¡Hola!

Primero que nada gracias a los que habéis leído la historia, a los que le habéis dado a favoritos y a las alertas pero sobre todo a quienes habéis dejado reviews, me habéis hecho muy feliz. Sara, Caro tenéis las respuestas a vuestros reviews en las notas finales.

Quiero aclarar que puede haber leve Ooc, sobre todo en Hinata pero no voy a cambiarle la personalidad solamente quiero profundizar más en ella y las demás por eso es posible que muestras cosas que no parezcan de ellas.

Espero que os guste


Capítulo 2: Actuando

Ino corría por el pasillo, por una vez en su vida llegaba tarde a clase, maldita la hora en la que al llegar de casa de Sakura no se preparó la mochila, había perdido su valioso tiempo en eso esa misma mañana y claro ahora llegaba tarde. Y encima tenían clase con Asuma, ya podría ser Kakashi, maldijo de nuevo, al acercarse a su clase frenó un poco y entró con disimulada inocencia, como si no llegara diez minutos tarde, como si la clase no estuviese empezada y como si nadie la mirase. El profesor la miró con el ceño fruncido, sonrió con fingida inocencia, pero claro eso los demás no podían notarlo si algo era la rubia era una excelente actriz. La joven ladeó levemente la cabeza y fijó su mirada en los ojos castaños de Asuma.

—Lo siento, Asuma-sensei pero es que de camino al instituto he estado a punto de ser atropellada, la persona que conducía no me ha dejado ir hasta asegurarse de que estaba perfectamente — dicho eso suspiró, mostrando lo fastidioso que eso le resultaba.

El profesor asintió y le dijo que tomara asiento. Sabía que Yamanaka no mentía, ella era una muchacha responsable que no cometía errores, era exigente con los demás pero sobre todo consigo misma. Pero no vio como al pasar por al lado de Karin le chocó la mano ni la sonrisa que intercambió con Hinata ni el guiño que le hizo a Sakura. La rubia se sentó con elegancia y empezó a sacar su libro y demás con suavidad, despacio como no queriendo hacer ruido pero realmente lo hacía porque sabía que más de uno tenía la vista fija en su persona. Alzó la cabeza y clavó la mirada en sus diferentes observadores, haciendo que, incómodos dejasen de mirarla. Todos menos uno, él le sonrió con esa característica sonrisa salvaje suya, ella le correspondió con una sonrisa coqueta. Sus juegos con Kiba eran constantes, era de los pocos chicos que no se intimidaban por su presencia, no se ponía nervioso al tenerla cerca si no que le seguía el juego y eso le fascinaba.

La clase pasó sin más, las clases con Asuma podían ser algo pesadas pero la de ese día no se les hizo eterna. Incluso Shikamaru había aguantado toda la clase despierto, un milagro según la rubia. En cuanto la clase finalizó Karin giró su silla y le sonrió divertida, Hinata apareció a su lado con una tierna sonrisa y Sakura arrastró su silla hasta su lado. Era viernes, ese día sería la fiesta y todas estaban emocionadas.

—Anoche hablé con Tenten y Temari, vendrán — eso hizo que las otra tres sonrieran con amplitud.

Las recién nombradas se encontraban en esos momentos en la universidad, ellas eran un año mayores. Por lo que desde hacía casi un año se veían mucho menos que antes, intentaban reunirse todos los fines de semana, aunque fuera para comer o un simple desayuno pero ya no era lo mismo. Antes se veían todos los días, compartían el almuerzo y volvían juntas a casa, siempre juntas, siempre unidas pero ahora se habían distanciado en parte de ellas dos, las querían y sabían que les unía un lazo inquebrantable pero las echaban de menos. Por eso la noticia de que el viernes pasarían parte de la tarde y toda la noche juntas les hizo sonreír de felicidad. Juntas, solo ellas, por fin, fue lo que pensaron todas. De normal se juntaban con los chicos y al estar con ellos tenían que mantener la máscara, seguir el guión que ellas mismas habían escrito y ciertamente eso cada vez les resultaba más insoportable. Querían mostrarse tal como eran, rebelarse, poder beber, poder hacer lo que querían, ya no eran unas niñas pero todos a su alrededor las trataban como tal. Que ropa deberían llevar, que tipo de palabras deberían evitar y por supuesto no podían salir con chicos, oh no ellas tenían que seguir enamoradas de esos chicos y esperar sentadas a que ellos les hiciesen caso. La única que se libraba de eso era Karin, ella salía con cualquier chico que se le antojara pero a cambio se había ganado una mala fama. Y eso solamente hacía que su carácter se agriara, mostrando lo peor de ella ¿es que una mujer no podía ser libre? ¿Es que solamente podían enamorarse? ¿Eran los hombres los únicos que tenían derecho a divertirse? Todas estaban hartas de todos esos prejuicios por eso estaban deseando que llegase el día de irse a la universidad, se habían prometido que ese día quemarían sus máscaras, ese jodido día serían libres.

Shikamaru, el cual acababa de despertar de su pequeña siesta tenía los ojos clavados en Ino, la rubia comía su almuerzo con la elegancia de una reina. Sus movimientos eran suaves, y se relamía los labios constantemente, para quitar posibles restos de comida, un gesto que desquiciaba al moreno. ¿Desde cuando esa rubia loca y escandalosa le atraía de esa forma? Gruñó por lo bajo ganándose la atención de Sasuke y Shino, que lo miraron con una ceja alzada. Él simplemente se recostó de nuevo en su pupitre, los otros dos prefirieron no comentar nada.

—Ino, Shikamaru no te quita la mirada de encima desde esta mañana — le susurró Karin a la rubia con un tono de diversión.

Y es que a la pelirroja le encantaba ver como la rubia podía encandilar a los chicos sin hacer nada, simplemente comportándose como una princesita. Claro que Ino tenía de princesa lo que ella de monja pero eso sólo ellas lo sabían.

—¿Seguro? Que raro, Shikamaru no suele tener los ojos abiertos en el instituto.

Ese comentario hizo que sus amigas riesen, con unas risas suaves y musicales que provocaron que todos las mirasen, algunos embobados, otros simplemente atraídos como si del canto de unas sirenas se tratase.

—Chicas creo que podré robarle una botella de ron a mi padre, cogeré la mejor marca — susurró Hinata para luego llevarse un poco de arroz a la boca.

Las tres sonrieron con malicia. Esa carita de ángel y la sumisión que mostraba ante su padre hacían que la joven consiguiese lo que quería, si desaparecía una botella de alcohol de la que menos iban a sospechar era de la joven heredera. ¿Qué Hinata se quedaba a dormir en casa de Sakura? Sería para estudiar o simplemente pasar una noche viendo películas interesantes. Hiashi jamás podría imaginar que su hija, esa a la que menospreciaba por tener poco carácter, salía de fiesta cada vez que le decía que dormía fuera, que era ella quien hacía que alguna que otra botella desapareciese de la casa. Y es que la joven era dulce y tierna, eso nadie lo podía negar pero también era inteligente, observadora y astuta y con una habilidad manipuladora innata. Aunque claro ella era tan buena que no le gustaba usar sus habilidades para conseguir lo que quería pero si tenía que hacerlo lo hacía y punto, además disfrutaba del hecho de poder manipular a su padre, era demasiado divertido.

—Que ganas tengo de que llegue esta noche, además mis padres se irán antes de la hora de comer, seré libre nada más salga de este lugar — dijo Sakura con emoción.

Sus amigas asintieron, tal vez la Haruno era la que más presión tenía, sus padres la atosigaban a todas horas aunque al igual que los de Hinata pensaban que su hija eran incapaz de hacer algo indebido. Que bien sabían del fuerte carácter de su hija pero también confiaban en su responsabilidad y su sentido del deber. Y es que Sakura nunca haría nada malo, claro que no. Todas conocían esos pensamientos por parte de los padres de su amiga y no podían hacer otra cosa que reírse ¿cómo podían ser tan ingenuos?

—¡Chicas! – el grito de Naruto hizo que Sakura se atragantase y como consecuencia le diese un golpe en la cabeza, como siempre — Sakura-chan, que mala — lloriqueó el rubio.

Uzumaki Naruto, mejor amigo de Sakura desde hacía siglos, primo de Karin y el chico del que Hinata estaba enamorada. El rubio era el único que no esperaba nada por parte de ellas, tal vez era el único que las aceptaría tal cual eran pero aún así no se atrevían a dejarle ver sus verdaderas personalidades.

—¿Qué querías, Naruto? — preguntó Ino curiosa.

—Quería saber si vendríais a la fiesta que dará el teme mañana — dijo Naruto mientras se frotaba la cabeza, el golpe de Sakura aún le dolía.

Las muchachas se miraron entre ellas ¿deberían ir? ¿Después de tener ellas mismas una fiesta privada? Los ojos jades se clavaron en los negros de Sasuke, el chico la miró impasible, como si ni siquiera le estuviera mirando y eso a la Haruno le hacía hervir la sangre. De las presentes tres de ellas habían estado enamoradas del joven Uchiha pero en la actualidad la única que era lo suficientemente idiota para seguir sintiendo algo por él era Sakura. O tal vez no era idiota si no que lo suyo eran sentimientos de verdad y en cambio Karin e Ino solamente se habían sentido atraídas por esa aura misteriosa y atrayente que le rodeaba. Y es que sinceramente el moreno era el chico más atractivo que habían visto y además tenía algo que atraía a las chicas de forma absorbente, a todas menos a Hyuuga Hinata, claro y es que la muchacha solamente tenía ojos para Naruto.

—Si la fiesta la da Sasuke debería invitarnos él ¿no? — comentó Sakura aún sin apartar los ojos del recién nombrado.

El rubio se rascó la nuca incómodo, todos sabían, él incluido, que la relación entre esos dos era tensa. Tal vez porque Sakura había estado enamorada de él o aún lo seguía, en esos momentos el Uzumaki no estaba seguro, o tal vez era que a la chica le molestaba como la miraba el moreno, y es que Sasuke sacaba a relucir toda su frialdad e indiferencia con la Haruno. ¿El motivo? Nadie lo sabía, hasta a Ino y Karin les hacía más caso que a la de pelo rosa. Aunque había ocasiones en las que toda su atención estaba fija en la de ojos jades, sólo cuando ella le retaba. Pero había algo que pocos sabían, algo que tal vez sólo sus amigos más cercanos se atrevían a adivinar y era que cuando Sakura le miraba a los ojos Sasuke se tensaba ¿por qué? Nadie lo sabía, el portador de los ojos negros como la noche era demasiado complicado.

—Tienes razón, Sakura-chan pero ya sabes como es el teme y bueno no sé, no me pareció mala idea invitaros yo — se notaba que el chico estaba incómodo.

La Haruno apartó los ojos del Uchiha, instantáneamente él suspiró y sus músculos se relajaron, haciendo que sus amigos clavasen sus miradas en él pero un gruñido por su parte hizo que desviasen la mirada hacia las chicas y Naruto. Ahora los ojos jades observaban a los zafiros de su mejor amigo, sonrió de lado, aún recordaba cuando él le juraba amor eterno, era un renacuajo insoportable y ahora era su mejor amigo.

—Iremos, si a Sasuke-kun — vocalizó de forma exagerada el nombre — no le importa que mi molesta presencia pise el sagrado suelo de su mansión.

Eran ese tipo de comentarios los que incomodaban a Naruto, los mismos que hacían sonreír a cierta rubia y a cierta pelirroja, los mismos que hacían negar levemente a Hinata y los mismos que hacían que Sasuke clavase su mirada en ella y gruñese por lo bajo, molesto. Y era al oír su gruñido que Sakura sonreía victoriosa.

—Os esperaremos entonces, si localizáis a Tenten-chan y Temari-chan decidles que vengan también — añadió y sonrió con amplitud, dirigiéndose de nuevo hacia donde estaban sus amigos.

—Ya puedes respirar, Hinata — dijo Karin mirando a la de ojos perlas con diversión.

Esa sonrisa había hecho que la Hyuuga se sonrojara levemente y que incluso contuviese la respiración. Durante todo el rato que el rubio estuvo ahí la chica se había mantenido totalmente callada y quieta. Uzumaki Naruto era el único capaz de ponerla tan nerviosa, el único que aún le sacaba tartamudeos y sonrojos con su mera presencia. Naruto era su debilidad, y cada vez que le veía su máscara se incrustaba más y más en ella, haciendo que doliera.

—Lo siento, no puedo evitarlo, Naruto-kun me altera demasiado.

—Pues va siendo hora de que lo superes, ya tienes casi dieciocho años, pronto acabaremos la escuela y ni siquiera te habrás confesado.

Las palabras de la Yamanaka hicieron que Hinata bajara levemente la cabeza, haciendo que su amiga se sintiera culpable. Quería a la portadora de esos ojos perla tan dulces e inocentes pero la actitud que tenía con Naruto la exasperaba y le hacía decir palabras de las que luego se arrepentía. Karin bufó al ver la reacción de su amiga, siempre pasaba igual.

Sakura en cambio seguía con una sonrisa maliciosa en sus labios. Eso pronto captó la atención de la pelirroja que la miró con una ceja alzada ¿qué estaría pasando por la mente de la Haruno en esos momentos?

—Hina, perdón, sabes que sólo quiero lo mejor para ti.

—No te preocupes, Ino, si reacciono así es porque sé que tienes razón.

Y dicho eso ambas se abrazaron, siempre acababan fundiéndose en un abrazo después de ese tipo de escenas. Karin rodó los ojos, esas dos llegaban a un punto que eran empalagosas pero así las quería. Al ver que ese tema estaba zanjado Sakura carraspeó levemente haciendo que sus amigas la miraran.

—Esta noche traeros todo lo necesario para pasar el fin de semana en mi casa, nos vamos a divertir, sí, va a ser un fin de semana muy divertido.

Esas palabras hicieron que les recorriese un escalofrío, les daba miedo, sabían que algo para nada bueno estaba pasando por la mente de la joven de pelo rosa. Sakura era la que planeaba todo en su grupo, se le daba bien por lo que las demás se lo consentían, antes era Temari la que lo organizaba todo pero desde que se fue a la universidad la Haruno había tomado su lugar. Y tanto tiempo observando a la rubia le había servido de mucho, había aprendido a utilizar su inteligencia para algo más que no fueran los estudios.


Gracias por leer, espero que hayáis disfrutado de este capítulo. Es más largo que el anterior y los próximos serán largos también, como este o más.

Obviamente acepto críticas, sugerencias y comentarios de todo tipo. Todo autor quiere saber que opinan sus lectores de su obra y yo no soy la excepción, así que esperaré vuestros reviews con ilusión.

Ahora a responder.

Sara: muchas gracias por el review, me alegro de que te gustase el primer capítulo y espero que hayas disfrutado este.

Caro: muchas gracias por tu comentario, espero que disfrutes de esta historia. Y bueno en este capítulo se ha visto un poco de la interacción de las chicas con Naruto y Sasuke, aunque me centraré más en eso en el quinto capítulo. Creo que te gustará la Hinata que mostraré en esta historia. Espero que te haya gustado este capítulo.

Próximo capítulo: Adiós, máscaras.

Nos leemos!