La situación
Todo es intenso, nuestro amor lo era. Parecía salido de algún cuento, uno para adultos. Al principio tan puro e inocente. Después tan retorcido e intenso. Enfermo, dependiente. Posesivo y cruel. La sensación no se puede olvidar. Por más que trato, el momento está ahí, oculto en mis venas, transita con fuerza, no se detiene. Y quiere salir. Trato, trato. Pero no hay nada más que esa sensación.
El aire que entra por las ventanas del auto, nuestros gritos de alegría mezclados con la adrenalina. El olor a cigarro apenas y deja respirar. Aumenta la velocidad y yo siento que el corazón saldrá por la ventana. El coche sigue derrapando en círculos. Las llantas manchan el asfalto y por momentos el rechinido es casi insoportable.
Nos besamos. Es apasionado, peligroso, dañino.
Algo pasa, nos molestamos por algo, ya no sé qué es. Grito. Grita. Golpeo el tablero. Le exijo que pare el auto. Me ignora, lo repito, lo grito. Trato de abrir la puerta; él frena de golpe. Me toma del brazo y comienza a gritar sin parar, le respondo. Nos llenamos de insultos. Tira de mi cabello, le golpeo el rostro a puño cerrado. Y salgo del coche mientras las lágrimas me ganan y bajan por mi rostro.
Donde hay deseo hay fuego.
Donde hay fuego alguien está destinado a salir quemado.
Suena el despertador.
Hinata se gira sobre su cama. Le duele el cuerpo y sabe en el fondo que se trata de un malestar físico derivado de su reciente despido. Con este estaría contando un total de 7 días desde que "renunció" al mejor trabajo que había tenido. ¡Una semana desempleada! Eso no podía seguir. Por un lado por los gastos que la vida genera día a día y por otro: Su reputación. Ya estaba muy manchada y de seguir inactiva se iría a un hoyo del que no habría ser humano que pudiese rehacer su carrera.
Quiere rodar y rodar sobre su colchón pero sabe que le es imposible por un motivo tan tangible como ella misma: Su novio. Casi esposo, debería decir. Observa sus cabellos blancos sobre la almohada y su semblante sereno y durmiente. Se convence a sí misma de que no es momento para despertarlo, así que se acciona primero y salta de la cama al baño.
Tuvo un sueño, que más que una creación de su subconsciente se trató de un recuerdo. Mientras el agua cae por su cuerpo ella hace cuentas. Tal vez eso sucedió hace más de 6 años. Quiere pensar que no importa ahora, que tiene cosas mucho más serias en qué pensar. Y entonces la duda la asalta ¿Por qué si no importa sigue soñando con eso? Se asusta ante la idea de haber pronunciado algún nombre mientras dormía y su novio la escuchase.
No quería tener que darle explicaciones innecesarias. Nunca le ha mentido pero se había decidido a no ahondar en detalles que solo le competían a ella y a ese antiguo amor. Cuanto Ootsuki Toneri le preguntó cuántos novios habían existido antes de él, ella no mintió. Solo sostuvo un número: 4. Su novio al escuchar las edades en las que tuvo pareja sonrío confiado y le dijo al mismo tiempo que le ponía la mano en la cabeza "Está bien, a esa edad eras una niña, esta será tu primera y última relación seria"
Hinata se enfadó mucho, pero se limitó a asentir con la cabeza. Estaba rondando los 30 años y la gente aún seguía insistiéndole que ella no sabía nada de amor, solo porque cuando lo experimentó era muy joven. Y la pregunta volvía a asediar su mente "¿La edad define cuándo es amor y cuándo no?"
Su padre le dijo alguna vez "No es que no sea amor, es que a esa edad nadie quiere comprometerse con nada y convierten el amor en un juego. Por eso jamás lo conocen de verdad" en el momento ella omitió el comentario, más que nada porque esa plática se suscitó durante una horrible pelea familiar.
Salió de la regadera y miró su celular. La hora la sacó de sus cavilaciones tan deprimentes. No era momento de ponerse a pensar en si ahora sabía de amor o no, ni el motivo entre comillas misterioso de su sueño. Era momento de dedicarse a lo que verdaderamente le importaba: Su trabajo.
Como alma que lleva el diablo se arregló y trató de despertar a su novio. Con palabras dulces, luego con movimientos bruscos, pero él se quejaba y la ignoraba. La única vez que reaccionó trató de llevarla a la cama, y aunque ella quería seguirle el juego el horario era importante. Así que se negó rotundamente y lo dejó seguir en los brazos de Morfeo.
Salió a prisa del departamento y de lleno se topó con su asesora de marketing. La rubia estaba recargada en la pared con una actitud que de vez en vez atraía las miradas, siempre con un cigarrillo electrónico en la mano. Hinata le sonrió a modo de saludo y se subieron al auto de la experta en estudios de mercado.
— Muy bien, después del desastre que sucedió esta es tu primera oferta seria de trabajo. Necesito que seas firme en lo que quieres. Vamos a recuperar tu reputación y expondremos al escrutinio público a esos idiotas.
Por la radio del auto se sintonizaba el noticiero matutino de mayor raiting y duración a nivel nacional. La famosa periodista Shion era la locutora principal, y se trataba de un medio mixto que al mismo tiempo era transmitido en cadena televisiva nacional privada. Sabaku no Temari cambió la estación una y otra vez pero no había más que noticias. Conectó su teléfono ya frustrada y colocó una de sus canciones preferidas. El ambiente en el auto mejoró mucho y ambas mujeres se miraron y sonrieron una a la otra.
La copiloto cerró sus ojos mientras asomaba su rostro por la ventana del vehículo. El aire le golpeaba con fuerza y movía su larga melena. Casi por un impulso se sintió montada en la parte trasera aferrada al cuerpo de aquél lindo novio. Un suspiro salió sin preverlo y sus pensamientos y recuerdos se vieron interrumpidos por la risita indiscreta de su amiga.
— ¡Pareces una quinceañera enamorada! — La rubia no disimulaba nada la enorme sonrisa que se le dibujaba al ver a su acompañante con el semblante perdido — ¿Pasó algo bueno con Toneri? ¿Para cuándo la boda?
— ¡Sabes que no me pienso casar! — La voz de Hyuuga Hinata salió denotando molestia por el comentario. Temari se encogió de hombros sintiéndose culpable de mencionar un tema que tenía harta a la otra — No ha pasado nada nuevo con él. Las cosas están muy bien. Pensaba en el trabajo.
Como si Temari no notase su mentira colocó su mano en la pierna de ella esperando demostrar su apoyo "Siempre hay cosas más importantes que el amor, el trabajo por ejemplo" Hinata no quiso decirle que realmente estaba pensando en ese pesado tema, no quería sonar tan tonta y menos confesar que se trataba del recuerdo de un amor preparatoriano.
Aunque tenía que permanecer serena y firme, la verdad es que su personalidad era tímida e introvertida, por ello estar de frente al presidente de KimimaroCo, uno de los hombres más ricos de Japón le ponía las piernas a temblar.
— Ya es un hecho. Comenzaré a incursionar en los medios masivos a partir del próximo mes. Se me han dado concesiones para dos radiodifusoras y un canal de televisión. Japón está conmocionado por lo que este gran magnate puede hacer y decir. Cada televisora importante tiene una figura que lo representa y que entre comillas representa a los ciudadanos. Sean hombres o mujeres son inteligentes, investigan hasta las últimas consecuencias y exponen lo más relevante y bullicioso de la vida política y social.
— A eso nos dedicamos los periodistas — repuso ella que aun sentada sentía cómo le temblaban sin control las piernas y temía con toda el alma que la voz se le fuera a quebrar. Una periodista jamás puede dudar de lo que va a decir o hacer. — Sé que usted está considerando a muchas personas para ser la voz e imagen de Unicom. Sólo soy una candidata más pero tengo un historial que ninguno de los demás tiene.
— Mentira — sentenció el presidente — Usted dice tener un historial, pero la triste realidad es que son solo sus palabras contra las de cualquier otra persona. Principalmente contra las palabras de la periodista actual más famosa que presenta a MVM. Shion.
— ¡Ella y MVM robaron todo mi material y mis derecho de autor!
— Eso no es algo que pueda decir a la ligera, sin pruebas físicas, que sé no tiene, no podemos colocarla como la imagen de Unicom. No tiene prestigio que la respalde, por eso tenemos que empezar con una bomba que le cree validez a sus palabras. Confío en su palabra Hyuuga Hinata, creo fervientemente en su trayectoria, pero no hay forma de probarla por eso ya he hecho los preparativos. Usted es a la única que quiero para ser mi líder de opinión.
El adinerado hombre colocó el contrato sobre su escritorio y lo deslizó para que ella lo leyera. Se sentía presionada pero no cedería a eso, esta era la única oportunidad que tendría para recuperar lo más preciado de un periodista: Su reputación. El contrato decía claramente que los resultados de esa investigación serían completamente propiedad de Unicom, pero que ella firmaría como la periodista a cargo además que si conseguía los resultados esperados se le entregaría el noticiero principal y un programa estelar en una de las estaciones de radio. Firmó. Y con ello dejó en claro que a veces el destino existe.
— Te he conseguido un puesto en el senado. Vas a trabajar con el presidente. El hecho de que como periodista jamás hayas expuesto tu nombre ni tu cara permitirá que puedas adentrarte hasta el seno del problema y descubras lo más asqueroso que se cuece en el Gobierno. Esta es tu primera vez y será la última pues una vez que tu cara aparezca en cadena nacional todos conocerán tu nombre y un nuevo reportaje de infiltrada será imposible. No eches esto a perder Hinata. En el senado hay rumores de desvío de recursos desde hace 5 años y aún nadie ha podido corroborarlo ni entender a dónde ha ido a parar ese dinero. Por otro lado el nuevo presidente que supuestamente fue instituido por voto popular estamos seguros fue colocado de forma arbitraria. Necesito que seas tú quien saque todos los negocios sucios de ahí lo más rápido que puedas.
Temari subió la música lo más alto que pudo, mientras conducía, su cabeza daba un montón de vueltas. La jugada por la que se estaba arriesgando el hombre más rico de Japón –por lo menos el más rico de forma legal- era jugar con fuego. Era cierto que se trataba de una oportunidad única pero también podía implicar un fracaso casi total. Llegaron al senado y se adentraron más temerosas que seguras.
Un lugar que tenía una energía negativa emanando de cada parte. Llegaron al pleno y se introdujeron por el frente. Mucha gente reunida se centraba en sus propios asuntos. Desde stuaciones banales y trivialidades hasta cuestiones de suma importancia para todo el país. Las fracciones partidistas se notaba a leguas y la tensión en algunos factores eran más que tangibles. Temari tomó fuerzas de solo dios sabe dónde y a paso seguro llegó a la oficina del presidente. Tocó con puño firme y el hombre que abrió la puerta le sorprendió. Su apariencia no era ni de cerca la de un político.
— Si eres la mujer que trabajará con el presidente éste llegará en un momento, puedes esperarlo ahí — señaló una silla, pero la rubia frunció el ceño — O puedes esperar en la sala, en unos instantes comenzará una reunión extraoficial.
— Soy la que dirigirá su campaña para jefe de distrito — soltó de tajo y se dio la media vuelta — ella es quien trabajará directamente con el presidente — señaló a la dama de ojos perla y comenzó a avanzar lejos de ese tipo que la irritaba con su actitud.
— Si tu eres la encargada de la campaña me disculpo, soy Nara Shikamaru y soy el asesor político del presidente. Tú y yo tendremos muchas reuniones a partir de ahora. — él extendió su mano y aunque con desconfianza ella le correspondió el saludo.
— ¡Hey! Así que han llegado las chicas nuevos — la voz salía de detrás de la oficina, denotaba confianza en sí mismo y una simpatía desbordante. Todo lo que un buen político debe tener — ¡Será un placer trabajar con ambas!
Hinata siente como se le hiela la sangre, un escalofrío le recorre todo el cuerpo y acaba en su nuca. Un hueco en el estómago la deja con la sensación del vómito y su mano comienza a temblar. Podrían pasar décadas y ella reconocería su voz en cualquier parte. Su vida parece un ciclo, con esta sería la 6ta vez que se encontrarían en una situación así. Todas las veces anteriores cayó en sus brazos como si el mundo no importara pero en ese entonces era una chiquilla que del amor no conocía nada. Ahora con casi 30 años, un futuro profesional despejado y una vida feliz junto a un hombre maravilloso está segura no volverá a caer en la trampa de un falso amor, por lo menos no con él.
— Namikaze Naruto, un gusto… Hyuuga Hinata.
Sus ojos se encuentran de fijo y ninguno puede despegar la mirada del otro. Hinata siente en el toque de sus manos un fuerte y ansioso temblor pero no sabe reconocer si es ella quien tiembla o es él. Sus ojos permanecen fríos, casi inhumanos y por primera vez en muchos años la periodista siente miedo y tristeza pues capta en lo profundo de la mirada celeste de Naruto un profundo deje de tristeza y odio. ¿Será ella la culpable?
