometí hace poco con Suzuki.- Reveló enseñando con orgullo su anillo y al instante le vino a la mente lo vanidosa que era Suzuki. Elegida tres veces como Miss Primavera en unas absurdas fiestas de su pueblo.- Bueno, nuestra Usagi también encontrará a alguien rápido.- Se entrometió otra vez su madre y suspiró resignada.

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¿Qué estaba pasando? Se preguntaba Usagi hundiendo su cara en la almohada. Pero lo peor no había terminado ahí.

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- ¿Quieres que te rescate?- Le había preguntado Motoki en voz baja.-Sí, por favor.- Le suplicó ella riéndose. Y se alejaron disimuladamente de la fiesta. Ya había tenido suficiente con toda la parafernalia que habían organizado sus padres.

Motoki siempre había llamado la atención desde bien pequeño. Pues todos sabían que cuando creciese sería un atractivo y apuesto joven. En el cual, ya se había convertido. Por lo que no era ninguna sorpresa que fuera tan popular entre las chicas. Medía un metro ochenta de altura, los ojos achocolatados y una sonrisa de niño que encandilaba a cualquiera. Además, su pelo cobrizo se había aclarado bastante debido a la exposición del sol y ahora parecía casi rubio. Por no hablar de que cada músculo que tenía era de trabajar en el campo con sus padres, pues él nunca había ido al gimnasio. Tampoco había tenido tiempo. Era un chico trabajador, humilde y sobre todo educado. En definitiva, todas las madres del pueblo lo querían como yerno.

Ambos habían sido mejores amigos en la infancia, después novios en la secundaria y cuando terminaron el instituto decidieron cortar y seguir como amigos. Pues al irse Usagi a vivir a Alicante, para poder estudiar en la universidad, los dos consideraron que una relación a distancia era demasiado complicado para ellos. Al ser tan jóvenes en aquel momento. Mientras tanto, él se había quedado todos estos años en el pueblo para llevar el negocio de su familia. Una bodega de renombre en el mundillo de los vinos.

- Me alegro de que hayas vuelto- Le dijo Motoki- Sí, se siente bien regresar a casa.- Comentó ella aunque en su interior sabía que estaba mintiendo.- Sé que ha pasando mucho tiempo pero nunca me he olvidado de ti- Confesó tiernamente su amigo.- Ni yo de ti, nos conocemos desde que tengo memoria- Afirmó riéndose pero Motoki no se refería solo a su amistad.

Habían estado andando hasta llegar al pequeño parque de la plaza. Ahí Usagi se sentó en el columpio y comenzó a balancearse como una niña.- Aquí fue donde nos conocimos- Recordó Motoki sentándose en el columpio de al lado.- Tú me quitaste el turno en el columpio y yo te tiré arena en los ojos- Aseguró ella y empezó a reírse a carcajadas- También fue donde nos besamos por primera vez- Las risas de Usagi se apagaron sonrojándose por sus palabras.- Ya lo sé- Murmuró avergonzada. Entonces él le agarró la mano y acercó su columpio al suyo. Quedándose a escaso centímetros de su rostro.

Entonces se levantó rápidamente al darse cuenta de las intenciones de Motoki.- ¿Qué te pasa?- Preguntó molesta.- Ahora que te vas a quedar, quizás podríamos retomar donde...- Comenzó a sugerir él- Quizás nada Motoki, hace cuatro años que lo dejamos.- Aclaró ella sin salir de su asombro- Además yo aún no he decidido si voy a quedarme o qué voy hacer, y si me quedara eso no significaría que tú y yo volviéramos.- Zanjó Usagi realmente enfadada.- Pero tu madre me dijo...- Al oír mencionar a su madre resopló con desesperación y se fue de allí dejando a Motoki con la palabra en la boca.

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Se llevó las manos a la cara llena de frustración. Desde el momento que había llegado todo el mundo había dado por hecho muchas cosas sin contar con su opinión. ¿Alguien se había parado a pensar en lo que quería ella? Su madre ya había decidido que se quedaría en la granja, que estudiaría un máster a distancia. Dios mío ni siquiera sabía aún que máster quería hacer. Y por otro lado Motoki automáticamente quería volver con ella, como si los últimos cuatro años no hubieran existido. ¿Qué sería lo próximo?

Empezaba a notar una presión en su pecho y decidió salir de su habitación a por algo de beber. Cuando se dirigía a la cocina encontró aún a varios invitados ebrios de celebración.- Iros ya a vuestra casa- Refunfuñó ella.

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Se acababa de servir un vaso de agua cuando escuchó las voces de su madre y Motoki acercándose a la cocina. Por alguna extraña razón sintió la necesidad de esconderse. Y por eso, justo antes de que entrasen, se metió en el almacén. Dejando la puerta un poco entornada.

- Creo que va a ser más difícil de lo que usted se piensa- Dijo Motoki- Bobadas, mi hija ahora tiene muchos pájaros en la cabeza. Pero en unos días ya estaréis juntos de nuevo.- Aseguró muy confiada Ikuko- No lo sé, a mí me gustaría. En estos últimos años no he podido pensar en nadie más.- Quizás había sido demasiado dura con él, pensó para sus adentros Usagi sintiendo lástima por su amigo.

- Todo esto es por culpa de la ciudad. Sabía que no era buena idea dejar que viviera allí sola- Entornó los ojos al oír sus palabras. Ya había pasado por muchas discusiones con ella sobre el mismo tema.- Me ha dicho que no sabe si se quedará aquí- Mencionó preocupado-Eso sí que no, te puedo asegurar que mi hija se va a quedar aquí. Será la nueva veterinaria de la granja que para algo le hemos pagado la carrera. Vosotros volveréis y el año que viene seguro que oiremos campanas de boda.- Explicó emocionada todos los planes que tenía preparados para su hija.- Ojalá, espero que sea así.- Concordó Motoki sorprendiendo a Usagi por su afirmación.

Cogieron un par de cajas de refrescos y se fueron de la cocina. Seguramente sería para los invitados. Cuando se marcharon, Usagi salió de su escondrijo y corrió a su habitación con el corazón a mil.- ¿Casarme? ¿Yo? Pero si solo tengo 22 años- Se dijo para sí misma sentándose en el borde de la cama. Entonces una idea alocado cruzó por su mente al ver sus maletas en el suelo. Con la fiesta y todo el jaleo que le habían organizado no había tenido tiempo ni siquiera de deshacerlas.- No me puedo quedar aquí- Concluyó al darse cuenta del futuro que le esperaba. Sin opción. Sin libertad.

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Estábamos en el siglo XXI esto no debería ser así. Pensó en su fuero interno. Se volvió a vestir y cogió papel y lápiz. Redactó una carta rápidamente disculpándose con sus padres, prometiéndoles que estaría bien y asegurándoles que en unos días tendrían noticias suyas. Pero sobre todo, recalcaba que no la buscaran. Que debían confiar en ella. Sabía el disgusto que se llevaría su madre, tan cabezota y tradicional. Pero su padre Kenji era distinto, él siempre pensaba que cada persona debía dedicarse a lo que le hacía realmente feliz. Como a él sus animales. Usagi sabía que haría entrar en razón a Ikuko, y una vez que las cosas se calmaran quizás pensaría en volver a casa.

Pasadas las seis de la mañana, Usagi cogió sus maletas y salió a hurtadillas de su habitación. Esquivando a algunos borrachos del pasillo que se habían quedado durmiendo en el suelo. Al bajar las escaleras tuvo que retroceder inmediatamente antes de que la criada, Mayumi, la viese. Pues ya estaba en pie para comenzar a limpiar.

Miró a su alrededor y entró en la primera habitación que tenía a mano.- Esta mujer nunca descansa.- Murmuró asombrada por su diligencia. Un sonoro ronquido a sus espaldas llamó su atención.- Oh no- Dijo asqueada al ver a su primo durmiendo desnudo en la cama de la habitación de invitados.- ¿ese es Botan? ¿el carnicero?- Inquirió al reconocer al otro hombre desnudo que abrazaba a su primo, en vez de su hermosísima prometida.- Madre mía- Exclamó escandalizada a la vez que divertida. Volvió a asomarse al pasillo y Mayumi ya se había ido. Salió de la habitación con cuidado de no despertar a los amantes y bajó las escaleras con más rapidez que antes.

Llegó al piso de abajo, y en el salón estaba los dos perros de su padre; Blakie y Linda. Un Dóberman y un Gran danés gris respectivamente. Blakie seguía durmiendo pero Linda estaba despierta. Usagi recordó que en cuanto la viera se le lanzaría encima de ella como una loca ladrando y lamiéndole la cara. Pues era su habitual saludo cariñoso. Pero si hacía eso despertaría también a Blakie, y actuaría al instante de la misma manera hasta que finalmente, juntos lograrían despertar a toda la casa. Por suerte, también recordaba la debilidad de Linda.

Evitó el salón para ir primero a la cocina que estaba a mano derecha de las escalaras. Una vez dentro, abrió la nevera y robó un par de salchichas crudas que había en un paquete de plástico. Volvió al salón y las lanzó lo más lejos posible de la puerta principal. Con tan mala suerte que una de ellas cayó en el interior de la pecera. Linda no solo salió corriendo a por la primera salchicha sino que también fue directa hacía la enorme pecera que derribó echando todo el agua a perder por el salón.- ¡Joder!- Ahogó en silenció anonada con el terrible resultado. Escuchó a alguien gritar en el piso de arriba y Usagi tuvo que salir por patas de allí antes de ser descubierta.

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Una vez fuera se dirigió al parking privado donde estaba su coche, cuando de repente los aspersores se encendieron y empezaron a empaparla- ¡y qué más!- Masculló sulfurada por todos los inconvenientes que se estaba encontrando. Pero finalmente logró llegar hasta su pequeño escarabajo rojo. El regalo de graduación adelantado que le habían dado sus padres un año antes para que no tuviera que seguir con el viejo audi de su abuelo. Y que ahora iba a utilizar para huir de ellos.

Subió al coche y agradeció haber llenado el depósito a tope. Arrancó sin preámbulos y huyó como alma que lleva al diablo de la finca de su familia. Dejando atrás el futuro perfectamente planificado que le había organizado su madre.

A veces Usagi tenía la costumbre de imaginarse la banda sonora que marcarse el ritmo de un instante importante en su vida, y para aquel momento de liberación puso "Back In Black" de AC/DC a todo volumen mientras desaparecía por la carretera.

Continuará ...

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-Comentarios De la Autora-

¡Hola a todos los "Frikilectores" que al igual que yo somos unos devora-libros innatos!

Utilizo como seudónimo el nombre de Miss Story y os invito a que me llaméis así cuando queráis dejarme algún comentario. Soy una escritora aficionada-anónima que siente la necesidad de sacar del tintero algunas historias que llevaban hace tiempo por mi mente. Por aquí en Fanfiction he comenzado con esta pero tengo pensado subir más y sobre otros temas (es decir, no únicamente de Sailor Moon).

¡Espero que os agrade!

¡Y me encantaría saber vuestra opinión sobre esta historia y si veo que os gusta seguiré escribiendo más!

*También podéis visitar mi blog donde he comenzado mi primera novela online titulada "El Poder de Kinich" en:

soymissstory . blogspot . com . es (Va todo seguido)

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