Autora: Nyanko1827.
Disclaimer: KHR! pertenece a Akira Amano-sensei y la imagen de la portada a su respectivo autor/a.
Palabras: 1188
N/A: Quienes hayan leído "Mí pecado eres tú" y ahora lean ésta historia, os daréis cuenta (o eso creo) que la estructura se parece un poco. Tengo la intención de hacerlo así hasta el tercer capítulo, después la estructura cambiará un poco.
Sin más, disfrutad~
Gemelos.
Capítulo I
Akihiko Sawada.
…por alguna razón que no entendía su madre siempre tenía sus ojos en Tsuna y nunca en él…
Desde bien pequeños siempre les habían comparado.
"Akihiko-kun sabe dibujar tan bien" o "Tsunayoshi-kun podría esforzarse en parecerse más a su hermano" o "¿De verdad Akihiko-kun es el gemelo menor? ¡Porque parece que sea el mayor!" y eso iba seguido de una risa entre dientes que sólo conseguía acomplejar al mayor y subirle la autoestima al menor.
Akihiko Sawada era consciente de que actuaba como el gemelo mayor mientras que su hermano actuaba como el gemelo menor, pero todo eso era culpa de la gente que les rodeaba, incluso su padre—aunque fuese involuntariamente y sin mala fe—a veces bromeaba con el poco parecido entre los gemelos.
Y, aunque fuesen pequeños y no tuvieran muchos años de vida, a Akihiko le gustaba ser mejor que su hermano. Le gustaba y disfrutaba que su hermano fuera el objetivo de burlas para él poder ser el "héroe" de su hermano, para que todas las cosas buenas que decían de él aumentaran y llegara el día en que en la residencia Sawada sólo hubiese un hijo, y ese fuese Akihiko Sawada.
Sin ser consciente—o conscientemente—había nacido una rivalidad unilateral donde el gemelo menor quería desbancar al mayor para poder ser el único a los ojos de todo el mundo. Sin ser consciente quería que su hermano desapareciera de su vida.
Y toda esa rivalidad unilateral aumentó el día en que el Jefe de su padre vino a pasar las vacaciones a Japón y se instaló en la residencia Sawada para conocer a los gemelos.
—|—
Era domingo cuando Iemitsu Sawada apareció en su casa con su Jefe y fueron recibidos por su mujer e hijos. La primera impresión de Timoteo di Vongola fue de una familia que se quería y apoyaba en los buenos y malos momentos. La segunda impresión fue que si algún día los enemigos de Vongola sabían de los hijos de Iemitsu, éstos estarían en peligro por el gran parecido que tenían con Primo Vongola.
Pero eso no quitaba el hecho de que era reconfortante poder ser sólo un hombre durante unos días y no un jefe mafioso.
A cada día que pasaba, Timoteo amaba más a esos dos niños como si fueran sus nietos. A ambos les trataba por igual, a ambos les hablaba como si fueran sus nietos y ninguno fuera mejor que el otro y eso no gustaba al gemelo menor.
Timoteo lo notaba, sabía que el menor quería ser el centro de atención y que el mayor hacía cualquier cosa para no meterse con lo que su hermano quería, y eso empezaba a no gustarle. Esa rivalidad unilateral que veía se arecía mucho a la que sus tres hijos tenían con el puesto a Décimo Vongola.
—¿Crees que es sano lo que hace Akihiko-kun, Iemitsu? —Timoteo no pudo evitar comentar con preocupación.
—No se preocupe, Jefe. Un poco de rivalidad puede que despierte a Tsuna para que empiece a forjar un carácter más fuerte.
Timoteo iba a protestar pero Akihiko les interrumpió gritando—: ¡Papá, Papá! ¡Tsuna quema, Tsuna quema!
Ambos adultos se miraron con alarma antes de salir corriendo en la dirección de la que había venido el menor y el espectáculo que encontraron no fue del agrado de los mayores.
—Un carácter más fuerte, ¿no, Iemitsu? —dijo Timoteo recordando las palabras anteriormente dichas al ver al gemelo mayor con el fuego de la última voluntad en su frente y un perro acobardado que intentaba esconderse del niño.
—No quería decirlo así —reprochó Iemitsu cogiendo a su hijo e intentando calmarle para que saliera del trance.
Mientras los dos adultos hablaban y encontraban una solución plausible para que Tsuna pudiese volver a la normalidad sin alterar nada, Akihiko les observaba con el ceño fruncido al ver como su hermano se estaba llevando la atención de los dos mayores.
Akihiko no sabía que estaba pasando, pensaba que su hermano iba a quemarse y por eso fue a llamar a los dos adultos, ¡para que apagaran el fuego, no para que se centrasen en Tsuna! Él debía de estar en brazos de su padre con el hombre que le había pedido que le llamara abuelo mirándole con preocupación, él debía de ser en quien los dos adultos se centrasen. Él era a quien felicitaban en el parvulario, él era quien tenía amigos y un grupo que hacía lo que él dijese.
Él debía de ser el único en los ojos de su padre y de su—ahora—abuelo.
Ya estaba acostumbrado a compartir a su madre con su hermano, ya que, por alguna razón inexplicable, su madre adoraba a su hermano gemelo. Por alguna razón que no entendía su madre siempre tenía sus ojos en Tsuna y nunca en él.
Si la profesora decía "Tsunayoshi-kun debe mejorar" o "Tsunayoshi-kun a estado envuelto en una pelea" o… o… o cualquier otra cosa, entonces, su madre siempre estaba con su hermano para ver donde podrían mejorar las faltas que tenía y como podría hacer amigos usando su "lindura" como lo había llamado más de una vez.
Por eso, el que su padre, que apenas y estaba en casa, con el abuelo, que había tenido conocimiento días atrás, prestasen atención a Tsuna porque se estaba quemando era algo que empezaba a no tolerar. Es decir, su hermano siempre se metía en problemas, no era la primera vez que se quemaba y era atendido por su madre o profesores aunque… sí que era la primera vez que el fuego se le quedaba en la frente quieto, tranquilo como si estuviese esperando a que se le diera la orden de quemar ya que no había causado ninguna quemadura.
—¿Es seguro hacerlo, Jefe?
La voz de su padre le sacó de sus pensamientos haciendo que volviese a concentrarse en los adultos y su hermano.
—No —respondió su abuelo—, lo seguro sería que aprendiese a dominarlo pero….
La frase no terminada sólo fue entendida por ambos adultos dejando a Akihiko con una gran interrogante ya que no sabía que debía de ser dominado por su hermano… «Si yo lo domino, papá y el abuelo se fijaran en mí», fue el inocente pensamiento del gemelo menor.
«Pero… no sé que se debe dominar».
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Y ahora, escondido detrás de la puerta de la habitación de su hermano, empezaba a entender la charla que habían tenido su padre y abuelo. Lo que ambos adultos habían querido decir con esa frase inconclusa.
"—Lo seguro sería que aprendiese a dominarlo pero como no va a ser elegido mejor sellarlo."
¿Su inútil hermano siendo Jefe de una familia mafiosa? Já, era la cosa más estúpida y sin sentido que había escuchado. Si su hermano no había podido confesarse a su amor platónico a quien ahora era su novia, Kyoko Sasagawa, por qué debería poder ser un buen Jefe mafioso.
«Ése bebé va a darse cuenta del error que ha cometido al haber elegido a mí hermano sobre mí», pensó Akihiko escuchando la historia de Vongola desde detrás de la puerta. «Tsuna va a ser desbancado de ser el Jefe del mismo modo que Kyoko me eligió a mí para ser su novio».
N/A: Espero que haya gustado el primer capítulo, y bueno… no tengo nada más que comentar sobre él, sólo que es más largo que al prólogo, preludio o como queráis llamarlo porque he puesto prólogo pero… no estoy muy segura que lo sea….
Nos leemos.
