¡Yaaaa estoy de vuelta! Muchas gracias por sus comentarios, de verdad no pensé que la historia llegaría a gustar tanto ;^; quiero agradecer también a todas las personas que participaron, aquí dejo el segundo capítulo.
Los personajes de CDM no me pertenecen.
La tensión se sentía en el ambiente y las chicas presentes en aquella biblioteca lo sabían a la perfección.
— ¿Esta noche?— Preguntó Valerie mientras sus orbes celestes se abrían como platos.
— Por desgracia, sí.— Respondió Amara dirigiendo su mirada hacia la chica, Valerie era el prototipo de mujer perfecta, alta, esbelta y con un cuerpo bastante bien proporcionado, lo único que adornaba su blanca piel era aquel lunar situado bajo su ojo derecho y como siempre llevaba su cabello azabache recogido en una trenza y su flequillo desfilado hacia el lado izquierdo. — Pero ¿por qué?— Volvió a cuestionar, conocía a sus amigas y era consciente de que intentaban ocultar algo.
— Porque ayer el señor Ainsworth visitó el local y se quedó tan embobado con nuestra querida Plum que se lo comentó a sus compañeros.— Esta vez fue Orfeo la que se apresuró en contestar, las cuatro chicas estaban sentadas en una de las mesas más alejadas y aún así varios chicos se acercaban lentamente para mirarlas descaradamente.
— ¡Que no me llames así aquí!— Clío soltó un pequeño grito al escuchar que su querida amiga la llamaba por aquel nombre.
— Ejem, señoritas.— Un escalofrío recorrió la espalda de la ojiverde al escuchar aquella voz, la bibliotecaria era una mujer de cabello rosado y ojos del mismo color.
— Lo sentimos Agatha.— Amara se disculpó en el nombre de todas para acto seguido ver como Agatha colocaba una mano sobre el hombro de Clío.
— Liz, él ha vuelto a llamar y no se dará por vencido hasta dar contigo, yo no le he dicho nada pero por favor…ten cuidado.— Y dicho esto acarició su cabeza con dulzura y caminó hasta su mesa de trabajo. Solo sus amigas lo sabían, Agatha era su tía, por desgracia se encontraba de viaje cuando su madre sufrió aquel accidente y cuando pudo volver Clío se había convertido en toda una mujer, desde aquel día siempre contó con todo su apoyo.
— ¿Habla de tu…— La pregunta se quedó en el aire, la última palabra no salió de los labios de Valerie al ver la cara de odio de Clío.
— Voy a enviarles un mensaje a Anyeline y a Raffaella, nos veremos todas en la sala del local.— Clío guardó sus cosas en el bolso dejando fuera su móvil, se levantó haciendo un gesto con la mano y caminó hacia la salida mientras escribía aquel mensaje.
— ¿Otra vez he metido la pata?— Valerie se sintió culpable, no era su intención hacer sentir mal a una de sus amigas.
— No te preocupes, siempre se pone así cuando se toca ese tema.— Dijo Orfeo alzando ambos hombros.
— No hiciste nada malo, sabes que es demasiado arisca si se trata de su padre.— Amara acarició el brazo de Valerie.
— Es un tema difícil, después de todo Angelo no fue un buen padre.— Susurró Agatha algo preocupada.
— ¿Cómo es que te mueves sin que nadie te vea? ¿Eres una ninja o algo?— Preguntó Orfeo arqueando una ceja.
— Eh, no, soy una espía.— Bromeó Agatha.
— Volviendo al tema de Clío, no tuvo una buena infancia entonces ¿no?— Preguntó Valerie haciéndose a un lado para que Agatha pudiera sentarse.
— La tuvo porque mi hermana se aseguró de ello, Monique era ese tipo de super madres que trabajaban duro por la mañana y al llegar a casa en lugar de descansar hacía galletas para su querida hija.— Respondió la de cabello rosado recordando a su difunta hermana.
— Que suerte.— Susurró Valerie, la única figura materna que ella tenía era Clarissa, su abuela.
— No todo era de color rosa, Angelo solía llegar tarde y borracho con ganas de pelear, le gritaba a mi hermana y Clío más de una vez fue testigo de ello, por eso cuando Monique murió y él se gastó todo el dinero que le había dejado a su hija ella decidió irse.— Agatha se había disculpado más de una vez con su sobrina por no haber estado con ella.
— Y ahora ha vuelto y quiere algo de ella.— Comentó Orfeo con una mueca de asco en su rostro.
— Te aseguro que haremos todo lo posible para que no se acerque a ella, pero ahora debemos irnos.— Amara les hizo un gesto con la mano y se levantaron a la vez.
— Saben que siempre son bienvenidas aquí.— Dijo Agatha con una sonrisa en su rostro.
— Llegan tarde.— Anyeline miraba a sus compañeras con el ceño fruncido mientras sus brazos se encontraban cruzados bajo su pecho.
— Tranquila amiga.— Respondió Valerie mirándola, su cabello negro y totalmente rizado, su tez apiñonada clara y su cuerpo bien proporcionado la hacían ser una de las chicas más deseadas de la universidad.
— Tranquila no, además Liz aún no ha llegado.— Los orbes marrones de Anyeline parecían más oscuros.
— No logras nada con esa actitud.— Comentaba Raffaella entrando en la habitación, su cabello cobrizo oscuro iba atado en una trenza que no tardó en quitarse, sus orbes color pardo resaltaban gracias a su tez blanca rosácea.
— De acuerdo.— Bufó por lo bajo y se sentó a esperar.
— ¿Crees que la ha encontrado?— Valerie se estaba empezando a preocupar.
Amara iba a decir algo pero fue interrumpida por el sonido de la puerta abriéndose, por ella entraba una sonriente Clío.
— ¿Estás bien?— Orfeo se acercó hasta quedar a escasos centímetros de su rostro.
— Claro que lo estoy.— Respondió Clío frunciendo el ceño ante aquella pregunta.
— Pero hoy cuando te fuiste estabas cabreada, algo bueno ha debido pasarte.— Volvió a comentar Orfeo esta vez caminando alrededor de la ojiverde y analizandola.
— ¿Acaso una no puede ser feliz por un momento?— Preguntó Clío sonriendo forzosamente.
— Déjame adivinar, te encontraste con el profesor Ainsworth y te dijo algo bonito ¿verdad?— Una sonrisa adornó el rostro de Raffaella al ver como su amiga se ponía roja como un tomate.
— Hablando de eso, esta noche nuestros papasotes, digo, profesores, vendrán a vernos así que vamos a prepararnos.— De un momento a otro Orfeo les había recordado lo que se avecinaba y todas corrieron a arreglarse.
Como cada noche, Clío soltó su cabello color ciruela y se colocó aquellas lentillas rojas que tanto le gustaban, Amara se colocó la peluca negra corta con flequillo recto y unas lentillas azules, Orfeo se puso la peluca a media melena rubio platino y unas lentillas oscuras, Anyeline se amarró el cabello para crear un falso bob rizado y tiñó sus puntas de color rosado y por último Raffaella se colocó las lentillas color ámbar.
— ¿Están listas?— Rosalya entró en la habitación y se quedó boquiabierta, dejando la puerta detrás de ella abierta.
— Danos un minuto.— Comentó Clío mientras terminaba de ayudar a Orfeo con el Bralette negro de encaje que llevaba.
— ¿A dónde ha ido tu cuñada?— Preguntó Castiel bufando por lo bajo.
— Dijo que iba a ver como estaban las chicas.— Comentó con calma Lysandro.
— No sé ni siquiera que hago yo aquí.— Alexy se maldijo por lo bajo al ver que no había ni un solo chico trabajando en aquel local.
— Porque tú tienes que llevarme a casa.— Respondió Armin rodeando a su hermano con el brazo.
— ¿Esa no es Rosa?— Kentin parpadeó dos veces al ver la cabellera albina de Rosalya, se fue acercando lentamente y lo único que pudo ver antes de que el gorila de seguridad se pusiera en medio fue a Anyeline colocándose los ligueros de su traje.
— Acceso solo permitido a los trabajadores de este local.— Habló el hombre de dos metros, cabello negro y orbes rojos.
— Disculpe pero mi cuñada se encuentra en esa habitación.— El albino se acercó y señaló en dirección a Rosalya.
— Ro, te necesitan.— Gritó el hombre y en cuestión de segundos la albina había salido de la habitación y se encontraba delante de ellos.
— Gracias Michael.— Respondió con una sonrisa y se dirigió a sus amigos.
— ¿Por qué no se puede pasar?— Habló Nathaniel por primera vez.
— Que genio eres rubito, es obvio que ahí se cambian las chicas.— Respondió el pelirrojo con burla.
— Dejen de comportarse como niños, las chicas ya van a salir.— Rosa cambió su semblante serio al ver como su jefe entraba por la puerta.
Los chicos ignoraron aquello y se dirigieron a los asientos que Rosalya les había señalado nada más llegar, delante de ellos se encontraba un gran escenario con varias barras de pole dance, de un momento a otro las luces se fueron apagando hasta que sólo quedaron aquellas que iluminaban el escenario.
— De acuerdo señor.— Susurró Rosalya dándole un papel a aquel hombre para acto seguido dirigirse hacia la mesa de mezclas.
— Gracias por venir esta noche señores, a continuación bailarán para ustedes las más hermosas de toda Francia.— Evan, un hombre de cabello negro y orbes rosados era el dueño del local y conocía a la perfección a todas sus empleadas.
Nada más escuchar aquello las chicas salieron colocándose cada una en su lugar, Clío, Amara y Orfeo en las respectivas barras de pole dance, Anyeline se encontraba al lado de Clío, Raffaella al lado de Amara y Valerie al lado de Orfeo.
— ¡Ellas son Plum, Gingerbread, Etoile, Mimi, Ella y Joy!— Evan las presentó en orden y le hizo una seña a Rosalya para que la música comenzase a sonar.
Oh, oh, oh,
Come fill my glass up a little more
We 'bout to get up and burn this floor
You know we getting hotter and hotter
Sexy and hotter, let's shut it down
Desde el primer momento Castiel no pudo evitar mirar a Orfeo, la sensualidad con la que se movía, la flexibilidad que tenía al abrir las piernas, el pelirrojo sentía como el calor se acumulaba en una sola parte de su cuerpo.
Nathaniel se sintió atraído desde el primer momento por Valerie, aunque no usaba la barra sabía como mover su cuerpo para atraer la atención del rubio y por un momento deseó tenerla sólo para él, siendo así el único en poder disfrutar de ella.
Armin tenía una faceta seria en su rostro, no despegaba la mirada de Amara y estaba intentando controlarse, desde que había empezado a bailar le entraron ganas de subir al escenario y tocarla, pero sabía que no podía.
I wanna do it for the night, night
So get me now, and knock this over
I wanna do it like you like, like
Come get me, baby, we're not getting younger
I just want you tonight, night
Baby, we won't do it for life, life
Kentin reconoció al instante a Anyeline, después de todo era la única que llevaba ligueros, sus mejillas estaban sonrojadas al ver los movimientos de la chica y por un momento pensó si sería igual de sensual en la cama.
Lysandro tenía una sonrisa en el rostro, de nuevo su musa se encontraba delante de él, a lo mejor Plum podía ayudarle a olvidar a su alumna.
Alexy pensó que se iba a morir del aburrimiento, a él no le interesaban las mujeres, o eso creía hasta que vio como Raffaella movía su hermoso cuerpo delante de él, como si estuviese invitándole a probarlo por primera vez.
"Tengo que hablar con ella como sea" Pensaron los chicos a la vez, no sabían en que lío estaban a punto de meterse.
Disculpen las faltas de ortografía xD espero que les haya gustado el capítulo ;^;
A Dreamless Singer(Raffaella D'Angelo)—Alexy
BoxOfGlitter(Orfeo Lyra Vryzas)—Castiel.
LadyAbshynte(Amara L'orange)—Armin.
An Scrawl(Anyeline Ompel)—Kentin.
Sakiiii(Valerie Wright)—Nathaniel.
TheKouSisters(Clío Elizabeth Roth)—Lysandro.
Que tengan una hermosa noche!
