Más que un niño: El ángel niñera 2

Cas y Dean lucían sendos delantales mientras cocinaban. Dean le había dado a Cas uno que ponía: "Estoy para comerme" y se reía de vez en cuando al mirar la ángel con el delantal puesto por encima de su inseparable gabardina.. Cas inocentemente, preguntaba:

.- ¿Pasa algo conmigo Dean?

Y Dean metía el dedo en la harina disimuladamente y le contestaba:

-Nada Cas que tienes una manchita en la cara, déjame que te la limpie.- Y el bueno de Cas se agachaba para que el chico le quitara la supuesta mancha, lo que aprovechaba Dean para pasar su dedo lleno de harina por la cara del ángel.

Estaba siendo una mañana muy divertida, en la opinión de Dean. Siempre le había gustado cocinar, y comer también. Incluso cuando eran niños y cocinaba para Sam, había disfrutado haciéndolo, aunque a veces los ingredientes que tenía eran tan escasos que era difícil conseguir nada medianamente comestible con ellos. Si, en ocasiones la escasez había sido tal, que dean había pasado sin comer para que Sam lo hiciera. Y a él le encantaba comer, quizás porque sabía lo que era el hambre.

Como Castiel era completamente inútil en una cocina, Dean disfrutaba mangoneando al pobre ángel y teniéndole como su pinche de cocina.

Al ritmo de Queen en su famosa "I want to break free", Cas ponía la pizza en el horno, después de sacar a enfriar la tarta de manzana, mientras Dean cantaba agarrando una cuchara de madera como supuesto micrófono.

-Ya he metido la pizza como dijiste. ¿Qué hago ahora?

-Bailar- Y agarrando la mano del ángel, puso otra en su espalda y le hizo girar a toda velocidad por la cocina.

Cuando terminó la canción los dos se miraron fijamente incómodos, compitiendo a ver quién se ponía más colorado. Y se separaron lentamente.

-En fin….

-Esto fue extraño- dijo Castiel- Y me siento mareado.

-No sabía que los ángeles se mareaban- se extraño Dean.

-Yo tampoco.

La cocina era un desastre. Así que se pusieron a limpiar harina, tomate y otros restos mientras la pizza se terminaba de hacer. Cas tenía poca maña limpiando y pronto lucia manchas en las mangas y camisa. Así como una mano de color rojo, sospechosamente salsa de tomate, en la gabardina a la altura del culo, donde le había agarrado Dean para bailar.

-No sé porque no has limpiado todo con tu mojo ángel y ya está- se quejó Dean

- Bueno, sabes que no estoy en mi nivel más alto y no debo derrochar. Pero sobre todo, yo prometí a tu hermano que no usaría nada de magia si no era estrictamente necesario.- se rascó la barbilla- dijo no sé qué de lo que se te podría ocurrir pedir, y de yo no saber decir que "no"...No sé muy bien a qué se refería.

-¡Guauuu,...claro…!- dijo Dean al que de pronto se le había ocurrido mil cosas que podía pedir a Cas hacer con su magia, como ver un concierto de Queen en directo- ¡Maldito Sam! …. Quiero decir,... que tampoco sé a qué se refería.

En este momento sonó el tiempo del horno y el olor delicioso de pizza flotó por el búnker. Un ángel con la cara blanca de harina y una desastrada gabardina llena de manchas, y un adolescente con cara de tramar alguna picardía, se sentaron a comer. Realmente hacían una curiosa pareja.

Dean, hizo más ruidos de placer, mientras terminaba el segundo trozo de tarta, y se recostó en la silla frotándose el estómago:

-Realmente delicioso. ¿Verdad Cas?

-Tengo que reconocer que para ser solo moléculas sabía bastante bien.

-¿Unos juegos para hacer la digestión?- preguntó Dean

- Dean, no creo que los juegos realmente ayuden a…..

-Es una forma de hablar. ¿Entonces de acuerdo?

-de acuerdo. -Aprobó cas.

La tarde pasó rápidamente. Dean intentó explicar la dinámica del Pictionary a Cas, pensando en cuando vinieran Sam y Charlie jugar los cuatro, pero resultó un fracaso, ya que Cas parecía incapaz de entender un dibujo esquemático:

-Eso no puede ser un caballo Dean, solo tiene dos patas, Y el Sol no tiene líneas alrededor, es una simple esfera formada por átomos de hidrog….

-¡Cas, callate! Por tu padre te lo pido.

Y cuando era el turno de dibujar de Cas rápidamente dibujaba una imagen prácticamente fotográfica de lo que ponía la tarjeta. Con lo cual adivinarlo no tenía gracia alguna.

Tuvieron más suerte con el Monopoly, el cual ganó Cas porque Dean siempre acababa en la cárcel.

-Es mi puta suerte, como mi vida misma- Se lamentaba Dean

Para alegría de Dean en el Scrabble le dió una paliza a Cas, aunque tenía que reconocer que algunas de las palabras que colo a Cas con la excusa de que el ángel no conocía como hablaba la gente, no eran estrictamente correctas.

Estaban recogiendo el juego, cuando Dean miró el reloj, y puso cara de susto:

-No llegamos a la película Cas. Y no te la puedes perder. - Le agarró de la mano y cogió su cazadora- ¡Vamos, vamos Cas… Hay que ir rápido!

Y así arrastrado por un adolescente excitado salió el ángel Castiel, magnífico soldado de Dios, camino al cine para no perderse a Bob Esponja

Continuará…...