Los personajes no son míos, porque nunca hubiera tenido la capacidad divina de crear un personaje tan maravilloso como Shaoran. En fin, pertenecen a las CLAMP gracias a quienes tuvimos una bella infancia, al menos televisa XD. La historia es completamente mía.

"Amor en tiempos de guerra"

By:Samantha Hart.

Cap. 2:El acuerdo

La reciente noticia había tenido diferentes efectos en el par de castaños.

—Es la persona que buscas. — Le había dicho Tomoyo. – Ese chico es Shaoran Li, el empresario que te envió a contactar tu jefe. —

Cuando salió de su asombro, la castaña se sintió inundada tanto de miedo como de vergüenza y quiso que la tragase la tierra.

— ¡Ho por Dios! ¡Golpee al nieto de Kotori Li!— Se lamentó escondiendo el rostro entre sus manos.

—Calma Sakura, calma. — Intento tranquilizarla la amatista poniendo una mano en su hombro— No todo es tan malo como parece.

— ¿A qué te refieres?— Pregunto extrañada. Estaba segura de que cuando le tenga que explicar a Kasuo acabaría por perder el empleo.

—Según me conto Eriol, Kotori Li te quiere contratar para escribir su libro y le pidió a Li, su nieto, qué te buscara. —

La ojiverde paro en seco y la miro sumamente sorprendida.

— ¿Esa mujer me conoce?—

—Sakura, vamos, eres una escritora muy famosa y no solo aquí en Japón, en toda Asia también. Pero ese no es el problema. — Respondió la amatista, cambiando su semblante a uno más serio. — Amiga escucha. —Dijo tomándola por los hombros y mirándola fijamente — Tienes que tener en cuenta que ese Li, es todo un lobo perverso. — Su voz era en tono bajo. —No tiene una pizca de sentimiento. Es astuto y frívolo, estará acechándote constantemente. No perderá ni un segundo para intentar seducirte ni bien estés a su merced. Y entonces... ¡Te clavara los colmillos!—

La ojiverde trago en seco e incluso miro un poco hacia atrás porque sintió que alguien o algo la podría estar observando. Definitivamente Tomoyo transmitía las cosas con mucha pasión.

Sonrió para tranquilizarla zafándose de su agarre.

—Tranquila Tomoyo, sé que Kotori vive en Hong Kong, pero el hombre está aquí en Japón. No me lo pensaba cruzar más de una vez más que para pedirle la dirección de su abuela. Luego viajare con Kasuo y Rin supongo o tal vez algunas de las empleadas que trabajan en la editorial. Aunque no estoy segura, luego de tremenda bofetada...pero si tú dices que Kotori quería contratarme entonces quizá aún consiga el trabajo. —

La amatista suspiro con pesar.

—Como tú dices Sakura, Li quiere llevar a S. K Amamiya a su abuela luego de que se realice mi compromiso con Eriol y por lo que se, planea quedarse un tiempo en Hong Kong. —

La tranquilidad se borró del rostro de la ojiverde en ese momento mientras que en el de Shaoran aparecía la confusión.

—Sakura Kinomoto más conocida por su seudónimo de escritora como S.K Amamiya. Es muy famosa entre los que gustan de la lectura, sus novelas son muy consumidas y alabadas por la crítica, no me sorprende que tu abuela quiera contratarla. — Le conto el moreno.

—Espera, Eriol, ¿Cómo sabes que…?—

—Es la prima y mejor amiga de mi Tomoyito, es amiga mía también. — Explico mirando las calles tras la ventanilla del auto.

— ¿Y ahora me lo dices?—Exclamo fastidiado. Hacia dos semanas había estado buscando a la condenada chica y resulta que estaba al alcance de unos pasos, algo que su "amigo" nunca le pensó decir.

—Tomoyo no quería que te acerques a ella. — Se excusó encogiéndose de hombros.

Al castaño no le tomó por sorpresa aquella respuesta. Sabía que no le caía en gracia a la novia de su amigo por su estilo de vida. Pero ella no iba a poder evitar que conociera a la chica y luego quien sabe y consiguiera lo que quería desde que la vio.

No, está seguro de que lo conseguiría, como que se llamaba Shaoran Li.

—No importa. —Una lenta sonrisa apareció en el rostro del castaño. — Kotori la quiere y con gusto se la llevare a Hong Kong. — Aseguro hablando más para sí que para su amigo.

— ¿Y crees que con semejante encuentro ella quiera ir contigo?— Pregunto incrédulo.

Aunque sabía por boca de su novia, que su amiga estaba siendo presionada por su jefe, cosa que no se lo diría a Shaoran porque se aprovecharía…y Tomoyo lo mataría.

—Por favor Eriol, en cuanto le diga lo que le pagare aceptara enseguida. Todas las mujeres son igual de interesadas. O al menos, la mayoría. —Concluyó encogiéndose de hombros.

Eriol pensó que en verdad Shaoran tenía una idea muy errónea de Sakura. No negaba que había mujeres materialistas y ambiciosas, pero aun así no debía juzgarla sin conocerla. Estaba seguro de que en cuanto conozca más a la castaña quedaría deslumbrado y entonces quizá… solo quizá...

¿Sería Sakura la chica que había estado esperando para su mejor amigo?

Mmmm eso seria extraño pero…interesante. Sí, eso sonaba muy bien. Música para sus oídos.

—Creo que estarás perdido Shaoran. — Sentencio con su característico tono enigmático.

POV: Sakura

Estaba en una conferencia de prensa sentada en el medio de una de esas mesas largas con mi jefe a mi derecha y otros ayudantes a los costados. Detrás se encontraba una pantalla enorme que mostraba la portada de mi último libro. Un par de labios pintados en tono carmín besando el pétalo de una rosa negra.

Señorita Sakura en que se basó para escribir "Deseo oscuro". — Pregunto una periodista que se había levantado de su asiento.

Tome el micrófono que estaba sobre la mesa y lo acerque un poco más a mi boca para contestar.

Pues...—

Un fuerte temblor y un ruido ensordecedor se oyeron de pronto desatando el pánico de la gente. Algo había impactado en la tierra, algo muy grande. El techo fue sacado de su lugar mostrando una criatura inmensa que jamás había visto en mi vida.

Mediría más de mil metros de alto y parecía que flotaba en el aire. Tenía una cabeza o cuerpo, quien sabe, enorme; y debajo de esta se extendían como unos brazos larguísimos.

Todos comenzaron a correr desesperados y horrorizados entre gritos; incluyéndome.

¡Vamos! Por aquí. — Oí que alguien decía y simplemente seguí a la multitud.

La cuidad era un caos. La gente huía despavorida sin dirección definida y las alienígenas esos lo habían destruido todo. Algunos incluso lanzaban bolas de fuego. Todos los tipos de cuerpos de batalla y seguridad que existían se encontraban luchando en vano con esas cosas que acababan con ellos en cuestión de segundos.

Sa…Sakura!— Me alertó la voz entrecortada de mi jefe corriendo a mi lado. — ¡Observa… bien todo lo que pasa, quiero que…quiero que escribas un libro sobre esto!—

Los ojos casi se me salen de las orbitas ante el estúpido, muy estúpido, ridículo, inapropiado, descabellado y todos los adjetivos que se le pudieran dar a un pedido como ese dada la situación.

¿¡Que!? ¿¡Acaso está loco!?— Proteste incrédula.

Si lo haces estoy seguro de que colapsaran las ventaaaaaaaa…— De pronto Kasuo desapareció de mi vista para perderse hasta ser un ínfimo punto en el cielo.

Bueno, quizá no había sido tan mal día.

Lo único que quedaba ahora era apagar el maldito timbre que me estaba reventando los tímpanos.

Un momento… ¿Timbre?

La cuidad—caos fue desdibujándose ante mis ojos para pasar a ser una completa oscuridad mientras presionaba fuertemente mis ojos. Los abrí lentamente quedándome desconcertada por unos segundos.

¿Qué rayos había sido eso? Me incorpore un poco, despejando los cabellos de mi rostro y observe a mí alrededor.

Estaba en mi habitación. El timbre sonaba de vuelta.

Durante el pequeño lapsus después de despertarme, ni siquiera me había percatado de que bajo la almohada que escondía mi brazo, la piel de mi mano sentía algo plano y liso.

Aparte la almohada encontrándome un libro con el que llegue a una conclusión.

—No volveré a leer "La guerra de los mundos" antes de acostarme. —

El ruido del timbre sonando como por quinta vez me hizo refunfuñar de vuelta. ¿Es que no podía…?

Esperen… ¡El timbre! ¡El pedacito de metal con forma de círculo y botón pequeño en el centro que avisaba que había alguien abajo esperando.

A lo que sería ya el sexto llamado, salte de la cama en microsegundos y me coloque las pantuflas como pude para salir disparada de la habitación. Baje las escaleras de dos en dos y corrí hasta la puerta con tanta mala suerte o tan pocos reflejos que no pude ver el obstáculo anaranjado que se me cruzo un paso antes de llegar a destino.

— ¡Kero!— Chillé y él se corrió enseguida pero yo ya me había enredado con mis propios pies.

Instintivamente había manoteado para encontrar algo con lo que sostenerme antes de caer pero resultando que lo que tome fue el picaporte lo único que conseguí fue que la puerta se abriera.

Había cerrado los ojos, como si con eso esperara que el impacto doliera menos, pero el suelo nunca llego o más bien no había llegado yo a él.

Una tentadora fragancia masculina despertó mis sentidos. Podía sentir un duro cuerpo bajo la mejilla y mi cintura era aferrada por dos fuertes brazos.

Dios…quería morirme. Qué vergüenza, con lo que me incomodaba el contacto físico con un hombre…

Cuando levante la mirada supe que debía tener incrustado en el cuerpo alguna especie de imán para atraer a los peores especímenes del género masculino. Primero él, luego Kasuo, después Sanada y ahora este nuevo que se agregaba a la lista…Li, Shaoran.

Flashback:

Podrías fijarte por donde vas ¿No? – Normalmente no era grosera, pero esta vez estaba enfadada. No solo por el golpe y porque aquel hombre ni siquiera haya tenido la decencia de disculparse y ayudado a levantarme sino porque me miraba de arriba abajo haciéndome sentir terriblemente incómoda.

Bueno, sigues viva ¿No?— Comento restándole importancia.

Me quede boquiabierta a la par que alzaba una ceja. ¿Acaso se estaba mofando de…? Pero qué tipo más grosero.

Si sigo viva y lo seguiré estando mientras no me cruce más idiotas como tú. — Refute enfadada.

Noto que el inmediatamente se había puesto más serio y su mirada lucia más oscura. Aunque a los dos segundos una sonrisita torcida se dibujó en su rostro.

Oye, tranquila. Vamos, puedo recompensarte. — Hablo en tono bajo acercándose lentamente.

¿Q…que?— Tartamudeé nerviosa. Mis sentidos se pusieron alerta, no me gustaba nada la repentina cercanía de aquel hombre.

Que si quieres podemos…— Comenzó a susurrarme en el oído. Aunque lo que me hubiera dicho, porque no lo había oído, no me importaba en lo más mínimo.

No cuando la mano que él había puesto en mi cintura cuando se acercó para hablarme, había bajado lentamente por mi espalda baja hasta dar con mi…

Arghhh!

Lo empuje como si quemara y lo mire rabiosa.

Imbécil— Le grite para luego en un impulso darle una sonora bofetada y salir del lugar en grandes zancadas sin importarme las miradas de los presentes.

Fin del Flashback

Maldito pervertido manoseador.

— ¿¡Tú!?— Espeté soltándome de su agarre, sin esconder mí desagrado.

—Sip, yo— Respondió con simpleza. Con la misma simpleza que me aparto y entro a mi departamento como si tuviera todo el derecho del mundo…

— ¿Oye que…?— Iba a protestar pero él se giró de repente mirándome de arriba abajo. ¿Siempre hacia eso? Era incomodo…

— ¿Porque sigues en pijama?— Su comentario me desconcertó.

Hay no…no podía ser que…

Lentamente baje la mirada temerosa, encontrándome con que efectivamente había bajado vestida con el pijama de estrellitas y las pantuflas de conejo.

Si creía que el momento más vergonzoso de mi vida había sido cuando me había caído a un lago durante una excursión cuando estaba en la primaria de Tomoeda pues no, este definitivamente se llevaba ese mérito.

A una niña de diez años había cosas que se dejaban pasar, pero a una mujer adulta…

Las mejillas me ardían de vergüenza pero no me iba a dejar amedrentar. Algo tenía que inventar, por muy patético que sea.

—Pues que tiene, aún es muy temprano. — Objeté mirando para otro lado que no fuera su mueca burlóna.

Arqueo una ceja sin dejar su fastidiosa expresión y señalo el reloj con la cara de un gato que movía los ojos a un lado y otro de manera consecutiva.

Las once y media de la mañana. Ups.

—Trabajo hasta tarde. — Me excuse, aunque no era del todo cierto.

—De eso quería hablarte— Respondió sin mirarme. Estaba entretenido inspeccionando mi departamento, caminando de un lado a otro con la mano en la barbilla, dándole un aire de arquitecto o algo así.

Lo mire sin comprender cuando volvió su atención en mí.

—S.K Amamiya. Eres tú, ¿Cierto?—Pregunto.

—S..si. —Respondí no muy segura de contestarle.

—Soy Li Shaoran— Se presentó extendiéndome una mano.

Lo mire recelosa unos segundos y finalmente opte por cruzarme de brazos mirando hacia otro lado.

—Vamos, no voy a morderte. — Oí que insistía.

—No creo que muerdas, pero sí parece que te gusta tocar. — Indique remarcando el incidente del día de ayer.

Como no lo estaba observando no vi su reacción y tampoco escuche alguna respuesta, cosa que me pareció extraño. ¿Ni siquiera iba a disculparse?

Cuando me gire me encontré haciéndolo una pequeña reverencia.

—Fue un accidente, en verdad lo lamento. — Lo mire de manera que denotara lo poco que le creía. —Lo siento si te ofendí, solo pretendía invitarte a tomar un café para enmendar el haberte echo tropezar. —

Iba a replicar cuando el teléfono sonó sobresaltándome. Dude un momento si atender o no, estando el ahí presente, pero finalmente opte por hacerlo, quizá era una emergencia o peor...mi jefe.

—Sakura.

Y ¡Bingo! Si lo era...

—Señor Kasuo, ¿Cómo se encuentra?— Pregunte con el tono de amabilidad más falso que el que había usado para con mis profesores en la secundaria.

—Bien, hija bien. ¿Has podido comunicarte con el muchacho Li?—

—Emm si, ya me contacte con él— Desgraciadamente, pensé interior.

— ¿Te ha dado la dirección de su abuela Kotori?—Asentí estúpidamente pues luego me di cuenta de que él no me veía.

—Sí, ya lo hecho. — Mentí, después de toda tenia a Li en la cocina, podría preguntarle.

—Genial, porque viajaras a China sola y no quería que andes perdida—

—Si… ¿¡Qué!?— ¿Sola? ¿No iría con él y Rin o al menos alguno de los empleados que conocía?

—La única que necesito en Hong Kong es a ti. Eres tú la que escribe, ni yo ni nadie más. Cuando tengas el libro pues sí, mandare a alguien que corrija o agregue lo que haga falta pero mientras tanto tu trabajo tendrás que hacerlo sola.—

—Pero no puedo ir sola a Hong…—

—Es lo que hacen todos los escritores Sakura. ¿Acaso crees que las personas que se dedican a escribir biografías o informes van acompañadas de un séquito?—

—No pero...— Repetí.

—Sin peros. — Me cortó y colgó.

Calma Sakura calma…

Cuenta hasta diez...

Arrgh!

¿Es que la desgracia no tenia otra vida aparte de la mia para invadir?

Suspire resignada volviendo el teléfono en su lugar de manera brusca.

— ¿Tu jefe te sigue presionando?— Di un respingo al escuchar su voz. Me gire sobresaltada encontrándome con Li recostado en el marco de la puerta.

¿Cómo demonios sabía que...?

—Eriol. — Afirme luego de pensar unos segundos.

—Es fácil de extorsionar. — Explico encogiéndose de hombros.

Alguien maldiga a Eriol Hiragisawa y su gran bocota.

—Bien, de acuerdo, sabes que te necesito ¿Qué es lo que quieres?—Pregunté, aunque por Tomoyo sabía que él también me necesitaba y que me iba a pedir.

—Simplemente que aceptes el trabajo y viajes conmigo a Hong Kong para reunirte con Kotori. — Respondió con la aparente simpleza citada.

—Voy a escribir ese libro, si en verdad tu abuela así lo quiere. Pero eso no significa que tenga que estar contigo— Remarque firme con la poca seriedad que me pudieran dar unas pantuflas de conejo.

— ¿A sí? ¿Y cómo harás para manejarte sola en Hong Kong? Tu amiga no está disponible porque se va casar y según escuche tu jefe no viajara contigo porque supongo que debe quedarse a manejar la firma aquí en Japón—

Alguien maldígame a mí y a mi gran bocota.

—Ha, yo…pues…— Abrí y cerré la boca intentando decir algo—Me las arreglare de alguna forma. — Conteste terca, aun sabiendo que eso era imposible.

Recordé lo que me había dicho mí querido jefe segundos atrás por teléfono. La realidad era que ir sola a un país desconocido, no me caía en gracia, supongo que ni a mí ni a nadie. Pero entre eso o ir con Li, no sé qué prefería.

Me miro de una manera que me decía lo poco que me creía para luego darse la vuelta y encaminarse hacia la puerta.

–De todas maneras no tienes quedarme una respuesta ahora. Pero piénsalo.— Se volteo a verme desde la puerta.— Si viajas conmigo puedo serte de mucha ayuda, Sakura. — Dijo guiñándome un ojo.

Oh, no. Yo no caería en eso. Ni en ese, ni en ninguno de sus encantos baratos afirme mientras cerraba la puerta tras su salida.

Estaba resignada a que lo tendría que ver durante su estadía en Hong Kong ¿Pero era necesario estar con él también en el viaje? El tipo no me daba ni un pellizco de confianza. Sabía cómo eran los de su clase tan solo con verlos. Ese porte soberbio y arrogante, su vida alocada según la prensa, sus intentos de conquista que seguramente siempre le resultarían pero no conmigo. Ya no era ninguna tonta como para no saber que el lobo tiene piel de oveja.

Y ahora que lo pienso bien, mirando el gato—reloj, mejor me apuraba en alistarme porque en media hora tenía que ir a trabajar.


Horas más tarde...

—Maldito Kasuo, mira que tratarme como su secretaria. — Gruñí mientras abrochaba lo que sería el módulo de hojas número setenta y cinco.

Cansada, deje la abrochador a un lado y movió mis manos de forma que se descontracturaran. Si tan solo pasara como en mi sueño de hoy a la mañana y apareciera un horrible tentáculo gigante que se lo llevara…

—Sí, eso sería perfecto…— Sonreí ladinamente mientras me lo imaginaba sin el menor esfuerzo.

—Ehh…señorita Sakura. —

Unos golpees en la puerta me sorprendieron haciendo que pegue un respingo de la silla. Me gire encontrándome a Rin en el marco de la puerta.

—Oh, Rin, no te había visto. —

La chica negó con la cabeza y entro al lugar dejando unas carpetas sobre un estante para luego acercarse hacia mi puesto.

—No es necesario que haga eso señorita Sakura, para eso estoy yo. — Dijo amablemente.

—Pues quizá te robe el puesto porque desde que estoy "castigada"…— Dibuje las comillas en el aire con mis dedos. —…Kasuo me tiene de secretaria. Aunque no tienes de que preocuparte, me dijo que tu café era mucho mejor que el mío. — Bromee consiguiendo que riera.

Rin era una jovencita en verdad muy bonita. Tenía el color de cabello azabache y llevaba el flequillo perfectamente recto sobre sus ojos color almendra. Me hacía acordar un poco a Tomoyo cuando íbamos a la secundaria y se había cortado el cabello apenas por debajo de las orejas, enmarcando su pálido rostro, tal como lo tenía la chica a mi lado.

Le tenía un cariño especial a esa niña. Por alguna razón con ella me sentía más grande o más madura pero no por la diferencia de edad si no porque me sentía como con más experiencia y seguridad cada vez que hablábamos. Siempre me sentía pequeña ante los demás, incluso con la misma Tomoyo, pero con Rin no era el caso. Quizá fuera porque veía en ella a una adolescente e inexperta Sakura que daba sus primeros pasos en el mundo de la escritura.

Había comenzado así, como secretaria de Kasuo, quien me tomo con 17 años hasta que me anime a lanzarme como escritora. En ese tiempo a él le fascinaban mis romances frescos, las aventuras extravagantes y peligrosas y demás. Pero con el tiempo fue cambiando, cada vez me exigía más llegando al punto de nunca satisfacerlo y últimamente me pedía que cambiara prácticamente todo. Francamente ya no lo entendía.

—Señorita Sakura…— La tímida vocecita de Rin me saco de mis cavilaciones. Se me hizo gracioso y hasta tierno ver como se tapaba la mitad de la cara con unos papeles y miraba para todos lados como dudando si preguntar o no.

—Dime solo Sakura Rin— Pedí intentándole hacer entrar en confianza.

Lo que pareció que logre porque me miro fijo y sonrió, a pesar de su sonrojo.

—Cuántos años tienes Sakura?—

—Pues, 23, y ¿tú?— Pregunte aunque podría apostar que tenía 18.

—En un mes cumplo 19. — Contesto sonriente.

—Oh vaya. —

—Quisiera preguntarle…digo preguntarte…— Se corrigió. —…he leído varios de sus libros pero hubo uno que me gustó mucho aunque sea el más corto y sencillo. "Éramos tu y yo". — Me tense ante lo dicho y agache la cabeza recordando…

Ese libro lo había escrito cuando…

—S... Si, ¿Qué sucede Rin?— Alce la vista nuevamente.

Ella lucía sonrojada. — ¿En verdad usted cree que todos en algún momento encontramos a esa persona especial?—

Y ahí venia la parte mala de mi trabajo. Amaba que los lectores me hagan preguntas porque me encantaba interactuar con ellos ya sea personalmente o través de las redes sociales. Realmente lo hacía con gusto.

Pero cuando me tocaba contestar sobre algo que yo no había escrito porque algún editor lo hacía insertado entre mis párrafos y mis hojas, no sabía qué hacer y me avergonzaba.

Odiaba mentir, pero algunas situaciones requerían de ello.

Salvo que en este caso, no había sido un editor el que invento una mentira sino una triste e ingenua Sakura con el corazón roto que trataba de darse fuerzas a través de la tinta de sus palabras.

"Éramos tu y yo" Lo había hecho como un bálsamo para las heridas. Con ese libro había intentado calmar mi tristeza expresando lo que sentía e inventándome un final feliz a la traición de aquel amor no correspondido.

¿Pero que decirle a esa chica de mirada dulce y ojos expectantes?

Me hacía acordar a tantas seguidoras de su edad que más que nada leían las novelas sobre adolescentes que había hecho y decían sentirse identificadas con los personajes.

Todas con el mismo brillo en los ojos. Esperando ansiosas las respuestas que le des.

Y tú, del otro lado, te angustias intentando contestar algo que esperas, no les genere decepción.

Tome aire profundamente y exhale antes de contestar.

—Mira, Rin, ese libro tiene una historia de trasfondo que…es muy cercano a mí. En esa historia Misuzu y Hiro tienen un final feliz porque me pareció que lucharon mucho para llegar a ello pero también podría haber tenido otro final…— Vi como la mirada de Rin se entristecía. — Quiero decir, No me refiero a un final malo. — Me apresure a corregir. — Simplemente algo…diferente. Creo que hay personas que estas destinadas a encontrar a su media naranja y vivir junto a esa persona indicada. Pero otras quizá…simplemente debamos dedicarnos a otras cosas. No sé, tal vez una profesión, un viaje, un deseo, una meta, son cosas que posponemos por encima del amor y estamos conformes con ello.

— ¿Tu eres de esas personas?— Pregunto. Comprendí que el haber dicho "debamos" la hizo suponer. Bien Sakura…

—Yo…Me encanta mi trabajo, y pues…no me da tiempo para otras cosas como una relación pero estoy bien así. Tengo mis historias, mis fieles lectoras, mi familia y un hermoso y obeso gato. — Ella sonrío. — Si estoy sola se podría decir que es por mi culpa. — Ironicé. —A lo que voy Rin es, pase lo que pase, nada es una coincidencia, todo es inevitable y si es inevitable es porque tenía que pasar. Acepta lo que venga, tarde o temprano comprenderás porque te toco a ti y para lo que estas hecha.

—Todos tenemos un destino ya marcado. Cito haciendo referencia al final del libro. —Pero no le parece que…si nuestros esfuerzos y nuestros logros los realizamos solos, no sería tan gratificante como hacerlo con alguien a nuestro lado que nos esté apoyando.

—Por supuesto. Solo que pienso que ese alguien no siempre es un muchacho o una muchacha, a veces es una madre o un amigo. Y hay que valorar eso. No siempre podremos contar con el amor de nuestro lado. Es lo que pienso al menos por ahora…— Negué con la cabeza. — Sé que suena extraño viniendo de una escritora de novelas románticas pero…—

—No, no se preocupe. Le agradezco mucho que haya sido sincera. —

Suspire aliviada al ver que lo decía enserio.

—Por cierto, ¿Porque lo preguntabas?—

Se sonrojo hasta las orejas —Oh, no por nada, bueno…yo es que…— Balbuceo tocándose el cabello en gesto nervioso. — E…el señor Kasuo me llama. Muchas gracias por todo Sakura, ¡Nos vemos!— Y se fue sin más, rápida como un torbellino y escurridiza como el agua.

Su actitud era graciosa.

—Lo siento Rin. — Suspire. —Pero no quería decirte que el amor me parece lo más cruel que existe.


El día del compromiso...

— ¡Hay Sakura, te ves divina!— Chillo Tomoyo con estrellitas en los ojos.— ¡Te quedan tan bien estos vestidos que no se cual elegir!—

Observe los diez vestidos esparcidos por la enorme cama de Tomoyo. Estábamos en su casa. Me había ido a buscar a mi departamento alegando que teníamos que prepararnos para la noche y desde hacía una hora estábamos en la tarea de escoger el que sería mi vestido ya que según ella se me veían divinos. Pero la que estaba radiante en realidad era Tomoyo. Y eso que aún le faltaba el peinado pero ella era hermosa con cualquier cosa que se pusiera.

Llevaba un vestido algo ajustado de color negro largo hasta el piso y con escote en la espalda. Le quedaba fabuloso y combinaba muy bien con el maquillaje que llevaba.

—Gra…gracias Tomoyo. ¿Pero para que vinimos ahora si aún faltan cinco horas para el inicio de la fiesta? — Pregunte analizando el corte de mi vestido verde pastel. Creo que me quedaría con este, era bonito y cómodo.

—Pues porque aún falta mucho Sakura. Todavía no tenemos tu maquillaje, tus zapatos y tú peinado.— Se llevó las manos a las mejillas como hacia cada vez que se preocupaba.— Es mas ni siquiera sé si cinco horas serán suficientes.—

—De acuerdo…—

—Por cierto, Sakura, ¿Entonces al final viajarás?— Pregunto cambiando de tema.

—Es lo que creo, aun no le he dicho nada a Li, pero es lo más conveniente. Kasuo me ha dado seis meses, de los cuales quedan cuatro y medio. Li viajara una semana después de tu compromiso y si voy con el ubicaría más rápido a Kotori, así que me ahorraría bastante tiempo. Además mi jefe ya ha dado por sentado que viajaré así que...—

Vi que Tomoyo no estaba convencida y se debatía entre decir algo o no.

—Pero Sakura, si lo haces después de la boda, entonces yo podría acompañarte y...—

—Claro que no, Tomoyo.— Negué con la cabeza —Tu solo debes preocuparte por ti, por Eriol y su nueva vida juntos. Yo estaré bien, te lo prometo.—

Tomoyo me sonrió cálidamente con su característica mirada dulce y maternal que me hacía sentir tan bien.

—De acuerdo Sakura. Confió en ti.— Dijo abrazándome y yo también la abrace.

Este iba a ser su día especial.


En la fiesta…

Media hora antes de la hora prevista llegamos al salón donde se daría la fiesta. Aunque Tomoyo me había comentado que Eriol no pudo evitar algunos empresarios allegados a él y otras personas importantes relacionadas a la antigua familia Hiragisawa, aun así, había invitados a las familias de ambos y los amigos más cercanos.

Así fue como al rato ya habían comenzado a llegar los demás. Clow Hiragizawa y Reed Hiragizawa, padres de Eriol, que según Tomoyo me había dicho era la tercera vez que los veía. Las primeras dos veces los habían visitado cuando habían ido al país natal de Eriol y que no era algo que le agrade demasiado; esos señores eran muy fríos y estrictos. Y de simple vista te dabas cuenta. Ambos estaban vestidos muy elegantes, caminaban a paso firme y lento con el mentón en alto y no sonreían ni siquiera para saludar. El señor Clow llevaba un monóculo, esos lentes de un solo ojo y la señora Reed tenía un tapado de piel autentico que hacia juego con un pequeño sombrero. Por su forma de vestir, sin duda tenían sangre inglesa.

Al poco tiempo llego la famosa e hiperfashion tía Sonomi, madre de Tomoyo y con ella llegaron los asfixiantes paparazzis desesperados por sacar al menos una foto del gran acontecimiento y saber cómo irían vestidas las importantes diseñadoras, pues todo lo que usaban era tendencia.

Tía Sonomi venía muy a la moda. Zapatos de tacón altísimo y tapado largo con estampado de animal print, además el peinado nuevo le sentaba de maravilla. El trecho que hizo desde que bajo del auto hasta la puerta, lo hizo como una estrella de cine.

El "desfile "siguió entre los demás diseñadores que venían llegando, amigos de la casa Daidouji por supuesto, importantes empresarios, algunos otros parientes de Eriol, muy ancianos por cierto.

Luego llegaron los amigos, bastante incomodos con la situación por cierto. Salvo Naoko, quien era periodista, ella conocía a la prensa. Chiharu y Yamasaki llegaron sonrientes con su hermoso bebé, Hikari. Rika, quien ya se le notaba su embarazo de siete meses, llego del brazo de Kamui, su prometido.

La prensa había estado bastante tranquila hasta ahora y digo hasta ahora porque en el momento en que llego un carísimo y espectacular auto y luego bajo Shaoran Li, enloquecieron de vuelta.

Estaba vestido de traje negro como todos los presentes…pero en él se veía…

Lo único que pude articular fue…wow.

Está bien, admitía que era guapo. No me caía bien y no lo quería cerca pero debía admitir que era muy apuesto, tal vez el hombre más apuesto que alguna vez haya visto.

Me llamaba la atención su cabello, nunca me detenía a fijarme en el cabello de los chicos pero el de él era brillante, color chocolate y parecía terso, muy suave. Lo llevaba igual de desordenado que las veces que lo vi, pero eso le daba un toque sensual a su personalidad junto a ese porte soberbio y andar despreocupado.

Y esos ojos…esos ojos felinos, color oro. Eran de lo más extraño que había visto.

—Ven conmigo Sakura, mi madre quiere verte. — Sentí la mano de Tomoyo de repente sacándome de mi ensoñación, que no era eso, sino solo…admiración por la belleza, si eso es. Yo no estaba embelesada solo era algo momentáneo luego me parecería un hombre tan común como todos.

—Tomoyo, la prensa— dije señalando una de las grandes y elegantes ventanas por las que estaba mirando.—

—No te preocupes, la gente de seguridad se encargara de que no pasen.—

Hice una mueca. Mi amiga sonreía, siempre lo hacía. Pero no estaba segura si era de verdad, quizá sí, pero el estar a punto de comprometerte entre tanta gente, no tener la privacidad que querías…y no solo por hoy, sino desde que Tomoyo se hizo conocida. Definitivamente, era una mujer paciente.

—Allí esta.—Me indico señalándola cerca del personal de servicio.— Ve con ella, yo iré a saludar a los invitados.—

Me acerque a mi tía quien me vio y sonrió de manera brillante, como siempre hacia cuando me veía. Quizá, era porque me parecía a mi madre, según decían.

—Oh pero si es la linda Sakura. Dime, ¿Cómo te encuentras? — Pregunto abrazándome calurosamente.

—Estoy bien tía y ¿Tú?— Suspiró y poso su mirada en Tomoyo quien hablaba con sus futuros suegros.

—Hay, Sakura. Estoy tan nerviosa…pero también estoy feliz. Parecía ayer cuando mi pequeña Tomoyo tenía solo diez años y se la pasaba confeccionando atuendos y vestuarios para sus compañeros. Mírala ahora, una mujercita a punto de comprometerse para luego casarse. —

—Lo sé, yo también estoy algo nerviosa. Es mi prima y mi mejor amiga.—

Vi de reojo que se secaba una lagrimilla.

—Pues imagínate como debe estar ella que es la que se va a comprometer.— Bromeo y amabas reímos. Sabía que no quería llorar de entrada.

—Estará bien. Eriol la ama y la cuidara tan bien como se merece. — Sonomi conoce a Eriol y sabe que es un buen muchacho. Siempre había estado de acuerdo con la relación de Eriol y Tomoyo desde que empezaron a salir en la preparatoria e incluso fue la que más se alegró con la noticia del casamiento. Pero como toda madre tenía sus miedos…era algo comprensible. Ella que era lo más cercano a una para mí, me lo había confesado.

— ¿Y tú Sakura?— Su pregunta me sorprendió hasta que vi esa toque expectante en su mirada cuando me gire a mirarla. Ella hablaba de…

— ¿Yo? Ha, pues…bien, bien. El trabajo va bien y estoy planeando hacer un viaje a China para…—

—Me alegro Sakura. —Dijo sonriéndome mientras me miraba fijamente unos segundos. A pesar de que no le di la respuesta que quería ella estaba bien con saber que yo y Tomoyo lo estábamos, siempre me decía lo mismo.

"Aunque no estaría demás que conozcas a algún muchacho. Estoy segura de que Eriol debe tener algún amigo guapo e interesante con el que puedas salir"

Además de eso también.

Y hablando de amigos guapos de Eriol…

Ahí estaba Shaoran Li, coqueteando con una mesera…

En el momento que volteo a mirarme, corrí el rostro fingiendo no haberlo visto. Pero supe que era tarde en cuanto sentí sus ojos clavados en mí.

Cuando lo vi venir, para mi buena suerte, se había pedido a los invitados que se sienten en sus respectivas mesas para servir la cena. Rika Y Chiharu me hacían señas para que me vaya a sentar con ellas.

A decir verdad, era un poco incómodo. Estaba feliz de ver a mis amigos bien y todo eso; cuando nos reuníamos las cinco solas teníamos charlas largas y reíamos sin parar pero aquí sentada con mis excompañeras de instituto y sus respectivos esposos, prometidos, novios…

…era vergonzosamente solitario.

La cena se desarrolló entre comentarios y charlas sobre Hikaru, el nuevo bebe que venía, Naoko y como recorría el mundo con su trabajo; las chicas me habían comentado que habían leído algunos de mis libros y lo mucho que les habían gustado…hasta que el típico retintineo de copas sonó.

Eriol y Tomoyo se había parado.

–Les pido un minuto a los aquí presentes.— Comenzó él.— Muchas gracias a todos por haber aceptado las invitaciones y haber venido, es un honor para mí y Tomoyo tenerlos aquí presentes. Como algunos saben ella y yo hemos sido novios durante cuatro años. Nos conocimos en la preparatoria y supe que era la mujer más hermosa e increíble que pudiera existir.— Los ojos de mi prima brillaban como dos estrellas. Ella estaba muy feliz.— Y como sé que eres la persona con la que quiero compartir el resto de mi vida…— Eriol se agacho y tomo su mano.— Tomoyo Daidouji, te amo y te amare por siempre. ¿Quieres casarte conmigo?—

—Sí, Eriol sí, claro que si.— Respondió emocionada sin poder esconder las lágrimas y se echó a sus brazos mientras un gran aplauso se escuchaba en la sala.

Todo era tan maravilloso, tan romántico y emotivo. Sonomi se pasaba delicadamente un pañuelillo por los ojos mientras sonreía a más no poder observando a su hija abrazar fuertemente a su prometido.

Y para qué negarlo, yo también lagrimeaba un poco. Egoístamente sentí que Eriol me la estaba quitando un poco, a mi amiga del alma, pero estaba tan feliz por ellos que no había lugar alguno para las dudas y los miedos.

Eriol la tomo del rostro y le dio un pequeño beso. Pude distinguir por como movían los labios que ambos se decían "te amo".

Eran tan maravillosos…un perfecto romance de novela, sin duda.

La música empezó a sonar siendo los novios quienes abrieron la pista bailando sin sacarse los ojos de encima. Estaban en su propio mundo.

A los minutos otras parejas se empezaron a sumar hasta no quedar prácticamente nadie sentado, el que no estaba bailando estaba hablando, como los empresarios, algunos famosos diseñadores, quizá más interesado en analizar el vestuario y criticarlo entre ellos que en bailar; los parientes de Eriol tampoco bailaban ni siquiera sus padres, y por cierto, tampoco parecían muy emocionados un sonrientes.

Huy…esos ingleses sí que eran unos témpanos de hielo.

—¿No bailas?— Una masculina voz me hizo voltear encontrándome con un muy guapo Shaoran Li.

—No. No se bailar y seguramente pisaría vergonzosamente al que tenga la desdicha de ser mi compañero de baile— Pero por muy guapo que sea un hombre yo no me iba a dejar engañar. No me quedaban dudas de que era un seductor experimentado, si bastaba con recordar cómo le coqueteaba a la mesera, con la misma sonrisita que me miraba a mí en este momento.

—Oh, my love, ¿Porque me dejas sola? Come on baby, la pasaras bien con Maggie.— Una escultural rubia de ojos azules se apareció aferrándose al brazo de Li para luego llevárselo entre la multitud sin importarle si estaba hablando con él o no.

Ante la escena recordé que tenía que cerrar la boca si no quería que entren moscas.

¡Dios! Que…descarada.

Pude reconocer por su acento, a la tal Maggie, como una de las parientes de Eriol, muy probablemente su prima porque hermanos que yo sepa, no tenia. Aunque no estaba segura de que tan inglesa era porque la frialdad y el poco tacto no era lo suyo, sin duda. No había tenido problemas en llevarse a Li sin importarle un comino mi presencia.

Las palabras de Tomoyo se repitieron en mi cabeza.

Sin duda ese hombre tenía con que "satisfacerse" y motivos para ser tan arrogante, las mujeres le llovían del cielo.

Aunque eso no justificara esas actitudes de macho fatal.

El resto de la fiesta se me paso bastante aburrida. No quería bailar ni tenía con quien. ¡Ese tonto Touya! Si al menos estuviera con él…pero no, él estaba trabajando de médico en Australia. Así que estaba bien. Tal vez estaría ayudando gente, salvando vidas y esas cosas…

Mi hermano era un hombre muy bueno la verdad. Pero tenía un defecto, bueno en realidad muchos pero uno sobresalía…

Era demasiado celoso.

¡Pero como me entere que algún hombre se te acerca monstruo, tomare el primer vuelo a Japón y lo matare con mis propias manos!

Había dicho encolerizado por el teléfono cuando le comente lo del compromiso de nuestra prima. Si se llegaba a enterar que estaba por viajar sola a China…o tal vez con un hombre.

Me quede hablando un poco con la tía Sonomi quien me presento algunas compañeras de trabajo de Tomoyo con las que me quede hablando. No había mucho para decir de mi parte, yo no seguía mucho a la moda y todas ellas hablaban sin para como Tomoyo. Con el que si había hablado era con Bladimir, un amigo gay de Tomoyo, también diseñador muy famoso. Se me había acercado para pedir que le firme mi último libro y luego se la paso hablando de lo guapo que era Derek, el protagonista.

Era un personaje bastante peculiar y divertido. Incluso me había pedido un baile pero lo rechace amablemente confesándole el problema de mis dos pies izquierdos.—

—Oh si.— Rio Tomoyo.— Ese Blamidir es increíble.—

Ya la mayoría se habían ido, incluido el diseñador, y aproveche para hablar con ella ahora que no estaba tan asediada de gente refinada y respingona.

—Sí. Es muy simpático en verdad.—Apoye— Creo que debo irme Tomoyo. Ya es algo tarde.—

—¿Y cómo te iras?—

— Yo la llevo.— Se ofreció Li quien hablaba con Eriol a un metro de nosotras, antes de que yo responda nada.

Tomoyo me miro de reojo con una mueca que decía lo poco convencida que estaba con la idea a lo que Eriol rio por lo bajo.

Lo pensé dos veces. Iba a tomar un taxi como última opción pero entre viajar con alguien desconocido a estas horas de la noche y hacerlo con alguien más o menos conocido, pues….

Aunque sea Li.


Durante el viaje no habíamos hablado mucho, creí que Li me preguntaría algo pero no lo hizo. Bueno tampoco es como si yo me hubiera mostrado gustosa de responder los pocos comentarios que él había hecho pero lo cierto es que estuve tentada a decirle algo, es decir, no todos los días te conoces a un exitoso empresario tan joven y por sobre todo aunque fuera mujeriego. Aunque finalmente no lo hice. Era de noche, estábamos yendo a mi departamento y si empezaba a mostrar interés alguno en su vida él podría tomarlo como una indirecta para pasar a tomar algo y bueno...todo eso que ocurría en tantas películas.

Además ya tenía bastante con sus miradas burlonas y sonrisitas torcidas como para aprender alguna otra de sus técnicas de coqueteo.

Me disponía a saludarlo cuando baje del auto luego de que el me abriera la puerta pero grande fue mi sorpresa al encontrarme con una persona para nada oportuna.

— ¿Entonces es él?— Espetó Sanada acercándose indignado cual actriz de telenovela barata. ¿Él es el hombre con el que estas saliendo y por el cual me has estado rechazado desde hace tanto tiempo?—

Hay no…

—Sanada…—

—Sí, soy el novio de Sakura. ¿Qué tal? Es un placer.— Mas grande fue mi sorpresa al sentir a mi "novio" presentarse de esa manera mientras me abrazaba por la cintura a la par que apoyaba su barbilla en mi hombro.

¡Qué vergüenza, que vergüenza, qué vergüenza!

Las luces de casi todo el edificio se habían encendido. Estaba segura que el de la señora Yamada también, incluso podría imaginármela sentada en su sillón blanco mirando por la ventana con un par de binoculares.

Y es que la escena era digna de un chisme picante de barrio para hablar mañana por la mañana.

—No puedo decir lo mismo— Contesto mi vecino negándose a extender la mano que le habían extendido.

—Oh, pero que pena. — Aunque lo de Li ya no era caballerosidad ni cortesía, era simple burla. Podía notarse en sus ojos que relucían maliciosos.

— ¿Sakura en verdad estas con él?— Pregunto nuevamente.

—Claro que sí. Anda cariño, díselo. — Pidió acercando sus labios a los míos pero corrí el rostro a último momento y solo beso la comisura. Pude sentir a Li sonreír socarronamente contra mi mejilla, tras aquel acto.

—Es verdad, Ike. Li...Shaoran es la persona de la que te hable.—Mentí.

—Está bien, pero recuerda Sakura, si este tipo te hace algo yo...—

—Está bien, Sanada, se cuidarme sola, gracias. — Corte interrumpiendo su actitud de salvador de damiselas en apuros.

—Adiós Sakura, aunque quizá sea un hasta siempre. —Finalizo dramáticamente.

Y ojala así lo fuera, pensé casi en voz alta, mordiéndome la lengua a último momento. Cuando el abogado desapareció las carcajadas de Li no se hicieron esperar, aunque cualquiera haría lo mismo. Tomoyo incluso también reía cada vez que lo cruzábamos cuando salíamos juntas y el comenzaba a recitar poesías en medio de la calle. A mí, sinceramente, no me causaba la mínima gracia, ya me tenía bastante fastidiada como para hacerlo.

—Creo que me debes una. — Comento Li mirándome de reojo cruzado de brazos.

—Creo que deberías irte. — Refuté para luego comenzar a caminar.

—Mira sé que no te caigo bien pero deberíamos intentar llevarnos, ¿No crees? Tu prima y mi amigo se van a casar, y si aceptas el trabajo tendremos que vernos mucho más seguido, el tiempo que dure de tu estadía en Hong Kong, claro está—

—Mmm, tienes razón. — Dije asintiendo como si le diera la completa razón. —Bien, gracias por traerme, adiós. — Salude cortante.

—Espera Sakura. — Me detuvo tomándome por la muñeca. — Aun no me has dicho si vas a viajar o no. Entonces que… ¿Aceptas?— Pregunto suavemente extendiéndome su mano.

Dios...

¿Hablaría en ese tono siempre?...

Tenía una voz tan profunda que...

¡Ya, piensa Sakura!

En fin, le había dado muchas vueltas al asunto ese día. Y Li, aunque no era la persona que me transmitía más confianza, a pesar de sus esfuerzos, era alguna especie de ángel caído que por cierto de ángel no tenía nada pero venía como anillo al dedo. Era el nieto de Kotori, podría acompañarme en el viaje y llevarme hasta donde residía la mujer cuya historia quería escribir.

Además, ¿Que podía perder?

—De acuerdo Li, iré contigo a Hong Kong. — Acordó, estrechando su mano, sin imaginar que ese acuerdo dentro de poco cambiaria completamente sus vidas…

Notas de autor:

Bueno, llegue al segundo cap. Espero que lo hayan disfrutado. Aun me cuesta armar bien la historia y escribir algunas cosas pero trabajo en eso. Como ven este capítulo está narrado en el POV de Sakura porque es la que más importancia tenia para mi durante estos dos capítulos, que junto con el tercero vendrían a ser como un preludio de lo que quiero hacer, donde luego si podré trabajar en la personalidad de Shaoran y explayarme con más personajes.

Aunque definitivamente creo que se me hace mas fácil narrar desde la perspectiva de los dos XD En verdad me costo el cap….

No los aburro más con mis comentarios/lamentos. Gracias por leer y espero que les haya gustado. Nos vemos en el tercero!