Daniel despertó a las 8:00 AM, pensando positivamente en un nuevo día exitoso. Preparó el desayuno y llamó a sus pokemons:

-¡Pachirisu, Emolga, Lucario! A desayunar.

-Chipaaa chipaaa.

-Emon, emon emon!

-Luca luuuu.- Saludaron al unísono a Daniel con un beso en la mejilla-

Las tres pokemon y Daniel desayunaron tranquilamente, mientras Daniel comía las pokemon miraban sonrojadas y algo picaronamente a su amo Daniel.

-¿Q-que onda con ustedes? ¿Por que me miran de esa manera? -Preguntó Daniel algo sobresaltado y sonrojado.

Las pokemon se miraron entre si y rieron suavemente como si estuvieran planeando algo.

Daniel no le tomó importancia y mientras terminaban de desayunar, éste les platicó la planificación para el servicio del día y noche:

-Bueno, el servicio de ayer fue muy exitoso gracias a ustedes y a mi amigo Kogure, tu Pachirisu me ayudarás en el taller pastelero junto a Kogure, Emolga tu estarás al cargo de cajera y atendiendo el teléfono, y tu Lucario estarás como mesera en el salón, ¿entendido mis preciosas?

-Chipaa.

-Emon.

-Luuu.-Afirmaron alegremente-

Se abrió la pastelería a las 10:30 AM, comenzó el servicio como un día normal. Pero no fue muy bueno el día, pocos clientes llegaban y así fue en la jornada de servicio. Daniel y sus ayudantes un poco decepcionados terminaron el turno y cerraron para el día siguiente.

Daniel se retiró a su habitación sin quitarse el traje de pastelero y se incorporó en la cama con un aire triste, estuvo así por 2 horas mirando al encielado de la habitación, él pensaba:

-¿Por que no fue buena ésta jornada? ¿Habré hecho algo mal, o que?

Después de pensar, se quedó dormido. Y en ese momento Emolga, Pachirisu y Lucario entraron silenciosamente a la habitación de Daniel. Ellas tres lo miraron de forma picarona y cumplirán lo que ellas planearon en secreto.

(PD: La verdadera acción/climax se verá al siguiente capítulo)