¿A que no me tarde tanto esta vez? ¡Hola! Aquí estoy continuando esta historia, gracias a aquellos 3 que me dejaron reviews, a los dos favoritos y los 4 seguidores, muchas gracias en serio. Guest, si la voy a continuar, ninguna de mis historias se quedara sin final, así me cueste la vida. SillyMax756 me alegro que te divierta, para eso es. DwUltraTeam32, este primer arco es mi homenaje a ese radiodrama que me gustó bastante, después de esta pequeña aventura de constara de unos 4 capítulos, creare mis propios arcos y bueno, eso ya lo veremos.
No tengo mucho mas que decir sinceramente, asi que como siempre: Disfruten de la historia tanto como yo lo hice al escribirla.
Disclaimer 1. My Little Pony Friendship is Magic no me pertenece, sino a Hasbro y a la gran Lauren Faust; yo solo hago uso de sus personajes para mi propio entretenimiento y el de algún que otro lector.
Summary: Twilight Sparkle, quien ahora se encuentra rodeada de responsabilidades desea mas que nunca una aventura. Y un día como caído del cielo, literalmente, un misterioso pony que se hace llamar a si mismo "El Doctor" aparece frente a ella, ofreciéndole no solo la aventura que deseaba, sino el mayor viaje que en su vida ha emprendido.
Las aventuras del Doctor Whooves
by
Aspros
Capítulo 2: El señor pony del tiempo
Cuando deseó tener una aventura o algo nuevo que la sacara de la rutina no se imaginó ni por asomo que tendría a un pony de tierra inconsciente en el salón del castillo y a una misteriosa caja de color azul del tamaño de un armario en medio de la sala del trono.
—¿No lo vas a ayudar? —preguntó un dudoso Spike observando como Twilight se mantenía impávida ante la caída del extraño pony.
Tan absorbida por todo lo sucedido y por la extraña conversación con el más raro de los ponys que tuvo el placer de conocer, no se había percatado del todo que ahora ese extraño pony se encontraba tirado en el piso del salón, inconsciente al parecer. Por un momento se enfadó y a punto estuvo de teletrasportarlo fuera de su castillo pero como siempre su lado amable y, aunque no lo quisiera aceptar, curioso, gano la batalla.
—…si, tienes razón —dijo acercándose y moviéndolo despacio con su casco. —Señor… ¿cómo dijo que se llamaba?
—Algo como el "Doctor"
—¿Qué extraño nombre —volvió a mover el cuerpo inconsciente una vez más. —Doctor, despierte. Doctor.
Hizo una pausa y volvió a moverlo un poco más fuerte que antes, dando pequeños toques en sus hombros y posteriormente en su rostro sin algún resultado.
—Parece que de verdad esta inconsciente.
Se alejó un poco e hizo brillar su cuerno para levantarlo, sin embargo no pudo evitar sorprenderse cuando el aura morada se disipó al rodearlo. Nuevamente intentó concentrar su magia e hizo brillar su cuerno para levitarlo cuando una vez más el brillo de la magia se desvaneció al entrar en contacto con su cuerpo.
—¿Qué sucede Twilight?
—No lo sé.
Volvió a intentarlo una vez más, esta vez con más concentración que antes. Hizo brillar su cuerno y una gran luz de brillante morado alumbró la habitación pero como antes, desapareció al tocar el cuerpo del pony café. Por alguna razón, la magia no funcionaba en él, como si tuviera un escudo o repelente en su pelaje.
—Mi magia no tiene ningún efecto en él —inquirió. —Desaparece apenas tocarlo, es la primera vez que me sucede.
—¿Eso es posible acaso? —preguntó Spike detrás de ella.
Pues sí, al parecer era muy posible; su hechizo de levitación y teletrasportación resultaban inútiles en el extraño pony. Nunca nada ni nadie había sido capaz de deshacer su magia o inutilizarla; el simple hecho de que el aura de su poder desapareciera con solo tocarlo era un misterio en sí.
—Parece que tendrás que ayudarme a cargarlo, Twilight.
Al parecer, el peso del pony terrestre era demasiado para el pequeño dragón que apenas y podía levantar una sola de sus patas. Eso también era raro, Spike no era el ser más fuerte de Equestria, pero jamás había tenido problema alguno con levantar su propio peso o el de alguna de sus amigas y ¿ahora se esforzaba por una sola pata?
—Déjame ayudarte, Spike.
Y ese fue su intento, pero el solo hecho de mover el cuerpo resultó en fracaso. Sin su magia, era de conocimiento general su poca fuerza física y por tal motivo no le sorprendió en absoluto que fuera incapaz de mover el extrañamente pesado cuerpo del Doctor. Y, aunque una parte de ella se lamentaba ser tan débil y enclenque, también admitía que su curiosidad había aumentado un par de grados, es decir, el pony apenas y rebasaba la complexión normal de un macho y aun así, su cuerpo era más pesado que un semental con una gran tonificación muscular.
—Es raro que este tan pesado, ¿no crees, Twilight?
—Demasiado, Spike —contestó bufando por el esfuerzo que cada vez parecía más inútil. —Vamos, solo llevémoslo al sillón de la biblioteca.
Primero fue una pata y después la cabeza. Más pronto de lo deseado tuvo al semental inconsciente sobre su cuerpo y sintiendo sus propias patas temblar bajo su peso. Era irónico que este fuese uno de los contactos más íntimos con el sexo masculino.
"Vamos, un paso a la vez, uno a la vez"
Era increíblemente difícil avanzar con semejante cuerpo sobre el suyo pero aun así no pudo evitar felicitarse al entrar a la habitación adyacente y poder ver el sofá que salvaría sus adoloridas articulaciones.
—Mmhhh —suspiró con esfuerzo. —Más vales que esto valga la pena. Un paso más, solo uno más…
Se acercó lo más que pudo hacia el sofá y cuando estuvo lo suficientemente cerca no pudo evitar sentirse feliz por un nuevo logro, ya que no hizo uso de su magia, fue un logro hecho únicamente por su fuerza física. "¡Tomen eso maestros de educación física!"
—Sólo quédate ahí en el sofá —dijo dando un último suspiro. —Uno, dos, ¡tres!
Y el cuerpo del inconsciente Doctor cayó al suelo con un sonido parecido a un costal de manzanas contra el suelo. Por un segundo se asustó pero observó que este aún seguía sin recuperar la consciencia así que únicamente lo tomo como pago por destrozar su castillo.
—Fue extrañamente pesado, demasiado —dijo Spike.
—Concuerdo contigo—contestó ella recuperando el aliento. —Pero pesado o no, conseguiré respuestas apenas despierte. No solo mi magia parece no funcionar en él y solo Celestia sabe de dónde salió esa cosa que destruyó mi castillo.
Ahí lo vio, tan tranquilo; sin darse cuenta siquiera de toda la marea de preguntas que produjo con su llegada. ¿Quién era y como llego? ¿Por qué sus hechizos no funcionaban en él? ¿Por qué era tan absurdamente pesado?
—También me parece rara esa cosa azul —inquirió Spike. —Solo mira el tamaño, no parece que ningún pony pueda caber ahí.
Vaya, eso no lo había notado siquiera pero tenía razón. Por lo que observó, la caja no media más de tres por dos metros, era literalmente una cabina de teléfono como las de Manehattan.
—Tal vez podríamos pedir ayuda a la alcaldesa —dijo Spike. —Quizá ella pueda utilizar su poder para obtener más respuestas de las que nosotros hemos obtenido. El casi destruye la sala del trono, me gustaría tener algo más de información.
—Supongo que podemos hacer eso —hizo una pausa. —Pero en verdad quiero darle una oportunidad para explicarse antes de meterlo en problemas.
Y es que era verdad. No sabía la razón y ni siquiera sabía por qué lo defendía; sería fácil llamar a la alcaldesa y pedirle ayuda para que llevaran a este pony al hospital y posteriormente fuera interrogado, pero existía algo, un no sé qué le impedía tomar tal decisión y meter en problemas al autonombrado Doctor.
—Más vale que despierte pronto —dijo Spike. —¡Y que también deje de hacer eso! Es muy raro.
Quizá no lo hubiera notado antes o tal vez había sido un hecho tan extraño que no quiso verlo como algo real. Pero el hálito amarillento que salía de su boca por fin había capturado su atención.
—¿Qué es esa cosa saliendo de su boca de todas maneras?
Era como un vapor, como el aliento caliente en un día invernal, solo que de un extraño y enfermizo color amarillo. Pero no era su aliento, no salía conforme a su respiración, y definitivamente no de disolvía en el aire como lo debería hacer cualquier clase de vapor.
—Por Celestia, espero que no esté enfermo. ¿Hola? ¿Puede oírme? Necesito una explicación ¿Señor caja azul?
—Puede que si este enfermo.
—No lo suficientemente enfermo para estrellarse en el castillo, al parecer —hizo una pausa. —Tal vez este herido.
A continuación se decidió a revisar al extraño potro café. Primero la cabeza donde podría encontrar la razón de su inconsciencia y probable locura.
—No veo nada en su cabeza… Está bien. —resolvió ella. —Tal vez su corazón.
Acercó su oreja al pecho del inconsciente pony y no pudo evitar recriminarse ante el súbito calor en sus mejillas. ¿Qué le estaba pasando? Estaba revisando si el corazón de un pony seguía latiendo, por Celestia. Aunque, tenía un olor agradable.
—Bueno, al menos esta latiendo, eso es un alivio—se dijo a si misma intentando alejar esa clase de pensamientos de su cabeza. —¿Eh? Espera… ¿qué?
Twilight no tenía un vasto conocimiento de medicina o anatomía pony, pero estaba segura que ningún corazón debía sonar así, ni siquiera por una enfermedad.
—Spike… ¡Spike!
—¿Qué sucede?
—Escucha su corazón… suena… curioso —respondió ella con la primera palabra que se le vino a la mente.
Spike la miró extrañado. Curioso no era una palabra ideal para describir el sonido de un corazón al latir.
—¿Curioso? —preguntó el. —Curioso como "ja-ja" o curioso como "oh, no"
—¡Solo escúchalo!
—…Bien.
Y sin saber que esperar, el pequeño dragón se acercó al misterioso invitado que reposaba en el sillón de la sala de estar. Avanzó a paso lento, como si temiera que en cualquier momento el pony explotaría o desaparecería, o incluso que pudiera convertirse en algún monstruo que se lo comiera entero y…
"Suficiente Spike, muchas historietas te han hecho tener una imaginación demasiado grande"
Acercó su oído al pecho del pony y se concentró en percibir el sonido.
"Thum, thum, thum, thum… thum, thum, thum, thum… thum, thum, thum, thum…"
¿Qué rayos? ¡Un corazón no debía escucharse así! ¿Dónde había quedado ese doble golpeteo que Twilight le enseño hace años?
—¿Lo escuchas?
—Sí, suena como un tambor… o algo por el estilo.
—Esto es serio, el corazón de un pony no debería sonar así. ¿Qué tal si tienes razón y está enfermo? Tal vez necesita un doctor.
—¿Me llamaste?
—¡Ah!
Y ahí estaba de nuevo, el extraño pony había despertado como si nada frente a ella. Y ahora todo era más raro que antes, su misteriosa caja azul que apareció de la nada y destruyo el suelo de su castillo, el increíble y extraño peso de su cuerpo y ahora, el completamente alterado sonido de su corazón… ¡¿Quién cascos era ese pony?!
—… ¿Q…qué?
—Dijiste "Doctor", ¿necesitas mi ayuda?
—¡Nnn…No! —gritó frustrada. —¡Tú eres quien necesita ayuda!
—¿Por qué habría de necesitarla?
—E… ¡es tu corazón! está latiendo ra…
—Corazones.
—…¿Qué?
—Corazones, plural. Tengo dos.
—¿Qué? —hizo una pausa calibrando la posibilidad unos segundos. —¡No! ¡Es imposible! Estoy segura que los ponys solo tienen un corazón.
—…¿Entonces no me necesitas?
—¡No!
—Ok —fue lo que respondió antes de volver a recostarse en el sillón y sumergirse en el mundo de los sueños ante una sorprendida y a la vez, expectante Twilight.
—¡Espera! ¡Sí! ¡Te necesito! Tienes que contestar mis preguntas… ¡¿Qué cascos le pasa a este pony?!
—Tal vez se golpeó la cabeza en el accidente—dijo Spike a su lado.
—…Varias veces por lo que veo.
—Como sea, es un lunático.¡ Todo el mundo sabe que nadie puede tener dos corazones! ¡Este pony no podria encontrar su cola ni con un mapa! Yo opino que lo votemos a la calle y que regresemos a limpiar la sala del trono.
—Spike, tenemos a un pony inconsciente; limpiar la sala del trono no es una prioridad. Él obviamente no se encuentra bien, no podemos simplemente tirarlo a la calle y dejarlo a su suerte, no importa cuán loco este.
—Bien, bien —concluyó el pequeño dragón. —Pero si no se encuentra bien en la mañana, buscaremos ayuda.
—Sí. Está bien para mí.
Spike dejó la habitación enfadado, cerrando la puerta de un golpe y dejando salir su enojo en pequeños murmullos inteligibles. Twilight permaneció un tiempo más en la habitación, contemplando al extraño pony que había llegado a su casa de una manera tan abrupta. Tenía bastantes preguntas y quería respuestas a todas y cada una de ellas, pero había algo; una sensación en su pecho que le hacía sentir insegura, como si algo intentara prevenirla y no conocía la razón.
Nunca se había puesto a cavilar el peso de los deseos, pero tal vez esta era la aventura que deseaba, el escape a toda la burocracia y responsabilidades por las cuales tan abrumada se sentía. Tal vez este pony era la llave para algo nuevo y algo grande pero, para saber la verdad, tendría que obtener las respuestas de ese pony que de manera tan campante y, algo linda, dormitaba en sillón de su sala.
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Había estado lloviendo torrencialmente desde la mañana y eso hacía que los huesos de sus viejas y maltrechas piernas dolieran horrores y crujieran como viejos maderos a punto de romperse. Odiaba estos días en especial, de por si era horrible para su salud trabajar en una mina, con toda la humedad y el carbón, y ahora Discord le mandaba un tifón que podía inundarlos con todos ellos dentro.
"Simplemente perfecto" pensó al sentir una fría gota de agua golpear su lomo.
—Oh vamos viejo, quita esa cara —dijo su compañero tras el. —Al menos no hace calor como hace unos meses; sudábamos la gota gorda ¿no?
—Para ti es fácil decirlo mocoso, tu no sufres de reumas —
Pero había algo más, algo que definitivamente no estaba del todo bien. Sus huesos se lo decían y ellos nunca se equivocaban.
—Al menos no estás en la enfermería como Picks, después de que la roca le cayera encima se la paso un mes con una pata rota —dijo sonriendo. —Era divertidísimo verlo intentar caminar con ese yeso.
—Sí, supongo que al menos no estoy tan mal.
Ambos continuaron trabajando; golpeando las rocas con sus picos para extraer carbón o si Celestia era piadosa, alguna pepita de oro.
—Oye viejo, ¿no crees que oscureció demasiado rápido?
Ya lo había notado, pero creía que se debía a la tormenta que estaba cayendo sobre ellos. Las enormes nubes negras tapaban la luz del atardecer lo cual parecía hacer que estaba anocheciendo.
—Esto me da mala espina, viejo.
—¿Por qué no te adelantas mocoso? —preguntó. —Seguro tienes cosas más importantes que hacer que estar aquí con un anciano como yo; ¿no tienes una hija que ya está a punto de entrar a la escuela?
—Pero te quedaras solo.
—Oh vamos, como si no lo hubiera hecho antes. Solo vete antes de que te obligue a acompañarme el resto del turno.
—… Eres el mejor viejo, gracias.
Y así, en pocos minutos se encontró solo, picando la dura roca y sintiendo el helado clima en sus patas.
—Supongo que solo somos tú y yo pico —dijo en tono de broma. —Algún pony debería trabajar en quitar esta tormenta, aunque no seré yo.
Siguió en su tarea sin poder evitar tener esa sensación en sus huesos, como si fuera observado por algún pony o peor, por algo malo. Dejó de picar y volteó a ambos lados de la mina, en lo profundo solo se lograba ver la completa negrura que tragaba hasta el último rayo de luz artificial que provenía de las lámparas y del otro lado, la salida de la mina donde parte del bosque Everfree cubierto por una horrible tormenta le daba la bienvenida.
—Debe ser mi imaginación; por fin el café me está haciendo daño.
Se sirvió otra taza de humeante café y lo bebió a cortos sorbos, aun con el miedo invadiendo cada uno de sus poros.
—Debo ser solo yo y mi edad —dijo volviendo a mirar hacia el fondo de la mina. —Bueno, creo que será mejor que terminemos por hoy.
Tal vez no fuera nada y solo su imaginación estuviese haciéndole una jugarreta. Dejó su pico y su casco en el suelo y se dirigió a la salida, siempre cuidando de mirar por el rabillo del ojo hacia la profunda oscuridad que se cernía tras el como una boca a punto de tragarle.
El ruido de pisadas cerca de él lo hizo voltear.
—¿Hola? ¿Hay alguien ahí?
Nadie contestó a su pregunta. Una vez más pasó lentamente la vista por todos los resquicios que pudieran escapársele, sin embargo, la escasa luz mortecina de las lámparas y sus parpadeo interminable no hacían más que aumentar el tamaño de las sombras que danzaban cerca de él.
—¿Hola? —llamó una vez más. —Debió haber sido un animal; estoy cerca del bosque después de todo.
Continuó con su camino a la salida de la mina y de nueva cuenta se sintió observado. Era una sensación opresiva, como un frio que nada tenía que ver con la tormenta, un frio que le hacía enchinar la piel y le hacía sentir una corriente eléctrica para nada normal en su lomo.
Salió a la intemperie y la lluvia inclemente le lo saludó mojando su pelaje.
Unos pasos se volvieron a escuchar a su derecha.
—¿Hola? —llamó sin obtener respuesta. —¿Me estarán siguiendo esos animales? Tal vez huelo a comida.
Otros pasos se escucharon a su izquierda.
—¿Hola? —gritó cada vez más asustado. No eran animales. —Si esto es una broma será mejor que salgan, no es para nada gracioso.
Los pasos a su derecha e izquierda se hicieron más notorios y pronto la sinfonía le hizo notar que fuera lo que fuera que estuviera haciendo ese ruido, lo tenía rodeado.
—¡Quien quiera que sea será mejor que salga! — gritó a la nada. —Ya me canse de esta tont…¡Ah!
Un pegaso se encontraba frente a el, o al menos eso parecía por la silueta que dibujaban sus alas en la espalda. La posición de sus cascos le impedía observar su rostro, como si lo ocultara o como si estuviera llorando.
—Oh, disculpa —dijo acercándose. —Debes ser tú, no sabes me has dado un susto de muerte.
Pronto notó algo extraño. El o la pegaso no se movía, no hacía nada, ni siquiera respiraba. Un relámpago en el cielo alumbró la escena.
—Vaya, una estatua —concluyó viéndola de cerca. —Pero, ¿qué hace una estatua aquí?
Otro relámpago retumbó en la distancia y su luz inundo el claro. Fue solo una fracción de segundo, un parpadeo quizá. Pero solo bastó eso para saber que su presentimiento fue correcto, que no fue el, su edad, o su instinto.
El había estado en lo correcto.
Y la horrenda cara pintada de marfil fue el macabro hecho que se lo hizo saber… Antes de que todo se volviera oscuridad.
~Continuara~
¿Y bien? ¿Que les pareció? Acabamos de entrar a la acción de la primera pareja que tanto me gusta. Acompáñennos en esta primera gran aventura que, espero, sea el inicio de muchas mas y claro, de un gran romance.
Nos leeremos pronto. Cuidence mucho, ¿vale?
Atte. Aspros
