Primero que todo, gracias por sus reviews, en serio que el leerlos me anima a seguir actualizando :)

Y como podrán notar, el lugar de Bilbo lo ocupa Adamanta Bolsón, y el desarrollo de la relación de ella con Thorin se dará poco a poco.

Esperando reviews por actualizaciones, les dejo nuevo material.

Capítulo 2

A la mañana siguiente, Adamanta despertó confundida y en total silencio, sin saber si la tertulia fue real o solo un sueño; recorrió todos los rincones de su casa buscando a los enanos y a Gandalf, pero ya no estaban, y para su sorpresa, dejaron todo tal cual estaba antes de que llegaran, así que aún somnolienta, se convenció de que no había sido más que un sueño y se dispuso a desayunar cuando, al pasar por la chimenea, notó dos pergaminos enrollados, uno grande y otro pequeño, y ella tomó el más pequeño y leyó lo siguiente:

Querida Adamanta:

Muchas gracias por tu hospitalidad hacia nosotros anoche, la comida estuvo realmente

deliciosa. Junto a esta nota, se encuentra el contrato que te une oficialmente a la

compañía, y si quieres alcanzarnos a tiempo, encuéntranos en el camino a la posada El

poney pisador, en Bree, a las once de la mañana. Lleva lo justo y necesario para viajar ligera.

Te esperamos

Gandalf

-Fue real—dijo Adamanta melancólica.

Su vista se fue al pergamino más grande, que correspondía al contrato, y se sorprendió al notar que no sabía qué hacer, si quedarse en su casa como todos los días, o si hacerle caso a su naciente impulso de salir a conocer los misteriosos parajes del mundo exterior, de los que sabía solo a través de sus libros; miró su cocina y recordó a los enanos comiendo, bebiendo, cantando y riendo, sonrió con nostalgia y sintió que después de todo, los enanos no le caían tan mal como creía al principio, e incluso sintió pena por su partida, especialmente por Thorin, cuya imagen en su puerta la estremeció como no le había pasado jamás, así como su historia de pérdidas y sufrimiento.

Finalmente, el lado Tuk, correspondiente a su familia materna y que tenía un amplio historial de aventuras e incluso fama de excéntricos, pudo más en Adamanta, quien buscó su saco, guardó todo lo que creyó que podía serle útil y corrió a toda prisa al encuentro de la compañía, sin prestarle atención a su entorno ni a la habladuría de los vecinos.

Gandalf y los enanos estaban afuera del Poney pisador, y algunos de los enanos sugirieron empezar el viaje cuando Kili se dio vuelta y dijo alegre:

-¡Miren, ahí viene Adamanta, con una manta!

Todos se voltearon y vieron correr a Adamanta, que debido al apuro por alcanzarlos, no se dio cuenta de que en el camino agarró una manta blanca colgada en alguna casa, y como la manta le tapaba la ropa, todos los enanos se rieron, menos Thorin, que la miró de forma reprobatoria, y desde luego la hobbit acusó recibo y notó que el rey enano no estaba de acuerdo con su presencia en el grupo, y mientras ella intentaba discernir si los otros enanos se reían con ella o de ella, Gandalf le dijo sonriente:

-Mi querida hobbit, sabía que vendrías. Ya era hora de que le hicieras caso a tu sangre Tuk.

Adamanta sonrió y le entregó el contrato a Balin, que luego de revisarlo, le dio la bienvenida como integrante de la compañía de Thorin Escudo de Roble, le entregaron un pony y así comenzó aquel viaje del que la hobbit no sabía qué esperar.

Tres horas después, se detuvieron en un sitio a campo abierto en el que se encontraba la estructura de una casa de madera abandonada y se dispusieron a comer.

-Esta es mi primera aventura también—dijo Kili animado a Adamanta.

-¿En serio?—preguntó Adamanta sorprendida.

-Sí, y también la mía, Addy—se sumó Fili—¿No te molesta que te llame Addy?

-No, claro que no, de hecho me gusta—respondió Adamanta sonriendo.

-Podemos enseñarte a usar la espada—ofreció Kili.

-¿De verdad harían eso?—preguntó Adamanta.

-Claro que sí. No podemos permitir que nuestra ladrona entre a la montaña desarmada al encuentro con el dragón—respondió Fili animado.

Tan pronto como escuchó la palabra dragón, Adamanta sintió una puntada en el estómago y empalideció, pues había olvidado por completo que entre las numerosas cláusulas de su contrato se mencionaba el encuentro con el dragón que vigilaba la montaña. Claro, ella lo leyó pero lo olvidó hasta ese momento.

-¿Ocurre algo, señorita? Se ve enferma—preguntó Thorin, que había presenciado aquella conversación.

-No, no pasa nada—respondió Adamanta intentando disimular.

-Eso espero, porque si se asusta apenas con la mención del dragón, no quiero pensar en cómo reaccionará cuando lo vea de cerca—espetó muy serio Thorin—Y de verdad espero que no nos hayamos equivocado con su elección, pues no quiero gente frágil en mi compañía.

Thorin se fue dejando a Adamanta nerviosa y a Fili y a Kili mirando con impotencia.

-No le hagas caso, Addy, nuestro tío siempre es así—animó Kili.

-¿En serio él es su tío?—preguntó Adamanta sin esconder su sorpresa.

Los hermanos asintieron con la cabeza al unísono, y la hobbit les preguntó:

-¿Y cómo es que ustedes son tan diferentes de él?

Ninguno de ellos supo qué responder y luego ayudaron a Bombur, el más gordo del grupo, a preparar la comida, y Adamanta se apartó del resto para pensar en lo sucedido, por un lado, se sentía molesta, más que nada consigo misma, por haber permitido que Thorin la tratara de esa forma, pero por otro lado, ella prefería pensar que su estampa de duro se debía a todo lo que le había tocado vivir, ver cómo su reino le era arrebatado por un dragón, cómo su abuelo Thrór moría cruelmente en batalla, cómo su padre Thraín desaparecía sin que se tuvieran noticias de él y cómo debió escuchar por años que las posibilidades de que siguiera con vida eran prácticamente nulas; eso la llevó a recordar su propia historia familiar, creciendo como hija única y viviendo, desde muy pequeña, la muerte de sus padres, recibiendo solo respuestas vagas cada vez que quería averiguar del asunto.

"Tus padres murieron en un accidente", "Murieron en el bosque", o "Se ahogaron en el río" eran algunas de las cosas que le decían a Adamanta al respecto, y desde ese entonces que se sentía muy sola, pese a vivir con otros integrantes de la familia.

Como fuera, sin importar el motivo, no podía evitar sentirse enojada con ese enano al que no podía descifrar.

-Maese Bolsón, aquí tiene su estofado—ofreció Bofur, un enano con un gorro peculiar que a Adamanta le caía bien.

-Gracias, Bofur—respondió Adamanta recibiendo su porción de comida.

Ambos disfrutaron de la comida, notando que tenían más hambre de lo que pensaban, y Adamanta le preguntó al enano:

-Oye Bofur, entre nosotros, ¿De verdad creen que el padre de Thorin siga vivo?

-La gran mayoría de nosotros cree que lamentablemente murió hace años a manos de los orcos, pero por alguna razón, él se aferra al sueño de que esté vivo—respondió Bofur—Y cuando cree que tiene la razón, simplemente no se lo puede hacer cambiar de opinión, aunque tal vez eso le dé fuerzas para enfrentar algún día a Smaug el terrible, que es como conocemos al dragón que ahora ocupa La montaña solitaria.

-Ya veo—dijo Adamanta pensativa.

-Y cambiando de tema, ¿Por qué estás lejos del grupo? Ven—Bofur le extendió un brazo y Adamanta aceptó la invitación sonriendo.

Los enanos cantaron tonadas muy alegres y bromearon entre ellos, lo que hizo que Adamanta se sintiera mejor y se riera junto a ellos y a Gandalf; por el rabillo del ojo vio que Thorin la miraba muy serio, incluso con cara de enojado lejos del grupo, pero ella lo ignoró y siguió riéndose con los enanos, que ya le empezaban a caer bien.

Por su parte, Thorin contemplaba a su bulliciosa compañía en silencio, pero quien se llevaba toda su atención era Adamanta; se sentía mal por haber sido descortés con ella y no entendía por qué se comportó de esa manera, cuando en realidad estaba preocupado por haberla visto con mal semblante. Al verla relajada, albergó la secreta esperanza de que no le guardara rencor por lo sucedido, porque lo que menos quería era que la hobbit lo odiara o estuviera enojada con él por todo lo que durara la misión.