Todo por un sueño
Cualquiera puede dominar un sufrimiento, excepto el que lo siente.
William Shakespeare
TODO POR UN SUEÑO
CAPITULO I-CIUDAD OCULTA
-Estas pálido, pareces una niñita- Jake me observaba realizando un gran esfuerzo para evitar soltar una risotada.
-Es mi primera vez-confesé algo avergonzado.
-Tranquilo Edward-palmeó mi hombro al pasar por mi lado-Cuando las escuches corear tu nombre, crecerá tu ego, te sentirás mejor.
-No lo se.-mis pensamientos se agolpaban en mi cabeza-Esto es temporal, sólo intentaré todo por un sueño.
-¡Escucha Mike!-Jake le gritó a un joven que se esparcía aceite por su cuerpo-Nuestro amigo es un romántico-rompieron a reír en carcajadas los dos.
-Mira Edward, ahí afuera…-señalo Mike la puerta del camerino-…se encuentran cientos de lobas en celo, que lo único que desean es tener tu polla en su boca.-levantó sus cejas sugestivamente y bajó su mirada a mi entrepierna.
-Solo trabajo en esto por necesidad, no se confundan, no es lo mío.-caminé ofuscado hacia el baño.
Cerré de un golpe la puerta, apoyé mis manos en el vanitory y observé detenidamente mi rostro en el espejo.
Me sorprendió mi palidez, color adquirido por mi miedo. Sentía miedo, miedo a lo desconocido y a la situación por la que debía soportar en breve….y todo por un sueño.
Deslice mi mirada desde el espejo, siguiendo mi reflejo, bajando desde mi rostro, pasando por mi cuello y deteniéndome en mi torso desnudo.
La imagen que me devolvía el cristal, daba compasión, me sentía un pobre hombre, algo desgarbado, piel blanca y sin músculos. Mierda, me encontraba por debajo de mi peso. Realmente iba a ser el hazme reír de todas esas mujeres.
Y como fresa del postre me veía bien gay con mi torso aceitado y cubierto de purpurina, que por los efectos de la luz, provocaba destellos en mi piel.
Con un movimiento involuntario mis parpados se cerraron, para olvidar la imagen que me devolvía el cruel espejo y emití una leve exhalación acompañada por un susurro…
-Solo lo hago por ti, mí vida.-imposible evitar que una gota salada escapara de mi lagrimal.
Unos azotes en la puerta, me sobresaltaron.
-¡Vamos niño bonito!, es tu turno, sales junto a Mike.- agradecí escuchar la voz de jake, estaba jugado, era el todo por el todo.
-¡Un momento!-grité desde el interior con la voz algo quebrada. Me acomodé mi cabello o lo intentaría.
Mis manos temblaban por el miedo al ridículo que me abrasaba desde mi interior, como si me consumiera por dentro.
Al salir del baño, tome mi antifaz y mi sombrero de corsario, inspiré profundo, tomando todo el aire que mis pulmones podían albergar y salí rumbo al pasillo de la muerte.
Los alaridos femeninos inundaban todo el lugar, se percibía como un bullicio en pleno recital de rock.
Algunos compañeros regresaban del escenario, circulando en sentido contrario al mío, al pasar palmeaban mi hombro deseándome suerte, otros mas osados me pellizcaban mi trasero.
Al final del pasillo, me espera Mike, ése niño engreído, su disfraz de marinero, me parecía de lo más gay, para nada varonil, no pude evitar sonreírme.
-¡Acelera tu paso Corsario!-mis pasos lentos, enervaban la paciencia de Mike.-Finaliza jake y será nuestra presentación.
Las lobas en celo, aullaban enfebrecidas detrás del telón.
Comencé a sentir pánico escénico, una gota de sudor frío recorría mi sien.
Victoria, la locutora y socia de su esposo, retumbaba en mis oídos con su voz seductora y sensual.
-Despidamos a Jake como se merece-le hablaba a la multitud enloquecida que opacaban la música del baile.-Recuerden que las instalaciones cuentan con sectores VIP, para dar rienda suelta a sus mas oscuras perversiones.- mi corazón saltó dos latidos, jamás dormiría con una desconocida y mucho menos sin amor, para mi estar íntimamente con alguien significaba sentirme enamorado. Supongo que por mi rostro atormentado, Mike realizó el siguiente comentario.
-Te comerán vivo .Peor, te acostumbraras, además una noche con alguna de ellas equivale a la paga de todo un mes.-le resté importancia al comentario.-Estate atento, cuando nos nombre, saldremos.-el pánico se apodero nuevamente de mi cuerpo, que temblaba como una hoja.
La voz melosa y cargada sexualmente de Victoria, ingresaba a mis oídos apunados.
-¿QUIEREN HOMBRES SEXYS Y FOGOSOS?
-Siiiiiiiiiiiiiii…..-gritaron las lobas hambrientas al unísono.
-ESTA NOCHE, EN CIUDAD OCULTA… ¡carne fresca!,¿tienen hambre?-las lobas gritaban entusiasmadas.
¿Por mi carne?, ¿a eso me someto como hombre?, solo soy un trozo de carne. Todo sea por el sueño, por su sueño, todo sea por ser parte en vida.
Volví a prestar atención a la voz de Victoria.
-DESDE ALTAMAR… DESDE LAS PROFUNDIDADES DEL OCÉANO, AMARRA EN EL PUERTO DE CIUDAD OCULTA, SU BUQUE PIRATA….¡EL CORSARIO MISTERIOSOOO!-dos manos se apoyaron en mi espalda y me sacudieron dándome un empujón, aparecí en medio del escenario ,con cara de espanto y solo, sin Mike. Su risa salía por detrás del telón.
Empecé a temblar frente de cientos de mujeres que deseaban mi miembro en su boca. Victoria se percató de mi timidez y soltó sus palabras una tras otra…
-NUESTRO CORSARIO MISTERIOSO, SE ENCUENTRA DESEOSO DE RESCATAR ALGUNA DONCELLA EN APUROS…-los segundos transcurrían eternos, busqué en mi memoria ,alguna imagen de bailes eróticos de strippers pero solo tenia recuerdos de imágenes de mujeres desnudas bailando en unos de esos bares ,de bailar como ellas quedaría muy femenino y poco decoroso. Una sonrisa se instalo en mi rostro imaginando mis pasos de baile, acariciándome los senos, esos que no tenía.
-¡Baila para mí, Corsario!-gritó una loba desde una mesa, imposible divisarla por el humo y lo bajo de las luces.-intenté realiza suaves movimientos con mis caderas. Busqué la mirada de Victoria que me indicaba con su mirada y ademanes que siguiera.
-NUESTRO CORSARIO MISTERIOSO NOS DELEITARA CON SU ESCULTURAL CUERPO PARA RECREAR NUESTRA VISTA-tomé el último botón de mi camisa, lo desabroche lentamente, con movimientos sexys, indiscretos.
Mis estremecidos dedos realizaban movimientos torpes, de fondo sonaba STILL GOT THE BLUES, continúe con mi segundo botón, mis dedos se deslizaban por la tela de mi camisa con mas seguridad, el local se encontraba en silencio, cerré mis ojos, la música me transportó hacia otro lugar, a mi habitación, solo.
Me encontraba solo.
Mi corazón desaceleró sus latidos, lo estaba disfrutando.
Abrí lentamente mis ojos, escaneé cada mesa a mi alrededor, a cada mujer que se encontraba mirando libidinosamente mis movimientos y siguiendo mis dedos que acariciaban los botones.
A mitad de la canción, iba por mi tercer botón, a la altura de mi torso aceitado, mis ojos fueron atraídos por un imán, una fuerza devastadora de una mirada color café que se coló dentro de mi alma.
No pude o no quise desviar mis ojos, clavé mi mirada en ese rostro. Recordar que llevaba puesto el antifaz me dio seguridad, me perdí en su mirada, el tiempo se detuvo, sus ojos me transmitieron paz y confianza.
Baile solo para ella, sugestivamente tiré mi camisa al suelo y le sonreí.
Ella solo esbozo una pequeña sonrisa que me enamoro, a pesar de notar su lejanía, como si se encontrara en otro lugar, como si no disfrutara del lugar.
Recorrió mi torso desnudo con su mirada, se detuvo en mi tatuaje del hombro, inclinó su boca hacia el sorbete, tomó un trago de su bebida, juraría que hasta se sonrojo.
Mi mirada se perdió en su labios, jugosos, mullidos y carnosos.
La camisa caía lentamente al suelo, como si los segundos se detuvieran, cuando la tela rozó el suelo, una multitud enardecida comenzó a gritar, pegar alaridos.
Fui todo un éxito .levanté mis brazos en señal de triunfo.
-DESPIDAMOS AL CORSARIO MISTERIOSOOOOO-susurro Victoria.
-¡VIOLAME, PAPITO!-grito una mujer enloquecida entre la multitud. Sonreí de lado a mi pequeña musa inspiradora de mi éxito, ella me regalo una tímida sonrisa, mientras juntaba solo mi camisa, no me anime a quitarme el pantalón y quedar en tanga. Eso me daba mucha vergüenza.
Mientras Mike realizaba su entrada triunfal, con su ego altivo de macho "poseo carne para todas", continúe por el pasillo un poco aturdido por lo sucedido. Realmente había sido una experiencia muy fuerte.
Algo en mi interior me decía que debía volver a ser el de antes de conocer a Tanya.
Si buscaba en mi interior, seguramente tenia guardado a ese hombre arrogante, posesivo, cargado de testosterona, con actitud dominante.
A pesar de que me costaba expresar mis sentimientos, mi rostro te decía que me caería a golpes si solo me miraban.
En esa época no me importaba como lucia, solía vestirme casual. Mi temperamento solía ser agresivo y a veces pecaba de terco si discutían mis decisiones, aunque no fueran las correctas.
Pero el tiempo y lo vivido, habían hecho estragos en mi persona y ahora no soy ni la sombra de lo que solía ser.
Me he convertido en un tierno, mas bien un hombre flojo, que se emociona ante una mirada, una caricia o un beso.
Por alguna razón Mike lo había detectado y no me vería como alguien de temer, razón por la cual, me arrojó a las garras de las lobas y por un mecanismo interno que desconozco se sentía muy superior a mí, podría decir que se creía un matón, al cual debía temer.
Parado frente a la puerta del camerino, susurre para mi…algún día conocerás al verdadero Edward Cullen.
Definitivamente este que bailo tímidamente en el escenario, ese, no era yo.
Abrí la puerta y jake salía del baño, envuelto en una toalla anudada en la cintura.
-¿Cómo te ha ido Corsario misterioso?-su voz sonaba risueña.
-Bastante mal creo, aunque al final del baile parecía como que les agradó.-le respondí entre apenado y esperanzado.-No se bailar, por eso no les guste.-levante mis hombros en señal de derrota y me desplomé en el sillón.
-¿Bromeas?-arrojó un pilón de tarjetas en mi regazo-Tienes todas estas citas esperando por tu polla-carcajeó sonoramente.
-¡Que dices, hombre!-¿que se supone que debía hacer con tantas tarjetas?
-Esto funciona así, mientras actúas los meseros recorren las mesas con sus bandejas y las mujeres depositan sus tarjetas con un perfil de ellas y su número de contacto o correo.-al ver mis ojos como plato, sonrió disimuladamente-luego envías un texto, ofreces tu servicio, las lobas piden la fantasía que desean cumplir y tu colocas la tarifa, en veinticuatro horas lo acreditan en tu cuenta y listo.
-¿mientes?-no daba crédito a lo que oía.
-Puedes estar con todas o concretar encuentros en la semana.-su rostro de pronto cambio a uno mas sombrío-mira que solicitado estas, en cambio a mi me han pedido mis clientas de siempre, solo seis.-su rostro cambio en un instante a radiante-Muchas o pocas, es trabajo-sonrío.
-Estarás con todas esta noche?-mi gesto asombrado ,le llamó la atención.
-Por supuesto,¿y tu, Corsario, en cuantas cuevas esconderás tu tesoro?-su risotada, me molesto demasiado.
-Con ninguna-le respondí seco y cortante, sin espacio para mas comentarios.
-¿Tienes pareja? Acá es imposible ser fiel.
-Hace tres años que estoy solo.-me miro entre pensativo y horrorizado.
-¡Joder! ahora entiendo. Mañana empezaremos con un entrenamiento exhaustivo .Te convertiré en un ANGEL PERVERSO DEL SEXO.-nuestras risotadas inundaron el cuarto.
Jake movía sus dedos sobre el teclado de su móvil, hasta que se despidió.
Era bien de madrugada, con mis jeans y una sudadera, listo para marcharme. Tome mi bicicleta y salí rumbo a mi departamento.
Vivía bastante alejado del club, en los suburbios. Mi economía era bastante precaria. Solo podía rentar un apartamento en ruinas, con pocos servicios y en estado de demolición.
Me sentía realmente cansado, en solo pensar en subir los cinco pisos a pie por la escalera, se me cruzó la idea de querer mudarme.
Al llegar, cargué mi medio de transporte al hombro, subí lentamente cada agotador escalón.
Deseaba ducharme y dormir, en pocas horas trabajaba en la cafetería de mesero y me sentía agotado.
Apoye la bicicleta contra la pared para buscar las llaves en mi mochila, cuando silenciosamente se abrió la puerta de mi departamento.
Como una aparición fantasmagórica, asomó la figura de mi vecina Jéssica Stanley, una joven de apenas veinte años, cargando su bebe en brazos. Ella vivía junto a mi casa, con su hijo de tan solo dos años.
-Buenas noches señor Cullen-saludo tímida.
-hola Jessica,¿alguna novedad?
-No, le deje comida sobre la mesa.
- Gracias.¿Podrás volver en unas horas y quedarte hasta que regrese?
-Sabes que si-sonrío acunando a su hijo- usted trabaje que me encargaré de todo.
-Gracias, este mes te aumentaré el sueldo.-mi voz sonaba alegre, le debía mas que la paga de este mes, le pagaría con el cielo, si fuera posible.-Comencé a trabajar en ciudad oculta-le comenté, su rostro se entristeció, una agonía se apoderaba de su mirada cálida de hace un momento.-Olvídalo, no es necesario entrar en detalles.
-Gracias-sonrío-Adiós…
Me quedo observándola mientras ingresaba en la puerta paralela la mía.
Cerré la puerta, avancé hacia el baño, mientras dejaba un camino de ropa por el cerámico del suelo.
El agua caliente caía sobre mis músculos agarrotados por la tensión vivida esa noche.
Acaricie con la esponja, cada parte de mi cuerpo escuálido y desgarbado.
Un par de ojos cafés me asaltaron mi mente de repente. Sonreí como un adolescente.
No recuerdo el tiempo que hace, que mi corazón no latía por una mujer.
Supongo que por el alocado latir de este, me quería indicar que se había enamorado ciegamente por esa mujer a la que solo había visto unos minutos durante mi baile.
Mientras el agua corría desde mis hombros hacia los pies, algo en mí me decía que había muchas cosas que tenían que empezar a cambiar desde hoy. Desde mi personalidad, hasta dejar que mi corazón descalabrado volviera a enamorarse.
No se que me paso en la ducha, posiblemente el agua había arrasado con el pobre hombre que fui estos últimos años, pero al salir del baño, me sentía diferente, quizás con la esperanza de volver a ser, EDWARD CULLEN.
Abrí la nevera.
Observé la desolación en persona, la puerta de ésta ofrecía cierta resistencia como queriendo proteger mi visión de su pobre contenido.
Arrumbaba en un rincón una lata de cerveza, un cartón de leche y un limón partido junto a una botella de agua, el olor en su interior era pestilente.
En otra ocasión me hubiese deprimido.
Me sonreí, en breve mi nevera imploraría piedad, por todos los alimentos que descansarían en su interior.
Tome la lata, me senté a la mesa a cenar el trozo de carne, duro y soso que dejo mi vecina para mí, no era digno ni que un animal lo comiera.
Apenas pobre un bocado, mi intención no era perder mis dientes.
Tire el trozo de carne, lave los trastos y me recosté en mi cama, con sumo cuidado.
A pesar de las adversidades, me sentía muy feliz.
Mi mente comenzó a divagar por mi habitación, débilmente iluminada por un conejito velador de noche que descansaba junto a mi despertador.
Mi habitación, mi pobre y desolada habitación.
Se encontraba casi desamueblada, sólo una cama de dos plazas, un sillón que a la vez lo utilizaba de placard para la poca ropa que tenia.
La oscuridad de la noche entraba sin pedir permiso, que le iba a reclamar, si ni cortinas tenia.
Y en una pared, colgaba de un clavo oxidado ,mi uniforme de trabajo que Jessica se encargaba de preparar todos los días.
Cerré mis ojos, por un instante me imagine aquella habitación transformada en una suite, un bello cortinado bordo, con un racimo de luces colgando de mi techo, mi vieja ropa compartiría celosa un closet con los mas variados modelos de diseño y mi vieja cama junto a mi oloroso y gastado colchón lo reemplazaría por un somiers de tres plazas.
Al abrir mis ojos no pude evitar sonreírme, al pensar en mi colchón dos ojos chocolates despertaron mi miembro dormido.
No podía darle la atención que se merecía, no dormía solo. y el cansancio me impedía levantarme para saciar mi hambre, como lo he hecho tantas noches de soledad.
Una manera de bajar mi excitación seria pensar en mi familia.
Esa familia que me había dado la espalda por haber cometido la locura de huir con Tanya con tan solo veinte años.
Aun me sentía dolido, amaba a mi madre y a mis hermanos, mi padre por comportarse frío y distante, dudaba de mi amor hacia el.
A los golpes se hacen los hombres, en estos cinco años que me aleje de ellos, sobreviví en esta selva de cemento.
Mi padre, bien podía guardarse sus billetes y su imagen de alta sociedad en el medio de su pulcro y brilloso culo.
Mi erección disminuyó notablemente al pensar en mi padre.
Internamente sonreí extasiado, pagaría por ver el rostro de mi padre al descubrir que su hijo de día trabajaba en una cafetería de mala muerte sirviendo a clientes y de noche trabajaba en un club, desnudándose al son de una música sensual.
Edward Cullen, de millonario caprichoso a humilde jornalero.
Feliz. Me sentía feliz por mi vida.
Con algunos centavos en mi bolsillo.
Intenté dejar que mis pensamientos se disiparan, sólo quería dormir con su imagen en mi cabeza.
Rote en la cama, me cubrí con mi gastado edredón, respire profundamente, mientras unas cálidas y suaves manitos abrazaban mi cintura.
ADELANTO….
-¿Y…Tayler?¿eres nuevo?-Dios esa voz se sentía un torbellino, demasiada inquieta.-No importa estoy apurada, toma nota, dos sodas Light de pomelo rosado, dos tostados uno sin aderezo, el de aderezo sin queso y poco ensaladas de fruta, una sin azúcar y la otra con natilla-mierda me quede en mitad del pedido.
-dos sodas,¿de que sabor?
-¿Qué?,¿NOS HAS TOMADO NOTA?-gritó ferozmente.-¿eres tonto?¿OH que?,dime tu nombre…
-Edward…
-Bien señor Edward, la señorita Swan, acaba de cruzar la calle, totalmente enfurecida, a cortarle sus pelotas, por incompetente.-mierda, con un gesto, me las tomé y presioné sobre mi uniforme.
DISCLAIMER
Crepúsculo, Twilight, New Moon, Eclipse, Amanecer, Breaking Dawn así como el resto de títulos y personajes asociados a la serie escrita por Stephenie Meyer,
Son propiedad de Stephenie Meyer y asociados.
Este fanfic es un trabajo hecho por una fan(luz de luna), creada con el único propósito de entretener y de dar vida a estos geniales personajes en otro contexto que son de mi invención.
La información o algunos nombres están tomados de los libros editados en español por Alfaguara (Santillana) y por las webs de Stephenie Meyer . Las imágenes e información de la película pertenecen a Summit .
BY LUZ DE LUNA
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