Quince (15) Días Para Enamorarse
Día 2: Razones
Ese día todos fueron levantados de sus camas bastante temprano, cosa que realmente ninguno comprendía; estaban cansados, si bien el viaje los había dejado hecho nada, eso de que los despertaran a la mañana los ponía peor... Por lo menos a algunos. Se encontraban reunidos en la parte delantera de la posada en la cual se habían quedado; la misma era extremadamente grande, además de que contaba con una gran cantidad de habitaciones, claro que Mephisto no tardó en decirles que todos los chicos dormirían juntos, aunque comentó también que, al ser varios, se dividirían entre dos cuartos. Las chicas, al ser sólo tres, tenían uno para ellas. Y el director Pheles...
...Pues disfrutaba su pieza a solas.
—¿Y qué querías decirnos? —cuestionó Shura, quien apareció repentinamente tomándose la cabeza.
Los presentes dedujeron que tenía resaca, cosa que fue comprobada cuando la mujer alegó que no aguantaba el dolor. Mephisto cerró su sombrilla y apuntó a los jóvenes con la misma, observándoles con detenimiento.
—Todos ustedes irán a conocer un poco el pueblo —informó para luego dirigir la punta del objeto al bus que esperaba en la calle—. Así que pueden ir subiendo —concluyó.
El trayecto hacia el lugar no fue muy largo, y es que quedaba a minutos de la posada... Pero aparentemente el director prefería llegar en el bus que ponerse a caminar. Se quedaron en la parada, donde todos bajaron para esperar las debidas instrucciones de Mephisto, el cual había planeado aquello... Aunque aún no revelaba el por qué.
—Bien; Rin, tú te quedarás con el profesor Okumura y la profesora Kirigakure. Los demás me seguirán —ordenó con voz firme, aunque siendo él... Cualquiera pensaría que lo decía divertido.
El aludido abrió sus ojos sorprendido unos instantes, pero luego frunció el ceño.
—¡¿Y por qué sólo yo debo quedarme con estos dos? —cuestionó alzando la voz.
El mayor iba a responderle, pero sólo rió al ver a Yukio tomar a su hermano de la camisa para llevárselo a rastre; por lo menos contaba con él, y es que tomaba su papel... Y le facilitaba las cosas. Se dio la vuelta para seguir a los demás jóvenes mientras que Rin era alejado puesto que iban en sentidos contrarios.
—¡¿A dónde me llevas, Yukio? —preguntó sin dejar de forzar para zafarse del agarre.
El castaño le soltó para luego arreglarse los lentes con un dedo índice; pensaba que la razón de aquel viaje era obvia... Pero su hermano aún no daba con la misma. La profesora Kirigakure sacó del sello en su pecho la Kurikara extendiéndosela a Rin, el cual la tomó con enojo y un puchero en su rostro.
—Vas a entrenar, ¿no es obvio? Si no me fuera quedado en la posada bebiendo —alegó la pelirroja mientras introducía su dedo meñique en su oreja, aparentemente rascando el interior.
El Okumura menor suspiró para darse la vuelta y seguir caminando, esperando ser seguido por los otros dos, sin embargo al no oír pasos atrás de él pudo observar a Rin yendo por el camino contrario... Y a Shura tomándola de la camisa para jalarlo al que sí era correcto; bueno, le agradaba que aunque sea esos dos se llevasen bien. Se tomó el rostro con una mano tratando de tranquilizarse; se supone estaban de viaje... Sí, debía disfrutar.
Llegaron rápidamente a un lugar apartado de las montañas, donde por fin Shura soltó a Rin, el cual se sentó en el suelo por puro capricho, cruzándose de brazos y formando un puchero; quería divertirse con sus amigos, por algo había aceptado ir, pensaba que por alguna vez podría disfrutar... Y le salen que debía entrenar en momentos como esos.
—Hermano, querías mejorar, ¿no? Así que ponte de pie —alegó Yukio intentando mantenerse en calma.
—¡Pero yo quería ir con los demás, Yukio! —comentó en su defensa.
Shura dio un paso adelante dispuesta a golpear a Rin de una vez, pero el castaño negó con su cabeza dando a entender que él se encargaría de eso. Por lo que ella sólo suspiró con fastidio.
—Iré buscando entonces un lugar donde pueda usar sus llamas sin quemar todo el bosque —se excusó para irse y dejarlos solos.
Los gemelos se quedaron juntos, Yukio decidió sentarse al lado del mayor luego de obtener respuestas defensivas por parte del mismo, el cual alegaba que sí, que quería mejorar... Pero todos se divertían, y él deseaba estar con los demás. Un silencio los embargó a ambos, quienes ya no sabían ni qué decir al respecto, pero aquello no podía quedarse así.
—Hermano... —pensó un momento sus palabras para luego tragar en seco—. Coopera un poco y no te dejaré tarea por todo un mes —concluyó.
Los orbes azules del Okumura mayor empezaron a brillar ante la posibilidad, sonriendo ampliamente para luego abrazar efusivamente al castaño.
—¡Gracias, Yukio! —decía con fuerzas.
Odiaba cuando le dejaban tarea, y peores que las de su hermano menor no habían... Así que se sacaba un gran peso de encima con eso. El profesor sólo suspiraba ante eso; por lo menos había conseguido que Rin aceptara entrenar... ¿Acaso Mephisto contaba con que no quisiera? Seguro y los estaba vigilando desde alguna parte... Como no le gustaba divertirse al tipo.
—Hey Yukio, últimamente estás extraño —murmuró el mayor recordando algunas cosas y situaciones.
El aludido separó al muchacho de sí, clavando sus orbes azules en los del otro.
—¿A qué te refieres, hermano? —cuestionó un poco curioso.
Rin medio se talló los ojos porque estaba un poco cansado por todos los sucesos, luego simplemente frunció con ligereza su ceño; es verdad, ¿a qué se estaba refiriendo? No tenía palabras para expresar lo que sentía, porque el que le dijera que estaba extraño es porque algo se lo decía, pero no sabía qué cosa. Observó al castaño, el cual todavía le miraba esperando respuesta: ¿qué tenía que decir al respecto? La había cagado, mejor se hubiese quedado callado.
—N-No es nada Yukio —alegó sonriendo de manera nerviosa.
El aludido obvio que no le creyó, pero prefirió dejar las cosas como estaban por si a su hermano se le antojaba decir que ya no quería entrenar. Se levantó del suelo, a lo que Rin hizo lo mismo; ambos empezaron a sacudirse las vestimentas puesto que se habían llenado de hierbas y esas cosas.
—No pensé presenciar una escena tan tierna entre hermanos —comentó una voz tras de ambos.
Los chicos se giraron y se sorprendieron un poco... Ah, los habían visto.
Me disculpo si el capítulo está algo soso; sucede que mi mamá y mi hermana menor estaban enfermas, entonces aparentemente me han contagiado el virus... Así que sí, ando enferma. Hoy me desperté con dolor de garganta, y ahorita me arde demasiado; tengo la nariz constipada y, como soy anémica, me duele todo, ando hecha un asco. Así que espero que, luego de contarles todo esto, me perdonen =D! Me esforcé escribiendo esto para ustedes, además de que, aún cuando debería estar descansando, es mi responsabilidad y quería cumplir con todos lo que han leído y esperaban ansiosos el siguiente capítulo.
Les agradezco muchísimo por los reviews, en verdad, no saben lo feliz que me hacen con ellos ;_;! Así que, aunque este capítulo no sea lo mejor del mundo, espero que nuevamente cuente con sus comentarios al respecto ^^
Hasta el próximo lunes ~
