Anduvieron cerca de kilómetro y medio hasta llegar a un barrio elegante, Dean se arrebujó en su abrigo desgastado que ya apenas abrigaba, caminaron en silencio durante unos minutos más hasta llegar a una gran casa, con las paredes pintadas de azul celeste y un jardín que rodeaba toda la estructura.

Dean abrió la boca, él nunca, ni siquiera cuando su madre vivía y su padre no estaba desaparecido…había conocido semejante lujo.

-Adelante-dijo Gabriel Novak abriendo la boca.

-Un momento-retrocedió Dean-¿Cuántos años tiene tú hermano?

No lo había pensado pero…¿Y si era un viejo al que le gustaban los jovencitos? O peor…¿Y si era menor y él se convertía en pederasta?

-Tranquilo, no vas a hacer nada ilegal. Tiene 18 años y es un niño muy mono, podrás comprobarlo con tus propios ojos.

-¿Y si es tan mono…por qué…-enrrojeció-por qué necesita mis servicios?

Gabriel dejó asomar una carcajada burlona.

-Es un chico timido, apenas sale y no se ha estrenado nunca ¿Me entiendes? Echar un polvo contigo le abrirá la mente-explicó.

-¿Por qué yo?-preguntó aún receloso-Yo no me dedico a esto ¿Sabes?

-Me da igual a lo que te dediques-hizo un gesto indiferente con la mano-Creo que serás su tipo: Rubio, ojos verdes, buen cuerpo…le gustarás.

Dean le miró y se retorció las manos, nervioso.

-¿Pasas o qué?-Gabriel parecía impacientarse

-Paso-dijo al fin con resignación…

Gabriel le indicó donde estaba el cuarto de su hermano y le dejó para que entrara solo, Dean tuvo que disimular su muerca de horror al pensar que el nunca había estado en una situación parecida. ¿Qué debería hacer? ¿Entrar y ya está? ¡Maldición aquel imbecil ni siquiera le había dicho su nombre?

De acuerdo-se dijo a si mismo-eres Dean Winchester, no un cobarde asqueroso, actúa como…pues como Dean Winchester y todo saldrá bien.

El rubio se acercó con pasos cautelosos y abrió sin llamar, de espaldas a la puerta, un chico que parecía estar inmerso en algún tipo de lectura se giró para observar quien había entrado y su cara reflejó desconcierto y Dean al fin pudo ver como era.

Un chico menudo, de piel blanca y de penetrantes ojos azules le observaba sin pestañear.

-¿Quién eres?-preguntó tras un incomodo silencio.

-Esto…mi nombre es…Dean, Dean Winchester.

-Castiel Novak-replicó-¿Qué haces aquí?

-Tu hermano Gabriel…-intentó explicarle.

-Ah, eres amigo de Gabe, lo siento pero esta es mi habitación y no está aquí.

-Lo sé, no es eso, yo no soy amigo de Gabe…esto de Gabriel.

-¿Ah no? ¿Entonces qué…?

Dean solo quería acabar con esa estúpida charla, asi que en tres zancadas se planto delante de Castel y le plantó un beso en los labios, el otro chico se quedó rigido como una estatua y Dean intentó no pensar en lo que estaba haciendo, por el amor de Dios se estaba prostituyendo…había caído en lo más bajo que podía caer, se había convertido en calaña pero…

De nuevo se vio sorprendido a si mismo, aquello le estaba gustando y Castiel parecía haberse relajado un poco, por lo que Dean pudo obligarle a abrir los labios e introducir su lengua en la boca del otro.

Y aquello no…no le desagradaba ¡No le desagradaba! ¡Pero como podía ser posible! Cuando se dio cuenta aferraba a Castiel Novak del cabello con una mano y con la otra le sujetaba la espalda mientras…suspiraba de placer.

-¡Basta!-dijo Castiel apartándole de un empujón-¿Qué estás haciendo?

Dean estaba excitado y sabía que aquel chico también lo estaba y eso le envalentonaba.

-Como intentaba explicarte, tu hermano me ha pagado para que pase la noche contigo-explicó al fin.

-¿Cómo? No lo entiendo.

Pues si que era inocente…

-Me ha pagado para que echemos un polvo-dijo con todo el encanto y descaro Winchester que fue capaz de reunir.

Y entonces vio como Castiel empalidecía y reculaba hacía atrás, alejándose de él hasta que chocó contra la pared.

-Yo no quiero esto-dijo titubeante.

-¿No te gusto?-preguntó Dean arqueando una ceja-Gabriel dijo que sería tu tipo.

-Gabriel debería meterse en sus propios asuntos-dijo enfadado aunque sonrojándose visiblemente.

-Al parecer-dijo Dean señalandole-tú eres uno de sus asuntos.

-Márchate por favor-pidió Castiel

Dean negó con la cabeza.

-No puedo.

-¿Por qué no?-preguntó con incredulidad.

-Tú hermano me ha pagado, tengo que hacer mi trabajo.

-¿Tu…tu…trabajo?-boqueó un par de veces-¿Te dedicas a esto?

Dean guardó silencio durante unos instantes, pensativo.

-La verdad es que no-confesó-es la primera vez que hago algo asi.

-¿Y por qué lo haces?

-Porque necesito el dinero…mira Cas-pronunció aquella abreviación sin darse cuenta, aunque él otro le miró con gesto extrañado y Dean no pareció no verlo-la realidad es que trabajo como mecánico y mozo de almacén de lunes a viernes y de sábados a domingos de camarero.

Castiel le miró perplejo ¿Por qué iba alguien a trabajar tanto? Aquel chico no más de dos años mayor que él no debería tener tiempo ni para respirar.

-Márchate, puedes quedarte con el dinero que mi hermano te dio-le dijo con más brusquedad de la que pretendía.

Dean pareció ofenderse.

-Nene…Gabriel me ha pagado para que follemos juntos y no me iré de aquí sin haberlo hecho. Aceptar dinero solo porque si, no sería honrado. Quiero, al menos, merecerlo.

Castiel le miró estupefacto, se daba cuenta de que Dean Winchester era muy tozudo.

-¿Es qué pretendes violarme o algo asi?-replicó enfadado.

-¡Santo Cielo! ¡No!-gritó-Sé que nos acabamos de conocer y debo parecerte de lo más bajo que has conocido en tu vida, pero tio ¿Me ves pinta de criminal? Yo no soy como tú ¿Sabes? Yo no vivo en una casa de princesa rodeado de un jardín de ensueño con flores que crecen en verano. Yo vivo en un apartamento mugriento en los suburbios de Lawrence y tengo un hermano pequeño que depende totalmente de mi. Asi que, puedes pensar lo que quieras de mi, tio, pero yo hago todo esto por él-Cuando Dean terminó parecía furioso y ambos volvían a estar muy cerca…